Días atrás el diario La Nación publicó una entrevista a Ivonne Bordelois, en la cual la lingüista analiza el discurso político, y en parte también el televisivo. Habla del lenguaje social, el de “la gente” y de cómo los medios de comunicación, la TV y la propaganda especialmente, generan según ella todo un marco para la decadencia cultural.
Lo más complejo de la crisis, dice Ivonne Bordelois, no es lo económico sino el ataque que sufren los valores de la sociedad. Naturalmente, se refiere al lenguaje como valor fundamental y constitutivo de la identidad nacional y afirma que degradar el leguaje es degradarse.
Para Bordelois, como buena chomskiana, el lenguaje "es más que un instrumento de comunicación, es un instrumento de creación, de identidad, de placer, que construye, que limpia"
Durante la entrevista, Bordelois se para en dos imprecisiones aceptadas convencionalmente pero que no señalan nada en especial, son como un blanco permitido al que apuntar los dardos o, por lo menos, denominaciones vacías aceptas comúnmente en los medios de comunicación. Se refiere por un lado a “la gente” y por el otro a “el sistema.” Este ultimo, según nos cuenta, estaría operando para empobrecer el lenguaje de la “gente.” Lo que se diría todo un complot. Incluyéndose entre las victimas del sistema, es decir entre “la gente”, Bordelois sostiene que el propósito es que “seamos esclavos de la información, del trabajo y del consumo.”
Avanzando en la entrevista, Bordelois no define “el sistema” (mucho menos a “la gente”) pero dice que la televisión y la propaganda son en parte los responsables del empobrecimiento cultural contemporáneo. Es decir que incluye a los medios dentro del “sistema.” Según la escritora, los medios pretenden “zombies de mil palabras dispuestos a entregar todo”. Lo que podría estar fuera de foco aquí es que plantea que esos zombies son niños y el sistema quiere transformarlos en “robots y títeres”. Decimos que la perspectiva podría estar fuera de foco porque muy probablemente la situación no sea un problema generacional. El problema sería en todo caso cultural. Se oxida lo que Pierre Bourdieau llamó el Capital Cultural. Ubicar en los niños la amenaza de la televisión es, o errado o incompleto. Errado porque pese a que compartimos parcialmente esa postura sabemos que es muy difícil poder demostrarla. Incompleto, porque en todo caso la educación debería conformar un anticuerpo que repela la barbaridad televisiva. Lo que probablemente sí se podría demostrar es que el poder del sistema y el de los medios en particular son inversamente proporcional al nivel de educación. La educación, nos referimos a la primaria y secundaria especialmente, juegan un papel clave en el plano de la recepción, de la exposición. La ejercitación de un ojo critico e informado con relación a los medios pero también la solidez de los conocimientos en historia y literatura por ejemplo son un capital cultural innegable y constitutivo de receptores despiertos y activos. El “olfato semiológico” decía Roland Barthes, la “sospecha permanente” explica Umberto Eco.
Bordelois parecería rozar el viejo debate de apocalípticos e integrados y naturalmente se asume como apocalíptica aunque con reservas. El eterno debate de la cultura de masas, las industrias culturales y las teorías sobre la decadencia. Pero Bordelois no sería una apocalíptica radicalizada sino más bien una apocalíptica moderada. Es decir nos dice que tenemos en nuestras manos un escenario complicado pero que se puede trabajar para estar mejor. Un apocalíptico con todas las letras jamás diría esto porque ve el problema en la existencia misma de la televisión. Y entonces Bordelois propone acciones concretas (a las que adherimos) para domesticar “al sistema”. “Que haya en televisión, en los canales abiertos, por ejemplo, una hora de poesía. Si hay teatro, si hay cine, si hay danza, si hay ópera, ¿por qué no hay poesía? La gente no le tiene miedo a la poesía. (...)¿Por qué no se instituye un premio a la mejor letra del año, en rock, en folklore, en cumbia, en lo que fuera, y que la gente se dé cuenta de que hay cosas más hermosas que decir?”
Como vemos la lingüista deposita en “el sistema”, en este caso en la televisión y cuando se refiere a la política en el Presidente, la posibilidad del “cambio”. Su tesis es que el cambio viene del Presidente. Que el Presidente es el cambio (esta es la tesis sostenida día tras día en el diario Clarín y en Página/12 y por algunos intelectuales mediáticos) Que las cosas van a cambiar, que los niños no cometerán errores ortográficos si en la televisión se lee poesía.
