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Clásicos, niños y jóvenes

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Autor: Ana Maria Machado
Editorial: Grupo Editorial Norma
Año de edición: 2004
ISBN: 958-04-8215-2
Cant. de páginas: 208








Por Mónika Klibanski

¿Qué dar de leer a los niños y jóvenes de hoy?, parece ser la pregunta que intenta responder esta obra de la escritora y ensayista brasilera Ana Maria Machado, premio Hans Christian Andersen 2001 y única autora de literatura infantil y juvenil que –desde el año 2003– ha llegado a integrar la Academia Nacional de Letras de su país.

El interrogante acerca de qué lecturas ofrecer a los chicos surge en el contexto de un mercado sobresaturado de novedades, libros que pierden su carácter de nuevos en un abrir y cerrar de ojos y que llevan puesta fecha de vencimiento, como si la literatura fuera semejante a cualquier otro producto de la góndola del supermercado.

Ya en su libro anterior Buenas y malas palabras (Sudamericana, 1998), Machado señalaba incisiva que: ”...cuando un lector tiene un libro en sus manos, ese objeto no le costó apenas lo que él pagó. Costó a toda una sociedad un tiempo muy precioso: las horas de vida que obreros, técnicos y otros dedicaron a trabajar en su fabricación. Costó a la naturaleza la vida de no sé cuántos árboles, cortados para extraer su pulpa y hacer pasta de celulosa para la fabricación del papel donde están impresos. Y como ni el tiempo ni la vida son eternos, lo mínimo que podemos exigir, humildemente, es que no se despilfarren en tonterías o instrumentos de llenar bolsillos” (1). Y más adelante advertía que: “Más vale, en lugar de las novedades que nos deja el mercado, preferir las eternidades que nos dejan marcados” (2).

Según Machado, para sostener las leyes del voraz mercado la industria editorial produce una gran cantidad libros que no valen la pena, libros de escasa o dudosa calidad estética, que no cumplen ninguna función poética. Tan solo pretenden estimular y alimentar la rueda del consumo incesante de textos superficiales, en desmedro de los relatos trascendentes, que de tan intensos dejan huellas imborrables. La literatura pide lentitud y no admite las velocidades de un sistema comercial regido por premisas mercantilistas.

A través de la lectura obtenemos información, recibimos y damos instrucciones para resolver asuntos de la vida práctica y doméstica. Sin embargo, a través del lenguaje y de la lectura también se transmite el legado imaginario de nuestra cultura, y quizás sea ese su valor más alto. “Yo defiendo los clásicos de la literatura, en general, para todas las edades. Creo que todos tenemos derecho a ellos porque son una herencia de la humanidad, un tesoro que nos llevó siglos formar y que no podemos ahora tirar a la basura así, por un erróneo dictamen de la moda” (3), enfatiza la escritora brasilera.

No se trata de recibir pasivamente una tradición cultural canónica, sino de, en el contacto con esos libros, esas obras, acompañar a las nuevas generaciones en la revisión y resemantización de ese patrimonio, explorar qué más tienen para decirnos esos relatos.. “Cuando leemos un clásico, este también nos lee, nos va revelando nuestro propio sentido, el significado de lo que vivimos”, asegura la autora (4).

Ana Maria Machado retoma, a lo largo de este libro, a otros ensayistas que han investigado y hallado motivos para valorizar y legitimar la lectura de los clásicos. Por ejemplo Italo Calvino, quien dice que “Los clásicos son libros que ejercen una influencia particular, ya sea cuando se imponen por inolvidables, ya sea cuando se esconden en los pliegues de la memoria mimetizándose con el inconsciente colectivo o individual” (5).

Machado da cuenta en este libro de ese andamiaje personal y social del que habla Calvino y que atraviesa las crónicas de todo lector. A su vez continúa la línea trazada por Harold Bloom en su exquisito libro Cómo leer y por qué (6). Tanto Machado como Bloom no nos presentan una lista de títulos que es imperativo leer, más bien nos acercan un repertorio peculiar y subjetivo de las obras que, según su modo de ver, mejor ilustran las razones de por qué leer. Grandes obras de la literatura universal europea, mitologías de las civilizaciones occidentales dominantes, relatos bíblicos, literatura popular, sin olvidar voces destacadísimas de la literatura brasilera como Monteiro Lobato, Machado de Assis, Clarice Lispector, Guimaraes Rosa, Eça de Queirós, o Marina Colasanti, son algunas de las lecturas que recorre y relee Ana Maria Machado, a través del tamiz de sus experiencias como lectora a lo largo de su vida.

