
Autor: Julio Cortázar, il. Emilio Urberuaga
Editorial: Alfaguara/Libros del Zorro Rojo
Año de edición: 2008
ISBN: 987-04-1104-8
Cant. de páginas: 24
Por Mónika Klibanski
"Desde muy pequeño, hay ese sentimiento de que la realidad para mí era no solamente lo que me enseñaban la maestra y mi madre y lo que yo podía verificar tocando, oliendo, sino además continuas interferencias de elementos que no correspondían, en mi sentimiento, a ese tipo de cosas. Esa ha sido la iniciación de mi sentimiento de lo fantástico..." (La fascinación de las palabras, Julio Cortázar, Omar Prego Gadea)
Discurso del oso es una coedición de editorial Alfaguara y Libros del Zorro Rojo, e inaugura en este último sello la colección Libros del cordel, que apunta a reunir textos que la crítica o la tradición literaria atribuyen al "canon adulto", ilustrados especialmente por talentosos artistas.
Alejandro García Schnetzer, editor responsable de Libros del zorro rojo, plantea que "todo texto cambia en la medida que cambian los estatutos que lo proponen a la lectura" (1). Ese concepto resume quizá la labor de un buen editor –como la de cualquier mediador–, ser un lector atento, capaz de detectar en los textos cosas que ni siquiera sospechaban sus autores al escribirlos. El editor es el que piensa un posible soporte para que ese texto se transforme en un libro y llegue a los lectores.
Originalmente Cortázar escribió este microrelato en 1952 y se lo dedicó a los hijos de su amigo, el pintor y poeta Eduardo Jonquières (2). Más tarde ese texto acabaría integrando Historia de cronopios y de famas, publicado en 1962, animado por otro editor, el célebre Paco Porrúa. El autor organizó este libro, conformado por diversos textos breves, en distintas partes –Manual de instrucciones, Ocupaciones raras, Material plástico, Historia de Cronopios y de Famas–. Discurso del oso forma parte de Material plástico, algo así como una clasificación tramposa e irreverente para reírse de la solemnidad de ritos, encasillamientos y verdades cristalizadas.
Esta reciente y póstuma edición por separado de Discurso del oso, en gran formato, para niños, podría pensarse como el primer libro de Cortázar con estas características. Sin embargo, fueron habituales las ocasiones en las que Cortázar realizó trabajos en complicidad y colaboración con artistas plásticos, así como también frecuentó y cultivó la mirada infantil, a través de su particular exaltación de la fantasía y del juego. Silvalandia (1975) quizás represente un antecedente de la obra reseñada; compuesta a partir de las pinturas de Julio Silva, artista plástico, escultor, diseñador gráfico y entrañable amigo de Cortázar, con quien previamente había creado La vuelta al día en 80 mundos y Último round, que precisamente retoman el espíritu multiforme y humorístico de Historias de Cronopios y de Famas.
Discurso del oso es la historia de las andanzas de un oso que vive y se desplaza por las tuberías de un edificio, narrada desde el punto de vista del protagonista. Desde esa perspectiva observa la vida cotidiana de las personas que habitan en esos compartimentos de las grandes urbes. Sin que nadie parezca advertir su existencia el oso mira la intimidad de sus rutinas domésticas e interviene en la vida de esos seres solitarios repartiendo gestos de humanidad.
El ilustrador Emilio Urberuaga recupera el estilo cortaziano en las imágenes creadas para el cuento. Para empezar, imagina un oso de color rojo, un detalle que sin figurar en el texto, remarca el carácter onírico y fantástico de la narración. La primera imagen ambienta el relato probablemente en algún bohemio distrito de París.
Vemos un edificio, con un café en la planta baja llamado Trottoirs (3) que en francés significa "vereda". Cafés y veredas, espacios públicos venrados tanto por los parisinos como por los porteños, pueden leerse como un guiño, un puente entre París y el Buenos Aires tanguero y lunfardo evocado tantas veces por Cortázar en su literatura. Allí afuera está instalada una mesa con un único cliente y un mozo de espaldas, una señora sola pasea a su perro por la vereda de enfrente y un portero saca la basura del edificio. Sobre el techo el oso observa.
La intesidad y saturación de los colores contrapuestos de las imágenes provoca un interesante contraste con la orfandad de los personajes y lo narrado (3). Por ejemplo, veamos la escena que muestra al ojo rojo subido a la chimenea, teniendo como telón de fondo la inmesidad de una noche de un verde furioso. O aquella escena en la que el oso contempla el sueño de un señor recostado en un rincón, al costado del vacío de su lecho, y que tiene sobre su mesa de luz un ejemplar de Historia de Cronopios y de Famas. Por si no bastara para dar idea de cuán solitaria es la existencia de este hombre el ilustrador coloca una pintura, justo sobre el respaldo de la cama, que muestra una figura humana central pequeñita dentro de un plano general, donde se aprecia el desolado entorno que lo rodea.
