El 4 de mayo, se publicó en el diario Página 12 un comentario acerca de la explosión en Israel del interés por el aprendizaje del español sobre todo en adolescentes a partir del consumo de telenovelas de origen argentino. La nota expone testimonios de profesores de español del Instituto Cervantes de Tel Aviv, del Ministerio de Educación de ese país y de actores argentinos muy populares en esas tierras.
Para una reflexión en el marco de las tecnologías aplicadas a la educación este hecho tiene el interés de señalar campos de estudio y de análisis del desarrollo de procesos de aprendizaje.
Las tecnologías llamadas audio-visuales (televisión, video, cine) se viene utilizando desde hace décadas como instrumento educativo, no casualmente en gran medida en las clases de lenguas extranjeras aunque también en las materias curriculares como por ejemplo ciencias sociales y naturales. El desarrollo del VHS dinamizó mucho este campo y puso a disposición de los educadores materiales especialmente diseñados para tal fin (los videos educativos) aunque también se recurre a otros como por ejemplo al cine para enseñar historia o valores. En general el discurso de estos medios audiovisuales es finito, limitado, en general expositivo, centrado en la imagen y provisto por el docente. Por el contrario, en general el consumo educativo de internet tiende a ser interactivo, potencialmente infinito, fragmentario, requiere una gran actividad por parte del usuario y son en general los alumnos los que actúan en esas prácticas (muchas veces en forma colaborativa). En síntesis el uso educativo de estos medios se produce (y también genera) marcos educativos diferentes: roles, relaciones y conductas distintas.
Sin embargo, esto no debe llevar a pensar en la pasividad del receptor de información televisiva. Sabemos desde distintos marcos teóricos que toda recepción es una suerte de recreación del texto que se produce: el receptor selecciona contenidos, los interpreta, los vincula con saberes previos, en síntesis los dota de sentidos, aun cuando físicamente no realice ninguna actividad más allá de mirar. Más aún, cuando el trabajo con medios audiovisuales de comunicación en contextos educativos viene precedido o seguido por actividades didácticas.
De todas maneras, hay que aclarar, que el uso educativo de la televisión es un aspecto mínimo de este medio: el corazón del consumo televisivo es la recepción en el hogar. Es en esos contextos donde la televisión revela el aspecto fático que la caracteriza entre los otros medios de comunicación junto con la recepción framentaria, el zapping (que lo hacen más parecido al uso de internet) y los rituales familiares. La noticia de Página 12 señala un proceso de incorporación de conocimientos que se produce en este marco: los chicos de Tel Aviv aprenden español mirando novelas en su casa.
Esto nos lleva al tema de los aprendizajes informales, que sí tiene mucho que ver con los procesos de consumo de internet a pesar de las diferencias entre ambos medios que señalamos arriba. En sus contactos con la web y la televisión como entretenimiento los chicos aprenden montones de cosas importantes en cuanto a contenidos (palabras en lenguas extranjeras, nombres y ubicaciones de países, etc) pero sobre todo se incorporan competencias en el aspecto procedimiental: cómo comunicarse con personas que hablan lenguas que no conocemos, cómo buscar información, cómo navegar, cómo leer una pantalla, se familiarizan con las herramientas y posibilidades del medio y tantas otras cosas que no podemos preveer porque dependen de cada usuario.
Pareciera ser, entonces que tanto en uno como otro caso la adquisición de conocimiento es afortunadamente inevitable: “nunca no se aprende nada” aunque se esté visitando la página de Barbie, jugando al Counter Strike, revisando los resultados del fútbol europeo, chateando o mirando Rebelde Way, como la nota de Página 12 testimonia. Cuanto más conocimiento tenga el usuario, más jugo podrá sacar el de lo que mire o utilice. Y esa es la cuestión.
Lo importante pareciera ser, entonces, alimentar las posibilidades infinitas de esa recepción en un contexto de ocio con otros contenidos interesantes (relacionados con la buena literatura, la buena información, etc.), que puedan cruzar y poner en valor a Barbie y a Reblede Way. Se trata más de sumar opciones que de censurar –dentro de ciertos límites, por supuesto- las novelitas, los video games o los productos comerciales.
todo se debe utilizar con medida sin dejar de lado lo que utilizamos porque creo que hay que tener una medida para cada cosa....realizar un balance una jerarquizacion de necesidades y de ahi depende la practica que se ponga de cada uno....sin dejar de lado lo rutinario para dar paso a lo actual....siempre aprendiendo y innovando....
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