Maggie Jackson, autora del libro Distraídos: la erosión de la atención, explora los efectos de la sobrecarga, la alta velocidad, la hiperfragmentación y la multitarea sobre la capacidad de atención en lo que denomina sociedad cibercéntrica. Según Jackson, la cultura de la interrupción tiene que ser analizada como una cuestión colectiva y social. 
Introducción
Prestar atención es una capacidad mucho más importante de lo que uno imagina; nuevas evidencias sugieren que focalizar puede convertirse en un objetivo bastante difícil de lograr. En el escenario actual, plagado de distracciones, caracterizado por la velocidad, la fragmentación y el desarrollo de multitareas, la economía de la atención está atravesada por grandes transformaciones.

La habilidad de prestar especial atención no es importante solo para los estudiantes y los controladores de tráfico aéreo. Investigaciones recientes ahondan en el papel crucial que la atención juega en toda una serie de aspectos importantes de la vida: la capacidad de ordenar/sistematizar a través de pruebas, conectar más profundamente con las demás personas e incluso desarrollar la conciencia.
A pesar de su importancia, la atención es una de las facultades humanas menos comprendidas. ¿Habilidad con posibilidades de desarrollo, capacidad innata o facultad rebelde que se logra a fuerza de un duro disciplinamiento? En la actualidad, los niños con “problemas” de atención son medicados y los adultos luchan día a día por “prestar atención”.
El conflicto no se soluciona precisamente taladrando u hostigando, blandiendo la idea de que la atención se consigue y se potencia con fármacos y/o fuerte disciplina. Para pensar este conflicto es absolutamente necesaria otra perspectiva.
El papel de las neurociencias cognitivas y la genética
Los estudios científicos interdisciplinarios de las últimas décadas (neurociencias + genética, por ejemplo) tienen hoy una imagen más compleja de lo que es la atención. El punto de vista actual entiende a la atención como un sistema, al igual que lo son el sistema digestivo, el circulatorio o el inmunológico, con su propia lógica anatómica, funcionamiento de circuitos, fisiología y química en delicado equilibrio.
Basándose en este enfoque, los investigadores están descubriendo que las habilidades de atención puede ser reforzadas con la práctica en los niños y en los adultos, incluidos aquellos con supuestos trastornos por déficit de atención. En pruebas que solo llevaron cinco días de talleres de formación con uso de computadoras, los cerebros de niños de 6 años comenzaron a incrementar significativamente la medida de la atención en los objetivos propuestos. Otro estudio sugirió que impulsar la memoria a corto plazo parece mejorar la capacidad de atención de los niños, y la de permanecer concentrados en la tarea.

Estas investigaciones aún no permiten saber con certeza cuáles podrían llegar a ser los mejores métodos para la estimulación y desarrollo de la atención, pero la demanda es clara: decenas de escuelas en Estados Unidos ya incorporaron en sus planes de estudio algún tipo de programa de capacitación para trabajar la atención.
La supuesta maleabilidad de la atención que los estudios científicos están explorando ofrece interesantes posibilidades para un mundo de “sobrecarga” de información y estímulos de todo tipo, como es el escenario en el que vivimos actualmente.
"Si un joven o un adulto logran el control de su atención, pueden hacer algo más que prestar atención a un docente o a alguien hablando en una conferencia o en una reunión de trabajo, pueden también controlar procesos cognitivos, emociones y lograr una mejor articulación de sus acciones", dice Amir Raz, neurocientífico cognitivo de la Universidad McGill. "En otras palabras, pueden relajarse un poco más y disfrutar de una mejor calidad de vida”.
Las tres redes de la atención
La atención ha fascinado desde siempre a la humanidad como una ventana a la mente y al mundo en general. Sin embargo, su funcionamiento ha permanecido históricamente velado al conocimiento.
Los científicos del siglo XVIII, que consideraban a la atención en su forma de observación visual como la acción fundamental para el descubrimiento científico, creían que esta facultad provenía de una especie de fluido nervioso. Más tarde, los investigadores de la época victoriana sondearon los límites y la vulnerabilidad de la atención, tratando el tema con una mezcla de perplejidad y admiración. "Cualquiera que sea su naturaleza, [atención] es claramente la condición esencial de la formación y el desarrollo de la mente", escribió Henry Maudsley, en la década de 1830.
Más recientemente, los científicos han utilizado los avances en genética y nuevas tecnologías para la obtención y procesamiento de imágenes con el objetivo de poder trazar mapas de correlación entre diferentes áreas del cerebro y las actividades que estas desarrollan. Estos estudios intentan formular una teoría más detallada de qué es, exactamente, la atención.
La atención se ha comparado con un filtro, un centro de control mental y una herramienta para la asignación de nuestros recursos cognitivos. Sin embargo, cada vez más, la atención se considera como un sistema complejo compuesto de tres redes o tres tipos de atención: el foco, la conciencia, y la atención ejecutiva, que regula la planificación en la toma de decisiones de mayor orden. Según este modelo, propuesto por Michael I. Posner, neurocientífico de la Universidad de Oregon, EE.UU., las tres redes de atención son independientes pero trabajan en estrecha colaboración.

