
El cómic requiere del lector/espectador un proceso de lectura/visión simultáneo y este recorrido o itinerario a través de paisajes mixtos resulta un excelente ejercicio para desarrollar una mirada aguda y crítica sobre los “mundos” desplegados en la historieta. Cuando abordamos un cómic hacemos un doble trabajo de comprensión y elaboración: por un lado leemos el texto, y por otro también debemos interpretar y añadir a ese texto el mensaje que la secuencia de imágenes nos está transmitiendo. La historieta es un género narrativo producto de la hibridación, una especie de amalgama creativa del lenguaje escrito y el lenguaje visual.
En las cosmovisiones expuestas por las historietas hay un diálogo constante y productivo entre dos formas comunicativas: la palabra y el ícono. Se genera una intertextualidad interna propia del formato de la que carecen otros géneros.
Una de las dimensiones más interesantes de los cómics es que sirven para darnos cuenta de los valores que transmiten las diferentes sociedades y culturas, cuáles son los arquetipos que las representan, en otras palabras, construyen las variadas y posibles identidades de lo que somos, nos gustaría o no nos gustaría ser.
De ahí que sea un material a tener muy en cuenta en el momento de trabajar la interculturalidad y los valores. Pero justamente este maravilloso ensamble de textos e imágenes permite tratar con gran versatilidad un amplio abanico de temas.

Concurso Nacional de Historieta "Roberto Fontanarrosa", Edición 2008
El cómic se ha ganado su lugar en el mundo y la Argentina no es la excepción. Por ello a finales de 2008 se realizó el Concurso Nacional de Historieta “Roberto Fontanarrosa". A la convocatoria se presentaron más de 400 obras de todo el país. Las pautas para la participación en el concurso fueron que se tratara de historietas inéditas con 2 páginas como mínimo y 6 páginas como máximo, en blanco y negro o color, con técnicas y temas absolutamente libres.
La convocatoria recibió un caleidoscopio de historietas de altísima calidad que casi no dejaron temas sin tratar, demostrando que la Argentina es un importante semillero de autores e ilustradores del cómic, todos artistas que se toman la historieta muy en serio.
El primer premio lo obtuvo un platense, el segundo un marplatense y el tercero un rosarino. La ceremonia de premiación se realizó el 26 de noviembre de 2008, a 64 años del nacimiento de Roberto Fontanarrosa, genial escritor e historietista argentino.
El jurado del concurso, integrado por Juan Sasturain, Miguel Rep y Esteban Tolj, otorgó el primer premio a La sociedad de los pájaros muertos, de Omar Hirsig, de La Plata, por la mejor historieta integral. El segundo premio fue para Allá es otra cosa, de Industrias Lamonicana, de Mar del Plata. Y por la mejor obra presentada por historietistas de Rosario y su área metropolitana se premió a CM y K, amor recargable, de Jorge Matar.

Cómic y Web: los usuarios de internet participaron en la votación
Además del prestigioso jurado integrado por Sasturain, Rep y Tolj, la elección contó con los votos de los internautas –a través de la Web–, que aportaron la mirada del público sobre las obras preseleccionadas por el jurado. Se contabilizaron más de 1200 visitas a la página, y la elección fue muy reñida. El ganador fue el cómic Tenedor Libre, de Juan Pablo Caro y Javier Barrera, ambos autores oriundos de la ciudad de Buenos Aires.
También recibieron una mención Block de pollos, de Caio (San Nicolás); El Atajacaminos, de Gillesderais (La Plata); El gigante dormido, de Tony Ganem y Manu Perotti (Buenos Aires); Hambruna, de Glorgavel y Otisinhell (Rosario); La luna, de Pedro Sanna (Mar del Plata); Los espantapájaros, de Carina Maguregui y Muriel Frega (Buenos Aires); Protesta de dibujados, de Tati (Villa Gobernador Gálvez); Una sombra ya pronto serás, de Zequi (Lanús); Un secuestro avícola, de Milton Pratt (Florencio Varela) y Yuk el guerrero, de Piro (Rosario).
Los cómics ganadores y los que obtuvieron menciones fueron publicados de manera colectiva por la Editorial Municipal de Rosario y constituyen, además, la muestra de historietas Roberto Fontanarrosa 2008.
Las temáticas abordadas por los escritores e ilustradores argentinos abarcaron toda la diversidad del espectro posible, desde lo estrictamente cómico y/o anecdótico hasta cuestiones más delicadas y sensibles que involucran los derechos humanos. Tal el caso, por citar uno de varios ejemplos, de Los espantapájaros, cómic que explora la relación médico-paciente, el encarnizamiento y la mala praxis médica.


