La escuela estuvo desde sus inicios sometida a la tensión entre una necesidad de integración social y la adecuación a los requerimientos del desarrollo personal. En la actualidad el sistema educativo está fuertemente cuestionado porque las escuelas son ineficaces y el perfil del egresado no se condice con la imagen del ciudadano que la sociedad pretende que la escuela forme.
¿Calidad para cuántos?
Por: Alejandra Paula Gómez
INTRODUCCIÓN:
La escuela estuvo desde sus inicios sometida a la tensión entre una necesidad de integración social y la adecuación a los requerimientos del desarrollo personal. En la actualidad el sistema educativo está fuertemente cuestionado porque las escuelas son ineficaces y el perfil del egresado no se condice con la imagen del ciudadano que la sociedad pretende que la escuela forme.
En los años 60, como consecuencia de la expansión de la matrícula, los gobiernos y las personas le dieron prioridad a la educación, como una política social tendiente a generalizar el acceso de toda la población a la misma. En ese momento, se tenía la convicción de que esta era una manera de promover la unidad nacional y lograr justicia social. Así, de la convergencia de la demanda social con la política generada por los gobiernos se produce en este período la expansión de la matrícula.
El crecimiento de la matrícula implicó un aumento en el número de docentes, en la inversión en construcciones escolares, en la producción de textos, en experimentar nuevos métodos de enseñanza-aprendizaje, entre los cuales predominó el método tradicional.
A pesar de la preocupación por aumentar la cantidad de la educación y el efectivo incremento de la matrícula, comienzan a aparecer altos índices de repitencia y deserción. Comenzaron los interrogantes acerca de la real capacidad de los sistemas educativos para retener a los alumnos que accedían al mismo.
La expansión de las décadas anteriores aseguró el acceso de la mayoría de los niños a la escuela pero no a la educación. Esta situación llevó a que el mejoramiento de la calidad constituya un campo problemático con necesidad de intervención.
A partir de los 90, esta crisis comienza a denotar desequilibrios entre la oferta ofrecida por el sistema educativo y los requerimientos del mercado laboral. Se vio una disminución del crecimiento del gasto público en educación, cambiando los gobiernos las prioridades hacia otras áreas. A la vez el crecimiento de matrícula no fue acompañado por una expansión equiparable en equipamiento de las escuelas con material didáctico para uso de los docentes.
Asimismo, en muchas oportunidades, dichos docentes carecieron de la capacitación necesaria para el cargo que ocupaban, con diferencias según la zona en la que se encontraba la escuela.
Por otro lado, la pobreza, las desigualdades sociales, religiosas, geográficas, de género, etc., contribuyeron a generar más participación o, en caso contrario, deserción del sistema educativo. Hay mayor acceso y transcurso por el sistema educativo de los niños de las familias más ricas que de las más pobres. A la inversa, se generan mayores índices de deserción y repitencia en este último sector. De esta manera vemos surgir el fenómeno de la segmentación que provocó la existencia de escuelas para ricos y de escuelas para pobres.
Independientemente de esto, los alumnos no adquieren las competencias necesarias para satisfacer demandas sociales y personales, sobre todo porque se empieza a ver el desajuste existente entre el mundo laboral y el mundo de la educación.
La escuela pierde capacidad socializadora, y comienza a ser criticada.
Las críticas provinieron no sólo de los especialistas en educación; expresaron su insatisfacción los alumnos, sus padres, los docentes, los directivos, la opinión pública en general. Se percibió un descontento; un desajuste entre lo que la escuela ofrecía y lo que los protagonistas esperaban de ella.
¿No está ocurriendo exactamente lo mismo hoy en día?
• Contenidos poco significativos para los alumnos;
• Escasa relación de los planes y programas con las necesidades socioeconómicas y culturales del mundo actual;
• Un déficit en la formación y capacitación docente;
• Modos de gestión burocratizados, lo cual impide la resolución eficaz de los problemas;
• Grandes sectores de la población que no logran financiar con éxito un ciclo o nivel;
• Desvinculación del mundo de la escuela y el mundo del trabajo;
• Sesgos de autoritarismo que impiden el desarrollo de una educación verdaderamente democrática;
• La especulación y el automatismo se privilegian frente a la producción y la reflexión;
• La tarea docente se encuentra desvalorizada y desprestigiada.