Ya con una idea más amplia sobre cómo funciona la atención, Posner y otros se dedicaron a investigar si la atención se puede entrenar. Y sus resultados han sido bastante interesantes.
Después de años de investigación sobre cómo se desarrollan estas redes de atención, Posner y su colega Mary K. Rothbart realizaron una experiencia con niños. Su objetivo eran los niños de 6 años, ya que la atención ejecutiva se desarrolla rápidamente entre los 4 y los 7 años. Inspirados en un trabajo previo con monos, Posner y Rothbart desarrollaron un taller de cinco días con actividades para fortalecer la atención, las habilidades ejecutivas, la memoria de trabajo, el autocontrol, la planificación y la observación. Basándose en una relación conocida entre las redes de atención y la resolución de conflictos internos, plantearon ejercicios a los niños ejercicios, haciéndoles realizar diferentes elecciones entre dos grupos de objetos, como manzanas y números.
Después del entrenamiento, Posner y Rothbart informaron que los niños de 6 años mostraron un patrón de actividad en la corteza cingulada anterior –una región cerebral que se considera el epicentro de la atención ejecutiva– similar a la de los adultos, junto con puntuaciones ligeramente más altas en pruebas de inteligencia y un claro incremento de la atención ejecutiva. Los niños que eran más distraídos fueron los que más progresaron con el programa. La experiencia ha sido reproducida por investigadores de otros países.
"Pensamos que esta era una posibilidad remota –señaló Posner– pero los resultados demostraron todo lo que puede lograrse con el entrenamiento de la atención”. Aunque en pequeña escala, los resultados de su laboratorio y otros han sido tan notables que él y Rothbart aconsejan a los educadores incorporar programas de entrenamiento de la atención en la educación desde la etapa preescolar. "Debemos pensar que esta no es una propuesta de rehabilitación, sino un componente normal de la educación", dijo Posner.
Memoria y atención ejecutiva
Una línea paralela de investigación se basa en la estrecha relación entre la atención y la memoria. "La memoria de trabajo" es el almacén cognitivo de corto plazo que nos ayuda a recordar un número de teléfono o la imagen de un paisaje; este tipo de memoria es parte integral de la atención ejecutiva. Basándose en esta relación, Torkel Klingberg, neurocientífico cognitivo del Instituto Karolinska de Suecia, diseñó programas informáticos para mejorar la atención ejecutiva y la formación de memoria de trabajo en los adolescentes y preadolescentes con trastorno de atención e hiperactividad.
Utilizando un programa de entrenamiento que llamó RoboMemo, Klingberg ha ayudado a los niños a mejorar su memoria de trabajo, las habilidades de razonamiento complejo y a disminuir la impulsividad.

