Los libros electrónicos, digitales, internéticos, e-books, etc., ya empiezan a tener historia, pero ¿lograrán sustituir, competir, alcanzar al Libro (con L mayúscula)? La discusión ya es un poco reiterativa y los comentarios al respecto también, pero nunca es tarde para seguir insistiendo. El tema es la lectura (y la escritura, ahora que los lectores también aportan). ¿Se lee o no se lee? ¿Facilitan las TIC ciertas actividades del quehacer literario?
Para algunos (como yo) el objeto libro es completamente insustituible. He intentado –porque siempre hay épocas de vacas flacas para los literatos– hacer fotocopias, pedir prestado, anillar, forrar y unas cuantas otras acciones para abaratar la manera de saciar mi voracidad por los libros. Por el momento, todo ha sido en vano. El placer de la lectura de “mi” libro, amarillo, rescatado de la inundación, subrayado con birome de punta gruesa (yo no me vengo con chiquitas), doblado, con huellas de taza de café en la contratapa (a falta de apoyavasos) sigue siendo insuperable. Para otros, es completamente superable. Así que vale la pena dibujar un panorama de lo que está pasando en el ámbito de la literatura y las nuevas tecnologías.
Para empezar, hay que considerar dos grandes subtemas dentro del mundo literario –que a su vez implican otros, como edición, publicación, promoción, etc.–: uno, la escritura, y otro, la lectura. Lo que es particularmente llamativo o diferente es que antes, cuando el “e-” no se integraba en nuestros discursos, el subtema escritura se caracterizaba por ser la parte “activa” de la literatura, la parte creativa y productiva. Y, por ende, la lectura era el lado “pasivo” de la literatura. Pues bien: ya no más, porque con las nuevas tecnologías ahora casi nadie es pasivo. Con el trabajo colaborativo y con esa opción (criticable o no) de que todos podemos ser creadores, el límite entre estos dos campos se torna frágil.
La e-escritura. Varios motes para el mismo título: ciberescritura, escritura digital o electrónica .
Una de las características de la e-escritura es que, en su mayor parte es producto de la creación de autores poco o nada conocidos y, en muchísimos casos, es además colaborativa: uno escribe, el otro también, un tercero comenta, el cuarto vuelve a corregir, el primero reflexiona… y así se forma la novela. Sin embargo, ha habido un par de escritores reconocidos que también se han lanzado a la aventura (haciéndose cargo, en algunos casos, de críticas muy duras y negativas). Por ejemplo, el novelista norteamericano John Updike, un par de veces ganador del Pulitzer, que ya en 1997 decidió escribir el primero y último párrafo de la novela Murder makes the Magazine, dejando “el medio” en manos de los que quisieran participar a través de internet. Un visionario, un adelantado, y ningún tonto: su nombre y su obra fueron mucho más populares para miles de personas que nunca habían siquiera escuchado hablar de él. “¿Cómo puede un autor del renombre de Updike rebajarse a ‘jugar’ de esa manera en internet?”, fue, por ejemplo, el comentario del New York Times. Así y todo, Updike lo hizo, y como señaló Podeti, en estos días, en su blog de Clarín: “Más allá de la gansada que es confundir un formato con un género (…), siempre los ‘consagrados’ o ‘semiconsagrados’ e incluso los ‘más o menos que van galgueando y han conseguido un prestigio agarrado con alfileres dentro del incestuoso mercado periodístico-literario local’ han aunado fuerzas para pegarle puntines a las cosas raras y más o menos nuevas, fueran mejores o peores o iguales o casi iguales pero un poquito más o menos peor. Siempre fue así y siempre lo será”.
¿Qué tipo de escritura es la e-escritura?.
Como decíamos, además de que obviamente se caracteriza por ser leída en soporte digital o ser digitalizada, es, en varios casos, colaborativa, gracias a las facilidades que las nuevas tecnologías aportan. También se la llama “hiperficción constructiva”.
