Educación y TIC

Causalidad, inspiración y descubrimientos científicos. El lado subjetivo de la Ciencia

Este artículo destaca la importancia de algunos aspectos subjetivos, como la causalidad o la inspiración de los científicos, en la construcción y desarrollo de la Ciencia. Expone, al respecto, algunos de los descubrimientos científicos más relevantes de la historia de la Ciencia, que vieron la luz por pura casualidad o gracias a la gran creatividad de los científicos.

"Es más importante tener belleza en nuestras ecuaciones que hacer que cuadren con el experimento" Paul Dirac.

Bien es sabido que el trabajo científico se caracteriza por un meticuloso proceso formal, denominado método científico, en el que se establece con antelación, y de forma explícita, lo que se desea estudiar, así como los resultados que se esperan obtener. Sin embargo, no son pocos los descubrimientos científicos que, a lo largo de la historia, han surgido de manera fortuita o inesperada. En efecto, si hacemos un análisis histórico del desarrollo científico, observamos que su evolución ha estado -y, por supuesto, sigue estándolo- cargado de connotaciones subjetivas (circunstancias sociales de cada época, situación anímica y psicológica de los científicos, el azar, etc.), que han influido de manera decisiva en su construcción.

Un buen ejemplo lo constituye el descubrimiento de la radiactividad. En 1896, el físico francés Henry Becquerel observó que una placa fotográfica envuelta en un papel negro, que guardaba en un cajón junto a un frasco que contenía sales de uranio, se había ennegrecido como si hubiese sido impresionada. Descubrió así, de forma casual -y sin propósito alguno-, que los núcleos de los átomos de ciertos elementos son capaces de emitir, espontáneamente, radiaciones que provocan su transformación en átomos de otros elementos. Aún cuando Becquerel había realizado otras múltiples investigaciones, a las que dedicó gran parte de su vida y entre las que destacan sus trabajos sobre la fosforescencia (1882), el espectro infrarrojo (1883) y la absorción de luz por cristales (1886), fue el descubrimiento de la radiactividad lo que le hizo un físico célebre.

Algo similar le ocurriría al físico danés H. C. Oersted, allá por el año 1802, cuando descubrió la conexión entre la Electricidad y el Magnetismo. Durante mucho tiempo se consideró el magnetismo como una propiedad especial y exclusiva del acero y del hierro, puesto que no se conocían otras sustancias que fuesen atraídas por los imanes o que pudiesen quedar magnetizadas permanentemente. Fue mientras impartía una conferencia en Copenhague sobre la conversión de electricidad en calor, cuando Oersted, al situar accidentalmente una brújula cerca del hilo conductor de electricidad, observó que al conectar el interruptor para que circulase la corriente eléctrica, la aguja de la brújula cambiaba de dirección. Experimentos posteriores constataron que, efectivamente, las cargas eléctricas en movimiento producen efectos magnéticos. Oersted pasaría a la historia por este célebre descubrimiento con el que se topó por obra de la causalidad.

Fruto de la causalidad fue también uno de los grandes hitos de la historia de la medicina: el descubrimiento de la penicilina. En septiembre de 1928, mientras trabajaba en el Mary’s Hospital de Paddington de Londres, el bacteriólogo escocés Alexander Fleming descubrió, de manera causal, que las secreciones del hongo Penicilium notatum destruían las colonias de estafilococos, las bacterias responsables de las infecciones en las heridas. Fleming, sin embargo, no emplearía la palabra penicilina hasta el 7 de marzo de 1929 y el resultado de sus investigaciones no se publicaría hasta el 10 de mayo de ese mismo año. Se trató, pues, de otro gran descubrimiento, que se cruzó en el camino de este científico cuando sus investigaciones se encauzaban por otros derroteros.

En el campo de la Astrofísica, la casualidad también ha jugado un papel importante. Sin duda, uno de los grandes problemas científicos aún por resolver es el del origen del Universo, siendo, hoy por hoy, la teoría del Big Bang (Gran explosión) -establecida, en la primera mitad del siglo XX, por el físico y sacerdote belga Georges Lamaître- la que se mantiene con mayor firmeza.

Con el propósito de demostrar experimentalmente la teoría del Big Bang, a finales de la década de los 40 del pasado siglo, algunos científicos como G. Gamow, entre otros, sostenían que si realmente hubo una gran explosión inicial, con una inmensa liberación de energía, los restos de esa energía deben estar aún esparcidos por el Universo como una débil radiación térmica; la cual fue llamada radiación cósmica de fondo. Dicha radiación, aunque estaba siendo buscada por un equipo de astrofísicos de la Universidad de Princeton, fue descubierta por obra de la causalidad.