No es casualidad que la nueva Ley Nacional de Educación en su anteproyecto, también aluda a la calidad. Dice el anteproyecto en su artículo 13 inciso a: “Brindar una educación integral y de calidad, con igualdad de oportunidades y posibilidades, sin desequilibrios regionales ni inequidades sociales.”
Así, la calidad de la educación se ha constituido en los últimos tiempos, en principio organizador de las políticas institucionales y estatales.
El concepto de calidad de la educación es polisémico, multidimensional y contextualizado. Alude a un rasgo o atributo de lo educativo, referido a distintos niveles (macro y micro) y a múltiples dimensiones de cada nivel; además, expresa concepciones de la educación, valores o criterios no siempre coincidentes. El punto focal de su acción es la educación definida como instancia de construcción y distribución del conocimiento socialmente válido.
ALGUNOS PROBLEMAS QUE CONLLEVA EL TEMA DE LA CALIDAD:
Podríamos comenzar por preguntarnos: ¿Qué debería promover una educación que fuese de calidad?
• La construcción de conocimientos psicológica, social y científicamente significativos.
• El desarrollo de procesos de pensamiento y estrategias cognitivas que le permitan al sujeto “aprender a aprender”.
• La apropiación de instrumentos para participar en la vida económica, política y social, contribuyendo a la construcción de un modelo social democrático.
• El desarrollo de habilidades básicas que posibiliten al niño que aprende, la inserción en condiciones adecuadas en el nivel siguiente del sistema educativo o la incorporación a la vida activa.
• La aplicación del conocimiento para operar sobre la realidad.
• La posibilidad de la duda y la discusión.
• La consideración de las características propias del sujeto de aprendizaje, en sus aspectos cognitivos, socioafectivos y psicomotrices.
• El crecimiento profesional del docente.
Es importante no dejar de lado factores políticos y culturales, donde se torna relevante la participación ciudadana como forma de gobierno.
Que todos pretendemos una educación de calidad no se discute. El problema es, ¿cómo se logra?
La Calidad de la Educación es considerada un tema conflictivo en el ámbito educativo, enfrentándose diversas posturas en los diferentes momentos históricos.
Un rasgo conflictivo es la diferencia entre lo que se dice y lo que se hace, entre lo deseable y lo posible, entre la teoría y la práctica.
La Ley Nacional brindará el marco normativo indispensable para promover los procesos de transformación hacia una mayor calidad. Pero, ¿quién garantiza que esto conlleve a una mejor calidad?
Sería posible considerar el tema desde otro punto de vista: el del fracaso de la escuela, ya que, “si bien ésta se ha expandido basada en los principios de igualdad de oportunidades, mantiene mecanismos de selección y discriminación a lo largo y a lo ancho del país”. “La igualdad formal de la escuela oculta una profunda desigualdad en la calidad y cantidad de aprendizajes efectivamente logrados” .
“En este contexto, es el vínculo entre calidad y cantidad del servicio educativo lo que debe ser revisado. Qué se enseña y quiénes deben aprender son, en consecuencia, dos cuestiones que forman un solo bloque de problemas” . Los aprendizajes varían en función de diversos factores, entre ellos las distintas características de los alumnos.
¿Cuál es el perfil de alumno que se pretende formar en un proceso educativo de calidad? ¿Qué características debe tener un docente como guía de ese proceso? ¿Qué concepción de aprendizaje se sostiene? ¿Para qué tipo de sociedad?
A la vez me parece que es preciso definir a la calidad en cada situación particular, y que no es un valor absoluto. Hay que comprender las situaciones como dependientes de la existencia de múltiples factores. Así se le podrán atribuir a la Calidad diferentes significados que dependerán de la perspectiva desde la cual se la mire, de la realidad social, de los sujetos que la enuncian y desde el lugar en que se hace. Por lo tanto, la definición conlleva un posicionamiento político, social y cultural frente a lo educativo “Existen distintos conceptos de calidad subyacentes en las principales concepciones curriculares que regulan las prácticas educativas. Estas concepciones constituyen una de las principales mediaciones entre las definiciones de políticas educativas y el proceso mismo de la educación, lugar en donde la calidad se logra o se frustra”.
