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El deporte y el ajedrez al uso y abuso educativo

El Profesor Jorge Berguier, Coordinador del Programa Nacional de Ajedrez Educativo del Ministerio de Educación de la Nación, nos ha hecho llegar este escrito de su autoría, parte del cual fue publicado, en el mes de Junio del corriente año, en la revista "Novedades Educativas". En el expone sus puntos de vista y reflexiona acerca de las intenciones, proyecciones y paradojas del deporte, y como su aprovechamiento en tanto capital social asociado al éxito y al triunfalismo termina distorsionando su funcionalidad educativa y alterando los valores de la vida escolar.
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EL “CHAMPIONISMO” EN EL DEPORTE ESCOLAR

El deporte es quizás el fenómeno social más importante desde la 2da mitad del siglo 20. Tiene suma importancia en la vida cotidiana de la mayoría de los seres humanos. Queda para los sociólogos determinar el por qué de esta realidad, pero vale la pena recordar que es uno de los pocos campos de la vida social donde el más humilde le puede ganar al más poderoso.
Las imágenes de los atletas etíopes descalzos que ganaban carreras olímpicas por encima de sus pares del “1er mundo” están en las retinas de todos quienes amamos al deporte.....
Lo mismo vale decir de las demostraciones de los atletas norteamericanos del “Black Power” en los podios de los Juegos Olímpicos de México 1968.
Esta importancia, aun insuficientemente estudiada, es no obstante aprovechada por quienes desean saltar rápidamente a cargos políticos ejecutivos electivos, sin el paso por las organizaciones sociales o/y políticas, sin la construcción de base social y sin propuestas contrastables.

Berlusconi, en Italia, tuvo como gran pantalla al Club de fútbol Milan, del que es propietario, lo mismo en Argentina con Mauricio Macri, Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, anteriormente exitoso presidente del Club Boca Juniors, Daniel Vila (del tristemente célebre Grupo Vila-Manzano) es Presidente de Independiente Rivadavia de Mendoza., igual Tabaré Vázquez, ex Presidente de Uruguay, anteriormente presidente del Club Progreso, el primero en ese país en salir campeón de fútbol rompiendo la hegemonía de Nacional y Peñarol, durante su presidencia en ese club. Sebastián Piñera, actual Presidente de Chile, es dueño del Club Colo Colo, el más popular de Chile.¿sólo porque es un negocio económico?
Éstos son dirigentes deportivos, pero también vale para los propios deportistas. Con la salvedad de que éstos son tentados por las organizaciones políticas, aunque también es cierto que aceptan gustosamente estas postulaciones.... ¿por qué no deberían hacerlo?
En Argentina fue Gobernador de la Provincia de Santa Fe el automovilista de Fórmula 1 Carlos Reutemann (subcampeón mundial), que es actual Senador Nacional; el actual Gobernador de la Provincia de Buenos Aires el motonauta campeón mundial Daniel Scioli (anteriormente Vicepresidente de la Nación); el actual Vicegobernador de la Provincia de Córdoba el basquetbolista medallista olímpico Pichi Campana, el actual Intendente de la Ciudad de Corrientes (capital de la Provincia homónima) el velista también medallista olímpico Camau Espínola. Sólo para nombrar algunos. La característica principal de todos ellos es que ninguno posee tan siquiera un escrito donde puedan verificarse sus ideas, aunque fueren únicamente sus ideas sobre el deporte o/y sobre el olimpismo.
Lo único importante para este escrito es que son votados por la ciudadanía para que los represente, únicamente por sus éxitos deportivos. Algo así como que éstos fueren suficientes para desarrollar una tarea gubernativa ejecutiva eficiente.
Es interesante destacar que esto no ocurre con otros campos de la vida social. Los artistas que llegan a cargos ejecutivos por el único mérito de serlo (en Argentina fue Gobernador de la provincia de Tucumán el cantante Ramón Palito Ortega) son la excepción que confirma la regla.

