
En el marco de la expo-feria de la educación CONSUDEC se presentó el libro “Enseñar hoy” Una introducción a la educación en tiempos de crisis que es el resultado de unos encuentros organizados por FLACSO Argentina durante el 2003 bajo el nombre de “La escuela en la crisis”. Varios autores se preguntan, reflexionan e incluyen testimonios de docentes de todo el país sobre qué es enseñar hoy.
La presentación del libro estuvo a cargo una de las compiladoras Silvia Finocchio, investigadora de FLACSO Argentina, donde coordina el posgrado Currículum y Prácticas escolares, y docente universitaria. Finocchio comentó algunos de los ejes de los diferentes artículos para introducir al auditorio en la temática del libro.
Comenzó con el artículo de Inés Dussel, la otra compiladora del libro y coordinadora del área de educación de FLACSO Argentina, cuyo eje es “repolitizar la educación”. Aquí mediante el relato de un colegio donde uno de sus alumnos fue víctima del gatillo fácil, y sus compañeros en un homenaje colgaron un cartel que decía: “No crean que no había lugar en este mundo para Ezequiel”, la autora se hace varias preguntas: ¿A quién está dirigido el enunciado? ¿Quiénes son/somos los que creemos, no creemos o tenemos que creer? ¿Son los chicos, somos los adultos?¿Son los habitantes de la villa, los políticos, los policías?.
De esta forma Dussel sostiene que ir a la escuela no sólo no les garantiza a los chicos un trabajo o seguir estudiando sino que tampoco los excluye del crimen y la violencia. Por eso en su propuesta de repolitizar la educación la autora dice que “no se trata de ajustarnos a la realidad que vivimos sino de pensar formas de intervención que produzcan cambios en las coordenadas de la situación en la que estamos. Estas formas de intervención no son otra cosa que actuar políticamente” y es así que la palabra igualdad toma relevancia, reforzando las luchas por un ideal donde la autora sostiene que hay que “reclamar el lugar de iguales para nuestros alumnos, iguales no porque están inmersos en la misma situación desesperada y sin ley que nos horizontaliza, sino porque tienen un lugar de pares en la sociedad más justa que queremos”. Se trata de no renunciar a enseñar sino enseñar mejor, poniendo a los chicos en contacto con mundos a los que no accederían si no fuera por la escuela, a mundos de conocimientos, lenguajes y culturas diferentes y así volver a creer que sí hay lugar para ellos.
Otro de los artículos mencionados en la presentación fue el de Estanislao Antelo, pedagogo y profesor en Rosario que propone cambiar la idea de crisis por la de batalla y la apuesta a los docentes de ser “formadores de batalladores”. En todo el libro hay un hilo conductor que apuesta a la escuela como escuela “viva”, como lugar para la construcción.
Mediante el relato de diferentes docentes y otros artículos se aborda el tema de la educación y la pobreza, cómo impacta en las prácticas de los docentes, cómo reconstruir otros itinerarios diferentes a los que muchos hogares atraviesan.
La escuela, el hogar, otras instituciones y la “apariencia escolar” es el tema que la propia compiladora Silvia Finocchio desarrolla en otro de los artículos incluidos en “Enseñar hoy”. La idea de apariencia, de simulacro que en la esfera educativa se había sustentado en la retórica de sociedad del futuro, que proyectaba a la escuela al centro del porvenir cultural y social y el por qué con la crisis se siguió con la apariencia escolar, como ese lugar donde se inscribe la lucha por lo que se quiere ser. Si bien la autora nombra que algunos de los aspectos de la escuela se deterioraron, en cuanto al horizonte, el desgaste de su eficacia simbólica, la lenta desaparición de su sentido como bien público, el trabajo docente, etc. reconoce que la escuela no fue arrasada como otros sectores productivos y otras instituciones sociales, en los últimos tiempos. Finocchio ensaya algunos argumentos de por qué es interesante seguir sosteniendo la apariencia escolar, por qué es interesante la tarea primordial de alfabetizar.