La verdad es que a veces, y sin ánimo de ofender a nadie, los nuevos términos sólo son una actualización del lenguaje y en absoluto una actualización del contenido. Hablamos de los reconocidos y antiguos (porque ya el siglo XX es pasado, pero no pisado) cadáveres exquisitos, ni más ni menos, una técnica usada por los surrealistas. Uno escribía un verso en un papel, otro agregaba un segundo verso, otro un tercero y así sucesivamente hasta finalizar el poema. En mi época, lo hacíamos también en las reuniones, es decir que éramos creadores no necesariamente profesionales. Al finalizar, el papelito –que había quedado como un acordeón, o un abanico– se abría y allí estaba el poema escrito en diferentes caligrafías y colores (según los lápices que nos hubieran tocado en suerte). Los más conocidos representantes del “arte” en el ámbito literario eran Paul Eluard, André Bretón y Tristán Tzara, quienes postulaban, ya en ese entonces, una creación especialmente grupal y lúdica.
Los formatos más utilizados, hoy por hoy, para la e-escritura son el wiki (wikinovela, entre otros) y el blog.
La otra cara de la moneda. La e-lectura. Lectores. E-books.
El soporte deviene fundamental física y técnicamente. Si yo tuviera que leer El Quijote en la pantalla de mi PC, me muero, y en el celular… ni que hablar. Por suerte, para quienes están trabajando en esta línea, hay usuarios, por ejemplo los lectores jóvenes, que están más habituados a leer en estas nuevas “pantallas” que a sentarse a leer con un libro en la mano.
El e-book o libro-e es una versión electrónica o digital de un libro. El término es un poco confuso porque denomina a la obra en formato digital y también al dispositivo (la pantalla) que se usa para leerla. Junto con ellos aparece la tinta electrónica o papel electrónico, definidos por la Wikipedia como “(…) una tecnología que permite crear pantallas planas, tan delgadas como un papel, y con una flexibilidad que permite que se puedan enrollar. Estas pantallas por el momento sólo pueden representar información en blanco y negro, y no permiten visualizar imagen en movimiento”.
Rocket eBook y Softbook (ancianitos ellos), Bookeen Cybook, kindle, Starebook STK-101 o Hanlin ebook, Sony Reader, iLiad y el super moderno Readius, una especie de celular y lector con pantalla extensible de papel electrónico, son algunos de los llamados lectores. Es decir, una plataforma con la forma de una pequeña palm, en la que leemos los textos. Algunos más bellos, otros más caros…, por ahora sólo implican un soporte-pantalla diferente con algunos problemitas, como en el caso del Kindle, que sólo admite los títulos digitalizados por su mecenas Amazon.
El concepto colaborativo del tema.
Todo tiene su pro y su contra. La actitud colaborativa –ya lo hemos comentado en otros artículos– tiene sus fans y sus enemigos. En una entrevista a Salvador Dalí que pasó el Canal Encuentro, el pintor comentaba su desacuerdo con la “monstruosa especialización” en las profesiones. Para él, el físico debía saber de plástica y el músico sobre física nuclear. Evidentemente, hoy estaría fascinado con la actitud colaborativa. Todos hacemos todo, todos tenemos la autoridad para hacer todo, no hay especialización, no hay autor, etc. Que un lector opine tiene, a veces, su poder. Recuerdo el caso del escritor Carlos Chernov, autor de la novela Anatomía humana, que en una entrevista dijo algo así como: “le di el manuscrito a mi suegra y me dijo que no le había gustado el final. Lo cambié, porque me pareció importante escuchar la opinión del lector ingenuo, de aquel que no está impregnado de teorías y estructuras literarias”. Es obvio que no todos los escritores tienen la misma humildad, pero que los hay, los hay. Hoy, en internet pasa lo mismo. En la red el escritor se encuentra con miles y miles de “suegras” que opinan y, si está de acuerdo con la metodología y la conciencia colaborativa de la Web 2.0, las escucha.
Los proyectos. Otro modo de trabajo colaborativo.
En este caso, la colaboración virtual estimula no una escritura colectiva sino un factible y cómodo intercambio de material e ideas. El Proyecto Gutenberg , por ejemplo, es una iniciativa para construir una biblioteca universal con textos electrónicos aportados por voluntarios de todo el mundo, creado en 1999 por la Asociación Norteamericana de Historiadores como solución a la imposibilidad de encontrar editoriales que asumieran la promoción y distribución de los libros universitarios. Otro proyecto interesante es el Cervantes 2001 , creado por la Universidad de A&M de Texas, el Centro de Estudios Cervantinos de Alcalá de Henares y el Center for the Study of Digital Libraries (CSDL). Este proyecto presenta tres objetivos claros: “subir” a la red toda la bibliografía cervantina, digitalizar las obras de Miguel de Cervantes y crear un banco de imágenes de la época cervantina.