Ver historieta completa de Los espantapájaros
Video sobre el proceso creativo de Los espantapájaros
Ver excelente blog sobre Estudios y Crítica de la Historieta Argentina
Maus, de Art Spiegelman
Uno de los referentes mundiales en esto de hacer del cómic una herramienta para narrar la historia social, cultural y política desde puntos de vista encontrados es Art Spiegelman.
La obra de este hombre, más conocido como el autor de Maus, la novela "gráfica" acerca de sus padres, la cacería y el exterminio de los judíos a manos de los nazis, fue considerada una joya de la literatura-cómic y sus dos tomos (Maus y Maus II) le valieron a Spiegelman el premio Pulitzer en el año 1992.

"En ese sentido los paranoicos tenían razón", afirma Spiegelman a la hora de referirse a la olla a presión en que se ha convertido el mundo actual.
En Maus I (Una historia de sobrevivientes, 1986) y en Maus II (Desde Mauschwitz hasta Catskills, 1991) Spiegelman realiza un trabajo de animalización de los personajes muy interesante: dibuja a los judíos como ratones, a los polacos como cerdos y a los nazis como gatos. Esta presentación alegórica le otorga el distanciamiento necesario para desplegar una narración cruda, sin sentimentalismos ni moralinas.
Antecedentes
Art Spiegelman nació en 1948 en Estocolmo, donde se habían establecido sus padres, Vladek y Anja, tras haber pasado por los campos de concentración nazis. Posteriormente, en 1951, se trasladaron a Nueva York. En la década de 1960 combinó trabajos tales como la realización de la serie de cartas Garbage Pails Kid para la Topps Chewing Gum Co. con la creación de historietas underground, en muchos casos de corte autobiográfico.
En 1977 se casó con Francoise Mouly y al año siguiente ambos crearon la revista Raw, sinónimo desde entonces de vanguardia en el mundo del cómic. Bajo dicha cabecera tuvieron cabida historietas de autores americanos artísticamente inquietos, así como el trabajo de diversos autores europeos desconocidos en el nuevo continente. También fue dentro de la revista Raw donde comenzó la serialización de Maus y su posterior salto a la fama.

Un mundo peligroso
"Crecí oyendo decir a mis padres, sobrevivientes del Holocausto, que el mundo es un lugar increíblemente peligroso y que, por ello, siempre hay que estar preparado para escapar", dijo Art Spiegelman en una entrevista al diario Forward.
El dibujante y escritor vivía a pocas cuadras del lugar donde se erigían las torres gemelas del World Trade Center. Él y su esposa Francoise, que fue editora artística del New Yorker Magazine, caminaban por la zona aquel día del atentado y vieron en vivo y en directo el enorme agujero que el impacto del primer avión dejó en la torre norte.

Aquel episodio lo marcó de un modo semejante a como lo había hecho la historia de sus padres, y la necesidad de expresar ese desasosiego lo embarcó nuevamente en un proyecto gráfico. Se trata de A la sombra de ninguna torre (In the shadows of no towers), un cómic de aparición únicamente mensual que comenzó a salir en septiembre de 2002- en el periódico americano Forward, en el diario alemán Die Zeit y en el London Review of Books de Gran Bretaña.

