Mucho hemos hablado de trabajo colaborativo y de lo que identifica particularmente a la Web 2.0. En esta ocasión, quisiéramos hablar específicamente sobre proyectos visuales que se enmarcan en un trabajo colaborativo, en una plataforma particular y con ciertas reglas y herramientas diferentes. Proyectos que crean comunidades y disuelven el ego personal en pequeños egos igual de brillantes.
El corto "Universos" es resultado de un proyecto de cine colaborativo: una idea de Mahou codirigida por 3257 internautas, José Corbacho y Juan Cruz.
En la nota anterior sobre e-cine habíamos hablado sobre este tema, pero no en forma exclusiva. Nombramos, por ejemplo, a Make’n movies. Veamos qué más podemos encontrar en el mismo camino.
Un trabajo colaborativo, una producción colaborativa, tiene como objetivo agrupar, aunar, sumar individualidades en función de un grupo más fuerte y más diversificado (gracias justamente a esas individualidades). Este nueva forma conlleva un modo de promoción y publicidad que caracteriza a estos productos. Una difusión, una viralidad más importante e imponente que permite dar a conocer el producto más rápido y a mayor número de personas, y sin intermediarios, que es lo que, en definitiva, encarece los proyectos. Son las redes sociales de cada una de estas “individualidades” las que hacen infinito el marketing. Otras características, podríamos agregar, son el modo y las plataformas de difusión: celulares, internet, etcétera.
Además tenemos el material “humano”, pero para que pueda funcionar como venimos diciendo se necesita también el software de tipo colaborativo, la plataforma, las herramientas. Porque solo con este complemento podrán, por ejemplo, olvidarse las distancias geográficas que separan a las distintas individualidades. También podríamos hablar de otras herramientas, tales como agendas colaborativas para repartir los horarios, plataformas de videoconferencia, calendarios compartidos, traductores, etcétera.
Es importante aclarar el término colaborativo. El hecho de que en una producción trabajen varias personas de diferentes profesiones y oficios: el director, el productor, el guionista, etc., no hace colaborativo al proyecto; sino todos lo serían. En estos casos, el grupo conformado por todos ellos fue convocado desde el comienzo, no tiene que ver con gente que se va sumando al proyecto.
Mucho más fácil de entender es lo que se refiere a lo económico, porque acá se trata claramente de un modo de distribución completamente diferente y no solo del hecho de encontrar varios donantes o varios anunciantes.
Plata, pero no solo de eso hablamos
A veces lo colaborativo tiene que ver solo con lo económico, es decir el modo en que internet y las nuevas tecnologías ayudan en la búsqueda de financiación. Otras veces, no. Esas veces en que no son las que más nos interesan, son las que aluden a las capacidades de las famosas “multitudes inteligentes”. Porque multitudes, hay muchas, pero inteligentes… eso es otra cosa.
Antoni Roig, autor de libro Cine en conexión: producción industrial y social en la era cross-media (2009- UOC Press), dijo: “[cuando se está hablando de cine colaborativo] se está hablando de cultura participativa, producción colectiva y también difusión colaborativa”.
“Lo colaborativo consiste en que la gente anónima pueda participar mediante aportaciones económicas en la financiación del proyecto audiovisual, pero no solo eso. Cada vez más se suceden casos en los que gente ajena a los equipos propiamente dichos de las películas participa en la creación de las historias, en el diseño de las imágenes gráficas y los efectos especiales, y hasta en la elaboración de los tráilers y teasers de difusión”.
Veamos algunos casos
El Cosmonauta, de la productora Riot Cinema Collective, directamente acudió al crowdfunding, es decir la búsqueda de dinero entre la gente que está conectada a la red. Una vez que se pide la plata uno no se queda afuera. Uno no cumple solo la función de mecenas sino que se suma al proyecto y deviene productor y, dependiendo de lo que aporte, puede también participar de los eventuales beneficios de la película. Hasta acá casi suena conocido, tradicional.
Ahora, empecemos a especificar esta nueva “colaboración”: “Es involucrar a los posibles consumidores de tu producto en la producción del mismo”. Involucrar… palabra interesante. Y para Gabriela, una de las creadoras, la definición parece asociarse directamente con los términos internéticos actuales: “El crowdfundig lo que crea es comunidad”.
