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La carta de Tilín

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Autor: Gladys Mayo de Rubio; Ayax Barnes
Editorial: Ríos de tinta
Año de edición:
ISBN: 987-1789-00-9
Cant. de páginas: 32


Por Mónika Klibanski

El duende Tilín está en apuros, tiene un gran problema. Cuando se da cuenta de que sus escarpines no hacen “tilín” decide acudir a su zapatero, a quien le escribe una carta para pedirle que le envíe un par nuevo. Pero ¿cómo enviar la carta si vive en el medio del bosque? No tiene estampillas ni correo. Sus amigos –la ardilla, el conejo, el pajarito, el pollito, la paloma y el gato– lo ayudarán para que su pedido llegue a destino y pueda obtener así sus nuevos escarpines.

Los cuentos populares se encuentran en los orígenes de la literatura infantil. Sus características y elementos aún son recurrentes en la literatura infantil contemporánea. La carta de Tilín recrea precisamente procedimientos propios de los cuentos populares - particularmente de la fábula-, que circulan de generación en generación desde tiempos muy remotos a través de la tradición oral. Este cuento posee muchas marcas de la oralidad. Figuras como los duendes, los animales del bosque, los zapateros, son personajes de construcción sencilla, típicos de la cuentística folklórica. La carta de Tilín es un cuento acumulativo y redundante, una historia que avanza mediante la acumulación de acciones o personajes. Este recurso enfatiza cierta estructura rítmica en la narración, que le posibilita al lector, sobre todo infantil, seguir fácilmente la historia y hasta anticipar lo que puede suceder en el cuento. No solamente la estructura se repite, los diálogos entre los personajes respetan una fórmula que se vuelve familiar al oído de los niños, y les permite jugar con los sonidos y las palabras. Además este relato se cierra sobre sí mismo, lo que lo convierte en un cuento circular.

Historias como esta se prestan especialmente para ser narradas en forma oral. Tienen un imán muy fuerte y consiguen captar la atención de auditorios conformados por personas de todas las edades. Rescatan algo del orden de la cultura milenaria de los pueblos, están ligadas a nuestra identidad cultural.

Mención aparte merecen las ilustraciones realizadas por un referente ineludible dentro de la ilustración. Ayax Barnes fue un innovador, sus dibujos marcaron la estética de dos colecciones fundantes de la literatura infantil argentina: Cuentos de Polidoro y Cuentos del Chiribitil, dentro de la cual apareció publicada la primera edición de La carta de Tilín. A diferencia de la vieja edición del CEAL, austera y precaria en la calidad del papel y de la impresión, la editorial Ríos de tinta ha cuidado y mejorado esos detalles, y ha colocado las ilustraciones sobre fondos de intensos colores, todos esos cambios contribuyen para realzar los dibujos de un artista de la dimensión de Barnes y poner en valor el objeto libro integral.

Este cuento ganó en 1972 el Segundo Premio del Concurso Los Cuentos del Chiribitil, del CEAL. La presente edición recibió en el 2010 una mención dentro de los Destacados de ALIJA (Asociación de Literatura infantil y Juvenil de la Argentina) en la categoría Rescate Editorial.


SOBRE LOS AUTORES

GLADYS MAYO DE RUBIO es la autora del texto. Nació en Trenque Lauquén en 1930. Es maestra normal y profesora de nivel inicial. Se inició como docente en 1949 y se desempeñó en distintos niveles educativos. Fue cuentera y titiritera. La mayor parte de su obra fue editada por ella misma. Se destacan los cuentos Pichi Nahuel, pequeño tigre mapuche, Miau gatito, Guau perrito, Entre conejos y gatos, Padre Pío, el padre santo de todos, Nehuel Pan. En 1972 La carta de Tilín obtuvo el Segundo Premio del Concurso Los Cuentos del Chiribitil, del CEAL. Actualmente reside en Trenque Lauquén, tiene más de 80 años, y vive rodeada por sus seis hijos, seis nietos, cinco bisnietos y hasta una tataranieta.

AYAX BARNES, el ilustrador del libro, nació en la ciudad de Rosario (provincia de Santa Fe), en 1926. Inició la carrera de Arquitectura, pero interrumpió sus estudios para dedicarse a la profesión de dibujante. Durante su juventud vivió muchos años en Montevideo (Uruguay), donde se dedicó al diseño gráfico y la ilustración. Esta larga residencia, al parecer, incide en la habitual confusión de quienes le adjudican la nacionalidad uruguaya. Desarrolló diversas formas del diseño gráfico: afiches, papelería, envases, carátulas, cubiertas de discos y de libros. Barnes trabajó en dos colecciones de libros para niños que son muy importantes en la historia literatura infantil de nuestro país y de América Latina: Cuentos de Polidoro y Los Cuentos de Chiribitil, y en la enciclopedia El Quillet de los niños. Realizó dibujos animados para cine y televisión; y también las presentaciones animadas del programa humorístico Telecataplum (1964). Si bien Barnes ilustró cuentos de distintos autores, fue junto a su esposa, la escritora Beatriz Doumerc, con quien produjo sus obras más transgresoras, siempre corridas de los presupuestos más conservadores que regían en la literatura infantil de los años 70. Entre ellas: Cómo se hacen los niños (1974); El pueblo que no quería ser gris (1975); La línea (1975); El viaje de Ida / El viaje de Regreso (1982); Aserrín, aserrán (1984); El invisible director de Orquesta (1994); Humito con Humareda (2006), etc. Muchas de las obras que publicaron en los años 70 fueron prohibidas por la dictadura militar. El golpe de Estado en marzo de 1976 en Argentina obligó a Ayax Barnes y Beatriz Doumerc a exiliarse en Europa. Primero se afincaron en Italia, y más tarde se radicaron en la ciudad de Barcelona (España) donde continuaron produciendo libros para niños y se volvieron referentes en el campo de la literatura infantil y juvenil también en el extranjero. Ayax Barnes murió en Barcelona en 1993.