Escalas y dimensiones
Tal vez el elemento más llamativo del cómic de las torres sea el tamaño: la historieta abarcaba en cada aparición una página completa del periódico. Así solían publicarse los dibujos a comienzos del siglo pasado, en tamaño tabloide. Pero la decisión artística/estética del autor se relaciona directamente con el target del desastre y un sentido de escala emocional. "Las torres eran muy grandes –dijo Spiegelman con sutileza– por ello necesité tanto espacio". En realidad lo que necesitó fue un espacio/tiempo para digerir el acontecimiento.
El artista piensa que el cómic es uno de los medios más efectivos para expresar las emociones especialmente involucradas en sucesos dolorosos. Al igual que lo hizo con Maus, que también fue serializada en cientos de páginas de periódicos, el mismo protagonista reaparece en los dibujos de las torres. Es el alter ego del autor, que resulta expuesto a la hora de transitar los caminos de la oscuridad. Spiegelman explica esta suerte de transposición con las siguientes palabras: "Fue una manera de representar(me) en un tiempo en el que difícilmente podía ver(me) y reconocer(me) en el espejo".
La serie de cómics de A la sombra de ninguna torre tiene, además del tamaño, algunas otras características peculiares, por ejemplo, su presentación en mosaico o montaje de imágenes. Estas misceláneas pueden estar montadas de derecha a izquierda, de arriba hacia abajo o viceversa, pueden aparecer rodeadas por círculos o cruzadas por diagonales que a su vez subdividen el espacio mayor en varias parcelas y otras veces pueden tratarse literalmente de estallidos de imágenes.

La idea conceptual que se vale de esta arquitectura visual para encarnarse en el papel no es otra que la variedad de ángulos. Ver al 11 de septiembre y su consecuencias desde todos los puntos de vista posibles.
Una puesta en papel de este tipo no resulta nada fácil de producir. La densidad de los dibujos es intencional y esa aparente compactación –que representa muy bien la inmediatez– requiere un posterior trabajo mental de unpack o desenpaquetamiento que continúa durante un tiempo en las cabezas de los lectores.
El dibujante/narrador explica el suceso de los cómics aduciendo que funcionan del mismo modo en que lo hace el cerebro humano: "la gente piensa en imágenes iconográficas, no en hologramas... la gente piensa en remolinos de palabras, no en párrafos".
La vida después del 11 de septiembre
Se podría decir que después del 11 de septiembre de 2001, la vida artística/laboral de Spiegelman dio un giro sustancial. Hacía unos años que había abandonado la creación de cómics porque le demandaban un arduo trabajo que ya no quería realizar y se había volcado de lleno a las famosas ilustraciones de tapa de New Yorker Magazine.
Precisamente su último trabajo para este medio en aquel momento fue un paisaje de las torres desaparecidas, dibujadas en negro sobre negro, dos sombras en la oscuridad, una imagen fantasmal en su familiaridad sombría (Ground zero). Luego Spiegelman renunció a su cargo invocando incompatibilidad de criterios con la línea editorial de la revista.

A un año del atentado Spiegelman decidió, según sus propias palabras, "volver a usar los dos hemisferios cerebrales en la producción de un cómic que tratara sobre el desastre de las torres y sus implicancias", pues no hacerlo le habría parecido cobarde de su parte. Así fue como aplicó toda su potencia creativa a la reanimación de su antihéroe (alter ego) el ratón –protagonista de Maus–- para hacerlo trabajar en “In the shadow of no towers”.
¿Quién es Maus?... La máscara
En una reseña a la edición completa de Maus publicada por Planeta en 2001, Pedro Jorge Romero desgrana sintéticamente las particularidades del premiado texto.
La obra está estructurada en dos planos. En uno, el hijo nos relata la compleja relación que mantiene con su padre, superviviente de los campos nazis, mientras recoge notas para la realización de un cómic que contará las vivencias de aquel en la guerra. En la otra, asistimos a la historia en sí, la de una joven pareja de recién casados inmersa en el tumulto nazi.
El autor entreteje continuamente las líneas del relato, haciendo que las viñetas de una narración interrumpan el flujo de la otra, como corresponde a lo que en el fondo es un relato oral. Este recurso y dibujar a los judíos con cabezas de ratón y a los nazis con cabezas de gato ayuda al autor a conservar el distanciamiento ante lo que cuenta, y su profesionalidad como creador de cómics. Así, Art Spiegelman no tiene que juzgar los hechos, solo darles cuerpo en imágenes y contarlos lo mejor posible.

