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Cómo crear hábitos en los niños

Lic. Irma Liliana del Prado

El desarrollo humano, es decir el largo recorrido para desarrollarse y llegar a ser persona supone comenzar desde el punto de salida: ser conducidos hasta la meta de llegada: ser adultos con capacidad de autonomía y decisión, responsables y respetuosos con los demás.

El progreso del ser humano a lo largo de la historia sólo se comprende a fuerza de ir transmitiendo de padres a hijos las soluciones encontradas y que avaladas por la experiencia serán reconocidas como acertadas y válidas.
También hoy, en nuestros días, los papás siguen viviendo este proceso y es a través de su autoridad y de la obediencia de sus hijos como seguirá siendo posible la formación adulta de nuestros niños.

Al igual que un peldaño se apoya en el anterior cuando se trata de una escalera, o el piso de un edificio se sobrepone a otro y la solidez y altura total depende de sus cimientos, así ocurre con el aprendizaje humano y la adquisición de hábitos y formas correctas de comportamiento.

Podemos hablar de etapas como procesos de maduración que necesitan más o menos tiempo, según los casos, y de objetivos que van a requerir en cada construcción humana de un mayor o menor grado de estimulación y entrenamiento.
Si alguna de esas etapas queda incompleta, la siguiente no se podrá montar en su totalidad y como una asignatura pendiente habrá que volver a ella para recuperarla y hacer posible la consecución de las metas superiores.

Etapas y formación de hábitos

En la etapa neonatal o mientras el niño vive en la cuna y en los brazos de mamá y papá es cuando el cerebro aprende a organizar los ritmos vegetativos constituyendo la base de estructuración de los procesos más complejos. Fundamentalmente el bebé tiene que asumir el ritmo de vigilia y sueño (la noche para dormir, el día para la actividad) y el ritmo de alimentación que supone comer sólo a las horas establecidas.
Aquí se inician los hábitos de descanso y de una alimentación correcta.

En la etapa del deambulador, al tiempo que se organizan las primeras formas de desplazamiento, el niño realiza las primeras experiencias con el medio que le rodea (mirar, tocar, agarrar, chupar, morder, tirar). Instintivamente dirige siempre su mirada hacia el rostro de papá y mamá buscando en su gesto sonriente o serio la aceptación y conveniencia de lo que hace. Es el momento donde la palabra Sí y NO, a secas, es captada como primer código verbal que organizará a partir de entonces todas sus conductas.

Los papás no deben añadir explicaciones a este SÍ o a este NO, incluso cuando el niño es mucho mayor, le encanta preguntar por qué. Los razonamientos están bien y hay que hacerlos, pero fuera de este contexto en el que se está ejerciendo la autoridad.
Aquí se inician los primeros hábitos de obediencia.

En la etapa de deambulador el niño adquiere la capacidad de andar. Ello supone un poder de autonomía que tiene que ser acompañado con la adquisición de los primeros hábitos sociales: guardar juguetes y objetos personales, comer sólo, lavarse y secarse las manos, control de sus esfínteres urinario y anal, ayudar en gestiones muy simples como traer cubiertos, servilletas, pan y otras.
También su día tiene que venir organizado con la propuesta de actividades diversas (tiempo de ayudar, de deberes, de jugar a solas y en compañía, de salir, de ver televisión) teniendo en cuenta que su capacidad de resistencia a la dificultad es muy corta y los tiempos de duración deben estar comprendidos entre 10 a 15 minutos.
La alabanza cuando haga bien las cosas y el castigo si las hace mal deben acompañar el sí y el no. Por otra parte, el castigo no tiene una misión de escarmiento sino que cumple una función compensatoria para eliminar el sentimiento de culpabilidad por el error cometido. El castigo educativo debe ser simbólico, inmediato a la falta, muy breve.
Aquí se inician los primeros hábitos de autonomía, responsabilidad, orden y organización en estado muy primario. También se siguen afirmando los hábitos de descanso, alimentación, control de esfínteres y obediencia.