En 1964, R. Wilson y A. Penzias, dos radioastrónomos de los Laboratorios Bell, se encontraban calibrando antenas para comunicaciones en el rango de las microondas cuando detectaron una extraña señal, que creyeron era un ruido producido por algún tipo de interferencia. Su ignorancia inicial sobre el descubrimiento de la radiación cósmica de fondo fue tal que emplearon grandes esfuerzos por eliminar esa «señal parásita», que enturbiaba el funcionamiento de las antenas. Pese a todos sus esfuerzos, no consiguieron que la señal desapareciera y ésta seguía percibiéndose exactamente igual en cualquiera de las direcciones adonde dirigían las antenas.

El descubrimiento de la radiación térmica de fondo -de unos 3 grados Kelvin y comprendida en el rango de las microondas- les valió el premio Nobel de Física a Wilson y Penzias. Se afianzaba, así, un poco más la teoría del Big Bang, la cual no estaba pasando, precisamente, por sus mejores momentos, y se abrían nuevas perspectivas en las investigaciones sobre el origen del Universo. Si bien, poco después, la teoría del Big Bang sufriría nuevas objeciones científicas que, por razones obvias, no vamos a tratar aquí.

Son, todos los que acabamos de exponer, ejemplos de los numerosos descubrimientos científicos que, a lo largo de la historia, se han producido de forma causal; lo cual, en absoluto resta mérito alguno a sus descubridores. Y es que, retomando unas palabras de Albert Einstein,

«La Ciencia, como algo existente y completo, es la cosa más objetiva que puede conocer el hombre. Pero la Ciencia en su construcción, la Ciencia como un fin que debe ser perseguido, es algo tan subjetivo y condicionado psicológicamente por las circunstancias de cada situación como cualquier otro aspecto del esfuerzo humano»

Dicho de otro modo, el desarrollo de la Ciencia viene condicionado, en multitud de ocasiones, por ciertos aspectos, llamémosles no científicos -como la causalidad en el caso que nos ocupa-, que condicionan indefectiblemente el rumbo del saber científico.

El investigador científico en su trabajo ha de tener algún tipo de «señal», que le instigue a reflexionar sobre cierto fenómeno o resultado, bien a partir de ciertas hipótesis preestablecidas -meditadas con antelación por el científico-, donde se indican los resultados que se esperan obtener; o bien de manera inesperada o accidental. En cualquiera caso, lo realmente importante en un descubrimiento científico, más allá de que el fenómeno observado haya sido o no buscado premeditadamente, es el propio instinto del científico, que le permite percatarse de éste y, en consecuencia, le hace reflexionar sobre el nuevo fenómeno observado. Fenómeno que, de otra forma, hubiese pasado inadvertido para la Humanidad. Pero, además de ese instinto científico que acabamos de señalar, cabe destacar ciertos dotes más bien propios de artistas, como la imaginación e inspiración, que se manifiestan en los científicos cuando realizan un descubrimiento. Un Don, éste, sin duda reservado para los grandes genios, como así se ha constatado a lo largo de la historia de la Ciencia.

Afirmo, en relación con el trabajo científico, que «la imaginación es más importante que el conocimiento» Y es que, del mismo modo que un pintor o un poeta, que de repente tiene una iluminación y es capaz de plasmarla en su obra, los científicos necesitan de cierta inspiración que les permita llegar al conocimiento profundo de los fenómenos y, consecuentemente, dar engendro al saber científico. Pero esta similitud es mayor aún. La dimensión artística de la Ciencia es tal, que no faltan los criterios estéticos en las teorías científicas. Paul Dirac aseguraba, al respecto, que fue su sentido de la belleza lo que le permitió descubrir la ecuación del electrón, llegando a afirmar, incluso, que «es más importante tener belleza en nuestras ecuaciones que hacer que cuadren con el experimento» En esta misma línea, el premio Nóbel de Física Steven Weinberg advertía que "no aceptaríamos ninguna teoría como teoría final a no ser que fuera bella".