Esta introducción sólo quiere resaltar la importancia que le da la sociedad al éxito deportivo, por encima de las banderas del olimpismo, que hablan de que en el Maratón, lo único importante es llegar......
Digamos que de a poco, en el deporte de competición, se va aceptando universalmente que lo importante es el triunfo. Más allá de lo que se declame. Y, sin importar mayormente quiénes impulsan esta concepción, lo trascendente es que, desgraciadamente, se va abriendo paso.
En la República Argentina, país futbolero por excelencia, hay un caso paradigmático al respecto, que ocurrió en 1986, durante el transcurso del Campeonato Mundial de Fútbol, en el partido Argentina-Inglaterra. Allí, Diego Maradona hizo dos goles. Uno de ellos, seguramente el mejor gol de la historia de los mundiales, por la belleza de su factura. Y el otro, con la mano, en voluntaria acción antirreglamentaria no observada por el árbitro. Esa jugada se la conoce como “la mano de Dios” y ese gol es más recordado que el anteriormente nombrado. Como que en esa jugada, Maradona hizo uso de lo que se conoce como la “viveza criolla”. Imitada actualmente por Francia en su clasificación al Mundial de Sudáfrica 2010 en su partido decisivo con Irlanda.
Es decir que los valores que pretendidamente desarrolla el deporte nos son observados por los jóvenes, sino que éstos aprehenden la realidad que acá se menciona. Y, todo esto, sin hablar del doping y las muchas formas que éste adquiere, cuya más ingeniosa (para la burla de las leyes del “fair play”) es el “vampirismo”.
Los contraejemplos también existen, aunque pasan completamente desapercibidos, por cuanto es bien sabido que si un perro muerde a un hombre, esto no es noticia, pero si es un hombre el que muerde a un perro, esto será tapa de los diarios.
El caso del Director Técnico del Seleccionado de Hockey Sobre Césped Cacho Vigil, quien, en un partido internacional muy importante, hizo anular un gol propio, ya convalidado por el árbitro, avisándole que en realidad la pelota había ingresado al arco “desde afuera”, por estar rota la red.... pero es conocido sólo por los estudiosos del deporte. Es como una anécdota........
Ahora bien: Es obvio que esto se traslada NECESARIAMENTE a la escuela.
Más allá de lo que se proclama en los diseños curriculares jurisdiccionales respecto al rol del deporte en la escuela: Integración de diferentes comunidades, desarrollo de la camaradería, fomento de la amistad y del compañerismo y del sentido de pertenencia, respeto a las reglas, respeto a las decisiones de los árbitros, aprender a ganar y perder con hidalguía y cuanto etcétera se le quiera adicionar, lo cierto es que una buena definición de Diseño Curricular es que éste es lo que una cierta sociedad quiere que sea en determinado momento y lugar. A pesar de las prescripciones, lo que transcurre en la escuela (el llamado “Currículum Real”) es necesariamente el resultante de la ideología dominante, ya que la escuela es reproductivista por antonomasia.
Más allá de la pretensión de que la escuela sea vanguardia de los cambios, “contra cultura”, etc.
Vale la pena destacar también que en el Congreso “Deporte en la Escuela” desarrollado en la Ciudad de Mendoza en 2008, organizado por la Secretaría de Deportes dela Nación, se mencionó que uno de los objetivos del deporte en la escuela es la detección de talentos deportivos....
¿En qué Diseño Curricular se menciona semejante cosa?
En la República Argentina se enseña música en todas las escuelas:¿Es pensable que haya expectativas sobre que, de la enseñanza de música en la escuela se detecten talentos para la música?

