Ser docentes hoy

educ.ar y educarchile, al poner a disposición de la comunidad docente esta nueva herramienta de publicación, buscan generar un ámbito de participación y encuentro entre educadores de todas las zonas de los dos países.

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02-07-2008 |

Autor: Daniel Martinez Zampa

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EL DESCONTROL DEL CONTROL

Autor del presente trabajo:
Arcidiácono Atilio José
Para escribir directamente al autor: azulgris17@yahoo.com.ar
Otros artículos relacionados con la temática:
http://www.mediacioneducativa.com.ar

Pareciera que existen palabras que además de su significado poseen el poder de generar una situación de malestar en quien la escucha.

Es como que nos alteran y promueven resistencias.

Una de estas palabras es “control”.
Cierto es que puede ser usada para transformarnos en quien la ejerza o quien se debe exponer a ella.

Ante los adultos suele funcionar promoviendo el mismo malestar que a alumno y alumnos la palabra “evaluación” . Si bien pueden sentirse como sinónimos, las justificaciones que damos a niños y jóvenes no alcanzan para los adultos.

Un adulto ante esta palabra y cuando es usada de tal manera que será controlado en lo que hace o cómo lo hace, por lo general se tienta de afirma o preguntar, a sí mismo o a su interlocutor más cercano alguna de estas expresiones:

¿para qué?
¿por qué?
¿Qué sabe para poder hacerlo?
¿de qué nos van a culpar ahora?
¡más trabajo!
con todo lo que no se hace ¿van a hacer esto?
¡a mi no me controla nadie!

(el lector puede seguir agregando ejemplos aún mejores)

No se puede obviar que el “control” puede ser una forma de persecución, de presión en manos de quien detecta el poder de ejercerlo. Pero también es cierto que “controlar” es un aspecto integrador de la misma norma.

Dictar una norma sin determinar quien efectivamente será el responsable del control de la misma, implica efectuar un vaciamiento de la misma norma.

Más aún con lleva en sí misma el incumplimiento de lo normado.

Casi deberíamos preguntarnos para que generar espacios de análisis grupal, establecer acuerdos si los mismos no son controlados no sólo en su cumplimiento sino en la metodología usada.

Lamentablemente contamos con muchas normas, reglamentos, leyes, cuyo control no se aplica. Es como que por la dudas están, pero nos falta quien ejerza el control.

¿Pero las normas son de cumplimiento por ser normas o son de cumplimiento sólo para no ser sancionados?

Se podrá pensar que “hay tantos funcionarios que no respetan normas” que porqué debemos cumplirlas nosotros. Claro que este razonamiento no es admisible cuando quien lo enuncia es el alumno, alumna o su familia.

Resulta llamativo como socialmente exigimos el control en cumplimiento de cosas que tienen que ver con los distintos momentos de nuestra cotidianeidad y lo renuentes que somos a ser controlados.

El “control” no es una opción, es parte de la función en los distintos grados del escalafón docente.

Todos debemos dar cuentas de porqué obtenemos los resultados que se visualizan al final de cada etapa.

A veces el ejercicio del control es una manera de atomizar la institución.

Esto de alguna forma actúa como causa para no ejercerlo, sin darnos cuenta que el no ejercicio fomenta la atomización y fortalece la resistencia.

El descontrol del control, lleva a la generación de conflictos.
El control promueve acciones de prevención, corrección y anticipación de los hechos.

Es necesario que cada uno efectivamente cumpla con su función y esto implica el disfrute de derechos y el cumplimiento de obligaciones.

El cómo de los controles puede ser acordado.
Lo que se controlará, el cómo, los aspectos, la devolución, la posibilidad de descargo, los tiempos para las modificaciones, los resultados de mínima y máxima, no sólo deben ser conocidos por los controlados sino que pueden ser ellos mismos quienes contribuyan para la organización y alcance del control.

Incluso existen controles que pueden delegarse entre los mismos docentes, con la participación del equipo directivo al concluir cada etapa o por requerimiento de los responsables.

No basta establecer acuerdos tendientes a mejorar la convivencia escolar.
Es necesario el cumplimiento de esos acuerdos y para ello el “control” resulta indispensable.

La seriedad con que se asume el desarrollo de un proyecto está directamente relacionada con la organización de los controles tendientes a efectuar su seguimiento, evaluación, alcances, modificación y aplicación en término de lo cordado.

El “descontrol” del “control” puede ser la diferencia entre un proyecto serio para la modificación de los niveles de violencia en la institución y el espíritu exclusivamente “de sanción” justificada por un proyecto previamente acordado, avalado y dado a conocer.


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01-07-2008 |

Autor: Daniel Martinez Zampa

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REFLEXIONES SOBRE LA VIOLENCIA ESCOLAR

Autor del trabajo: Arcidiácono Atilio José
e-mail:azulgris17@yahoo.com.ar
Otros trabajos del autor en :http://www.mediacioneducativa.com.ar

El significado de las fases es único al crearse. El uso, los intereses, los que lo usan, el objetivo para el cual se usa, puede modificar el significado primero.
Pueden diluirlo, hasta agregar una connotación irónica, fatalista, etc. que no poseía en un comienzo

Cuando decíamos “la Escuela, es el parche donde retumba la violencia de la sociedad”, intentábamos poner en oídos de los medios de comunicación y la comunidad toda, que la violencia que se vive en las Escuelas no es ajena a la violencia que se vive en las calles de la comunidad.

