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Proyecto Cartele: “cruel en el cartel…”

Proyectocartele.com es un proyecto colectivo (colaborativo) que, desde hace años, recupera la creatividad popular, invitándonos a compartir esos carteles que nos dejan risueños, estupefactos, intrigados y nos llevan a filosofar sobre los signos y el sentido.

Por María Elena Qués

Las paredes de las grandes ciudades interpelan a sus habitantes o visitantes con objetivos muy diversos: organizaciones que tratan de crear mayor conciencia sobre temas sociales; candidatos que les piden el voto, y/o compañías que intentan vender los objetos más variados, entre otros. Estos mensajes son muchas veces diseñados cuidadosamente por expertos, están estratégicamente situados, y son nítidos en su objetivo.

En ellos pensaba Homero Expósito al escribir Afiche: “En el fetiche de un afiche de papel / se vende la ilusión / se rifa el corazón…”.

Pero los “cazadores de carteles” que exhiben sus “presas” en el sitio de proyectocartele.com se ocupan de otra cosa. Su “juramento cartelero” los compromete a “recorrer la vida con el ojo atento y la cámara en mano en busca de ese cartele raro difícil de encontrar, asombroso, atraparlo y compartirlo con el mundo”.

Pero, ¿qué es lo que produce el asombro y la extrañeza? Trataremos de recorrer algunas pocas piezas de la enorme y desopilante colección que nos invita a reflexionar sobre la producción de sentido, los signos y la comunicación social.

Enigmáticos
La primera estación del recorrido podría llamarse “Los enigmáticos”. Hay en ellos algo que queda trunco, nos falta información para poder comprender –por ejemplo– quiénes son o podrían ser sus emisores y qué quieren de nosotros.

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En el primer caso, nada indica que el emisor tenga intenciones humorísticas. Lo insólito es el contenido de las clases que se ofrecen que nos hacen preguntarnos si la portentosa voz de María Callas no será producto de un posgrado con el maestro.

En el segundo, en cambio, el efecto humorístico ya viene dado por la combinación del texto y la firma imposible, que nos coloca a todos en el lugar de niños sorprendidos en medio de una travesura. Sin embargo, cuesta imaginar el objetivo de ese cartel caro, sofisticado, que no ofrece servicios ni productos y se limita a lanzarnos una temible amenaza.

Texto y contexto
La segunda parada corresponde a casos en que nos ayudan a reflexionar sobre la productividad de la relación entre texto y contexto. Si en el caso anterior faltaba información, aquí sobra (en cierto sentido). Carteles que no tienen en sí nada extraño ni humorístico quedan accidentalmente atrapados en un diálogo con su entorno, y sufren el agregado de un sentido que era totalmente imprevisible para quien ideó el original.

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A la ocasión la pintan calva
También hay variantes en las que el cruce de voces no es accidental, sino que una mano ingeniosa inscribe el original en un texto mayor. La diferencia de materiales y grafías de las dos partes es lo que provoca risa (es evidente que nada tendría de sorprendente si todo el texto fuera un graffiti). Esa diferencia de sustancias permite distinguir la voz del comerciante y la del militante, y pone en evidencia el juego de superposiciones.

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Venganzas de la ortografía y la sintaxis
¿Cuántas veces algunos alumnos irritados increpan a sus maestros diciendo que las reglas ortográficas no les sirven para nada? No estaría de más invitar a los pequeños rebeldes a mirar estos carteles, para que vean las trampas de sentido que la gramática reserva a los que insisten en ignorar las reglas de la ortografía y la sintaxis.

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El soporte y las expectativas del destinatario
La relación entre el soporte en que aparece un texto (papel madera, piedra, bronce) suele estar ligada a determinadas convenciones de estilo, y/o a tradiciones que hacen que no nos sorprenda que un barco se llame Delfín IV, por ejemplo.