La disposición de las viñetas en la parte rememorada (época que el autor no conoció, por lo que se encuentra emocionalmente seguro en ella) usa todos los elementos que el cómic permite para reconstruir la atmósfera emocional de la época o el estado anímico de los personajes (viñetas sin recuadrar, viñetas de formas extrañas, viñetas dentro de viñetas, etc.), conservando siempre el maestro equilibrio entre el distanciamiento y la emoción (como deja ver la escena en la que un nazi golpea a un niño contra la pared).
En contraste, los sucesos contemporáneos muestran una aparente pobreza visual, que esconde realmente emociones reprimidas en pequeñas viñetas clásicas y ordenadas, dentro de las cuales el autor lucha con calmada desesperación por comprender a su padre. Queda patente el contraste entre las pequeñas tragedias cotidianas, los malentendidos inevitables entre un padre y un hijo que viven realidades radicalmente diferentes, y la gran tragedia del pasado que todavía pesa sobre la conciencia de todos los personajes.
Un ejemplo: en una misma página el padre recrimina a su hijo por dejar caer al suelo las cenizas de su cigarrillo, mientras simultáneamente le vemos ser víctima del sadismo nazi. En otra, Vladek cuenta píldoras obsesivamente mientras habla de la implicación de su primera esposa (la madre de Art Spiegelman) en conspiraciones comunistas. En un momento dado, el autor interrumpe una conversación para ir en busca de lápiz y papel con los que transcribirla fielmente, a fin de incluirla en el libro.

Art Spiegelman solo se permite expresar abiertamente sus emociones en el cómic Prisioneros en el planeta infierno. Un caso clínico, dibujado por Art Spiegelman para relatar los sucesos posteriores al suicidio de su madre, incluido en Maus y leído y comentado por los personajes (en un juego que haría las delicias de Borges). En el fondo hay dos Art Spiegelman distintos: el dibujante profesional de cómics que conoce su oficio, y el hijo que sufre, llora y duerme junto a su padre en el suelo la noche del suicidio.
Ese contraste entre las dos encarnaciones del artista queda rápidamente patente en la segunda parte de la obra, en la que Art Spiegelman es, además de hijo y cronista, el autor de un famoso cómic llamado Maus que relataba las vivencias de su padre. ¿Era eso lo que quería? ¿Qué significa haber obtenido el éxito relatando una tragedia prácticamente incomprensible?
En ese punto, el genial recurso del autor le hace dibujarse como un ser humano que lleva una máscara de ratón, simple detalle que hace más por poner de manifiesto los sentimientos encontrados del autor que largas páginas de explicaciones. Spiegelman sabe que los problemas de representación de la experiencia del horror real no tienen una solución, y el punto de vista de Maus es que la memoria del Holocausto exige intentar esa representación sin inocencias.
Sin duda, la de Spiegelman es una obra mayor que vale la pena desgranar como herramienta para ver / analizar / comprender / sentir la historia de modos alternativos –y también complementarios por supuesto– a los manuales educativos, libros de texto, testimonios, documentales y películas.

Maus, la historia de un sobreviviente
Enlaces sugeridos para seguir el tema
En el excelente blog español Cuaderno Intercultural se se propone la siguiente serie de vínculos a cómics de diversa procedencia y temática:
Persépolis. (IR) Desde guía del cómic nos ofrecen una interesante reseña sobre este cómic creado por Marjan Satrapi en el que nos habla de su patria, Irán, y cómo el fundamentalismo islámico la ha ido transformando en lo que es hoy en día.
La bola de Dragón (JP). Un cómic muy conocido en España gracias a la serie de dibujos que se creó para la televisión.
Jalila. ( EG) En el diario Clarín X nos cuentan cómo es esta nueva heroína árabe.
Mortadelo y Filemón. (ES)
Mafalda. (Ar) Quino.

