El portal educativo del Estado argentino

educ.ar en YouTube

¿Por qué entendemos el ajedrez como un arte?

Arte, ajedrez y educación

En esta nota pretendo conceptualizar una idea sobre la naturaleza del ajedrez que resulte productiva para pensarlo como un bien educativo para el desarrollo de la personalidad humana.

Pensar el ajedrez como un quehacer para el desenvolvimiento de la creatividad y la imaginación, como la comunicación de emoción y razón de unos a otros, como la contribución de sus maestros a un concepto siempre renovado de belleza, que transforma y eleva el sentido de la realidad, tanto de quien la produce como de quien la contempla y entiende, es ubicar el ajedrez en la dimensión del arte.

Este primer postulado, que se constituye en nuestro punto de partida, nos crea la necesidad de adentrarnos, aunque más no sea brevemente, en alguna noción del papel del arte en la vida de las personas y su utilización en la educación.

El arte en la educación

Si bien la función de la educación fue modificándose en el transcurso del tiempo, siempre quedó circunscripta en lo intelectual y técnico, con dosis de conformidad social y conservación del orden dado.

Nuestra postura es que la educación en la hora actual puede además contribuir decisivamente a una educación cualitativa de la vida. Es decir, un prestar atención a los aspectos no instrumentales de la realidad, ampliando la percepción a la dimensión interna de la experiencia, y a lo que el advenimiento de la sociedad industrial y su paradigma educativo había tachado de irrelevante, por no corresponderse con el modo dominante de acumulación capitalista, como el desarrollo de la sensibilidad humana y el valor estético.

Los intentos que históricamente existieron en los sistemas escolares para la enseñanza del arte, si bien no lograron ocupar un lugar preponderante en el currículo de las instituciones, crearon justificaciones que lo hicieron posible. Según E. Eisner, se pueden agrupar en dos tipos principales. Uno que subraya las necesidades contextuales a las que atiende el arte. Los objetivos de su enseñanza se conforman de acuerdo al diagnóstico de las carencias que tengan los estudiantes o la sociedad a la cual se dirige. Desde esta valoración el arte se considera un instrumento para otros fines, es decir, funciona como un pretexto donde lo que importa es lo otro, sea este otro la sociedad, las necesidades del niño, el mundo del trabajo, etc., y sólo parcial y acotadamente la naturaleza única del arte. A la pregunta de cuáles deben ser los propósitos y contenidos de un programa de arte, el contextualista responde que depende de cómo se evalúan las necesidades a las que atiende su enseñanza.

La otra posición, la esencialista, ofrece una perspectiva diferente. Al considerar el arte como un aspecto único de la cultura y la experiencia humana, concluye que la contribución más valiosa que puede hacer es ofrecer lo que otras disciplinas y ámbitos del saber no pueden hacer, es decir, aportar sus valores implícitos y sus características específicas. Por lo tanto sostiene que todo programa educativo que utilice el arte en un sentido instrumental está adulterando la experiencia artística y escamoteándole al niño lo que esta puede ofrecerle de original.

Dentro de este amplio campo de posibilidades el ajedrez debe jugar su sentido. Para ello es necesario considerar el juego en su integridad, es decir, tomar los aspectos emocionales imbricados en lo cognitivo e ir más allá de la base lógica y científica que nos ofrece un conocimiento puramente racional del juego. Pues como decía Leibnitz, el ajedrez es demasiado juego para ser ciencia.

Un presupuesto en este sentido nos lleva a la necesidad de replantear o ampliar el concepto de cognición mayormente emparentado con una mediación discursiva, para dar lugar a una ponderación de los aspectos intuitivos y de comprensión personal en el pensamiento ajedrecístico.

Otra cuestión de suma importancia es que el aprendizaje artístico, tanto como el ajedrecístico, no es un aprendizaje en una sola dirección, sino que implica aprender a producir o jugar, pero también aprender a apreciar y comprender, y todo esto se puede facilitar a través de la enseñanza. Esta capacidad es un bien adquirido y supone una iniciación, una exposición a los valores y formas que le son propios. La gran recompensa es que el juego, al objetivar la vivencia la hace visible, y como tal la constituye en soporte de crítica y perfeccionamiento, creando las bases para la comunicación y el aprendizaje, facilitando además la transferencia y el entendimiento de la propia subjetividad, de su valor singular y de la busqueda y el goce estético.