Ese carácter artístico y cultural de la Ciencia ya era considerado desde comienzos del pensamiento griego. No en vano, durante siglos la Física fue considerada como una parte de la Filosofía (fue denominada «Filosofía Natural»), y, aunque es en el Renacimiento cuando la Física se constituye como un saber independiente, sigue teniendo grandes connotaciones filosóficas que coadyuvan a su desarrollo.

Las altas cotas de conocimiento alcanzadas hasta nuestros días, no hubiesen sido posibles de no ser por la gran capacidad creativa y de inspiración -además de intelectual, por supuesto- de los grandes científicos. Así, y de acuerdo con la leyenda, gran inspiración y creatividad hubieron de apoderarse de Sir Isaac Newton para que el hecho de caérsele una manzana en la cabeza le indujeran a formular la Ley de Gravitación Universal; o de Albert Einstein para crear una de las teorías más importantes de la Física: la Teoría de la Relatividad. Según cuenta la historia, ya desde muy joven el científico cavilaba sobre el aspecto que debía tener la luz, al imaginarse montado encima y viajando con ella. Esta inquietud tuvo que ser, de algún modo, determinante en la creación de la Teoría de la Relatividad y, ulteriormente, en su Teoría Cuántica del Efecto Fotoeléctrico, galardonada con el premio Nóbel de Física en 1921.

En definitiva, y para concluir con esta reflexión, podemos adaptar una célebre frase de Ortega y Gasset (1) , al ámbito científico, y afirmar que la Ciencia no es sólo Ciencia en el sentido más estricto y objetivo de la palabra, sino que también posee una parte intrínseca importante, que viene marcada por las circunstancias en que ésta se produce y desarrolla; entre los que cabe destacar la causalidad y el grado de inspiración de los científicos.

(1) Yo, soy yo y mis circunstancias.

BIBLIOGRAFÍA
BALIBAR, F. (1999): Einstein: el gozo de pensar. Barcelona: Ediciones B.

CASINO, G. (1999): Pastillas para todo(s). Muy especial (Lo mejor del siglo en ciencia, medicina y tecnología), 42, pp. 58-63.

GAMOW, G. (1996): Biografía de la Física (5ª ed.). Madrid: Alianza.

GARCÍA CARMONA, A. (2001): Matemáticas: la musa de la Física. Revista Española de Física, 15 (2), pp. 6-8.

GARCÍA DEL CID, L. (2001): Criterios estéticos en las teorías científicas. http:// www.redcientifica.com.

MORENO, A. y MORENO, B. (2001): Física y Filosofía. http:// www.redcientifica.com.

RUIZ DE ELVIRA, M. (1999): Un viaje en el tiempo y en el espacio. Muy especial (Lo mejor del siglo en ciencia, medicina y tecnología), 42, pp. 28-32.

SABADELL, M. A. (2001): El largo camino del Big Bang hasta la nada. Muy especial (Historia del tiempo), 55, pp. 52-55.


adolfocanals@hotmail.com

  • Autor: Gustavo Adolfo Canals |
  • 17-05-2004 |
  • 10 comentarios

10 Comentarios

  1. patricia. Agosto 16, 2005 22:08

    deverian publicar los descubrimientos y avances de la odontologia

    gracias

  2. ismael. Septiembre 13, 2005 23:04

    Los felicito por ser tan buenos en a tecnologia y por inventar cosas tan buenas y para satisfacernos a todos.

    gracias. chau

  3. Julieta. Marzo 13, 2006 15:06

    Me parace muy buena la pàgina porq nos sirve mucho a todos en los momentos de hacer las tareas......
    jaja....

  4. Julieta. Marzo 13, 2006 15:06

    Me parace muy buena la pàgina porq nos sirve mucho a todos en los momentos de hacer las tareas......
    jaja....

  5. alicho. Marzo 26, 2006 12:10

    esta pagina esta bravasa ah... en serio

  6. Fabián Ulmann. Marzo 30, 2008 13:42

    Creo advertir en el artículo cierto equívoco entre las nociones de "causalidad" y "casualidad". No tiene sentido, por ejemplo, afirmar que Fleming descubrió la penicilina en forma "causal" como sinónimo de "accidental". Esta confusión semántica aparece a lo largo de todo el texto.

  7. ..... Noviembre 7, 2008 22:36

    dejo mi msn yamilic1@hotmail.com

    bezoOo

  8. martin jaramillo perez. Marzo 2, 2009 13:18

    POR UNA NUEVA TEORIA SOBRE EL UNIVERSO.