Arrugas. (ES) Se trata de un cómic creado por Paco Roca donde intenta explicarnos cómo es la vida de unos ancianos en una residencia, así como los problemas que genera la enfermedad de Alzheimer.
A continuación, un video donde el autor de "Arrugas"explica su obra:
Artículos
Nava Borrego, José Reyes; El empleo de la historieta como recurso didáctico para la enseñanza del español lengua extranjera en la escuela secundaria en Segundo Congreso de Imagen y Pedagogía, Maztlan, Sinaloa, Noviembre de 2002. Esta ponencia está dividida en dos partes: en la primera, el autor nos explica cuáles son las características del cómic y qué lo hace tan útil para trabajar con él en clase; en la segunda, nos hace varias propuestas para usar este género narrativo-visual en clase.
Barrero, Manuel; Los cómics como herramientas pedagógicas en el aula en Jornadas sobre Narración Gráfica, Jerez de la Frontera, Cádiz, Febrero, 2002. Ponencia muy completa donde el autor nos ofrece una interesante bibliografía comentada sobre el cómic, su uso en el aula, sobre cómo gestionar el aula para trabajar con este material, hace una extensa relación de los beneficios de trabajar con las historietas en el aula: fomentar la creatividad, desarrollar la expresión o fijar la atención, por ejemplo. Además, nos sugiere posibles actividades a realizar adecuadas a cada nivel educativo. En definitiva, es una lectura que será de gran ayuda a aquéllos que nos decidamos a utilizar este tipo de género literario en clase.
Comics para enseñar historia en filocomic
Gordillo, Sandra; La historieta como recurso didáctico, escrito muy breve donde la autora nos propone una serie de actividades para realizar con las historietas.
La imagen de la mujer en el comic: Cómic feminista, cómic futurista y de ciencia ficción. Este es un trabajo escrito por Mª Antonia Diez Balda donde se estudia el cómic feminista la manera de enfocar diversos temas que afectan a las mujeres como, por ejemplo, los malos tratos.
Catalá Carrasco, Jorge; El cómic en la enseñanza del español como lengua extranjera
"Historieta: imágenes y palabras", artículo de Cecilia Serpa en Educ.ar
Recursos
Comeeko. Herramienta que permite crear historietas online y publicarlas posteriormente en un blog. El programa ofrece la posibilidad de crear una historieta a partir de nuestras propias fotos o de las fotos alojadas en flickrcc. Siendo un servicio 2.0 hay que crear una cuenta y seguir los pasos que nos marca el programa: primero, elegir el formato de viñetas; segundo, elegir las fotos y por último añadir los textos que queremos incorporar.
En Materiales de Lengua y Literatura (Lourdes Domenech y Ana Romeo) hay un apartado muy interesante dedicado al cómic que será muy útil a la hora de diseñar una actividad para trabajar con la historieta en clase de lengua.
Escudero Medina, Consuelo; Acercándonos a otros mundos. Propuesta de integración de dos géneros en la clase de E/Le: La narrativa Hispanoamerica y el cómic europeo
Fuente de los enlaces: Blog del Cuaderno Intercultural
Dejaremos para una próxima nota el merecido homenaje a "El eternauta" de Héctor Oesterheld, el gran clásico de la historieta argentina.

El sábado 21 de Febrero a las 20 hs. el periodista Jorge Köstinger realizará una Entrevista Abierta a el ilustrador e historietista Enrique Breccia.
La entrada es libre y gratuita.
Karina Vega
Gestión Cultural
POLO NORTE
Av. Constitución 5843
Mar del Plata - Tel. 410 9408
Agradecemos la difusión de las actividades que ofrecemos
Excelente! La historieta tiene un poder enorme como herramienta educativa, y es un paso obligado para acercar la literatura a los alumnos.
Como siempre, la nota es impecable: ¿sello de autor?
Hola, queria comentar que la historieta es una excelente herramienta ya que yo mismo me involucre a la literatura con la lectura del comic "El Eternauta". No solo eh leido esa historia sino que tambien siempre me senti muy interesado en las historietas de Mafalda y otras que narran lo que esta ocurriendo en este mundo.
La historieta es excelente, permite mostrar la realidad del mundo sin necesidad de sensura de ningun medio y de una forma implicita que cualquier lector puede entender que tema se esta tratando al solo ver la historieta.
Uno puede leer historietas viejas y comprender lo ocurrido en el mundo casi tan bien como leyendo un diario o viendo algun programa de television, a veces incluso mejor.
No cabe duda que es una gran herramienta.
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