En la etapa de monopedestación el niño conquista la capacidad de andar, saltar alturas, dar volteretas... y también encuentra particular diversión en dar “patadas psicológicas” (fastidiar) Si no se le pone freno puede llegar a ser un “chantajista” intentando a través de conductas regresivas: llantos, mimos y de llamada de atención: contestaciones, palabrotas, negativas, problemas en el comer, dormir, dolores, jugar a salirse con la suya, llegando en algunos casos extremos a ejercer una cruel tiranía egocéntrica sobre los adultos.
El error de los papás es dar por supuesto que su crecimiento corporal incluye la adquisición de hábitos, pautas y patrones correctos de conducta, imaginando que por maduración natural tienen que producirse sin más.
La acción educativa incluye la puesta en marcha de los criterios de etapas anteriores y hacer valer la fuerza (no la violencia) hasta que queden automatizados. No es oportuno dar gritos, enfadarse, reñir o pegar aunque se trate de unas palmadas. Unas cosquillas en la barriga, una presión fuerte sobre su muñeca o alguno de sus dedos, una mirada fija y seria enfrentándose a sus ojos, el chantaje positivo, resulta a la larga mucho más eficaz.
Es el momento de enseñarle y conseguir que se responsabilice de lavarse las manos, cara, cuello y pies, cepillarse los dientes, desnudarse y vestirse, colocarse prendas de abrigo, abrochar y hacer al menos el primer nudo de sus zapatillas, mantener el orden en sus juguetes y cajones, ayudar en tareas sencillas de la casa (poner y retirar la mesa, guardar en su sitio las cosas) Ya admite un mayor tiempo de resistencia a la fatiga y la organización de sus actividades pueden ofrecerle un tiempo de 20 a 30 minutos.
Aquí se siguen afirmando los primeros hábitos de obediencia, autonomía, responsabilidad, orden y organización. Y por supuesto debería resultar natural el continuar manteniendo los hábitos de descanso, alimentación y control de esfínteres.

La etapa de lateralización y última que cubre los desarrollos básicos coincide con el comienzo de la Enseñanza Primaria. Si el niño ha sido educado de acuerdo con los criterios expuestos en las etapas anteriores ha llegado el momento de cosechar sus frutos. Por el contrario se acentuarán las desobediencias y la terquedad en los casos opuestos.
Como aprende a leer, escribir y operar tiene que aprender a comer de todo. Hay que enseñarle a ducharse, hacerse la cama, responsabilizarse de sus libros, mochila y tareas de clase. Es bueno dedicar todos los días media hora al entrenamiento de las materias instrumentales (leer en voz alta, hacerle un dictado de palabras, practicar el cálculo mental) y acostumbrarle a estar otra media hora o cuarenta y cinco minutos a cumplir con los deberes del colegio (en caso de que no los tenga, ponérselos -cuentas, problemas, copiado, caligrafía) Tener en cuenta que los deberes y tareas escolares tiene que realizarlos en la habitación donde se hace la vida familiar.
Aquí se inician los primeros hábitos en la práctica deportiva, en la responsabilidad de sus primeros deberes colegiales y primeros hábitos de lectura a través de historietas, cuentos y narraciones cortas. Y se van afirmando los hábitos de obediencia, autonomía, responsabilidad, orden y organización.

Hasta aquí lo que supone la construcción de unos firmes cimientos para la Creación de Hábitos en el niño. Un soporte necesario para la conquista del futuro. El desarrollo de hábitos es la fórmula que permite al ser humano optimizar el rendimiento de todas sus capacidades.

Sobre el soporte base del hábito de descanso, alimentación y evacuación todos los días, se añaden:
* Los hábitos de higiene y cuidado de la propia persona (salud, vestir, arreglo personal)
* Los hábitos de estudio para atender responsablemente a las tareas formativas.
* Los hábitos de orden, cuidado y conservación de los enseres personales (mesa de estudio, estanterías, libros, cuadernos, útiles, ropa)
* Los hábitos de urbanidad y respeto a los demás en todos los ámbitos.
* Los hábitos de ayudar y colaborar en las tareas de casa: mensajes, basura, poner y retirar la mesa, limpieza, regar las plantas, cuidado de animales domésticos, poner el lavarropas, tender la ropa, planchar, limpiar cristales, lavar el auto, ayudar en la cocina y aprender a cocinar.
* Los hábitos de convivencia familiar, social y amistades.
* Los hábitos deportivos.
* Los hábitos de lectura, cine y televisión haciendo un uso racional y equilibrado de los mismos.
* El hábito de crearse hábitos.


2 Comentarios

  1. Clara Espada. Abril 12, 2009 22:32

    Super interesante el artículo. Felicitaciones siempre son acertados tus temas.

  2. carmen rosa vasquez mora. Noviembre 18, 2009 21:27

    Primero decirte que es un tema super importante en la formacion de niños desde los padres y maestros.Soy docente de inicial y estoy trabajando este aspecto con mis niños y deseo realizar una investigacion sobre el tema. me gustaria saber que texto o teoria o autor tomo como referencia para la clasificación y concepto de habitos y organizar mejor el trabajo y como este influye en la formacion de la personalidad y del apremdizaje.

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