    EL UNIVERSO CRECE O SÓLO SE EXPANDE ACELERADAMENTE?

    El universo, entendido como todo lo que existe, (o simplemente El Todo), esta compuesto por: espacio + materia + energía + tiempo. El espacio, por simple lógica, necesariamente tiene que ser infinito y tridimensional, muy a pesar de cualquier otra teoría “científica” o de cualquier creencia filosófica o religiosa, que a veces hablan de que el espacio puede ser finito o que puede ser plano, bidimensional, o de más de tres dimensiones espaciales.

    La materia-energía es finita

    Además, los otros componentes del Todo, diferentes al espacio INFINITO, que son el conjunto materia-energía, sumatoria esta que perfectamente puede ser finita o infinita, como hasta hoy no podemos saberlo porque hay mucha materia-energía que no se puede ver ni detectar con instrumentos por que no emite ninguna señal, tanto los defensores de las diferentes creencias como de las muy variadas teorías, podemos continuar especulando sobre si la cantidad total de materia-energía es infinita o no lo es. Parece que las mayorías de: filósofos, científicos y simples creyentes consideramos que es finita.

    El universo es amorfo y tridimensional

    Acerca de la forma que pueda tener el universo o el conjunto de la materia-energía conocida, hay quienes afirman que puede ser plano o que incluso puede tener formas de objetos muy conocidos como sillas de montar, cascos de esferas, embudos o cornetas, otros creemos que lo mas razonable es que sea amorfo o parecido a una nube o tal vez, tan irregular como un maíz tostado, de lo que si estamos muy convencidos es que debe ser tridimensional e irregular. No creemos en mas de tres dimensiones espaciales, porque cuando algunos teóricos, como los defensores de la teoría de cuerdas, tratan de explicar lo de las otras dimensiones espaciales, especialmente la quinta, sexta, séptima y así sucesivamente, lo que logramos entender es que se refieren a “dimensiones” como coordenadas finitas, entonces pueden imaginarse formas: planas, curvas, entorchadas, paralelas o dobladas, pero que de todas maneras no son realmente otras dimensiones espaciales, porque no son coordenadas infinitas, sino mas bien dimensiones de las partes y componentes de los seres que quieren ubicar en el espacio tridimensional. Parece que confunden las dimensiones espaciales generales e infinitas con las dimensiones específicas de las formas, de los componentes y de las posiciones que pueden adoptar los seres en el espacio. Algunas veces, hasta, llegan a dar a entender, que el problema de las otras múltiples dimensiones no puede ser entendido por personas normales o de inteligencia normal, casi que plantean que ese es un tema de superdotados y para superdotados.

    Nos ponen como ejemplo de la dificultad para comprender la existencia de otras múltiples dimensiones, el cuento de que un observador ve a la distancia un cable de energía extendido y le parece que es una línea, que sólo tiene una dimensión, la cual es su longitud. Pero para una hormigas que caminan sobre el cable es evidente que el cable posee otras dimensiones como espesor y que además está compuesto por torones helicoidales cuyos entorchamientos resultan ser otras dimensiones, que sencillamente el observador no comprende porque no las ve. A estos argumentos les cuestionamos; será que el espesor del cable y sus respectivas helicoidales no están ya contenidas dentro de las tres primeras y simples dimensiones infinitas, aquellas que todo los seres normales conocemos y comprendemos.

    Resumiendo…creemos que nada puede existir por fuera de un simple espacio infinito y tridimensional, todo lo que logremos imaginarnos tiene que estar dentro de las primeras tres dimensiones infinitas.

    La cuarta dimensión

    Otro caso similar, es la consideración de Einsten y de otros, de que el tiempo es la cuarta dimensión. Creemos que no había razón para clasificarla como dimensión espacial, ya que se trata de una dimensión temporal, es decir de una dimensión de naturaleza diferente. Que problema habría para la teoría de la relatividad considerar tres dimensiones espaciales y una dimensión temporal distinta a las espaciales. Creemos que el tiempo sin observadores es absoluto, pero para los observadores en movimiento que analizan objetos con movimientos diferentes, el tiempo tiene que resultar relativo, aunque no sea considerado una cuarta dimensión espacial sino una dimensión temporal y simplemente distinta.