El semiólogo francés Dominique Maingueneau denomina a este tipo de convenciones “escena genérica”. “La escena genérica es la del contrato ligado a un género o a un subgénero del discurso: el editorial, el sermón, la guía turística, la visita médica”. Cuando esas convenciones no se respetan, el lector se ve obligado a redefinir su expectativa inicial frente a dos sentidos discordantes. Es lo que nos pasa al mirar este barquito: a salvo de las supersticiones, el navegante reta al destino –y a los valerosos pasajeros– al bautizar a su modesta y oronda lancha con una alusión a uno de los naufragios más célebres y lujosos de la historia.

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Las tradicionales chapas de bronce usadas para señalar los domicilios de abogados y médicos están cargadas de un aura de prestigio y de orgullo. Prestigio supuestamente derivado del saber, del esfuerzo, de la utilidad social y, a veces, del dinero. La materia, la forma, el tipo de letra, el emplazamiento de la chapa nos permiten imaginar muchas cosas sobre don Pablo, menos lo que efectivamente nos dice: NADA. Y la tradicional chapa se carga de cuestionamientos al orden establecido.

La contradicción semántica

En la selección anterior, las contradicciones son un acto deliberado del enunciador para producir un efecto de sentido. En los siguientes ejemplos, el choque de sentidos es –en cambio– involuntario, y ya no corresponde a la escena genérica sino a discordancias en el nivel semántico: es decir en el sentido –o sinsentido– de los carteles. En un caso, se interpela a un destinatario que por definición es inalcanzable a través de la escritura. En el otro, el lugar común publicitario de usar los íconos característicos de la ciudad promocionada termina en una colosal metida de pata.

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La paciencia del informante
Para terminar esta mínima antología, incluimos esta especie de relato de aventuras discursivas que enfrenta a dos estereotipos: el turista ingenuo y despistado, y los lugareños a los que se asignan saberes infinitos sobre su lugar en el mundo. Aunque, evidentemente, todo tiene su límite. Conviene tenerlo en cuenta durante las próximas vacaciones.

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N. del E.: Cualquier prosumidor puede participar de Proyecto Cartele. Solo se requiere crear un usuario, loguearse en el sitio oficial, y subir su imagen. Un comité de selección del Proyecto analizará la foto en cuestión, y en caso de ser aprobada, le avisará al autor por e-mail. Las fotos pueden votarse y comentarse. Anímese e incentive a sus alumnos a participar y reflexionar sobre los materiales.


3 Comentarios

  1. ENRIQUE. Noviembre 12, 2011 05:27

    Siempre cuando observamos un "cartel", nos llama la atenciòn,porque decimos nuestro parecer sobre que està hecho, de còmo està hecho y que es lo que indica y como.Tiene que haber diferencia en los carteles, porque en una ruta es importante de que un cartel sea lo suficientemente "legible",para indicar algùn destino.Es distinto un cartel tambièn cuando indica alguna direcciòn ò alguna calle y numeraciòn.Ademàs tambièn incide su tamaño y de que material està hecho.Hay fàbricas especializadas en hacer carteles, todo depende del uso que se le quiere dar

  2. ENRIQUE. Noviembre 14, 2011 03:04

    Si deseamos hacer un cartel original, debemos tener en cuenta de que material lo vamos a hacer y como emplear los materiales que nos son asignados.Debemos tener en cuenta si va enmarcado, con tirantes, con sogas,ò con cartulinas pegadas.Tambièn tenemos que tener en cuenta los colores que tenemos que utilizar, porque de eso depende del singnificado que le queremos dar.

  3. Graciela. Noviembre 19, 2011 09:00

    ¡Excelente propuesta!!! Lo tendré en cuenta para el año entrante ya que ahora estamos finalizando el ciclo!!!!
    Me pareció maravilloso para analizar los conceptos de la lengua y el humor a través de la ignorancia y la genialidad!!! Gracias por esta posibilidad de participar y ayudarnos a abrir nuestras cabezas!!!