Pero no todo es desamparo, hay elementos humorísticos y cómplices con el lector, como el gato y el ratón que circundan al oso en cada página.
En la oscuridad de todos esos interiores el oso traza redes invisibles y secretas que vinculan a todos esos habitantes que a pesar de convivir en un mismo vecindario se desconocen e ignoran entre sí.
La Internationale Jugendbibliothek de Munich ha seleccionado en la lista White Ravens 2009 la edición en castellano que Libros del Zorro Rojo hizo de Discurso del oso, de Julio Cortázar y Emilio Urberuaga.
Notas
(1) García Schnetezer, Alejandro. Discurso del oso para todos. En: Revista CLIJ, año 4 nº 216 (junio 2008)
(2) Leer carta de Julio Cortázar incluida en el volumen Cartas a los Jonquières (Alfaguara, 2010), en el que se recopila la correspondencia enviada al pintor argentino Eduardo Jonquières y su familia entre 1950 y 1983, en la que refiere a el texto Discurso del oso.
(3) "Trottoirs de Buenos Aires" es el nombre de la primera tanguería que existió en Europa, inaugurada en 1981, en el barrio de Les Halles, corazón de París. El padrino espiritual de la tanguería fue Julio Cortázar, y lleva el mismo nombre que el disco que en los años 70 se editó con letras de tango suyas, música de Edgardo Cantón (uno de los propietarios de la tanguería), y la voz de Juan Tata Cedrón.
(3) Un uso expresivo de una gama de colores vibrantes parecido al que realiza Angela Lago en su De noche en la calle (Ekaré, 1999).
SOBRE LOS AUTORES
JULIO CORTÁZAR (1914-1984) vivió los primeros años de su infancia en Bélgica y Suiza. En Argentina cursó estudios de Letras y de Magisterio y trabajó como maestro rural en pueblos de la provincia de Buenos Aires. En 1944 impartió cursos de literatura francesa en la Universidad de Cuyo y en 1951, tras obtener una beca del gobierno francés, se estableció definitivamente en París, donde fraguó una brillante carrera literaria que le valdría el reconocimiento mundial. Durante varios años vivió de su trabajó como traductor público de inglés y francés para la Unesco. Son conocidas sus traducciones de Gilbert Keith Chesterton, André Gide, las cartas de Keats, Marguerite Yourcenar, Daniel Defoe, entre otros.
De su producción narrativa cabe destacar: Bestiario (1951), Final de juego (1956), Las armas secretas (1959), Historias de cronopios y de famas (1962), Todos los fuegos el fuego (1966) y las novelas Los premios (1960), Rayuela (1963) y 62. Modelo para armar (1968). La obra de Julio Cortázar ha sido traducida a más de treinta idiomas y ocupa un lugar destacado en el acervo literario del siglo XX.
EMILIO URBERUAGA nació en Madrid en 1954. En los ochenta dejó su puesto de trabajo en un banco y se inició como ilustrador y escritor de libros para niños. Colaborador de prensa, comenzó su nueva labor a través de su experiencia en el mundo del grabado y la estampación. Sus creaciones se identifican fuertemente con el personaje de Elvira Lindo, Manolito Gafotas. Con la misma autora trabajó en la serie de Olivia, otro entrañable personaje. Como escritor e ilustrador publicó, entre otros: Hilda, das riesenschaf (Bohem Press, 1994); La selva de Sara (Edelvives, 2003); Marina (Anaya, 2004); Pluma y Tapón (Anaya, 2004) y Kroko und der mond (Bohem Press, 2006), Coco y la luna (Kókinos, 2008). Reconoce a Stepán Zavrel (1932-1999), como uno de sus maestros artísticos y a su escuela de verano para ilustradores, como una de las experiencias profesionales más ricas.
Entrevista a Emilio Urberuaga, por Nuria Fernández y Marta Vidal. En: Revista babar (Dic. 1994)
Links relacionados en educ.ar
Trabajar con Cortázar. En: educ.ar (10-02-2009)
22 años de la muerte de Julio Cortázar. En: educ.ar (13-02-2006)
Búsqueda del tesoro: Cortázar y el cine. En: educ.ar (27-09-2007)
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