    El origen del universo

    Y con relación al tema sobre el origen y el fin del universo, parece que las mayorías creen que tuvo principio, unos dicen que fue creado de la nada y otros afirman que se originó de una especie de punto muy compacto que hizo una tremenda explosión, pero generalmente, NO nos dicen, si ese punto, al que llamaron Singularidad, fue creado o si siempre existió, lo que si aseguran es que, dentro de ese punto, cabía todo lo que existe y pueda existir, incluidos el espacio vacío y hasta el tiempo.

    Claro está, que algunos religiosos que no quieren pelear con la ciencia y algunos científicos que no quieren pelear con la religión, dicen que el increíble puntito fue creado y así tratan de darle gusto a los dos bandos.

    El fin del universo

    Con respecto al fin del universo, unos, los amigos de hacer de la termodinámica una panacea, opinan que terminará: frío, disperso, oscuro y degradado y otros, hasta hace poco, creían que cuando el universo terminara de expandirse como consecuencia de la gran explosión volvería a contraerse por efecto de la gravedad y que posiblemente se repetiría la historia del puntito explosivo, aunque los últimos descubrimientos sobre la expansión acelerada del universo, apuntan, a que eso parece que no va ha ser posible.

    Otros plantean: que el que creo el universo, simplemente, algún día, le va a dar fin y no explican por que razón.

    Otros creemos que el universo (espacio + energía + materia) incluso el tiempo siempre ha estado ahí y que siempre estará ahí, creemos que el Todo es eterno.

    La gran herejía

    Además creemos que el conjunto materia-energía bien podría ser infinito, como infinito y tridimensional es el espacio, pero eso resultaría una especulación mas. Razón por la cual más bien nos atrevemos, con algunos modestos argumentos, a cuestionar trascendentales principios de la física considerados hasta hoy inamovibles. Por eso mas bien, y muy a pesar de los amigos de la termodinámica y de los defensores de las cosas constantes y de las cosas que siempre se conservan, nos atrevemos a pensar que aunque el espacio vacío es infinito y tridimensional, la sumatoria de la materia y la energía existentes en el, por el contrario, son finitas, y aunque nos tilden de herejes, creemos que están en crecimiento constante, no solamente se expanden incrementando el espacio entre la mayoría de las galaxias, sino que la materia y la energía también se reproducen, se auto procrean, incrementando su cantidad, en la medida en que colonizan aceleradamente el infinito y oscuro espacio vacío, pero sin perder densidad y reafirmando su razón de ser, que es hacer inconmensurable su crecimiento para, cada vez, llenar mas el espacio infinito durante el tiempo infinito.

    Nos atrevemos a cuestionar principios considerados vigentes, sencillamente porque con ellos no hemos podido darle una explicación satisfactoria a los fenómenos observados en el universo.

    Cuales son nuestros argumentos para considerar que la energía se crea y que se convierte en materia y que a su vez esta crea más energía y así sucesivamente va creciendo el universo.

    1. Si un objeto asciende sobre la superficie de un cuerpo celeste gana energía potencial gravitatoria, cuando, en nuestro planeta, el agua asciende por capilaridad, gana energía potencial, pero esa energía potencial producto de la capilaridad no es el resultado de la transformación de otra energía, es decir, no ocurre una transformación de otra energía. Se crea energía potencial del agua que ascendió y es una energía nueva que antes no existía.

    2. Otro ejemplo es la energía potencial recurrente de las mareas, que no es el resultado de la transformación de ninguna otra energía, porque la luna no pierde energía cinética manteniendo alta esa marea, ese promontorio de agua atraído por la luna y que recorre el globo permanentemente mientras la tierra gira. Y la tierra tampoco se desacelera disminuyendo su velocidad de rotación o su energía cinética. Esa energía potencial, del promontorio de agua, se está creando continuamente. Los generadores maremotrices, localizados en la trayectoria de esa “gran ola” generan electricidad todos los días con nuevas mareas que a su vez se crean continuamente por la gravedad de la luna.

    3. La gran acumulación de materia por acción de la gravedad, la cual logra conformar cuerpos celestes cada vez más grandes, termina por generar una gran presión al interior de dichos cuerpos, la cual produce calor y es tanto que hasta alcanza temperaturas adecuadas para que se produzcan explosiones nucleares. Y esas energías calóricas y de presión no son la transformación de otra clase de energía, es simplemente una consecuencia lógica de la gravedad que en tales circunstancias crea energía por acumulación de masa.