Téngase en cuenta que no se habla en este escrito de la clase social dominante, sino que la hipótesis de la que se parte es que el championsimo es inherente al ser humano.
Los especialistas que escriben el currículum pretenden que el deporte en la escuela transmita (ayude a construir) los valores anteriormente señalados, pero la realidad de la inmensa mayoría de los directivos escolares, de los docentes y de las comunidades, es el ansia por el triunfo.
Esto se refleja de varias formas, pero vale la pena destacar la manera en que muchas veces son despedidos por el director de la escuela, los alumnos que parten de la misma a una competición deportiva, acompañados por sus profesores: “Esperemos que vuelvan con las copas.” Este mensaje, explícito o, mucho más frecuentemente implícito, condiciona fuertemente a todos los actores. Es bien sabida la fortísima influencia que tiene la palabra (o/y la expectativa) del director de la escuela, que, además, suele reflejar el sentir de toda la comunidad educativa al respecto. El imaginario establece que la misma debe ser satisfecha......¿por qué no “de cualquier forma”?. Téngase en cuenta que, mucho más frecuentemente que en la despedida, la recepción a la delegación que vuelve del torneo intercolegial recibe como primer pregunta del Director un “¿cómo les fue?” que sólo admite una respuesta positiva: “ganamos” y una más o menos positiva: “empatamos”....
Es casi nula una manifestación de la Dirección de la Escuela del tipo: “No, yo no les pregunté el resultado deportivo. Éste no me interesa, yo quiero saber si se divirtieron, si hicieron nuevos amigos, etc.” (que son los postulados del Diseño Curricular).
También es real que hay profesores de educación física que refieren que cuando son evaluados anualmente por sus directivos escolares, una de las variables de la evaluación (¿la más importante?) son los resultados deportivos obtenidos por los alumnos en los torneos intercolegiales en los que han participado....
Volviendo a la idea del inicio respecto a que “el más humilde le puede ganar al más poderoso” esto también se traslada a la escuela. Es evidente que hay algunas escuelas de Gestión Privada que tienen mejores instalaciones deportivas que muchas escuelas de Gestión Pública. Y, hay colegas que, con orgullo dicen: “Con nuestros humildes recursos, le ganamos a la escuela privada”... Destcan el TRIUNFO, no la integración, la camaradería, etc.
Estas deformaciones, de las que es partícipe necesaria TODA la comunidad, determina una dinámica que se retroalimenta y fortalece en la dirección de dar respuestas a éste, que pasa a ser el VERDADERO objetivo de los torneos intercolegiales: GANAR.
Tanto es así, que comenzaron a haber problemas entre escuelas, a partir de alumnos que realizan actividades deportivas en clubes y que, representando a éstos, participan de actividades federativas.
Tener alumnos que se destaquen en alguna actividad, siempre es una fortaleza para las escuelas. Si un alumno o alumna toca bien el piano, es común que se lo designe para hacerlo en los actos escolares, lo mismo si canta bien. Si pinta bien es común que engalane la escuela. Si es pródigo en la resolución de problemas matemáticos la representará en las olimpíadas Ñandú, etc., sin importar dónde haya adquirido estas habilidades especiales.
Sin embargo, si es buen atleta, esto, en lugar de ser una fortaleza, notablemente se transforma en un problema. Porque pareciera que esto es una “ventaja antideportiva” respecto a otra escuela que no tiene alumnos o alumnas que practican deporte en los clubes.
Y, el profesor de esa otra escuela protesta....y comenzaron a aparecer reglamentaciones que hablan de “torneos intercolegiales para NO FEDERADOS”, con argumentaciones que, pensadas desde algún lugar podrían hasta parecer interesantes, por ejemplo que los torneos intercolegiales son una oportunidad de viajar y participar y que estos alumnos federados ya lo hacen con los clubes, que habría que dejar que les den lugar a otros que nunca participaron, etc.
Es decir, que se ralea a los que “juegan bien”, declamando desde el reglamento que el evento sería para los que “no juegan tan bien”...cuestión que sólo puede pensarse desde un lugar: Que todas las escuelas tengan igual posibilidad de .....GANAR, que, nuevamente pasa a ser el único objetivo, o, cuanto menos, el objetivo principal.
Es decir que, en un deporte colectivo como por ejemplo el handball, si una escuela tiene uno (o dos o tres) alumno/s que “juegan bien” porque están federados, en lugar de tener esto como una fuerza para que estos alumnos ayuden a entrenar a sus compañeros más allá de la hora de educación física, les expliquen nuevas técnicas, etc., se los “ralea” porque son muy buenos........
Obviamente, aparecen los inconvenientes de aplicación, porque, ¿cómo comprobar si un alumno es o no federado? En los Juegos “Buenos Aires La Provincia 2008” (categoría colegial) hubo una trifulca entre delegados referida a este tema....
Y, en la Región centro de la Pcia de Bs As apareció una especie de “federación de no federados”, que realiza actividades deportivas infantiles por fuera de las respectivas federaciones, para que los niños no entren en la categoría de “federados”.......
Y, naturalmente, comienzan a aparecer las trampas: En los torneos regidos por edades aparecen alumnos con más años que los reglamentarios.
Que un docente lleve a un alumno “pasado de edad” a una competencia intercolegial es una grave falta a la ética y a la deontología docente, que debe ser tratada de esta forma: En la República Argentina, los docentes tenemos una “Junta de Disciplina” (por jurisdicción) que debería atender estas cuestiones, porque, en este caso lo importante NO ES que ese equipo ganó con trampa.
Lo único importante es que ese docente (esa escuela) enseña a sus alumnos a hacer trampa......
En una cierta ocasión, un profesor les dijo a sus alumnos que él les compraría el trofeo y que digan que ganaron....... pero éste es un caso extremo....
Ahora bien, en lugar de hacer intervenir al órgano correspondiente, la mencionada Junta de Disciplina, se crean formas de control que lo único que hacen es fortalecer la idea de que lo que importa es el triunfo: Se pide documentos de identidad para comprobar dos cosas: a) que la persona que aparece en la planilla sea la que juega y b) que la fecha de nacimiento que consta en la planilla, coincida con la del documento de identidad.
Y, esto se tiñe de “justicia” (de esta forma se impediría hacer trampa).
En realidad, lo único que se hace con este control es decirle a los alumnos: “Tu profesor no es confiable. Y, como es factible que haga trampa, controlamos.”
O, lo que es peor: “Seguramente tu profesor es confiable, pero hay algunos que no lo son y por las dudas, los controlamos a todos”. Y, desgraciadamente, hay profesores que defienden este sistema, “para evitar trampas”.