Cuando hablamos de clásicos en el campo de la literatura infantil y juvenil, un asunto insoslayable y que muy bien remarca Ana Maria Machado en el capítulo “Encantos para siempre”, son las malas adaptaciones de los cuentos de hadas. Muchas reediciones de estos relatos clásicos sacan provecho de su popularidad y sobre todo explotan el hecho de que sean patrimonio universal de la humanidad y por lo tanto estén excentos del pago de regalías y de todo tipo de controles, ventajas éstas que incrementan los márgenes de rentabilidad. Frecuentemente se subestima a los niños y a los jóvenes lectores entregándoles publicaciones fragmentadas, pobremente impresas, versiones expurgadas en nombre del moralismo, del didactismo, y de lo políticamente correcto. Hay en ese gesto, señala la escritora, una doble desvalorización hacia este género en sí mismo, compuesto por famosísimos relatos –de los que más han influido en nuestra cultura– pero considerados de poco prestigio literario, y que por ese mismo motivo son señalados como ideales para los niños, lectores poco exigentes, y de menor jerarquía que los adultos. Un punto de vista que, por supuesto, Machado cuestiona fuertemente por arrogante e ignorante. Ella, al contrario, reivindica los cuentos populares como fuente inagotable y fundamental de un género que aún es posible reinventar.

Ana Maria Machado, a través de los diferentes capítulos de su libro Clásicos, niños y jóvenes, nos ayuda a pensar y nos abre puentes hacia otras obras que no pretenden convertir a la literatura en una mercancía negociable, escritas por autores que no necesariamente se adecuaron a lo que se esperaba de ellos para poder vender más libros y alcanzar la fama, y que, sin renunciar a sus singulares universos simbólicos, concibieron y conciben el lenguaje literario y la lectura como una forma de resistencia, para transportarse y transportarnos a otro tiempo y a otro espacio, para –situados en otra esfera– significar el mundo de un modo diferente y revelador.

Este libro, escrito en un tono sencillo y apasionado, pero crítico, ha recibido el Premio Cecilia Meireles en el año 2003 y forma parte de la colección Catalejo que reúne una serie de ensayos alrededor de la lectura y la literatura infantil y juvenil, estudios todos ellos que permiten enriquecer nuestros saberes como docentes, bibliotecarios, padres e investigadores y continuar acrecentando el status académico que ya tiene ganado este campo.

Notas bibliográficas

(1) “El libro. De la letra a la lectura”, por Ana Maria Machado. En su: Buenas y malas palabras, Buenos Aires: Sudamericana, 1998 (La llave).

(2) “Acceso al libro, exceso de libros”, por Ana Maria Machado. En su: Buenas y malas palabras, Buenos Aires: Sudamericana, 1998 (La llave).

(3) “La dictadura del mercado es opresiva”, entrevista a Ana Maria Machado. En: Clarín, 15-07-2006.

(4) Clásicos, niños y jóvenes, por Ana Maria Machado Bogotá: Grupo Editorial Norma, 2004. (Catalejo)

(5) Por qué leer a los clásicos, por Italo Calvino. Barcelona: Tusquets, 1992.

(6) Cómo leer y por qué, de Harold Bloom. Bogotá: Grupo Editorial Norma, 2000.


SITIO WEB OFICIAL DE ANA MARIA MACHADO

PARA SEGUIR LEYENDO

La lectura de los clásicos”, por Silvia Castrillón.

Historia portátil de la literatura infantil y juvenil, por Ana Garralón. Madrid: Anaya, 2002 (La sombra de la palabra).

Literatura infantil: creación, censura y resistencia, por Ana Maria Machado y Graciela Montes. Buenos Aires: Sudamericana, 2003.

Una historia de la lectura, por Alberto Manguel. Buenos Aires: Emecé, 2005.

Diario de lecturas, por Alberto Manguel. Bogotá: Grupo Editorial Norma, 2004.

Releer es hoy un arte en extinción”, por Santiago Kovadloff. En: La Nación, 05-05-2002.

Erratas, el examen de una vida, por George Steiner. Barcelona: Siruela, 1998.


Algunos de sus títulos traducidos al español

Libros editados por Editorial Alfaguara:
Vamos a jugar al cole (Naranja)
De carta en carta (Morada)
¿Dónde está mi almohada? (Verde)
¡Qué confusión! (Verde)

Libros publicados por Editorial Anaya
Algunos miedos, Madrid: Anaya, 2005 (Sopa de libros).
Aunque parezca mentira, Madrid: Anaya, 2001 (Sopa de libros).
Lectura, escuela y creación literaria, Madrid: Anaya, 2002. (La sombra de la palabra).