    4. Los cuerpos celestes, los asteroides, los satélites y las naves espaciales, son móviles, que pueden viajar aprovechando la gravedad, la inercia y el vacío, su energía cinética se renueva constantemente, se crea, es producto de las circunstancias, de la trayectoria del móvil y de las propiedades gravitacionales de la materia y no del consumo o transformación de otro tipo de energía. Más bien es la aparición recurrente de una serie de energías potenciales sucesivas, que van apareciendo en cascada, en la medida en que el móvil en cuestión, va dejando la influencia gravitacional de un cuerpo celeste y se introduce dentro del campo gravitatorio del siguiente.

    La naturaleza y el universo crean energía, aunque el hombre no haya podido desarrollar el motor de movimiento continuo. El haber elevado a principio de la física la ley de la conservación de la energía fue una ligereza que debe reconsiderarse.

    La primera afirmación de la ley de la conservación de la energía, dice que la energía no se puede crear y la segunda afirmación, dice que tampoco se puede destruir y que solamente se puede transformar en otras formas de energía. Y la ley se complementa con el planteamiento de que la energía se degrada al transformarse en calor disipado con bajas temperaturas que no se puede reutilizar.

    De acuerdo con la ley de la conservación de la energía, en todos los procesos de transporte y de movimiento, la energía invertida, solo tiene dos alternativas:

    1. Que la energía invertida se transforme: una parte en algún otro tipo de energía potencial y que la otra parte, se degrade en forma de calor, debido a las fricciones del cuerpo transportado, ya sea fricciones con el aire o con el piso o internamente en rodamientos.

    2. Que la energía invertida se degrade toda, cuando el cuerpo transportado no gana una nueva energía potencial o pierde la que pudiera haber tenido.


    Como es prácticamente imposible comprobar y medir, como en un laboratorio, toda la energía calórica, hasta la más mínima fracción de grado de calor, que pueda producirse en todos los procesos de fricción susceptibles de presentarse asociados a las energías cinéticas de todo lo que se mueve, es por eso que no se puede demostrar en la práctica la validez o invalidez de la segunda afirmación de la ley de la conservación de la energía. Ante esta dificultad y falta de pruebas, consideramos que afirmar una u otra cosa es más especulación teórica que fundamento para una ley. Algunos nos atrevemos a creer que puede ser posible que una buena parte de la energía, que hoy se cree que se degrada, pueda llegar a destruirse, o transformarse en una especie de trabajo realizado y como una magnitud comparable con las magnitudes de la energía invertida. Pero no tiene como mucho sentido discutir sobre algo que definitivamente resultaría especulativo.

    De todos modos si asumimos como verdad lo de que… la energía no puede destruirse y que solo puede transformarse y/o degradarse como sucede con la energía cinética involucrada en todo tipo de movimiento, y que hasta donde sabemos todo esta permanentemente en movimiento, lo que trae como consecuencia, que, de todas maneras, todos, creyentes y no creyentes en la ley, tenemos que aceptar que la energía degradada a través del tiempo ha sido mucha, muchísima energía. Además debemos tener en cuenta toda esa energía que permanentemente irradia y que siempre ha emitido toda la materia visible. Esa gran cantidad de energía (luz y todo tipo de ondas electromagnéticas) se irradian en todas las direcciones y viajan por el espacio.

    Será que nos hemos preguntado: ¿qué sucede con toda esa energía?, ¿dónde está?, ¿para donde se va?, ¿para que sirve esa energía?. O será que, alguna vez, le hemos dado respuestas satisfactorias a estas preguntas.

    Creemos que la energía degradada en forma de calor, de muy bajas temperaturas, lo que hace es mantener los sitios mas fríos del universo a unas temperaturas, algo superiores al cero absoluto, que es de – 273.15º centígrados ó 0º kelvin, prueba de ello, es que en ninguna parte del universo se han detectado temperaturas con el cero absoluto y esta situación sirve para que los átomos no pierdan totalmente su actividad interna y su volumen y colapsen. Estas temperaturas, producto de la degradación de la energía, aunque mínimas, garantizan que los componentes subatómicos, ya sean partículas o cuerdas, se mantengan activos, a una vibración mínima, aunque pierdan su capacidad de emitir energía electromagnética.

    En laboratorios se han logrado las temperaturas más frías conocidas, más frías que las temperaturas más bajas registradas en la naturaleza, y muy cercanas al cero absoluto y se ha observado que gases como el helio prácticamente desaparecen muy cerca de los cero grados K, después de sufrir un proceso de perdida de volumen y de perdida de la actividad subatómica.

