
Marzo de 2005. Primera clase de Cultura y Comunicación en una escuela del conurbano bonaerense. Humanidades y Ciencias Sociales. En el aula me encuentro con un montón de caras serias, asustadas frente a lo novedoso. Para primer año del Polimodal todo es nuevo: la escuela, los compañeros, los preceptores, los profesores y sus materias. Buscando aflojar la tensión, se me ocurrió preguntarles quiénes se conocían entre ellos, de qué escuela venían. Algunas manos tímidas se levantaron señalando a alguno que otro compañero, agregando nombres o números de escuelas. La mayoría no tenía conocidos dentro del curso. De ahí surgió la siguiente pregunta: ¿de dónde venimos? ¿De qué lugar? Y enseguida armamos un mapa en el pizarrón con las estaciones de ferrocarril, las localidades, los municipios vecinos.
Ubicamos los nombres de las personas en los diferentes lugares. Les dije que la pregunta también puede remitirnos a cuál es el origen de nuestro apellido. Silencio. Algunos se rieron y tímidamente reconocieron que desconocían el origen de su apellido. ¡Argentino!, dijo uno con seguridad. Conversando obtuvimos una lista de nombres españoles, italianos, portugueses, polacos, ingleses, vascos franceses. Luego propuse que nos contáramos sobre el apellido materno y el de los abuelos y agregamos más países.
Y quedó una tarea para el hogar: para algunos, tratar de averiguar quién había sido el primero en llegar al país; para otros averiguar el origen del apellido. Los chicos se fueron soltando poco a poco, y así supimos que había una alumna que había nacido en Uruguay, otra en Brasil y otros cuyos padres habían venido desde Uruguay, Perú, España, Chile. Repetimos la pregunta para las provincias argentinas y aparecieron Misiones, Chaco, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Tierra del Fuego, Mendoza y otras. Todo esto fue agregado en el pizarrón en lo que llamamos, el “mapa de las diferencias”. También conversamos acerca de los nombres de cada uno y conocimos a Lautaro, Nahuel, pero también a Yamila, Jonnathan, Yessica, Brenda y Axel. Y hablamos también del origen de los nombres y continuamos desenrollando la idea “de dónde venimos”. Aproveché para introducir la idea de la diversidad y la identidad cultural. Hablamos de los pueblos aborígenes y de los inmigrantes. Se rieron cuando les dije que la costumbre de bañarse todos los días tiene más que ver con las costumbres de los pueblos originarios que con el viejo mundo. Dimos vueltas alrededor de la expresión “no existís” para separar el hecho de sabernos y vernos diferentes de la discriminación, de la exclusión. Hablamos de las diferencias de género.
Sugerí que también podíamos pensarnos a partir de las diferencias en los gustos musicales, pero que antes trabajáramos en grupos para definir la “cultura”. Aparecieron las clásicas concepciones de la cultura relacionadas con la persona culta o cultivada, con el saber o estar informado, y la relación con la “alta cultura”. Pero también pudimos diferenciar las costumbres, los modos de vida, las tradiciones, y las manifestaciones artísticas como componentes (obvios) de la cultura. Los alumnos ejemplificaron con el mate, el tango, los tatuajes. Claro que el resultado es muy obvio. Y las dificultades de los chicos para definir conceptos son notorias. Ahora me queda pensar estrategias para hablarles del sentido, del significado (más en línea con una concepción sociosemiótica de la cultura), pero mi impresión es que cuando sonó el timbre estaba frente a un grupo que se conocía bastante más a sí mismo.
Apenas un tibio acercamiento al objeto de estudio. ¿Por qué elegí comenzar este intercambio contando esta simple experiencia? Considero que sería oportuno contar con algunas descripciones mínimas que den cuenta de las particularidades de los alumnos con los que vamos a trabajar durante un año. Y que, para comenzar, podríamos compartirlo en este espacio. En mi caso, repetí la misma experiencia en otra escuela, en turno vespertino, pero resultó ser un grupo más homogéneo y mucho más reticente a la propuesta. Claro que el hecho de no tener una lista con los nombres hizo más difícil interpelarlos y motivarlos. Ya volveremos sobre ello.
Sabemos que la materia es algo más que la historia de las teorías de la comunicación, y cosa bien distinta de la historia de las diferentes culturas o de las civilizaciones. Espero los comentarios y que algunos nos cuenten cómo son los alumnos con los que van a trabajar este año.
Hola!
Estuve leyendo la experiencia y me parece interesante, pues considero que la comunicación es el acto por el cual expresamos quienes somos, por ende, si no sabemos quienes somos...¿qué hacer? ¿qué decir? ¿cómo saber dónde estamos parados? ¿hacia dónde caminar?
Desde lenguajes artísticos comunicacionales nos preguntamos con los chicos ¿quienes somos? ¿quienes queremos ser?
IDENTIDAD...¡estructura del desarrollo social!
Lo atractivo de este tema es que nos comunicamos de tantas maneras que se hace necesario aprender a "leer" códigos diferentes, mensajes y percepciones diversas que nos llegan permanentemente.
Información no es comunicación, y aqui me detengo, pues seguiría ecribiendo y esto da para muuuuucho!
Desde la diversidad de lenguajes encuentro las construcciones creativas y el desarrollo cognitivo, la flexibilidad del pensamiento y el desarrollo del pensamiento crítico. Más aún si aprendemos a combinar metodologías, estrategias y tecnologías, verdad?
una sonrisa desde Tucumán...
Karina
Me parece que la idea de trabajar con los alumnos sobre experiencias que sean altamente relevantes para ellos como el lugar donde viven , el sentirse partícipe de una sociedad con múltiples facetas culturales , entre otros ; beneficia notablemente la finalidad de la escritura . Las producciones escritas son una tarea apasionante si se las motiva e incita adecuadamente .Me resultó muy interesante las propuestas .Escribir me lleva a leer , a pensar , a reflexionar qué quiero comunicar y hoy por hoy las tecnologías nos deben ayudar a esto no suplantar la escritura por el contrario fomentarla.
Saludos.
Patricia .Prov. San Juan
Me parece que la idea de trabajar con los alumnos sobre experiencias que sean altamente relevantes para ellos como el lugar donde viven , el sentirse partícipe de una sociedad con múltiples facetas culturales , entre otros ; beneficia notablemente la finalidad de la escritura . Las producciones escritas son una tarea apasionante si se las motiva e incita adecuadamente .Me resultó muy interesante las propuestas .Escribir me lleva a leer , a pensar , a reflexionar qué quiero comunicar y hoy por hoy las tecnologías nos deben ayudar a esto no suplantar la escritura por el contrario fomentarla.
Saludos.
Patricia .Prov. San Juan
Me gustó tu relato. Los comienzos muchas veces son difíciles, ya sean en primaria o en el secundario. Escuchar, dar la voz a los adolescentes me parece fundamental para conocerlos y valorarlos, es un intercambio primordial.
Saludos desde Puerto Madryn!
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