DESARROLLO:
Cuando hablo de sistema educativo, hablo de características que desarrollan todas las instituciones que forman parte del mismo. Es así como la Ley Nacional de Educación marcará lineamientos generales que abarcan la totalidad de las escuelas del país. ¿Pero qué suele suceder en realidad? La realidad suele reacomodar la norma. La experiencia muestra que el sistema educativo argentino, lejos de ser homogéneo, brindando la misma calidad educativa al conjunto de la población, es tan heterogéneo que aunque estudiantes de distintos sectores socioeconómicos accedan a niveles de educación formalmente iguales, los niveles de conocimiento no son equivalentes.
De esta manera, en vez de un sistema aparecen varios sub - sistemas que de acuerdo a las características económicas, sociales, culturales o regionales de la población que accede a cada establecimiento, se definirá la cantidad y calidad de contenidos tanto conceptuales como procedimentales y actitudinales.
Cabe aclarar, que la segmentación no sólo se da a partir de la diferencia entre escuela privada y escuela estatal, sino que al mismo tiempo y sobre todo, al interior tanto del sector privado como del sector estatal. Pero no podemos desconocer que, a la vez, hay características que son propias de una institución, es decir que varían de escuela a escuela.
Cuando estas diferencias están asociadas al nivel socioeconómico de los alumnos, se suelen seleccionar escuelas con mejores condiciones para el aprendizaje aquellas a las que concurren estudiantes de sectores sociales favorecidos, mientras que las de peores condiciones se reservan para los sectores sociales desfavorecidos. Un compañero nuestro, en el marco del primer encuentro del XI Congreso Pedagógico del Instituto Cacho Carranza de UTE, contó cómo un colegio al que asisten alumnos de clase media, pidió a otros envíen chicos para evitar que le cerraran divisiones por falta de matrícula, y, como, al ser de clase muy baja los alumnos que les habían sido enviados, los rechazó.
Esto demuestra que nos encontramos frente a un sistema educativo que es segmentado. Se hace necesario establecer criterios desde la política educativa para que todas las escuelas contribuyan a la formación de la ciudadanía brindando igualdad de oportunidades, desmitificando la dualidad escuela para ricos-escuela para pobres. Cómo se hace no lo sé; pero no debemos olvidarnos que el hecho de ocupar un lugar en el sistema educativo, es un derecho históricamente ganado. Por esto creo que tales mecanismos discriminatorios son graves, mucho más si pensamos que se viven en nuestra sociedad como algo natural, donde no hay lugar ni siquiera para preguntarse sobre estas cuestiones. Evidentemente, si permanecen ocultas, fuera de la posibilidad de la pregunta, difícilmente se enfrenten ni se constituyan en un problema al cual se le proyecten posibles vías de solución.
De la misma manera, si pensamos que además cada nivel del sistema actual trabaja por separado, desentendiéndose de lo que sucede tanto en el nivel precedente como en el posterior, reconocemos que el mismo es además desarticulado.
Efectivamente, ¿no deberíamos revisar cómo poder articular la primaria con la secundaria, teniendo en cuenta que un nivel no puede desentenderse del otro?
En cuanto al rendimiento de niños de escuelas para sectores populares, el mismo es inferior que el de niños que acuden a escuela para sectores favorecidos. En el primer caso, la repitencia es mas frecuente, no así en el segundo caso. Además es preciso tener en cuenta que cada escuela establece sus propios criterios de evaluación, la cual está influida por el rendimiento promedio de los alumnos. Así la similitud en las notas no reflejan la real magnitud de la brecha entre una y otra clase de escuelas. ¿Cómo afecta la relación cantidad-calidad de la escuela pensada desde una dimensión cuantitativa: matrícula escolar, deserción, repitencia y finalización de ciclos escolares, y desde una dimensión cualitativa en relación con los aprendizajes efectivamente logrados y significativos que adquieren los alumnos en cuanto a conocimientos, habilidades y actitudes?