Libros publicados por Editorial Ekaré:
Niña bonita
El Perro del Cerro y la Rana de la Sabana

Libros publicados por Editorial Fondo de Cultura Económica:
Un pajarito me contó
Historia medio al revés
Bisa Bea, Bisa Bel

Libros editados por Grupo Editorial Norma
Eso no me lo quita nadie (Torre amarilla)
Raúl pintado de azul (Torre roja)
Ah, pajarita, si yo pudiera (Torre naranja)
El barbero y el coronel (Torre naranja) [FALTA]
Pimienta en la cabecita (Torre naranja)
Un buen coro (Torre naranja) [FALTA]
Misterios del mar océano (Torre amarilla)
La tortuga sabia y el mono entrometido (Torre naranja)
Todo al mismo tiempo ahora (Torre amarilla) [FALTA]
Un deseo loco (Torre amarilla)

Libros editados por Editorial Sudamericana:
Buenas palabras, malas palabras (La llave)
Yeca, el Tatú (Pan Flauta. Azul)
Había una vez un tirano (Biblioteca Ana María Machado)
Del otro lado hay secretos (Biblioteca Ana María Machado)
El delantal que el viento lleva (Biblioteca Ana María Machado)
Mi reino por un caballo (Biblioteca Ana María Machado)

Libros en Grupo Editorial SM:
El domador de monstruos (Barco de vapor. Serie Blanca)
Exploradores y aventureros en América Latina
La abuelita aventurera (Barco de vapor. Serie Blanca)
Un montón de unicornios (Barco de vapor. Serie Blanca)
Camilón, comilón (Barco de vapor. Serie Blanca)

SOBRE LA AUTORA

Ana María Machado nació en RÍo de Janeiro en 1941. Estudió pintura, se graduó en lenguas romances y obtuvo un doctorado en lingüística en la École Practique des Hautes Études. Ha sido docente (en las áreas de literatura, periodismo, radio), periodista y librera. Trabajó en Europa para la prensa y en la docencia, y como encargada de investigaciones sobre América Latina en una biblioteca. Pasó por las clases de los grandes maestros Grimas y Todorov, y obtuvo un lugar entre los alumnos de Roland Barthes; también estudió con Umberto Eco en la Universidad de Urbino en Italia.

En 1972 volvió a Brasil y se concentró en la prensa, trabajando para el Jornal do Brasil y la Radio Jornal do Brasil. Esta labor, que se prolongó siete años, la curtió en el oficio de escribir y le dio mucha intimidad con el lenguaje oral. A partir de los años ochenta decidió dedicarse por completo a los libros: a escribir los propios y a vender los ajenos en su librería especializada en literatura infantil y juvenil, que conservó durante 17 años hasta que la abandonó porque "Un escritor es un artista y necesita ser libre. Un librero es un comerciante y siempre debe darles a sus clientes la razón". También se dedicó a escribir, traducir y reflexionar en torno a la literatura y la lectura, lo que redundó en numerosas conferencias alrededor del mundo, artículos en diversas publicaciones y su actuación como jurado y presidente (en dos ocasiones) del premio Hans Christian Andersen de literatura infantil.

Maestra de la musicalidad del lenguaje portugués, su popularidad entre los jóvenes lectores es enorme. Ella ha cubierto muchos temas políticos y sociales en un amplio rango de historias que tienen un toque mágico propio. A través de sus libros, conferencias y entusiastas actividades relacionadas con el libro, ha sido una figura definitiva en la construcción de la importancia de la literatura infantil en Brasil.

Jurado del premio Hans Christian Andersen Ana María Machado es la segunda escritora brasileña que recibe el premio Hans Christian Andersen, el "pequeño Nobel" de la literatura infantil. Comenzó a escribir para niños durante los años de la dictadura militar en Brasil. Estos libros, aparentemente inofensivos, contenían profundos temas sociales y éticos que, sin embargo, en nada opacaban la alta calidad artística de su trabajo. Con humor, juegos de palabras, alusiones a de la mitología nativa y metáforas, la obra de Machado es una rica y en ocasiones compleja mezcla de realidad y fantasía.

Autora de varias novelas para adultos y de 105 libros para niños, traducidos a muchos idiomas y editados en todo el mundo, ha sido motivo de todo tipo de honores y distinciones. En 1996 fue candidata al premio Hans Christian Andersen, y en el año 2000 le fue conferida esta distinción por el conjunto de su obra. No obstante su profundidad, los libros de Machado son enormemente populares. En los términos de la especialista Maria Nikolajeva, Machado ha alcanzado algo que pocos autores consiguen: un enorme éxito comercial y una alta estima en los ojos de los críticos y otras instituciones literarias.


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