Las ciudades, tal como las conocemos, son una mezcla de ambiente natural y ambiente construido; son también los imaginarios o representaciones que sus habitantes tenemos de ellas. Mezcla de costumbres y prácticas cotidianas, historias, afectos y trayectorias. Uno puede escuchar una ciudad como se escucha un lenguaje, decía Guy Debord, el fundador del situacionismo, una vanguardia estético-política que proponía recorrer las ciudades sin un destino, en la forma de derivas o líneas de fuga.
Lejos de las ciudades construidas en torno a las estaciones de ferrocarril o los puertos, en el marco de un proyecto de desarrollo moderno, los cambios socioeconómicos, tecnológicos y culturales de los últimos años han reinventado las ciudades y nuestras representaciones sobre ellas o imaginarios urbanos -como los llama Andreas Huyssen. Las ciudades se convierten, entonces, en un escenario fundamental para observar y analizar la tensión entre lo local y lo global.
Como muestra el libro Los planos de mi ciudad, de Alexiev Gandman, uno puede pensar a la ciudad como una gran maquinaria, hecha de engranajes, mecanismos y redes. Pero también entendemos que la relación entre tecnología y cultura es central, de mutua imbricación, y en este marco cabe pensar a los fenómenos urbanos, como propone el Segundo Encuentro de Pensamiento Urbano que se realiza estos días en Buenos Aires.
Ciudades, como partes y todo
El mundo sigue siendo mucho menos global de lo que plantea el discurso de la globalización, sostuvo Huyssen en la ponencia que presentó ayer, en el marco del Encuentro de Pensamiento Urbano, titulada Ciudades mundiales, culturas mundiales y el debate sobre la modernidad. Huyssen, un estudioso de los medios y la cultura posmoderna, residente en EE.UU, propuso recuperar los aspectos vitales de la vida urbana que relatan las historias de sus habitantes, en una multiplicidad de voces.
En estas historias es posible rastrear la tensión entre lo global y lo local, cómo lo local incorpora y resignifica lo global, de modo tal que opera como parte y todo al mismo tiempo. Ni las lecturas apocalípticas ni las triunfalistas sirven para explicar un mundo que ha dejado de ser bipolar, sostuvo el investigador alemán.
En este sentido, es posible y deseable completar una cartografía del espacio cuantitativa e impersonal, como la que ofrece el Atlas Ambiental de Buenos Aires, con las historias, relatos y afectos, que cuentan sus habitantes. A partir de ellas, podrá contarse la historia de las múltiples resistencias, quiebres, y apropiaciones de la globalización.
Propuestas para trabajar en clase:
Las transformaciones del espacio urbano
La historia local: una propuesta para su estudio
Un estudio de la ciudad a través de la lectura de planos
Otros recursos educativos relacionados:
Los diversos proyectos regionales actualmente en curso surgen de contextos culturales complejos, con largas trayectorias históricas, que muchas veces presentan elementos conflictivos:
Los aspectos sociales y culturales de la integración regional, nota publicada en la revista internacional de ciencias sociales; marzo 1999, N°159.
Bloques regionales: la Argentina y el Mercosur, de la colección Para seguir aprendiendo, con propuestas para debatir acerca del presente y el futuro del Mercosur -incluye una actividad para alumnos de Polimodal-.
¿Hacia una aldea global?, de la colección Para seguir aprendiendo, sobre las características distintivas del proceso de globalización -incluye una actividad para alumnos de Polimodal-.
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