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Por Mónika Klibanski
Una gran ola trae hasta los pies de un niño que curiosea insectos en la playa una antigua cámara fotográfica perdida en la inmensidad del mar. Se trata de una cámara subacuática de marca Melville, un guiño que suena muy acertado y bastante familiar para cualquier lector de las grandes obras maestras de la literatura que recogen misterios y aventuras marinas.
El joven protagonista revisa la cámara y encuentra dentro un rollo que lleva a revelar inmediatamente. ¿Qué puede haber fotografiado este artefacto en sus viajes a través de los océanos?

Las fotos resultan ser asombrosas y surrealistas: un pez a cuerda y con complicados engranajes; un globo aerostático con forma de pez que navega sobre el mar; extraterrestres en miniatura que observan y fotografían caballitos de mar; muebles de un living de alguna casa como las que existen en la superficie; una tortuga que carga sobre su caparazón una ciudad de caracoles y otras extrañas imágenes que revelan universos tan fuera del alcance de nuestros ojos como la vida de los seres que habitan en las profundidades del mar. Sin embargo, hay una fotografía particularmente intrigante que se diferencia del resto. Se trata de una imagen que enlaza misteriosamente a muchos niños desde muy atrás en el tiempo. Esto provoca un gran extrañamiento en el protagonista de esta historia. ¿Cuáles son las secretas reglas del juego que encierra esa foto? ¿Cómo implicarse en su revelación?
El muchacho inicia una investigación acerca de esa imagen que lo ha desconcertado tanto. Cuenta para ello con todo tipo de instrumentos ópticos para ampliar lo que perciben sus ojos: prismáticos, una lupa, un microscopio.
¿Logrará resolver el enigma para que esta historia pueda continuar interminablemente en otros rincones del planeta?

Flotante es un libro decididamente visual. Una invitación a pensar sobre la mirada.
A lo largo del relato el autor/ilustrador David Wiesner juega articulando un variadísimo conjunto de planos desde donde observar el avance de la acción.
Wiesner dibuja con un realismo fotográfico que consigue anular las fronteras entre la realidad y su representación. De todos modos, la bidimensionalidad de la página, y la artificialidad del "split screen" o la polivisión en el montaje de muchas de las ilustraciones rompe esa ilusión de que es posible que el encuadre de las páginas del libro sea una imitación de la realidad, un reflejo exacto de la visión del ojo humano.
El "split screen", es un dispositivo cinematográfico, muy del cine de los '60 y también frecuentemente usado por los realizadores de los videojuegos que consumen y tan bien conocen los chicos. Generalmente, en el cine, el "split screen" o pantalla dividida se utiliza para combinar en la composición de una escena dos o más acciones que ocurren simultáneamente pero que son filmadas separadamente simulando así algo que naturalmente sería imposible de ver al mismo tiempo por una persona. Este procedimiento formal en el libro de David Wiesner no siempre refiere a escenas sincrónicas, más bien sirve para: dar continuidad a las acciones, reforzar emociones, enfatizar la expresividad del personaje central, crear los matices que exige cada escena, intensificar el ritmo narrativo, sustituir el clásico plano-contraplano de una secuencia narrativa, y fijar la atención del lector en determinadas instancias del relato.
La narración es sostenida alternativamente por un narrador omnisciente y por narrador focalizado desde el punto de vista del protagonista, del mismo modo que una cámara subjetiva en cine muestra lo que ve el personaje. La nitidez objetivista de las imágenes y el efecto de zoom con el que se varía la distancia focal y, en consecuencia, la perspectiva desde la cual se percibe la historia por momentos lleva a que el lector se sienta dentro del libro. El campo visual se comprime o se expande según el grado de suspenso de lo que se está contando.

En muchas escenas el ilustrador desdibuja intencionalmente las diferencias entre el ojo humano y el objetivo de la cámara. Tampoco parece un dato menor que se denomine ojo de pez un objetivo gran angular extremo con un ángulo de toma de 180º o más, que hace que la zona central de una imagen aparezca muy ampliada, sobre todo cuando el motivo es fotografiado a corta distancia. La tapa del libro es un buen ejemplo de estos cruces semánticos, y confirma que los libros-álbum son obras que se inician mucho antes de la primera página y culminan más allá de la última. El libro álbum recibe un tratamiento como objeto editorial total, en el que cada detalle cuenta para crear la historia.
Todo este libro tiene un gran trabajo de compaginación gráfica con una elaborada función narrativa. Yuxtaposición de encuadres (planos generales, planos medios, planos frontales, planos detalle), variación del tamaño de las imágenes y la profundidad de campo, viñetas superpuestas sobre otras imágenes más panorámicas; ilustraciones a doble página; ilustraciones página completa; páginas divididas, etc. Toda esta gramática visual expone al lector ante una composición compleja que lo implica en un estimulante esfuerzo intelectual e imaginario para encontrar el enlace lógico de la imágenes y construir sus posibles sentidos.
La mirada siempre conlleva una intervención, una distorsión del sujeto sobre el objeto que mira. Una cámara fotográfica nunca reemplaza la mirada, la filma, la mira mirar, y nosotros a su vez miramos lo mirado, lo filmado, lo narrado para crear nuestras propias imágenes. En eso consiste zambullirnos en la lectura.
Este libro recibió el prestigioso premio Randolph Caldecott Medal 2007 que desde 1938 otorga anualmente en Estados Unidos la Association for Library Service to Children, una división de la American Library Association.
Además David Wiesner tiene publicados en español: Los tres cerditos, La princesa y el dragón, ambos editados por Editorial Juventud.
Existen otros libros de literatura infantil y juvenil con los que puede relacionarse Flotante, ya sea porque se inspiran en la fotografía o porque el tratamiento estético y conceptual de la imagen que realizan permite hallar muchos puntos de contacto con el trabajo de David Wiesner: El cuento de Navidad de Auggie Wren, de Paul Auster (Sudamericana); El libro en el libro en el libro, de Jörg Müller (Serres); y muchos de los libros de Chris Van Allsburg (Fondo de Cultura Económica).
Video Presentación de Flotante
Extraído del sitio web de Houghton Mifflin Books
SOBRE EL AUTOR
David Wiesner creció en un suburbio de New Jersey, y siempre fue un chico curioso e imaginativo. De joven comenzó a explorar alrededor de la historia del arte, primero dentro del Renacimiento: Michelangelo, Durero, y da Vinci, más tarde se acercó a los surrealistas: Magritte, de Chirico, y Dalí. Cuando se hizo mayor inspirado por estos maestros en la tabla de dibujo que su padre la ofreció David Wiesner construyó mundos nuevos de papel y creó comics y películas mudas.
En la Rhode Island School of Design, Wiesner se dedicó tiempo completo a estudiar arte y explorar su futura pasión los storytelling. En esa escuela él encontró dos personas que lo marcaron en su vida y su carrera muy especialmente: Tom Sgouros y David Macaulay. Estos dos artistas no solo le enseñaron los fundamentos del dibujo y la pintura sino que también estimularon su espíritu imaginativo y lo ayudaron a comprender el mundo que lo rodeaba. La influencia artística de ambas celebridades fue definitiva en el modo de abordar el libro-álbum que Wiesner elige actualmente en cada una de sus obras.
David Wiesner ha ilustrado más de veinte libros y ha recibido muchos premios importantes. Algunos de sus libros se han convertido en clásicos al recibir el Caldecott Medal.
Wiesner vive con su esposa y sus dos hijos en la zona de Philadelphia, donde continúa creando imágenes de ensueño y gran invención para sus libros.
Me encanta este libro, saben donde conseguirlo?
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