El ajedrez como educación por el arte

"Mi padre me enseñó los movimientos del juego a los cinco años. Empecé a jugar seriamente a los siete... A los catorce años supe que el ajedrez dominaría toda mi vida."

Estas son palabras de G. Kasparov, uno de los más grandes ajedrecistas de todos los tiempos, pero bien le pueden caber a muchas otras personas que han hecho del ajedrez una parte importante de su vida. La pregunta es, ¿qué determina este hechizo en la vida de las personas? Más allá de cuestiones diversas, creemos que el encanto del ajedrez tiene que ver con su componente artístico, el que una vez acaecido, vislumbrado o entrevisto, establece un sello distintivo en su relación con el juego. El ajedrez se convierte en un receptáculo para la creación humana y la búsqueda infinita de verdades. Nace un sentido de misión que lleva a búsquedas y afinidades. El arte, como actividad creadora de algo nuevo, encuentra en su práctica y en su estudio un campo propicio para su desarrollo, pues en cada partida no sólo se reproduce el pasado del juego, sino que se combinan y reelaboran las experiencias históricas para crear nuevos planteamientos. En este sentido no es la creación privativa de los genios, sino que todo aquel que imagina, combina o crea algo nuevo, por insignificante que parezca al lado de las consagradas obras de los maestros, es un creador en el sentido amplio de la palabra. Por lo tanto, en la vida diaria de todos los individuos que juegan o estudian ajedrez existen las premisas básicas para la creación, pudiendo estos romper con los marcos de la rutina y el estereotipo que muchas veces imponen el mundo del trabajo y las condiciones sociales de la existencia. Es así que se puede postular que esta actividad creadora está disponible desde la primera infancia, y que su fomento es un cometido de la educación y una guía para la enseñanza del ajedrez.

El fomento de esta actividad implica tener en cuenta (si la imaginación se nutre de lo real y lo fantástico está en el modo en que se combinan los elementos tomados de la realidad, como dice Vigotsky), la necesidad de ampliar la base de experiencia de los aprendices a fin de determinar un soporte sólido para su conducta creativa. Cuanto más vea, asimile y experimente, más rica y productiva será la actividad de su imaginación.

Bibliografía
Read, H.(1960), Filosofía del arte moderno, Buenos Aires, Peuser.
Eisner E. (1995), Educar la visión estética, Buenos Aires, Paidós.
Vigostky. L. (1987), Pensamiento y lenguaje


12 Comentarios

  1. Piscitelli. Abril 14, 2005 14:36

    Entendido de este modo, mucho mas amplio que en las versiones que lo reducen al único empleo de la inteligencia logico-matemática, el ajedrez aparece como una síntesis de las dos culturas, la humanista y la científica.

    En un mundo cada vez mas complejo, donde los procedimientos y los algoritmos empiezan a aparecer por doquier, de la mano del paradigma digital y de las computadoras, su difusión masiva seguramente ayudará a mejorar competencias y a tender puentes integradores entre las múltiples inteligencias humanas.


  2. Nestor. Abril 14, 2005 18:21

    Entender al ajedrez como arte, y además relacionarlo con la educación, requiere cierta alfabetización. Este proceso que se ha iniciado con mucha fuerza, deseo que no decaiga, y que todos podamos desarrollar el mejor arte posible.

  3. Tomás. Abril 16, 2005 22:47

    El ajedrez es un arte donde dos personas tratan de dibujar lo mejor de si, allí es donde se ven todas las emociones, en especial las pasiones, el espíritu de cada uno. Hoy en el momento que vivimos noto que el ajedrez como conocíamos esta cambiando, con el advenimiento de la globalización, mediante Internet, donde hay páginas que se puede jugar con personas de cualquier país, de distinto nivel de conocimiento, y a distinto ritmo( la mayoría de las partidas son a un minuto), además los torneos que se realizaban aquí en la ciudad, frente a un tablero con piezas, de redujeron tanto que prácticamente no se realizan, por eso opino que estamos en presencia de otro ajedrez, que auque distinto no deja de ser un arte.
    Resistencia Chaco 16/04/2005

  4. nelva. Abril 21, 2005 22:58

    en mi escuela hace muchos años que los alumnos de 5º año de E.G.B. tienen ajedrez una vez or semana y notamos que es importante porque aprenden ajugar y al mismo tiempo modean su conducta.