Porque como decíamos, no hablamos solo de plata, hablamos de algo más, de la parte intelectual del tema. "El cosmonauta", además, tiene una licencia Creative Commons, o sea que se ponen los contenidos, la música y todo gratis en internet y a disposición para mezclar, reeditar, crear nuevos guiones, etc. Diría: es una de-construcción para re-construir. El derecho es de todos y para todos.
Uno se pregunta en todos estos casos. ¿cómo se hace para que la gente no piratee robándose la peli u otro contenido bajándola directamente de internet?. Los responsables del proyecto contestaron con frases que me parecieron muy claras.
“Si hago una buena película es seguro que habrá gente que después de verla en red querrá verla en un cine, y si es suficientemente buena incluso habrá quien la quiera en una edición de colección”.
Dice Gabriela: “Si sigues con tu modelo tradicional lo único que fomentas es la piratería, ahí sí estás perdiendo dinero. Pero se abren todos estos canales, si te cierras pierdes, pero si te abres pues quién sabe… No estás regalando nada, nosotros conseguimos un montón de cosas a cambio de dejar nuestro contenido libre”.
Y agrega Bruno: “Es que quieras o no tu contenido va a estar en la internet. Si asumes que va a estar, te beneficia. (…)”. “Abrir a que la gente haga sus propios teasers trailers, bandas sonoras interactivas, no solo es un atractivo muy poderoso sino que también permite retroalimentarnos de forma directa. (…) Toda película quiere reunirse con su público antes, las redes sociales son la evolución lógica de los estudios de mercado”.
Otros ejemplos
La plataforma de producción fílmica colaborativa Wreckamovie.com pertenece a la Star Wreck Studios, un estudio de cine finlandés que nació en febrero del 2007 y que se especializa en esta nueva dupla conformada por internet y la industria cinematográfica. La compañía propone, estimula, la producción colaborativa de películas.
Un ejemplo de sus producciones es "Iron Sky". Las actividades fueron variadísimas. Por ejemplo, ofrecer desde la página, la posibilidad reutilizar las escenas originales para crear nuevas versiones que luego podían subirse a la Web, etc. (de esto hablaremos más adelante).
Un ejemplo que lamentablemente ya no está en línea es el de "Swarm of Angels" (Comunidad de ángeles: su nombre ya es más que significativo, como si del cielo cayera la colaboración divina). Extraño pero paradójicamente, como decíamos, hoy el sitio está “caído”. De todas maneras, es interesante destacar sus objetivos.
Lo que se pretendía era producir una película “Unfold”, construida a partir de comentarios nacidos de un post de uno de los lectores en el foro. Es decir: a partir de una imagen los usuarios iban diciendo qué les sugería ese recorte visual. Empezaron a subir guiones, textos, avisos, posibles afiches, etc.: una película completa.
Para Matt Hanson, su creador y fundador del Festival de películas digitales Onedotzero, “creativity works much better as a collaborative result” (La creatividad trabaja, funciona mejor como resultado de una colaboración).
"Perkins’14" es un largometraje creado colaborativamente por “todos” o “varios” en Massify.com. La película cuenta con un director, un responsable. Sin embargo, una vez más es el aporte de los usuarios lo que da forma al conjunto. Los actores fueron elegidos a partir de los videos que ellos mismos subieron, y se votó la mejor historia.
También comentamos en la nota anterior "Humanity", que ya no se ve en la página de Nokia. Se trata de un corto colaborativo dirigido por Spike Lee, que se construyó a partir de las ideas e imágenes que la gente enviaba, y que habían sido grabadas en sus celulares Nokia. Los colaboradores también pudieron posteriormente trabajar en la edición del corto.
¿Qué es exactamente la wikipeli? (también citada en el artículo anterior)
Es un proyecto de cine colaborativo de Corbacho y Cruz para Mahou. Empezó en marzo del 2009. La gente podía entrar en la página y opinar de manera decisiva respecto de muchas tareas: guión, montaje, vestuario, nombres para los protagonistas, casting, música, etcétera.