No hay nada nuevo bajo el Sol, pero sí la influencia de una nueva luz dada por las TIC.
Conocidísimas son las series “elige tu propia aventura”. Al mejor estilo Cortázar, al lector se le presentaban “en la mano” varios finales opcionales y elegía el que más le convenía. A “Vórtice Marxista” se le ocurrió tecnologizar la idea y creó el blog: Las aventuras de Óscar . Maravillosos ejemplo de escritura colectiva y uso de herramientas: se postean los relatos, se ofrecen distintas opciones a los lectores para votar.
Hablando del papel de las editoriales.
La verdad es que, por el momento, todo está muy verde. Aún conlleva más prestigio mostrar un libro editado en papel que decir “me publicaron en la red”. Aunque también se puede pensar que las editoriales virtuales son una especie de ensayo para la publicación impresa.. Un aspecto interesante, al menos, es que actúan como distribuidoras del texto original (uno solito) que llega a millones de posibles lectores. Si no siempre –es lo que me comentaron algunos editores– cuando se decide editar hay que “estimar” quiénes van a comprar, lo que implica un riesgo económico importante.
En el caso del print on demand –que, explicado rápidamente, consiste en imprimir un libro sólo cuando alguien lo pide– se imprime exactamente la cantidad pedida y entonces se elimina la “sobra”, lo que posiblemente no sea vendido. La tenebrosa frase “está agotado” no existiría más, pero el sistema aún es muy caro.
Noticia de último momento: Larousse lanza, este martes, su enciclopedia on line. Una especie de Wikipedia, pero con los aportes y referencias de la editorial. Lo que me resulta particularmente interesante, y que ya hemos discutido sobre seriedad, queda resuelto en este proyecto: los contribuidores tendrán que identificarse para subir textos No hay anonimato y las modificaciones sólo podrán ser efectuadas por el propio autor.
Promocionando al estilo web.
En algunos sitios son los propios escritores quienes presentan sus videonovelas o hablan de sus textos (por supuesto y, en general, apoyados por sus editoriales): resulta interesantísimo escuchar de la voz del propio autor sus comentarios sobre el texto. No es una entrevista, es como si un amigo te hiciera comentarios. El problema, que creo que hasta el momento es el más “grave”, es que estamos siempre hablando de “desconocidos”. Pero como método o estrategia es innovador. Les recomiendo verlo al menos para saber en qué consiste . A veces crean minisitios o subsitios para libros específicos como La sombra del viento , impresionante, con juego y todo, el de Alfaguara juvenil con regalos y blog, o el último y promocionadísimo libro de Ken Follett que tiene una presentación y un juego impecables.
¿La ciberliteratura puede devenir recurso educativo? Comunidades, foros y otros.
¡Por supuesto! Y en más aspectos de los que lógicamente suponemos. Lo que es evidente es que la gran mayoría de los clásicos que se recomiendan para las clases de literatura están on line: este sería su uso más obvio y directo. En segundo lugar, la enseñanza del uso de las bibliotecas virtuales (tema que será tratado en otro artículo). Es común encontrar en la red foros de profesores de literatura que “suben” sus tareas colaborativas o que encuentran material de apoyo. Pero hay otras posibilidades que quizás no están tan a la vista.
En la escuela se tiende a formar lectores, no escritores (en el sentido profesional del término). Se enseña a escribir, se intenta desarrollar la actitud creativa mediante redacciones y otro tipo de escritos, pero, a veces, no se insiste en la formación del “pequeño escritor”, porque tampoco es su función, pero… ¿por qué no? Por eso me pareció interesante incluir el apartado sobre la función de las editoriales en esta nota, porque me parece que, una vez más, las TIC aplicadas a ciertos temas dan una vuelta de tuerca y estimulan el trabajo de los alumnos. Como docentes, podríamos darle un plus a la materia y formar parte del después de la escritura: la publicación.