    Motores naturales recicladores de la energía degradada.

    De estos hechos deducimos que los átomos a nivel del microcosmos y los agujeros negros a nivel del macro cosmos tienen, como otra de sus funciones, servir como motores recicladores de la energía que se degradada ya sea en forma de calor o como cualquier otro tipo de radiación emitida hacia el espacio exterior. Tanto átomos como agujeros negros toman la energía del medio y con ella los átomos pueden mantener su mínima actividad interna, y los agujeros negros la almacenan y hasta logran convertir por acumulación, cantidades mínimas de materia-energía inservibles, hasta acopiar incalculables cantidades de masa capaces de producir grandes explosiones nucleares.


    Materia oscura

    Creemos que todo es energía. Que la materia es también energía. Que la materia muy caliente y/o a mucha velocidad puede transformarse en energía. Si la energía se condensa conforma la materia. La materia es energía concentrada mas densa y menos activa que la energía.

    Hay dos tipos de materia dependiendo de su actividad interna y de su temperatura: la materia visible o activa que emite radiaciones y la materia fría o materia oscura, inactiva, que no irradia energía electromagnética.

    En otras palabras: La materia muy fría es materia inactiva que no emite radiaciones, por eso también es llamada materia oscura.

    La materia visible es materia relativamente caliente o medianamente energizada, esa materia conocida, es materia activa que emite radiaciones, no solo luz, como la emitida por los astros, sino todo tipo de ondas electromagnéticas y esta energía viaja por el espacio en todas las direcciones, es lógico que el espacio cercano al conjunto material conocido donde nosotros habitamos esté muy saturado de la energía radiante emitida por el universo visible y que el espacio más externo, mas distante, más grande, más frío y más oscuro, este cada vez menos saturado de radiación, allá en el espacio exterior frío está irregularmente dispersa la mayor cantidad de materia oscura, la que todavía no ha alcanzado a ser activada ni por la energía radiante emitida y enviada hacia allá por la materia activa, ni por la energía en gestación en el interior de sus múltiples agujeros negros donde se va concentrando esa materia fría y densa, en espera de su reactivación por suficiente acumulación de calor y presión y posterior explosión debida su actividad nuclear.

    La mayor cantidad de materia oscura esta localizada en el espacio exterior como una corteza irregular que envuelve y atrae la materia visible. En esa oscura y fría corteza exterior proliferan los agujeros negros, capturando la energía-materia que se escapa irradiada del universo visible.

    No hay energía oscura

    No creemos que exista la energía oscura, creemos que solo existe materia oscura, pero que es la misma materia conocida, pero inactiva, fría y desenergizada.

    No creemos que exista la antigravedad o fuerza repulsiva que sea la responsable de la expansión acelerada del universo.

    El total de masa-energía del universo no puede contraerse y colapsar porque orbita aceleradamente alrededor de un virtual y cambiante centro de gravedad con una fuerza centrifuga cada vez mayor, aceleradamente gracias a la continua creación de energía que se incorpora como energía cinética al acelerado proceso expansivo del universo.

    Esas mayores concentraciones de energía oscura localizadas irregularmente en la periferia, orbitando también aceleradamente en el espacio exterior, ayudan a la expansión acelerada del universo, arrastrando, por efecto de la gravedad al conjunto materia-energía visible localizado en el centro del todo.

    La materia oscura no puede ocupar o saturar uniformemente el espacio vacío porque no sería posible la falta de fricción que viabiliza los movimientos orbitales de los cuerpos celestes. Sin vacío y sin inercia nada orbitaría.

    Los agujeros negros son úteros cósmicos donde se gestan las nuevas energías necesarias para la conquista futura del infinito, frío y negro espacio vacío. El ciclo se repite indefinidamente, la materia-energía visible crece y coloniza el espacio infinito y así será durante el tiempo infinito.

    El universo visible, actualmente activado por la energía es solamente el 4% del Todo. Falta mucho por hacer.

    El universo conocido y visible será cada vez mas grande, cada vez se activará más materia oscura y se convertirá en materia activa, en materia visible, cada vez se iluminará más el infinito.


    Martín Jaramillo Pérez

    martinjaramilloperez@gmail.com

  9. lina. Marzo 6, 2009 23:13

    esta del nabo ose hello

  10. yani. Marzo 6, 2009 23:19

    que ascos de comentarios

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