Este mensaje es ideológicamente perverso, porque es similar al de los regímenes policíacos que dicen exactamente eso: “¿Cuál es el problema a que la policía te revise, chequee tus antecedentes, etc. Si vos sos inocente?”.
Ese mensaje era el que se vivía en la República Argentina durante la dictadura genocida de 1976/83......
Volvemos a la idea original: La cultura dominante logra imponerse a las prescripciones de los documentos curriculares.
Y, el control es estricto: En cierta ocasión, en la Provincia de Santa Fe, un alumno había extraviado su documento de identidad y procedió a realizar la denuncia correspondiente ante autoridad policial. Como es habitual, la Policía extendió un papel donde constaba la denuncia. El profesor presentó este papel ante las autoridades del torneo intercolegial, quienes impidieron al alumno jugar, porque en el papel no hay una fotografía y por lo tanto el portador podría ser “cualquiera” y no ese alumno....
Y, además, como se dijo antes, tiñeron esa decisión de “justicia” porque, “si dejamos jugar (JUGAR!!!!!) a uno deberíamos dejarlos a todos.” Es que ya no es un juego...ya es pura competencia.... para ver quién es mejor.
Lo notable es que el profesor aludido sólo se quejó por el (supuesto) “exceso de celo.”
No cuestionó al sistema, sino que se siente parte de él. Acuerda que hay que controlar, pero le pareció “mucho” control.
Podemos decir que en este tema triunfó el imaginario colectivo sobre que somos todos sospechosos, aunque, notablemente, en la República Argentina rige constitucionalmente el principio de inocencia, o sea que está prohibido por la Constitución el “estado de sospecha”. Es decir que se invierte la carga de la prueba: Hay que probar que se es honrado.....
Un profesor que se precie a sí mismo, bien pudo argumentar que el alumno es quien él decía que es, “porque lo digo yo, que soy un profesor respetuoso de las leyes, que jamás enseñaría a mis alumnos a hacer trampas”.
Nuestros Diseños Curriculares jurisdiccionales (todos) hablan de la formación de niños y jóvenes críticos y reflexivos, que ejerzan la ciudadanía con convicción, sean activos defensores de los derechos y garantías que allí se prescriben.
Sin embargo, la realidad es que lo que los alumnos aprehenden es que “hay que controlar” porque “somos todos sospechosos.”
Ahora bien: Como es obvio, este control sólo es útil para una sola cosa: Para el disciplinamiento social; para instalar esa idea mencionada de que “somos todos sospechosos”. “Sociedades de control” en los términos de Althusser.
Pero, un control que ni siquiera se para en el precepto conservador de principios de siglo 20 de “mens sana in corpore sano” que determinaría por ejemplo controlar el rendimiento académico de los alumnos integrantes de los equipos, determinando por reglamento que sólo puedan competir en el torneo intercolegial los alumnos de buen rendimiento académico en todas las materias (y buena conducta). Sólo championismo. Y, ese control para nada es útil para construir la idea del “fair play”.
Porque, si esto fuere útil, podría debatirse más a fondo. Pero la realidad (no podría ser de otra forma) demuestra que el fondo de la cuestión, que es el championismo, subsiste y con fuerza inusitada. Porque el control es sólo control de las formas, no del contenido (que serían los objetivos proclamados en el diseño curricular) y por ello, se controla los efectos (posibles trampas) y no las causas (desviación del diseño curricular).
Porque, después de atravesar ese “control” supuestamente útil para el cumplimiento de los objetivos proclamados, lo que pasa es que hay problemas en la propia competencia. Especialmente en el fútbol (pero no sólo en ese deporte), que por ser tan popular, promueve más pasiones.
Empecemos por los padres, como parte de la comunidad educativa: Cuando presencian partidos intercolegiales, es bastante común escuchar “matalo” refiriéndose a pegar patadas.
Claro que el padre que grita eso no piensa en un asesinato, pero, en la República Argentina esas expresiones tienen una fuerte significación, que se acerca bastante a la literalidad.
Y, además de esto, suelen ocurrir trifulcas, peleas generalizadas cuando ocurre un fallo dudoso del árbitro, que han determinado, en varias provincias, la suspensión de los torneos intercolegiales de fútbol. “Muerto el perro, se acabó la rabia”.
Además, por si esto fuere poco, se organizan “Tribunales de Penas” símiles a los existentes en los deportes de competición, con “penas” graduadas: Tantos partidos de suspensión por una expulsión, tantos por la reiteración, etc. Que sólo se sostienen en los postulados de Watson: “Estímulo, respuesta esperada, premio, castigo.”
Se llega inclusive a la exclusión de la escuela de los torneos intercolegiales por un año, por dos, definitivamente, etc.
Cuestión ridícula desde el punto de vista de los objetivos planteados, porque:¿cómo se le va a impedir a una escuela realizar acciones de “amistad” “camaradería” “integración”, etc.?
Porque esos son sólo objetivos proclamados. La realidad es que la escuela cuyos alumnos se pelean (mucho), “molesta”. “Hay que ralearla”.
Y, este es uno de los motivos por los cuales en general no hay evaluaciones escritas de los torneos intercolegiales por parte de las escuelas.
Es bien sabido que toda actividad educativa DEBE ser evaluada (evaluación crítica) para analizar qué es lo que se hizo bien y dónde hay que mejorar. Pero, esto traería aparejado poner, negro sobre blanco las dificultades que se expresan.
En el Torneo Nacional Intercolegial de Ajedrez de 2008, organizado por el Ministerio de Educación de la Nación, del que participaron 180 escuelas, se solicitó insistentemente evaluaciones escritas y, pese a los esfuerzos realizados, se consiguieron 34 evaluaciones....
Por supuesto hay contraejemplos a todo lo anterior.. En el mencionado Torneo Nacional Intercolegial de Ajedrez, que en 2009 tuvo su 7ma edición, en una escuela de Selva, Provincia de Santiago del Estero, la Dirección de la Escuela, con acuerdo del cuerpo docente, comunicó a padres y alumnos que este año, la selección del equipo que intervendría en el evento se realizaría tomando como eje el principio de rotación, es decir, que, entre los alumnos que mejor jugaran, se seleccionaría a los que nunca integraron el equipo. Para que tengan la oportunidad de vivir la enriquecedora experiencia del torneo (según los preceptos del diseño curricular). Los padres de los alumnos que ya habían viajado (y por tanto no serían seleccionados) se quejaron a la supervisión escolar, pero ésta ratificó la decisión institucional. SE PUEDE.
Sí, se puede nadar contra la corriente, se puede mantener en alto las convicciones y utopías, porque, parafraseando a Galeano, “las utopías son las que nos hacen caminar”.