Christopher Lucas, psiquiatra de la Universidad de Nueva York que trabaja con niños diagnosticados con trastorno de déficit de atención, usó el software Klingberg en un programa de capacitación para aumentar la memoria visual-espacial de un grupo de niños, y encontró que este tipo de trabajo mejoró la memoria y logró una mayor concentración de la atención. De todos modos, fue muy cauteloso respecto de los resultados, ya que según él en los trastornos de déficit de atención puede haber más áreas de la corteza implicadas, no solo la memoria.
Prácticas meditativas
Otros investigadores indagan en campos menos tecnológicos y buscan reforzar el potencial de algo muy diferente: los 2500 años de tradición de práctica meditativa. Con una larga historia pero pocos datos científicos sobre sus efectos, la meditación ha comenzado a interesar a algunos neurocientíficos que en sus primeras aproximaciones constatan que las habilidades de atención y la sensibilización aumentan con su práctica.

Lidia Zylowska, profesora e investigadora clínica de psiquiatría en la UCLA, EE.UU., es una de las pioneras en el estudio del impacto de la meditación sobre la atención. En un estudio, Zylowska y sus colegas informaron que ocho semanas de meditación de atención plena –una técnica diseñada para mejorar la atención y el bienestar, centrándose principalmente en la respiración– aumentó el poder de concentración y autocontrol en 24 adultos y 8 adolescentes con desórdenes de atención.
Otra experiencia realizada con 64 personas dedicadas a meditar a tiempo completo durante tres meses, reveló la mejora sostenida de la atención y la discriminación visual, señaló Clifford Saron, neurocientífico de la Universidad de California, EE.UU.
La atención es la gran asignatura del siglo XXI
Si la capacidad de atención puede ser “desarrollada”, como sugieren las investigaciones citadas, la siguiente pregunta importante es ¿cómo debería integrarse la capacitación para lograr mejoras en la atención en todos los niveles de la educación?
La atención es la “asignatura del siglo XXI", y no solo en las escuelas sino en los hogares, las organizaciones, las empresas, etcétera.
Un número creciente de educadores en los Estados Unidos está mostrando interés en el entrenamiento de la atención, ya sea por medio de programas con uso de computadoras y/o a través de la práctica de meditación en las aulas.
"Parte del problema en la sociedad de hoy es que la gente está buscando soluciones muy rápidas para todo, parece haber desaparecido la visión a mediano y largo plazo. Conozco a muchas personas que solo desean perder 2 o 3 kilos para la fiesta de la semana que viene", dice Amir Raz, neurocientífico cognitivo de la Universidad McGill, "pero el entrenamiento de la atención es un proceso lento".

El uso extendido, preocupante y muy polémico en las últimas dos décadas de los medicamentos para controlar los denominados desórdenes de la atención, sumado a la creciente evidencia de que la atención se podría entrenar y fortalecer por otros medios como son los programas de capacitación con el uso de computadoras y la práctica de la meditación, abre un panorama alentador para continuar las investigaciones sobre cómo trabajar eficazmente la facultad de la atención, especialmente en los niños.
"La atención es una capacidad básica y fundamental que los niños necesitan desarrollar. Por eso es necesario enseñarles modos de redirigir su atención y llegar a ser más conscientes de sí mismos, de sus cuerpos, de sus emociones y sus pensamientos", concluye Zylowska.
La erosión de la atención
Para Maggie Jackson autora del libro Distracted: The Erosion of Attention and the Coming Dark Age, “la atención es una habilidad cognitiva con profundas raíces neurobiológicas, y esta facultad compleja, lamentablemente se está minando por la forma en que estamos viviendo”.
Jackson explora los efectos de la sobrecarga, la alta velocidad, la hiperfragmentación y la multitarea sobre la capacidad de atención en lo que denomina sociedad cibercéntrica. Según ella, la cultura de la interrupción tiene que ser analizada como una cuestión colectiva y social.
La corriente sin fin de llamadas telefónicas, correos electrónicos, mensajes instantáneos, líneas de twitter y mensajes de texto que forman parte de una cultura institucionalizada de la “interrupción” no contribuye a la concentración, señala Jackson.