Finalmente, se creó el cortometraje que pusimos al inicio de la nota.
Cine open source
Esto significa que dejamos un poco de lado el aspecto humano, el valor de las “multitudes inteligentes” (aunque aún sigan actuando) para subrayar el poder de las herramientas y aplicaciones a utilizar en este tipo de proyecto. El cine open source es el que se lleva acabo con software libre.
Ojo al piojo, y esto es tema para otro artículo, que sea software libre no habla del hecho de que sea gratuito o no sino de la posibilidad de usarlo como uno quiera. Es decir, libre de reglas que impongan cómo modificarlo, rearmarlo según nuestras necesidades, resignificarlo, diría yo. Un grupo interpreta esta aplicación, modifica, regula, etc., y es posible que este producto nuevo pueda servirle a otro más que el primero, que se usó como base. Libre significa, en este caso, contar con la capacidad de ser maleable, resignificable.
Ejemplos
Elephants dream utilizó para su realización la aplicación Blender, un software libre, entre otros, que permite a la película, como ellos mismos dicen “ser rehecha, remixable, etcétera”.
Big Buck Bunny (o Peach) presenta características similares: uno puede reusar y distribuir gratuitamente el contenido.
Herramientas para compartir, para aprender, para que nos ayuden gratis, etcétera
Hablábamos de este tipo de producción en la que, más allá del hecho de que varios usuarios participen de la confección, creación, etc., de una película, era interesante también pensar en las herramientas (ya no una simple agenda) sino de toda una aplicación que por su construcción en sí misma permita la reutilización de códigos y etcéteras. Nombramos a Blender. ¿Qué otras cosas hay?
Open Source Cinema! es una de ellas. El sitio propone una serie de herramientas justamente para empezar. De paso, te señalan un listado de proyectos a los cuales uno puede sumarse…; o sea: es una base de varias cosas que pueden resultar útiles para un proyecto fílmico colaborativo.
FiveSprockets ofrece un grupo de aplicaciones para desarrollar guiones, herramientas de pre y post producción, marketing y distribución.
Otro subgrupo. El apoyo para los que no sabemos cómo presentarnos
Acá la mano viene por otro lado: tengo una idea pero soy solo la escritora, necesito que el texto devenga guión, no tengo la menor idea de cómo pasarlo a película y menos cómo entrar en contacto con directores, productores, etc. Este tipo de sitio te “presenta” en sociedad, perdón “on line”.
Talenthouse se presenta así: “una plataforma que provee oportunidades a las comunidades más creativas del mundo, un lugar en donde puedes participar en proyectos únicos con artistas y marcas reconocidas, además de colaborar, y obtener reconocimiento y compensación”. Boolaka es otro sitio. También contamos con Power Filmmaking: en este sitio hay varios videos tutoriales y varios tips dados por directores. Put It On es interesante porque amplía un poco la gama de las “artes”: en él se puede acceder a bases para moda y arte también. Similar es Ripfestfilm project que propone las mismas posibilidades de colaboración y le suma la danza. Por último, Studio Beyond.
Entonces, ¿cuáles son los beneficios de un trabajo visual colaborativo? Las barreras de todo tipo dejan de existir: de jerarquías, de espacio, de tiempo, etc. Todos los parámetros que antes se imponían para las actividades, educativas o no, se transforman facilitando y diversificando la tarea.
Es un nuevo modo de interacción. Es una capacidad indispensable hoy en día, especialmente para un docente que necesita enseñar desde otro lugar para poder (de manera informal) “seguir participando”. La creatividad colectiva de los alumnos es también la creatividad del profesor. Todos tenemos que participar de esta colaboración.
La inteligencia colectiva ya ha dado mucho de qué hablar. En este caso, insistimos en una imagen colectiva, en multitudes plásticas, inteligentes. En la posibilidad de soñar visualmente y de que cada uno de nosotros sea el que propone un color distinto. Es creer de verdad en el feedback, los comentarios, etc., y no solo acumularlos en nuestra cabeza como íconos del saber. Doy y me dan, esa es la actitud.
Los tres mosqueteros nunca estuvieron menos errados: ¡Uno para todos y todos para uno!
Me resulto muy interesante el articulo. Gracias!
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