  5. verpa. Abril 26, 2005 22:27

    Ojalá los docentes de ajedrez conjuguemos esas dos culturas como dice Piscitelli, lo que requiere esfuerzos creativos en el arte de enseñar. Desde este foro será posible compartir propuestas que activen conductas expresivas y productivas en el aprendizaje.

  6. Jorge. Abril 27, 2005 14:58

    Si aceptamos una definición de "arte" como la de Piet Hein como que el arte es la solución de un problema aun antes de que haya sido posible plantearlo, podemos comprender que como tal, el ajedrez no es un arte ni simple ni entendible por mayorías. Ningún arte lo es. El concepto merece ser entendido. Hay arte en el ajedrez cuando su belleza provoca emoción, pero no una emoción banal. Ganar una partida puede provocar una emoción pero no ser una belleza. Para serlo se debe percibir una armonía en las ejecuciones, una sorpresa y controversia, una precisión con que una ejecución en el tablero garantiza su condición artística, además del resultado práctico. Los expertos son en cualquier arte los que definen lo que es artístico. Para ese tipo de resolciones complejas, precisas, controversiales, armónicas y prçacticas hay que tener claras pautas. La imaginación no basta. Debe haber inextrincabilidad y no cualquiera produce arte según estas definiciones. Claro, se puede bastardear esa denominación y decir que es arte lo que no se comprende y desde la mente infantil, el ajedrez mayor puede ser irreconocible como arte.Es otra cosa, el verdadero arte del ajedrez está en otra dimensión.

  7. verpa. Abril 27, 2005 22:00

    Los niveles de lo artistico deben ser comprendidos en el caso de niños aprendiendo el "arte" del ajedrez, con una adecuación a los estadios psico-evolutivos del mismo. Los umbrales de lo 'inextrincable' que apuntás, Jorge, son cambiantes y dinámicos y permiten la producción y la apreciación estética en todas las edades...

  8. Nelson Mayorga. Abril 11, 2006 16:39

    Estoy preparando un proyecto de Ajedrez en las escuelas para implementarlo en mi Departamento Casanare-Colombia le agradezco su colaboracion con el objetivo si tiene un proyecto o algo correlacionado,
    Gracias.

  9. gabriel . Julio 5, 2006 21:23

    El ajedrez debe entenderse como una expresión artística y articularse con otras herramientas lúdicas que nos permitan ir perfilando espacios teórico-prácticos donde las diferentes personalidades se formen en un ambiente camaraderil tendiente a la construcción de los saberes

  10. pablo. Abril 23, 2007 14:02

    Creo que el ajedrez desarrolla mucho la imaginación, la creatividad, y es una buena manera de pasar el rato. De todas maneras creo que en exceso es negativo. La vida no es solo ajedrez, por suerte.
    Las verdades no están en el ajedrez, están en la vida. Pero en fin, todo es relativo.

  11. luciana . Mayo 12, 2007 10:58

    estoy interesada en capacitarme en el ajedrez como proyecto para fomentar la resolución de problemas

  12. Cecilia E. Santos. Abril 10, 2008 09:18

    Soy bibliotecaria de la EP Nº 67 de Mar del Plata y quisiera saber cómo implementar la enseñanza del ajedrez para los alumnos de mi escuela, requisitos y pasos necesarios para el desarrollo de proyectos. Muchas gracias.

Privacidad y condiciones de uso

© educ.ar. Todos los derechos reservados
Educ.ar S.E. - Saavedra 789 - Ciudad de Buenos Aires - C1229ACE
Tel / Fax: 54-11-5129-6500 (rot.) - Argentina

Portal educ.ar Canal Encuentro Canal Pakapaka Presidencia de la Nación Ministerio de educación