Educación y TIC

Cómo pensar el aprendizaje (4)

En un recorrido por lo que estuvimos diciendo en distintos capítulos de esta serie o película, la cual aparentemente no tiene súper estrellas ni villanos malvados, pero que sí pudimos ver tiene otros protagonistas que si bien no son prestigiosos y famosos son, al menos, algo importante.

Sin embargo, cuando hablamos de aprendizaje podríamos estar hablando de alguien famoso (no quizá prestigioso como aquellas súper estrellas) pero sí de alguien muy conocido. En lo que respecta al prestigio, dependerá de nosotros que eso cambie. Una manera de lograrlo sería incorporando conceptos y categorías que hagan del aprendizaje algo que sea diferente a lo que habitualmente entendemos por aprendizaje, y a lo que también hacemos cuando aprendemos.

En este sentido, en notas anteriores estuvimos hablando de cosas tales como contextos, interacciones, relaciones, niveles de abstracción, pensamiento... etc. ...También dijimos algo sobre una cosa llamada metálogos, y en una nota anterior quisimos explicar más o menos de qué se trataba eso pero nos pasó que nos fuimos por las ramas (otro tema del que hablamos fue la confusión), y cuando nos quisimos acordar nos dimos cuenta de que se nos había acabado la nota.

En esta oportunidad vamos a evitar que eso nos vuelva a ocurrir. Podríamos decir que un metálogo es como una estructura que de algún modo nos puede servir para organizar el proceso de aprendizaje, y al mismo tiempo para que nos organicemos en ese proceso. Sin embargo, hablar de organizar y de proceso en una misma oración podría llegar a ser contradictorio a la idea de metálogo, o al menos a nuestra idea de metálogo ¿Y porqué? Porque creemos que hay lo que sería la organización de un proceso, pero simultáneamente pensamos que el aprendizaje es un proceso desorganizado o desordenado.

Podríamos entender el aprendizaje en términos de “productos finales” a los que se llega luego de vivir un proceso en el que lo que más abundó fue el desorden. Es decir, todos aquellos momentos de confusión, duda, momentos en los cuales volvemos atrás para revisar algún concepto o idea que descubrimos que era erróneo y en consecuencia lo modificamos, y entonces esa modificación nos plantea interrogantes sobre otras cosas previas que decidimos revisar, etc.

Si quisiéramos podríamos seguir hablando algo más sobre todo esto, pero sentimos que corremos el riesgo de empezar a confundirnos, y que esto también resulte un poco aburrido. Además, hay cosas con las que mucho no coincidimos como por ejemplo es esta idea de “producto final”, que ya en otro momento trataremos. Pero queremos ahora ver algo más entretenido como por ejemplo esa serie o película de la que hablábamos arriba de todo.

Recordemos que ahí teníamos un héroe y un malo. Imaginemos que este último tiene en sus manos una pelota que quiere arrojar al primero, quien a su vez buscará evitarlo.

Vamos tómela, ahí se la tiro.

No por favor que puede explotar en mis manos. Por favor.

No importa, ahí va.

¡No! (se tira al suelo para agarrarla, y evitar que explote)

Ahora haga usted lo que quiera, yo no pienso hacer más nada.

Mmm... (por un momento pensó en devolvérsela) ¿Nada...? (y pensó) mejor me voy con la pelota, la escondo, y luego vuelvo.

(El malo lo mira y piensa) seguro que ahora la tira al piso. Y a mí qué me importa. Igualmente es todo mentira.

(El héroe hace como que se va)

(El malo, si bien está en total alerta, lo disimula muy bien)

(Entonces el héroe mira fijo la pelota, y luego el piso)

(El malo continua con su misma actitud)

...

(El héroe finalmente arroja la pelota al piso y dice) terminemos de una vez con este diálogo.

Terminemos (y pensó) ¿con este diálogo?

Con el sueño y el fastidio que nos causa ver una película mala, nosotros también queremos terminar con este diálogo. Lo único que nos interesa decir antes de terminar es que aparentemente para el malo todo esto no fue más que un juego en el que quería engañar al héroe. Por su parte, este último suponemos quería arrojar la pelota para continuar el diálogo. Lo que nos queda por saber es si el que ganó fue el héroe o el malo, o si fue el juego o el diálogo.

De todos modos como conclusión podemos decir que nuevamente no explicamos qué es un metálogo y su vínculo con el aprendizaje, que es lo que más nos interesa. Prometemos, sin embargo, que en una próxima vez ¿“teorizaremos”? sobre el tema.

  • Autor: Víctor Landolfi |
  • 20-09-2003 |
  • 1 comentarios

1 Comentario

  1. anibal rossi. Octubre 4, 2003 22:56

    Victor me parece muy bueno lo tuyo, lo que talves agregaría es que en el juego o dialogo entre el heroe y el villano, ambos estarían talves jugando con pelotas diferentes y que imaginan compartirla, o que se la arrojan al otro. Algunas veces, diría yo, la pelota suele explotar y no nos damos cuenta, pero seguimos empeñados en lanzarla...
    saludos: prometo que no será el último comentario.
    Pd: te comento que soy alumno de 5° año de comunicacion social en la universidad de rosario. Y me enteré de tu trabajo porque marcelo de la torre(profesor de Epistemología de la comunicación [catedra de la que soy ayudante] y amigo de piscitelli) me comentó de lo que hacías.

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