Educación y TIC

Esas palabras que nos seducen en la red...

Continuando con mis escritos sobre esto que he dado en llamar “Tecnoñol”, me siento con la necesidad de citar a un destacado autor, Alex Grijelmo, y su obra “La seducción de las palabras”.
En la misma, se manifiesta la marcada relación existente entre las palabras y nuestras emociones. Así, el autor reza: “...la seducción parte de un intelecto, sí, pero no se dirige a la zona racional de quien recibe el enunciado, sino a sus emociones...”

Ahora bien: ¿serán las mismas emociones que nos generan las palabras cuando hablamos por la red a cuando lo hacemos por los medios más tradicionales? ¿nos quitará el soporte tecnológico ciertas emociones o en cambio, nos generará mayor cantidad de ellas?. Sin duda alguna, las respuestas a estos interrogantes resultarán un tanto difíciles de soslayar.
Ello es así por cuanto para quienes el lenguaje a través de Internet es el mismo que el lenguaje que obra sobre un papel, la respuesta se encuentra ya ínsita: tanto en uno como otro medio, se generarán las mismas emociones ya que el lenguaje no es disímil.
Sin embargo, para los partidarios de sostener que la red ha creado una nueva jerga, las respuestas a las preguntas mencionadas podrían provenir de dos vertientes.
Para la primera de ellas, se podría sostener que uno u otro medio no despliegan distintas emociones, ya que éstas más bien se corresponden no con los medios que empleemos para decirlas sino con los modos que se utilicen. Así, el énfasis que les pongamos a ciertas palabras al escribirlas tanto en un papel o en un mail generará por ejemplo, un cierto rechazo o una cierta admiración en el lector de cualesquiera sean los medios. Éstos últimos no influirán para nada en el despertar de la emotivilidad del receptor.
Sin embargo, desde la óptica de una segunda postura –a la que les anticipo, me enrolo-, se podría sostener que justamente son las emociones las que se verán afectadas por los medios que utilicemos al escribir las palabras. Si bien es cierto que los modos en el empleo que de las palabras haga el redactor influirán en demasía en las emociones del receptor, no es menos cierto el hecho de que los medios por los cuales las mismas sean manifestadas tendrá también su cuota de emoción. Porque, convengamos, aún ya desde el mismo soporte papel no genera la misma sensación, por ejemplo, recibir una invitación a través de una tarjeta con estilo profesional que hacerlo por medio de un simple volante de reparto...
Un buen ejemplo de ello, puede resultar el uso de la palabra “mother”. Supongamos que recibimos una carta en nuestro domicilio, dentro de un sobre cerrado que reza: “mother”. ¿Qué nos podremos imaginar? ¿Qué connotaciones nos traerá esa palabra al leerla? Tal vez, se me ocurre, una sensación de emotividad muy grande al pensar que esa carta pueda estar dirigida hacia nuestras madres, o quizá, si la recibe quien es madre, podrá ésta imaginarse que la misiva ha sido escrita por uno de sus hijos...Seguramente, sea cual fuera la situación particular, la carga emotiva sería positiva.
Ahora bien: imaginemos esta otra situación: recibimos en nuestra casilla de mensajes, uno que reza ”mother”. ¿Qué nos puede sugerir este asunto? A simple, vista, pareciese que el mail estaría relacionado con una venta de mothers para equipos de computador, o que se tratara de alguna promoción sobre estas plaquetas, etc. Es decir, las interpretaciones más bien se enrolarían con el área publicitaria y no con el familiar, por lo que nuestras emociones tal vez se disparen para algún lado y directamente ni abramos ese mail...
Como vemos, en uno y otro caso se ha utilizado la misma palabra y, sin embargo, las emociones que la misma ha despertado no fueron idénticas: es que los medios no son idénticos y tampoco el lenguaje lo es.
Podríamos citar un sinnúmero de casos como los mencionados. Inclusive, muchas veces tal vez los sentimientos que las palabras empleadas en distintos medios generen pueden resultar iguales, pero sin embargo obedecer a razones diferentes: pensemos el la palabra”virus”: ni una carta ni un mail vamos a querer abrir si llevan esta leyenda, pero las razones son diferentes porque los vocablos son diferentes.
Parafraseando a Grijelmo, “las palabras tienen un poder oculto”. Y ese poder oculto también lo tienen sus soportes...Reconocer el poder de los medios constituye una eficaz puerta que nos permitirá discernir cual de ellos escoger, de acuerdo a las emociones que con nuestro discurso querramos despertar...

  • Autor: Karina Weisman |
  • 07-11-2003 |
  • 1 comentarios

1 Comentario

  1. Piscitelli . Noviembre 14, 2003 07:27

    Karina sigue trabajando seducida por las palabras de Alex Grijelmo y con razón. Nada casualmente este autor, titular de obras como El estilo de periodista y Defensa apasionada del idioma, comienza su obra con una bella cita de Pedro Salinas Mis títulos no son de sabio, son de enamorado.

    En la misma dirección va la inesperada columna de Adolfo Castelo el director de TXT nº 35 del 14 de Noviembre quien puntúa su no-editorial grijelmiana con esta compartible frase y lloré con la almohada mi estúpida plegaria, y me tragué con vinos una desolación tras otra, perdido en la intemperie que suele ser mi amigo. No casualmente Grijelmo le dedica en su libro un capitulo a las palabras del amor y cierra su obra detallando los mecanismos que hacen posible la seducción de las palabras como son la historia, el sonido, las contradicciones, el estiramiento, la extensión, los prefijos, las metáforas tramposa y mentirosas.

    Quienes gozan de esta relación de invención entre el lenguaje y los sentimientos no pueden dejar de extasiarse con José Antonio Marina, ya sea recorriendo su introducción teórica La Selva del lenguaje (Anagrama, 1998) ya sea adentrándose en el desarrollo efectivo de esas ideas-afecto en El diccionario de los sentimientos (Anagrama, 1999), donde este español impar se hace preguntas tales como ¿Qué siente un humano cuando dice que siente envidia?, ¿Qué experimenta un humano cuando dice que experimenta amor?

    Según Marina hay una profunda psicología popular emboscada en las frondas del lenguaje, desde donde dirige nuestra vida afectiva. Es por ello que Marina siguiendo la senda de Grijelmo por otros atajos esta realizando desde hace un tiempo un psicoanálisis lingüístico que pone de manifiesto este inconsciente atávico. Con guias y mentores como Grijelmo y Marina, y con tutores como Karina Weisman estamos en buena palabras, es decir manos y corazón.

    Se pueden profundizar estas ideas en editoriales que hemos escrito en el Interlink Healdine News. En especial en La selva del lenguaje. Digalo en voz alta lo que enferma al paciente es el silencio Parte 1 y La selva del lenguaje. Digalo en voz alta lo que enferma al paciente es el silencio Parte 2.

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