Pensar de esta manera ¿no es otorgarle a los medios de comunicación, a la TV en particular, un poder que realmente no tienen?
Tal vez aquí nos gustaría plantear otras perspectivas. Una que haga de la educación el eje del debate. El sueño de Habermas de una TV noble y educativa es una sombra que se nos viene escapando... Nos gustaría sostener una vez más que el “poder” de los medios y del sistema es menor cuando mayor y mejor es la educación que recibimos. Que tal vez no necesitamos verdaderamente que a Tinelli o Pergolini les quiten parte de sus espacios para que un intelectual lea a Borges. Pero claro, como dice Eduardo Galeano el mundo está patas arriba. Mientras pensaba en cómo cerrar esta intervención en el weblog, recordaba y trataba de contabilizar la cantidad de veces que algún docente del Colegio Nacional nos daba como material de estudio un articulo de Clarín o una nota de La Nación. ¿No es un problema de espacios?
Es hora, es minuto, de fabricar poesía, como de costumbre o como siempre,
¿ o acaso el vulgo contemporáneo de Calígula o de Nerón no tuvo ganas de escribir graffitis en los baños públicos? Es día, es año o es milenio de consumir nada más que lo indispensable, empezando por el humanismo. En cuanto a lo que se pregunta Mancini después de haber leido las palabras de Ivonne Bordelois, la gente es la masa; el sistema es la panadería, ergo el lenguaje es el pan. ( Que todos deberíamos mejorar y compartir, no en vano el cristianismo lo elevó a símbolo de comunión palabra que dicho sea de paso tiene la misma raíz que comunicación. ) Gracias a Dios ( y no a Chomski) puedo ver en la entrevista de Bordelois una invitaión al cambio y no tomo sus palabras como un mendrugo que se da como limosna sino como una rodaja de sabiduría.
Miroslav.
Se ha cambiado el ver por el leer,se puede mejorar el lenguaje leyendo,no solo la etiqueta del champoo,es indudable que la radio y la tv son instrumentos de mucho valoren manos adecuadas
El libro hubiera sido poco y nada si a la par no hubiera existido una cultura letrada, que nunca fue masiva. Pero pretender que la tele ceda espacio a la poesía, bueno, algunos intentos modestos se han hecho, aunque sin embargo en estilo claramente televisivo: Tato Bores, Mosca y Smith... Nunca olvido "Operación Triunfo", por una final de los que quedaban "en la Academia": un pibe que era lo muy revulsivo para la pantalla televisiva se mandó una interpretación de Balada para un Loco mejor que todas las que escuché hasta ahora, pero... ¡perdió!, quedó "fuera de la Academia". Había en su voz y estilo, vuelo poético, imaginación, pero no era ello enlatado, ni commodity. Es, como dice la nota de Manicini, "un problema de espacios". Poesía en la tele, en la iglesia, creo que no; aunque es posible en la publicidad.
En cuanto al Sistema y a la Gente, es un viejo truco que nada aclara y estereotipa la compleja realidad social.
Coincido con Mancini en que otra sería la historia si en la escuela hubiera una educación en lectura de medios. Chau.
considero que la lengua, el hablar, el escribire son formas de comunicación muy importante, pero tienen que darse como realmente estan establecidas. Por que el practicarlo a diario un lenguaje incorrecto hace que nos acostumbremos a eso y por la tanto se convierte en un habito. Y definitivamente eso no esta bién.
considero que la lengua, el hablar, el escribire son formas de comunicación muy importante, pero tienen que darse como realmente estan establecidas. Por que el practicarlo a diario un lenguaje incorrecto hace que nos acostumbremos a eso y por la tanto se convierte en un habito. Y definitivamente eso no esta bién.
Ahora que tomo una decision con mis hijos de vivir el islandes y no sacrificar nuestra lengua, su texto me vivifica
gracias
Ma Angeles Alvarez Laso
ROBERTO POLIMENI :YO TAMBIEN SIEMPRE ME ACUERDO DE ESA VERSION ALGUIEN CON TANTA PASION Y TALENTO TODAVIA ESPERO ESCUCHARLO NUEVAMENTE!!