Por supuesto, la autora advierte que esta no es una cuestión nueva, ya que cada momento de la historia plantea diversas preocupaciones por el advenimiento de tecnologías innovadoras. Pero la sobrecarga de información, imágenes y estímulos y la hiperfragmentación innegablemente son características distintivas de nuestro presente. “Si bien, por ejemplo, el telégrafo podría haber causado en la psiquis de los victorianos un efecto similar al del Blackberry en nosotros, la gran velocidad, la multitarea y la comunicación instantánea en red han cambiado el escenario en el que debe distribuirse la atención”.
La cultura de la interrupción
Jackson coincide con la mayoría de las investigaciones científicas que describen tres tipos de atención, haciendo hincapié en la importancia de cada una y en cómo reaccionan en la "cultura de la interrupción".
La primera es la que se encarga de la orientación y está relacionada con un área del cerebro que realiza procesamiento sensorial. Orienta ante la aparición de cada nuevo estímulo, lo que nos permite centrarnos y hacer foco en algo nuevo en el entorno. El segundo tipo de atención se extiende al espectro de respuesta de los estados, desde la somnolencia hasta completar el estado de alerta. El tercer tipo es la atención ejecutiva destinada a la planificación, el juicio y la resolución de información contradictoria. Este tipo de atención nos permite movernos más allá de nuestro ser impulsivo, planear el futuro y entender la abstracción.
Estamos programados para ser interrumpidos, Jackson explica que recibimos una sacudida de adrenalina cada vez que orientamos la atención a los nuevos estímulos. Nuestro cuerpo, en realidad, nos recompensa por prestar atención a lo nuevo. De ahí que en este mundo plagado de estímulos es fácil y tentador reaccionar siempre a lo nuevo. Sin embargo, cuando vivimos en una forma reactiva, se minimiza nuestra capacidad para conseguir objetivos.
Las distracciones provocadas por la sobreestimulación se suman a las interrupciones introducidas por las multitareas y la fragmentación. Los estudios muestran que los trabajadores de la información cambian el foco de su atención en promedio cada tres minutos durante el día.
Jackson señala que el grado de interrupción que vivimos hoy se correlaciona con el estrés y la frustración. “Cuando uno está disperso es menos creativo; si el tiempo de reflexión es bombardeado resulta más difícil profundizar en la resolución de problemas”.

La autora explica que el constante desarrollo de las tecnologías sin duda nos brinda oportunidades extraordinarias, la posibilidad de conectar con otros, aprender y crear conocimiento de diferentes maneras pero, al mismo tiempo, “generamos un ambiente cultural que socava nuestra capacidad de atención”, alerta Jackson. “Lo importante es discutir la interrupción como una cuestión ambiental y como una cuestión social colectiva. En nuestro país (se refiere a Estados Unidos) la quietud y la reflexión no son especialmente valoradas en el lugar de trabajo”.
Todavía no hay estudios que demuestren cuál es la relación específica entre “interrupción y neurofisiología”, afirma Jackson. “Aún no tenemos una base científica que nos permita describir de qué modo las interrupciones pueden activar circuitos neuronales diferentes, pero las investigaciones actuales están trabajando en esa área”.
excelente articulo
Excelente este reportaje me ha gustado tanto que lo tomare para mi primer trabajo en el propedéutico, gracias por hacer cosas tan bien hechas.
Felicidades.
¡¡¡EXCELENTE!!! ¡¡¡ESPECTACULAR!!! ME ENCANTÓ ESTE ARTÍCULO.
Comparto el comentario de Virginia Slim R. Excelente articulo, estoy haciendo un gtrabajo similar. Saludos
Un artículo que hace ruido en la cabeza. Que nos invita a buscar distintas maneras de trabajo para acompañar el desarrollo de los niños.
Quisiera saber comom y donde podria encontrar tecnicas practicas para adultos y/o niños distraidos, el articulo excelente, pero como aplicamos esto? gracias
Privacidad y condiciones de uso
© educ.ar. Todos los derechos reservados
Educ.ar S.E. - Saavedra 789 - Ciudad de Buenos Aires - C1229ACE
Tel / Fax: 54-11-5129-6500 (rot.) - Argentina