Muchos dicen que la única manera de aprender un idioma es a partir de lograr pensar en ese idioma. Por ejemplo, si queremos aprender a dominar el inglés, el mejor método sería aquél me permitiera obtener un verdadero pensamiento en inglés, y no aquéllos que me enseñaren los vocablos anglosajones para que luego yo los tradujera a mi lengua materna.
Y lo mismo vale para el “Tecnoñol”, este lenguaje que se ha creado por y para Internet, el cual me atribuyo la autoría de su denominación.
Y digo que también esto del pensamiento en el idioma se aplica al Tecnoñol ya que, de hecho, cuando lo utilizamos –los que lo hacemos- estamos ya pensando en este idioma y no meramente traduciendo a este idioma.
Así, cuando escribo un mail a una amiga desde mi trabajo, no recurro ni a eufemismos, ni a palabras protocolares, ni a rimas poéticas, si no que simplemente le escribo en el mail aquello que quisiera decirle en la cara: estoy harta y me quiero ir ya!!.
También es muy común en esto de redactar mails, hacerlo de manera más confianzuda con nuestros receptores, sin tantos reparos por la ortografía –total, pueden pensar que los errores son sólo de tipeo- ni en las reglas sintácticas, y hasta con estas nuevas formas nos sentimos más cercanos a ellos, como si nos estuvieran viendo y escuchando. Lo mismo y, quizá más aún, sucede al chatear, ya que incluso abreviamos a menudo y nos convertimos en verdaderos peritos taquígrafos.
Lo cierto, es que, si bien como se ha dicho inclusive en otros post de este mismo weblog, el lenguaje de la Internet está más bien plagado de vocablos en inglés, no es menos cierto que aún en aquéllos que mamamos la lengua castellana, al prender la compu manejamos inconscientemente muchos de estos términos, sabiendo perfectamente acerca de su significado sin haberlos tenido que traducir ni realizar ninguna búsqueda insaciable en el diccionario de inglés castellano que compramos hace años en la Feria del Libro.
Así, por ejemplo, palabras inglesas como mails, mouse, motherboard, messages, hot, etc., las usamos con increíble frecuencia, como si fueran propias del Diccionario de la real Academia Española. Y lo hacemos sabiendo perfectamente a qué nos referimos cuando las designamos.
Lo que logramos con ellas y con muchas otras palabras es el llamado “pensamiento” en este idioma: no necesitamos realizar una traducción en nuestro cerebro –lo cual nos genera además el costo del tiempo- si no que con inmediatez comprendemos qué nos piden cuando nos dicen “mandame un fax o contestáme por mail”.
Sin embargo, si bien podemos pensar en inglés en relación a estas palabras, no logramos por ello un pensamiento en inglés que nos permita hacerlo respecto de todas las que formen parte de esta lengua. Sólo circunscribimos nuestro pensamiento en algunas de ellas, y ¿saben cuáles? Aquéllas que utilizamos en la web, aquéllas que “nos sirven” para comunicarnos en Internet. Por supuesto que habrá muchas personas que también dominen perfectamente el idioma inglés en su totalidad, y que hasta incluso piensen en inglés. Pero este aprendizaje no lo obtienen todos los cibernautas y ni siquiera es necesario que lo tengan: sólo utilizan ciertas palabras para poder manejarse a través de este soporte, quien, en definitiva, ha sido el responsable de su aprendizaje: gracias a Internet, han empezado a pensar en inglés, al menos en relación a ciertos términos.
Concluyo, entonces, mi post, volviendo a manifestarme acerca de la conveniencia de considerar al lenguaje que utilizamos en la red como una jerga independiente, autónoma, compuesta con variados ingredientes de otras, pero presentando asimismo, características propias.
Y, ahora, los dejo porque me tengo que ir a comprar un mouse...PIENSEN ustedes a qué me estoy refiriendo...
La propuesta de Karina es interesante y al mismo tiempo problemática. A nuestro entender no pensamos en otro idioma porque usemos algunos de sus vocablos, ni tampoco lo impensamos porque no usemos los vocablos apropiados en el nuestro.
Además hilando mas fino habría mucho que decir acerca de la relación entre pensamiento, lenguaje y realidad (ver al respecto el maravilloso libro homónimo del antropólogo y lingüista aficionado Benjamin Lee Whorf).
Pero también hay otra línea de reflexión que reverbera en el comentario de Karina, que pasa ya no tanto por la interiorización práctica de palabras técnicas provenientes de otro idioma (el tecnoanglicismo para seguir con el neologismo Karina), sino por la exisencia de obras lexicográficas que analizan con saña y mucha ironía el modo como los tecnicismos están asfixiando y matando al lenguaje original del mismo idioma en donde se han acuñado, la mayoría de estas expresiones, a saber el inglés.
Remitimos para un análisis exhaustivo del tema al excelente texto de John A Barry Technobbable (MIT Press, 1993) en donde el autor diseca con pasión de entomólogo la invasión indiscriminada de muchas practicas humanas por parte del tecno-reduccionismo lingüístico. Curiosamente no todos los idiomas se rinden tan incondicionalmente al imperialismo tecnolinguistico.
Así los franceses se han defendido con relativo éxito al obligar a traducir palabra aparentemente impertérritas a cualquier torsión babeliana como hardware (le materiel) y software (logiciel). Los alemanas se resistieron a su manera generando atrocidades como Benutzerschnittsetlle para interfaz de usuario, o la aun peor Bildeschirmanzeiger para cursor, por lo que se entiende a través de que atajo de simplicidad entraron las equivalentes "koine" de estos terminos informaticos en el idioma teutón.
Aunque Barry no se dedica al castellano los italianos no tienen nada que envidiarnos al haber acuñado una sarta espeluznante de neologismos clonados del inglés original sin ton ni son para el idioma italiano. Así se vanaglorian de poseer expresiones tales como debuggare (por debug), hardwarista (por diseñador de hardware) shiftare (por mayúscula), o sortare (por ordenar).
En castellano las barrabasadas no tienen fin -especialmente en países del Caribe como Puerto Rico-. donde hace mucho tiempo que el ingles y el castellano se enlanzan bastante abominablemente.
Torciéndole el pescuezo a la tesis de Karina podríamos decir entonces que si a lo mejor a veces creemos que estamos pensando en otro idioma (en cómodos átomos de sentido) porque usamos palabras extranjeras como si fueran propias, lo que esta omnipresencia de la jerga informática está mostando es, al mismo tieppo, que la canibalizacion del propio idioma es fácilmente extensible al ajeno.
Eppur? se sigue moviendo?
NB Para un estudio de la corrupcion del español a manos de la informatica ver:
Antonio Vaquero Sánchez El español en la informática y la informática en español
Para un interesantisimo estudio acerca de las modalidades de generación y adopción de términos del ingles al castellano ver Javier Gomez Guinovart El léxico de la informática: neología y planificación lingüística
Bueno lo de Tecnoñol.
quiero aprender hablar idomas de nuestros indigenas de venezuela entre ellos el pemon y el kariña soy estudiante de educacion integral y es parte de nuestro pensum