Al autor de estas líneas le quedan preguntas sin respuestas:
¿Cómo competir en el deporte escolar sin championismo? ¿es ello posible?
¿qué políticas y metodologías pudieran aplicarse para fomentar valores a través del deporte escolar, según los preceptos de los diseños curriculares jurisdiccionales?
¿Cómo abordar la práctica del deporte en las escuelas de manera tal que estimule el éxito en la competencia pero en armonía con valores como el “fair play”, la cooperación, la camaradería, la amistad, la integración?
Nótese que en esta pregunta ya se menciona que se “estimula” el éxito... ¿es rendirse ante lo inevitable? ¿O el éxito es parte inalienable del deporte?
Una primera respuesta (incompleta) es el Proyecto Educativo Institucional. El que transcurre, el cotidiano.
Porque toda escuela que participa de actividades deportivas intercolegiales, tiene incorporado el deporte a ese PEI REAL. Por la fuerza que tiene el deporte, como ya se ha mencionado. Pero, muchas veces esto no se reflexiona colectivamente y lo que ocurre es que las cuestiones transcurren.
En las escuelas es común que, cuando llega una circular en la que, en alguno de sus párrafos tiene incorporada la palabra “deporte”, ésta es inmediatamente entregada al Profesor de Educación Física. Y, este es el principal error. De la Dirección de la escuela, que le envía la circular en exclusividad y del profesor de Educación Física que no constata que la misma esté en manos de todo el cuerpo docente. Porque, el imaginario así lo establece, aunque, como se mencionó insistentemente, el deporte es transversal. Transcurrirá transversalmente. Y, hay que asumir esa transversalidad.
En 2006, año en que se disputó el anterior Campeonato Mundial de Fútbol, el Ministerio de Educación de la Nación editó un “libro para el docente” sobre propuestas de actividades transversales referidas a ese evento.
No obstante, esta acción, aunque resultó muy potente, no torció un imaginario fuertemente adentrado. Para el Mundial de Sudáfrica 2010, se volvió a editar un “Libro para el docente” “Los Medios y el Mundial de Fútbol Sudáfirica 2010”...veremos la evaluación de la utilización de este material....
En una escala completamente menor, en algunas escuelas donde se desarrollan torneos intercolegiales de ajedrez, han trabajado por ejemplo desde la asignatura “plástica”, engalanando la escuela con pinturas de los alumnos y alumnas dedicadas al ajedrez. De esta forma, participan del torneo los alumnos y alumnas que no les interesa competir, pero sí les gusta pintar. Es otra forma de participar y estos alumnos también se llevan el “Certificado de Participación.”
Este tema del “Certificado de Participación” es otro asunto clave. Una cosa es que lo entregue el profe de educación física en el micro de regreso de la delegación (y “de apuro”) y otra cosa muy distinta es que el profe le entregue los certificados al Director de la escuela y éste, en la formación de inicio del día, los reparta haciendo pasar y aplaudir a cada alumno o alumna, sin importar el resultado deportivo. Y, destacando, por ejemplo, que, más allá del resultado (que es anecdótico), lo importante es que TODOS los alumnos representaron dignamente a la escuela, “la hicieron quedar bien”. Tuvieron un excelente desempeño ético dentro del campo de juego y fuera de él. Y, hablando por separado con aquellos alumnos que han sido expulsados o han tenido actitudes no éticas. Y tomando alguna decisión si esta falta de ética se repite, aunque sean los más dotados. Porque LA ESCUELA no desea este tipo de actitudes reiteradas. Inclusive trabajando INSTITUCIONALMENTE las causas de estos problemas cuando los hubiere.
Es otro tipo de señal. En algunas escuelas se realiza, aunque, con franqueza, en la minoría.
Y, este tema del “TODOS” es también muy significativo, por cuanto en algunas escuelas se conforman “equipo A” y “equipo B”, determinados por el rendimiento deportivo: En el “A” están “los más dotados” y en el “B” los que no lo son....¿a qué alumno le gustaría estar en el “B”? ¿a qué teoría pedagógica responde este criterio de separación?
Ni hablemos donde ni siquiera hay “equipo b”... pura selección de aptitud....¿qué teoría educativa permitiría quitarle a los alumnos menos “aptos” para el deporte el derecho de tener el orgullo de vestir la camiseta de la escuela en una justa deportiva?