Aprender, junto a los chicos, todo sobre el tema que les permitirá adentrarse en los recovecos y posibilidades de una posible futura profesión. Todos tenemos un lado narcisista y creo que verse publicado, recibir comentarios, integrar foros de debate sobre autores, etc., puede ser un novedoso modo de “jugar” y comprometerse con la literatura desde pequeños, y asumiendo un rol que antes hubiera sido imposible de ensayar. Para esta actividad de laboratorio, de prueba, les recomiendo Bubok, un sitio de publicación online gratuito: vale la pena ver la explicación virtual en el sitio mismo. Uno elige la tapa, el gramaje de la hoja… es muy interesante.
Otra manera creativa podría ser grabar nuestro propio audiolibro. Escuchar en voz alta nuestra propia escritura puede resultar muy atractivo. Pueden probar en leerescuchando.com en la sección ¡Cuéntalo!, o en Audio books factory (en español).
El juego de las recomendaciones: Si a mí me gusta, quizás a vos también. Si te gusta este autor, seguramente te gustará este otro.
Este apartado tiene dos caras, la comercial y la del placer. Hay varios sitios, no sólo foros en los que el objetivo es crear una comunidad de lectores. La gente recomienda sus libros preferidos y se va creando un sistema por el cual el modo deviene tertulia digital. Pero hay sitios que, en realidad, lo hacen para vender más, sacan datos de aquello que uno compra y entonces, a partir de allí y con cierto entrecruzamiento de información, sacan conclusiones sobre lo que podría gustarnos (y que por lo tanto tal vez compraríamos). Nuestras preferencias “nos delatan”. Pero saquemos el lado positivo: a veces es interesante poder conocer a una persona a la que le gustó el mismo libro que a nosotros. Sitios como: Lybrary thing (en español), Chicos y escritores o Qué libro leo con librero virtual incluido
Misceláneas. Certámenes y más.
Microsoft y la Universidad Complutense de Madrid crearon un certamen para promover, indudablemente, la literatura digital. “(…) se trata del primer galardón del mundo dirigido a premiar textos literarios –ya sea en la faceta de creación, edición o enseñanza– en idioma español y concebidos exclusivamente para su publicación en la Web”.
Este año se dio a conocer la primera obra, ya no escrita en la computadora, para leer en un ebook, colaborativa, etc., sino ¡la primera obra escrita POR una computadora! Su nombre: Amor verdadero. No vamos a hacer muchos comentarios al respecto… como se lee en internet: “(…) novela sin alma”. La Sra. Computadora puso en la licuadora: “( …) personajes de la novela de León Tolstoi Anna Karénina, con el estilo de Haruki Murakami y material diverso de otras 17 obras literarias de autores rusos y extranjeros de los siglos XIX y XX”.
El grupo editorial Penguin presenta el proyecto “We Tell Stories”, una colección de obras escritas para la red inspiradas en los “clásicos” pero que no pueden existir en papel. Porque el seguimiento, la estructura se da en formatos característicos de internet a través de herramientas tales como Google Maps o los blogs. “Por ejemplo Slice, una novela (…) basada en el cuento de terror de The haunted dolls’house, (…) relata las aventuras de una adolescente, a través de su propio blog y del de sus padres. La complicidad del lector se da a través de sus comentarios en los blogs, el envío de correos electrónicos a los personajes o seguirles la pista a través de Twitter.”
El súmmum de las excentricidades.
Los “devoradores” de libros, como nos llaman algunos, estamos de fiesta. ¡Ahora hay libros para cocinar! Una agencia croata publicó un libro impreso con tinta termo-reactiva. A simple vista, todas las páginas están blanco, pero si lo envuelve en papel de aluminio y lo cocino en el horno, se activa la tinta y listo el pollo, perdón, el libro.
¿Por qué el libro es, para algunos, indispensable? ¿Es un objeto al que se considera por sí mismo una obra de arte? Evidentemente, para asiduos y “vetustos” lectores como yo, sí. Para algunos artistas también.
Algunos libros forman parte de colecciones en los museos, como tales: por ser primeras ediciones, etc. Pero en algunos museos llegan a cobrar un valor completamente diferente al del aspecto literario. En el Museo Victoria & Albert de Londres, por ejemplo, hay una exposición bastante particular: “Sangre sobre el papel – El arte del libro” (Blood on Paper – the Art of the Book), que muestra al libro en una faceta estética de extrema belleza y creatividad.

Como el ejemplar creado por Cai Guo-Qiang , una serie de dibujos trabajados con material adhesivo e inflamable.