Queríamos expresar que los códigos relacionales que vivían y se alimentaban en los distintos barrios y sectores de la ciudad, invariablemente se repetían en el ámbito escolar.

Pero con el tiempo la frase indicada u otras similares tales como “la Escuela no puede estar al margen de la violencia social” (u otras semejantes), parecería haberse connotado con rasgos de fatalismo.

El mismo “fatalismo” que se detecta en el tratamiento de “la violencia” en los medios de comunicación, en los funcionarios, en el hombre y la mujer común que trata de vivir en nuestra sociedad.


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29-06-2008 |

Autor: Daniel Martinez Zampa

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Poder, Educación y Mediación Educativa.

Cuando hablamos de la negociación en colaboración y la búsqueda conjunta de las soluciones, los docentes nos preguntan si no estamos frente a una utopía, en tanto la estructura jerárquica de la instituciones escolares donde de alguna manera los directivos "tienen la razón" y el "poder" y no ven razones para negociar.

El análisis del poder dentro de la Institución es un elemento central para gestionar los conflictos. Estamos hablando no sólo del poder "formal" sino el "real". Muchas veces los directivos creen que, por tener el poder "formal" también tienen el poder "real". Muchas veces las partes no valoran todo el poder que pueden llegar a tener (docentes, porteros, padres). Tampoco se considera que el poder es dinámico, con lo que las relaciones cambian según las situaciones.. Pensemos si tenemos que ir a un acto y el portero tiene la llave de la institución ¿quién tiene el poder?.¿Cuál es el poder del docente dentro de su sala? .En un establecimiento educativo se planteó un conflicto por el horario de entrega de libretas, el Director quería hacerlo en contraturno, el docente no. Por circular se estableció el horario de reunión en contraturno... el docente faltó; ¿Quién hizo uso del poder?

El primer punto a trabajar con quienes tienen el poder es la reflexión acerca de ¿Por qué negociar si yo tengo el poder? La respuesta es sencilla, negociando, puedo "gastar" menos poder (llámese tiempo, esfuerzo, el costo de tener que "empujar" para que se cumplan las órdenes, aplicar sanciones, iniciar sumario, escalar el conflicto, etc.)

Hay un ejercicio interesante de negociación en el libro de RESOLUCION DE CONFLICTOS EN LAS ESCUELAS , ED. GRANICA, de Girard y Koch, en el que, se plantea que dos científicos tienen que comprar unas mariposas, uno necesita el capullo y otro la mariposa, uno tiene más dinero que otro. Siempre que lo realizamos algún grupo termina gastando todo su dinero y compra el que tiene más poder, sin darse cuenta que, si trabajaran cooperativamente y vieran sus intereses podrían obtener lo mismo "gastando" mucho menos.

LLegar a comprender por qué negociar si tengo el poder es un proceso muy lento, no podemos buscar una solución mágica y un cambio de mentalidad rápido.Cuando se comprenda que, permitiendo a las partes expresarse y "negociar" podremos obtener mejores soluciones para todos, esto podrá comenzar a internalizarse.

Pensemos sino en lo que está ocurriendo actualmente a nivel nacional (no se pretende con esto generar ningún tipo de discusión ni valoración respecto a esa cuestión sino simplemente ver los resultados), el Presidente legítimamente en uso de su poder ha actuado, esto ha generado una crisis sin precedentes con el costo para todos y para él mismo. Vuelvo a la pregunta ¿Para qué negociar si tengo el poder? y le agregaría otra ¿Qué poder tienen las otras partes, llámese docentes, auxiliares docentes, padres, alumnos...? Muchas veces los actores institucionales no toman conciencia de su poder, lo que les impide una igualdad en las negociaciones.

Otro de los aspectos a considerar en la gestión de los conflictos y diríamos que es lo primero que hay que hacer es trabajar sobre la conciencia que tienen las partes del conflicto, esto es, hacer ver a la parte que objetivamente existe un conflicto (si lo hay) o no existe (si no lo hay), porque sino seguimos intentando avanzar pero una de las partes no lo hace porque "no sabe cuál es el problema" y "acá no hay problemas". Este tema también está relacionado con otro, parece que si tengo conflictos soy mal directivo o docente.¿Cuántos directores en reunión entre sus pares reconocen tener conflictos? ¿Cuántas veces como docentes no planteamos que tenemos un conflicto porque vamos a quedar mal? Si partimos de una nueva visión del conflicto en la que tomemos al conflicto como parte de la vida y de las instituciones, será más fácil tomar conciencia del mismo y trabajar en pos de su resolución (si es posible) o su gestión (si no es posible la solución por lo menos que ello no nos impida seguir trabajando).

Ocurre que muchas veces las partes están tan absorbidas por el conflicto que no pueden realizar una lectura objetiva, en este caso será necesaria la presencia de un tercero (llámese mediador, facilitador ) que ayude a las partes a tomar conciencia del mismo y el poder que cada una tiene en el caso concreto.

Otros artículos y recursos sobre la temática:
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