En otras escuelas, donde la oferta deportiva es múltiple, se realizan pruebas de aptitud en cada deporte, y la realidad muestra que hay alumnos y alumnas que pasan de un deporte a otro, sin ser seleccionado por ninguno de los profesores....¿qué pasa con la autoestima de esos alumnos “descartados”? Es presumible que se traslade a otros aspectos de la vida escolar. También acá la pregunta: ¿a qué teoría educativa responde este “descarte”?
La República Argentina ha consensuado que la escuela es el lugar donde, además de la transmisión de saberes significativos y de habilidades para un correcto desempeño en la vida cotidiana, se construirán VALORES. No en todos los países se trabaja esta cuestión.
Hay países que creen que el tema valores es exclusivo de las familias y (en todo caso) de la iglesia que pueda tener cada una de ellas. Pero en Argentina sí.
Y, esto es clave en el tema del deporte escolar. Por su transversalidad intrínseca. De manera que, una primer respuesta a los anteriores interrogantes, es que resulta necesario que las escuelas que participan de los eventos intercolegiales, tengan incorporadas estas cuestiones al PEI escrito, porque, necesariamente, el proceso de escritura del mismo ayudará a la reflexión.
Obviamente será un proceso lento. Pero la reflexión colectiva, como en todos los problemas escolares, pareciera el único camino.