O la exposición “Libros Pop-Up. Vida en movimiento” que recorre los distintos municipios de Madrid desde el 2005, con figuras en relieve y a veces movibles. “(…) Alicia maravillosa saliendo de las páginas de su historia, una casa en tres dimensiones tallada en láser en el interior del libro, una obra que se abre para dejar salir una lámpara...”
O las obras de Georgia Russell, una autora escocesa ¡que escribe con escalpelo! (sí, leyó bien, no usa tinta sino el cuchillito).
Imágenes del futuro.
Luego del “recreo” de las misceláneas y, para terminar, me gustaría dar un ejemplo de lo que podría suceder. La manera que encuentro más conveniente es hacer uso de esta posibilidad multimediática, multicibernética, multimulti del nuevo mundo.
Dos ejemplos para un mismo mensaje. El primero es un relato. Lo puede leer, hacer que otro se lo lea… casi un modo tradicional de explicar una idea. El segundo, es un video que está en francés, pero como es casi el mismo mensaje, se entiende. Además ¡una imagen vale más que mil idiomas!
“(…) Lucía y Friedrich (…). Están sentados espalda con espalda, con un ciberlibro abierto entre las manos cada uno. (…). Él lee una novela y ella corrige su exposición para defender a un cliente. De repente, él dice que le apetece leer otra cosa y toca con el índice uno de los iconos de la página izquierda, tras lo cual aparece un catálogo de novelas. Las mira, y toca la portada del último título de Fred Vargas (…). Empieza a leer, pasa páginas y se sorprende ante una palabra, la toca y de ella surge un rótulo con su definición y referencias y enlaces relevantes. (…) ‘Ya está. Lo voy a enviar’ (dice ella). (…) gira el ciberlibro, que se convierte en un ordenador portátil. Escribe un e-mail, adjunta el texto corregido y lo envía a su bufete de abogados. Pone el ciberlibro de nuevo verticalmente y toca el ícono de los periódicos para echarles una ojeada, hasta que pregunta: ‘¿Nos vamos?’. (…). Se levantan y él abre de nuevo el ciberlibro donde, ahora, aparece una guía de viajes de Atenas. Buscan el parque donde están y seleccionan una ruta visual con GPS, y pasean mientras siguen sus instrucciones y escuchan la información de los sitios de interés por donde pasan, hasta perderse por las calles atenienses...”
Ahora va el segundo modo, un cortometraje realizado en Francia con el nombre de ¿Posible o probable?. Porque, a veces, ojos que no ven, corazón que no imagina.
si no lo puede ver, click aquí
Links:
¿Librerías, bibliotecas o libros digitales?
Vastísimas listas de links para descargar libros digitales
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Audiolibros para descargar
El Viajero Virtual. Un recorrido por el espacio literario de la Red
Cadáver exquisito 2.0
Literatura colaborativa
José Antonio Millán, filólogo, escritor, y autor del blog El futuro del libro
Felicitaciones. Brillante artículo. Gracias por los links. Saludos Cordiales
El artículo no tiene desperdicio. Coincido en las apreciaciones de la autora y le agradezco los datos, tan útiles. Gracias
No solo vastamente informativo pero un placer ameno para la lectura. Yo consideraba que el e-libro no habia tomado fuerza suficiente para insertarse en los libroadictos. Cuan equivocada.
Me perecio fantastico que haya u sitio o programa donde se puede grabar el libro, de esta forma se podria fomentar la lectura en voz alta ya que, hasta en casos de universitarios, deja mucho que desear.
Considerando que lo importante es leer y escribir, sin importar el soporte, es un interesantísimo recurso para lograr el gusto por la lectura y también por que no, de la escritura en nuestros jóvenes alumnos.
Hola, coincido con Beatriz, lo importante es lograr que los alumnos quieran leer y escribir, sin importar el soporte, aunque son muy útiles los soportes que nos brindan las nuevas tecnologías, ya que llaman la atención de los alumnos. Saludos.
Excelente artículo. No estaba enterada de tantos e-libros y proyectos exitosos que circulan por la web. Se abre un panorama apasionante para los que disfrutamos de la lectura, y también una herramienta muy atractiva alos ojos de nuestros alumnos. ¡Felicitaciones por su trabajo y gracias por compartirlo!