28-04-2007 |
Autor: Ana María Córdoba
¿Y por casa cómo andamos?
Algunas ayuditas para crecer en familia (comunidad, grupo, escuela, trabajo)
Claves sencillas y muy prácticas para mejorar nuestras capacidades y fortalecer las relaciones socio-afectivas: les propongo una lectura para fortalecer nuestros conocimientos y avanzar siempre en pos del bienestar del entorno familiar como escolar.
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Recomendar21-08-2006 |
Autor: Roberto Schimkus
Originalmente este es un comentario que la docente María Lastenia publicó en nuestro post "Cómo comunicar el 24 de Marzo", pero por las características del trabajo y los enlaces propuestos decidimos incluirlo en la sección Testimonios:
Hola a todos, quisiera compartir mi experiencia de abordaje del 24 de marzo desde Lengua y Literatura de 3º año de polimodal en el Instituto Privado Tucumán. Seleccioné un aspecto de las consecuencias de aquel período tan nefasto para nosotros: el golpe a los libros.

El material de consulta fue el siguiente: la revista digital Imaginaria Nº 176 del 15 de marzo de 2006 con su homenaje al libro La torre de cubos de Marta Devetach y la transcripción del cuento del entrañable Bartolo:"La planta de Bartolo"; los artículos del diario Clarín “La inútil ceremonia del fuego” de Hinde Pomeranie, publicado el 20 de marzo de 2001; yLa familia que enterró sus libros y tardó 18 años en recuperarlos"” de Silvina Schuchne, publicado el 23 de mayo de 2001; la carta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar, el libro de Elsa Bornemann "Un elefante ocupa mucho espacio" y el material que los alumnos fueron encontrando, centrado en el tema.
La experiencia fue muy satisfactoria y como conclusión, en forma grupal confeccionaron afiches que todavía permanecen expuestos en la biblioteca del colegio, de manera que siempre esté presente en la memoria de los alumnos que para ciertos "gobiernos", pensar, escribir, reflexionar, no está permitido. Las fotos de algunos de los afiches está en "www.educared.org.ar/periodismo/tucumanvirtual"
María Lastenia
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Recomendar19-12-2005 |
Autor: Gabriela Fumi
En poco tiempo veremos en los canales de aire, las seis historias ganadoras del país, del Festival La escuela hace T.V. 2005 ya filmadas como propagandas de bien público.
En esta tercera edición la consigna había sido: “Valorar mi pueblo, mi barrio, mi ciudad, mi lugar”. No dudé en participar, y para eso enseguida presenté a mis alumnos la idea, ya que considero que es una buena oportunidad real de investigar y escribir, lo cual implica también lectura, interacción con el barrio y un compromiso de transmitir un mensaje con importante contenido social.
Así fue que los chicos de 7° A Turno Mañana de la Escuela N°16 D.E. 21 de la Ciudad de Buenos Aires, en la que trabajo, escribieron la historia: “La Plaza del Amor” la cual fue una de las seis seleccionadas para filmar.
El desafío que les presenté fue muy bien recibido por los chicos desde el principio. Comenzaron buscando información investigando el barrio, sus lugares, sus rincones, sus historias ya sea en textos, como también en su historia oral: en nostalgias de los viejos vecinos, sus vivencias y en los cuentan que...Cada grupo trabajó sobre sus datos recogidos, dándole forma de historia e imaginándola como una propaganda de bien público. Mientras, en clase revisaban desde Prácticas de la Lengua lo relativo a: mensaje publicitario, intenciones, la importancia de un buen slogan, el trabajo en borradores, la originalidad en la historia contada, entre otros temas. Se pasó por instancias de puesta en común, y de correcciones grupales, hasta que llegó un día en que debían votar la más original, ya que estaban participando de un concurso! Esto implicó lograr una votación madura, seria y objetiva. Para lo cual también tuvieron que prepararse.
Fue así que resultó ganadora del grado la historia que llevó un grupo, sobre una costumbre que les había contado una vecina de cuando ella era joven, que tenían las parejitas y que sucedía en la plaza hoy llamada Unidad Nacional.
A partir de ese día, ésa fue la historia del grado, la cual pasó por sucesivas clases en las que el grupo-clase le fue haciendo correcciones, le eligieron un slogan y decidieron su título.
Y finalmente, lograron el trabajo concluido de todo un grado, que trabajó desde Lengua, Sociales y Educación Ética y Ciudadana, escribiendo con el propósito concreto de participar en un concurso, una historia que gustó, resultó ser sencilla y emocionante a la vez.
Ahora, queda el disfrutarla, junto a las demás, cuando las veamos pronto en la televisión.
Gabriela Roxana Fumi
Docente de lengua 7°A T.M.
Esc. N°16 D.E.21
19 de diciembre de 2005
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Recomendar09-06-2005 |
Autor: Roberto Schimkus
El post titulado: ¿Y vos que definición de cultura usás? ha dado lugar a que muchos visitantes se sientan tentados a comentar su propia definición de cultura. No era mi intención cuando escribí la entrada. Simplemente pretendía dejar abierto el concepto. Problematizarlo. No pretender atrapar el concepto en una definición que dejara afuera alguna de sus riquísimas dimensiones. Pero la gente lo interpretó como una invitación a escribir. En horabuena. Aceptando ésto aquí van unas reflexiones alrededor del tema de la cultura escritas por el responsable del área de Comunicación de la ciudad de Barcelona, Toni Puig, en "Se acabó la diversión".
Dice Toni en su envidiable estilo:
"Cultura. ¿Cuál? Es el primer tema. El primer trazo.(...) Porque la hemos empequeñecido. Trivializado. Hamburguesado. Y espectacularizado. La hemos convertido - Cómo no! - en un objeto más en el gran supermercado de las ciudades, de los deseos de poseer de la gente.
Y no está a la venta. Porque la cultura es, siempre, idea, valores, estilos, mentalidades. Es sentido. Es símbolo: sueño. Lo que hemos de ser. Lo que nos esforzamos por vivir. Por sentir. Por comprender. Por conocer".
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Recomendar16-03-2005 |
Autor: Roberto Schimkus

Marzo de 2005. Primera clase de Cultura y Comunicación en una escuela del conurbano bonaerense. Humanidades y Ciencias Sociales. En el aula me encuentro con un montón de caras serias, asustadas frente a lo novedoso. Para primer año del Polimodal todo es nuevo: la escuela, los compañeros, los preceptores, los profesores y sus materias. Buscando aflojar la tensión, se me ocurrió preguntarles quiénes se conocían entre ellos, de qué escuela venían. Algunas manos tímidas se levantaron señalando a alguno que otro compañero, agregando nombres o números de escuelas. La mayoría no tenía conocidos dentro del curso. De ahí surgió la siguiente pregunta: ¿de dónde venimos? ¿De qué lugar? Y enseguida armamos un mapa en el pizarrón con las estaciones de ferrocarril, las localidades, los municipios vecinos.
Ubicamos los nombres de las personas en los diferentes lugares. Les dije que la pregunta también puede remitirnos a cuál es el origen de nuestro apellido. Silencio. Algunos se rieron y tímidamente reconocieron que desconocían el origen de su apellido. ¡Argentino!, dijo uno con seguridad. Conversando obtuvimos una lista de nombres españoles, italianos, portugueses, polacos, ingleses, vascos franceses. Luego propuse que nos contáramos sobre el apellido materno y el de los abuelos y agregamos más países.
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