Prof. Jorge Berguier
Coordinador – Programa Nacional de Ajedrez Educativo – Ministerio de Educación

Bibliografía: “La Educación Física, Más Educación que Física” , Alejandro López, Editorial Pueblo y Educación, La Habana 2006. Capítulo III – “Corrientes Modernas en Educación Física.


6 Comentarios

  1. carlos. Julio 22, 2010 15:40

    Jorge, La contradicción entre el mandato deportivo de éxito y la propuesta curricular sobre los valores que debe enseñar la escuela, en relación al uso del deporte para la formación de sujetos éticos, para decirlo de alguna manera, refleja en un plano más general una especie de inadecuación entre lo que la escuela dice que debe hacer y lo que hace. No vale ahora detenerse en toda la crítica radical desde una concepción del currículo oculto, a la función conservadora y reproductiva del orden imperante por parte de la escuela, pero si mencionar su mandato institucional como agente legitimador de un universo simbólico de significación social, para intentar una aproximación real al problema de las múltiples tensiones que atraviesan la cotidianeidad de la vida escolar. En este proceso de legitimación, el discurso escolar se enfrenta y confronta con otros discursos y concepciones acerca de lo que son o deben ser las cosas, y es en este debate casi nunca explicitado en donde se manifiestan las grietas a una concepción que se supone debe ser monolítica y que nos enfrenta al dilema de acallar las voces disonantes o convivir con ellas. Si aceptamos desde una petición de valor democrático, y porque no también científico, no hacer uso del principio de autoridad y relativizar la verdad cristalizada en un cierto orden dado, entonces no podrá haber formulas para todo uso, sino que toda actuación deportiva o la que fuere, deberá ser valorada en función de las circunstancias a las que responde. Esto implica todo un trabajo de descentración y potenciación de la creatividad para intentar encontrar el camino que mejor se adecua a la tarea en curso. Es por eso que pienso que las materias o disciplinas no están puestas en la escuela para responder a una visión esencialista de las cosas, sino para activar desde ellas el dilema existencial de estar en el mundo. Y es en este sentido que el sistema debería desculpabilizar a sus actores por supuestos yerros en el manual de procedimientos y darles la suficiente libertad para pensar por si mismos. Si la escuela quiere educar y no adiestrar deberá dejar el espacio suficiente para que las contradicciones afloren, pues en su dinámica de antítesis y síntesis podrá construir un camino de superación a los problemas que enfrenta. El campionismo, el exitismo, son deformaciones del imprescindible afán de superación, pero no deberían anular este impulso virtuoso de buscar las más altas cumbres en cada una de nuestras actividades. Y en esto de buscar lo mejor cada cual enfrenta su propio y singular desafió. Si la escuela quiere educar a sus alumnos, debería acompañar con su logística y saber este particular combate de superación, otorgando desde una concepción vigostkiana, los andamios que faciliten este ascenso, para que cada cual desde su zona de desarrollo actualice y se apropie de nuevos saberes, habilidades y satisfacciones.
    En tanto el deporte, para el caso el ajedrez, ponga en juego una cierta habilidad física, un pensamiento estratégico o conceptual y un sentimiento o impulso creador, será tan transversal como cualquier otra materia disciplinar, pues las constantes de su desempeño son válidas en cualquier orden o emprendimiento en donde el ser humano intente dilucidar los interrogantes que lo acosan. Y esta constante es fundamentalmente la capacidad para instalar nuevas y novedosas preguntas al saber acumulado. Este rescate de la tradición desde una nueva y penetrante mirada, este hacer hablar a los viejos maestros y dialogar con ellos, restaura el tiempo del saber y de la educación compartida. Por eso "el maestro ignorante", puede enseñar y el competidor llegar a la meta, sin importar el ordenamiento ni el número que se pregunta y se dice. El premio al esfuerzo es la posibilidad de generar un nuevo esfuerzo.