El libro incluye también un artículo de Adriana Puiggrós, doctora en pedagogía y conocida referente de educación en nuestro país, donde habla de la responsabilidad universitaria y polémicamente propone que el campo pedagógico se cuestione lo hecho hasta hoy y asuma que forma parte de la debacle. Como así también propone alternativas que recuperen la historia de la educación.
Finalmente, el libro cierra con una experiencia que engloba el adentro y el afuera de la escuela que también constituye un eje en la lectura de esta obra. Se trata del relato del director de la Escuela de Educación Media Nro. 12 de La Matanza, Luis Cabeda, donde cuenta la creación dentro de la escuela de un centro cultural para ofrecer un lugar de referencia y anclaje para los jóvenes del barrio. El nombre del centro cultural es “Coparte”, una síntesis de cooperativa de arte. Esto encierra un salto cualitativo para quienes participan porque se asumen como cooperativistas con la intención de sostener y asegurar la continuidad de su centro cultural. También el nombre insinúa en lenguaje juvenil la idea de inclusión y participación algo así como “te proponemos que te alegres, que te incluyas, que te intereses, que te copes”.
El centro cultural si bien forma parte de la escuela, con las actividades y talleres apela a alumnos, familiares, amigos y vecinos en general. Las actividades son de lo más variadas: telar aborigen, murga, radio, salsa, tango, escritura oriental, grabado, cómics, guitarra, expresión corporal, investigación histórica barrial, entre otras. Cabeda describe cómo el centro cultural se abre al barrio y cómo también influye dentro del ámbito escolar: “Coparte es el lugar que hemos encontrado provisoriamente para convocar a otros, para sacudir la modorra, para organizarnos, para defendernos, para ser felices. Es el lugar desde donde la escuela da cuenta de las tramas más dolorosas de la realidad e intenta transformarlas, aún sabiendo que tal empresa la excede”. Este director de escuela finaliza su artículo con una posibilidad más para el nombre del centro cultural diciendo que coparte es un mensaje dirigido al corazón de la escuela: “Coparte quiere decir “coparte a vos, escuela” Coparte es copar la escuela”. Una clara expresión de todo lo significa e implica educar hoy en nuestro país.
Nota: Quienes estén interesados, es un libro editado por el Fondo de Cultura Económica y desde aquí pueden bajarse un fragmento del libro en PDF.
Mi nombre es Eugenia Bekeris
Soy artista plastica, y me interesaria sumarme al Colectivo Educativo que el Sr Lusi Cabeda presento hoy en la mañana en un canal , el 7 , sobre la tarea de esta herramienta talleres itinerantes
He realizado en Octubre en forma autogestiva un Foro Itinerante de artistas con los que viaje a la Universidad Naconal de la Patagonia,
ESte foro integrado por varios artistas de arte politico abordo el tema de las disntintas memorias, contra el Olvido, Taller armado con nuestras obras como disparadoreas a trabajos de reflexión interdisciplinairos
La experiencia fue muy rica y la gente tuvo una entrega que llego a emocionarme
Porfavor comuniquense conmigo, me interesa sumarme y tengo mucho para compartir,
Gracias
Eugenia Bekeris
Quisiera comumicarme con algún encarago de esta asociación ¿Les gustaría abrir Coparte en cada región del país? Pienso que los niños tienen derecho a eso, tengo los medios para hacerlo mi correo es adrian88839@hotmail.com
Adrián
Conocí a Luis Cabeda, lo que está haciendo en esa escuela lo hizo desde Ushuaia hasta La quiaca, si el poder político no lo frenaba mediocremente, el tipo transformaba la escuela pública en pocos años.
El y otr@s como el que trabajaron en su proyecto en los centros de actividades juveniles, ILUSIONAN ! !
Parece que necesitamos más heroes anónimos como Luis para esperar y sobrevivir a los que desde el poder político hoy asesinan la escuela.
Saludos.
Diego De Luca
Artista visual -
Muralista
DNI 21617488