  2. fernando. Agosto 6, 2010 20:47

    hola soy fernando actualmente me desenpeño como profesor de ajedrez en el cual implimento sus opiniones aserca de como enseñar el juego ciencia le agradesco que siga trabajando por difindir este noble deporte si puede quiciera pedirle un poco mas de intructivos para realizar una clase adecuada
    Me encantan sus articulos
    bueno me despido hasta la proxima

  3. Jorge. Agosto 23, 2010 01:51

    Peronalmente como profesor de educacion fisicaparticipe de competencias inter escolares,desde la direccion ,colegas alumnos y padres la ppresion esta dirigida a ganar o ganar.yo al regreso delas competencias explico de forma individul y grupal en horas de turno cuando todos los alumnos estan fomados para explicar el desempeño delos alumnos que compitieron.con esta forma de actuar aporto un granito de valores con respecto al accionar y aptitudes de mis alumnos , siendo etos ejemplos para la comunidad educativa donde ellos concurren822

  4. Enzo. Octubre 25, 2010 11:37

    HOLA,ESTOY ENSEÑANDO AJEDREZ EN ESCUELAS PRIMARIA Y ME GUSTARIA RECIBIR INFORMACION EL RESPECTO.
    MESDE YA MUCHAS GRACIAS

  5. Alfonso Lobo. Abril 4, 2011 20:14

    Soy profesor de ajedrez y tengo una pregunta:Para educar a los niños,desarrollar en ellos los valores;su formación y habilidades intelectuales es preciso que aprendan y jueguen ajedrez lo mas pronto posible o es preferible un curso de dos años como el de "AMERICA´S FUNDATIONS OF CHESS" en donde se va enseñando al niño poco a poco?

  6. Andres. Octubre 6, 2011 13:03

    Alfonso debemos tener en cuenta que nosotros los Educadores solo acompañamos en la Educación, somos el puente entre el conocimiento y el niño, así que mientras nosotros como referentes, nos conduzcamos confirmando los valores a los que vos te referís, o sea lo que decimos condice con lo que practicamos sera mas simple la tarea de que internalicen valores por una parte. Y en lo que respecta a formación y habilidades intelectuales, recorda que ajedrez es un JUEGO y un JUEGO debe distender, la formación y las habilidades intelectuales, el niño las va construyendo en la medida que las va conociendo, construye a partir de lo que ya posee y acrecienta, y en cuanto al aprendizaje de ajedrez seguro que van a aprender en forma paulatina, solo debes ver la diversidad, como lo implementan, como lo disfrutan como lo viven, eso te permitirá ver quien necesita mas conocimiento, quien necesita mas apoyo, y quien necesita contención, haciendo la salvedad que esta es una manera de llevar a la practica lo que estas planteando.
    Abrazos.
    Andres Marquez
    Instructor de Ajedrez Educativo

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