En la actualidad, podríamos dar cuenta de nuevos hechos en el campo del conocimiento que profundizan aún más la segmentación, este es el caso de que, en las escuelas para alumnos con nivel socioeconómico alto, estos pueden apropiarse de herramientas más complejas y sofisticadas en la adquisición de nuevos conocimientos. Esto les permite adquirir aquellas competencias necesarias para resolver distintas problemáticas en este mundo globalizado y estar mejor capacitados para incluirse en el competitivo mercado laboral. Esta idea de la importancia de la posesión del conocimiento, muestra los nuevos valores de las sociedades actuales. Es importante reconocer que el conocimiento constituye una variable sumamente importante en la explicación de las nuevas formas de organización social y económica. Son recursos fundamentales en la sociedad actual la información, el conocimiento y las capacidades para producirlos y mejorarlos. Se asumen así dos dimensiones de la calidad de la educación, que Tenti Fanfani describe de la siguiente manera:
“Una tiene que ver con el desarrollo de conocimientos y aptitudes. Esto es lo que se denomina el ‘rendimiento’ y es lo que mide las pruebas tradicionales.
Asociado con lo anterior, el que aprende no sólo incorpora información y capacidades genéricas y específicas, sino que también desarrolla un tipo de relación (o una actitud con el saber y la cultura).
Una segunda dimensión del aprendizaje que provee un importante criterio de calidad de la educación tiene que ver con la cuestión ético-política. Es lo que algunos denominan aspecto ‘valoral’ de la educación e inclusive todo lo relacionado con aquellos valores sociales como la solidaridad, la sinceridad y veracidad de la comunicación, la moralidad, las virtudes cívicas, etc.”
En este contexto la reflexión acerca del papel de la educación en la sociedad y en su desarrollo, implica abordar el doble problema de definir los conocimientos y las capacidades que exige la formación del ciudadano y la forma institucional a través de la cual ese proceso de formación debe tener lugar.
La escuela fue creada para transmitir una serie de valores acordes a una organización institucional tradicional relacionada con la conformación de los estados nacionales, pero el proceso de cambio social actual nos obliga a reformular las preguntas sobre los fines de la educación, sobre quiénes asumen la responsabilidad de formar a las nuevas generaciones y sobre qué legado cultural, qué valores, qué concepción de hombre y de sociedad deseamos transmitir.
De esta manera partimos de la base de que aceptamos un proceso de transformación social, que nos muestra la aparición de nuevas formas de organización social. Uno de estos cambios, se aprecia en los modos de producción, donde la transformación tecnológica, la globalización y la competitividad modificaron la organización del mercado de trabajo. Lo novedoso en este proceso de transformación es el papel que desempeñan el conocimiento y la información. Las nuevas tecnologías basadas en la informática permiten la producción de artículos adaptados a diferentes clientes. Aparecieron conceptos como el de fábrica flexible, adaptable a mercados cambiantes, expresados en nociones como polivalencia, trabajo en equipo, cooperación, creatividad, etc.
Esto requiere una distribución diferente de la inteligencia. En modos de producción Fordistas y Tayloristas, se precisaba una organización del trabajo jerarquizada, piramidal donde quien tenía el puesto mas alto se suponía era el creativo e inteligente mientras los demás ejecutaban sus instrucciones.
En las nuevas formas de organización productiva, se da una relación en apariencia más plana y abierta, donde la inteligencia se distribuiría homogéneamente; aunque la realidad muestre que las decisiones son tomadas por unas pocas manos.
No obstante esto, me parece que la escuela puede tomar y adaptar a ella algunas ideas del discurso del mercado laboral. En este sentido, la capacitación permanente y la creatividad y el trabajo en equipo podrían ser algunos ejemplos que contribuyan a la formación del ciudadano.
¿Trabajamos en equipo en las escuelas? ¿Trabajan nuestros alumnos en equipo? ¿Conformamos los docentes equipos de trabajo?
Por otro lado, los cambios en la actualidad se relacionan con las nuevas tecnologías que cambian nuestra manera de pensar y modifican la naturaleza de la comunidad como área en la que se desarrollan nuestros pensamientos. ¿Estamos formados los docentes para que las nuevas tecnologías irrumpan en el aula? Esto si pensamos que nuestros alumnos viven es uso de estas herramientas como natural y los docentes queremos verlas de lejos.
Todo esto, sin duda, tiene un efecto directo en la vida política, en la manera en que definimos la democracia. Es en este contexto que afirmo, que el conocimiento constituye una variable importantísima en las nuevas formas de organización social y económica, que nosotros, desde una mirada educativa, no podemos obviar a la hora de pensar la calidad de la educación. Comienzan a interesarse por el tema educativo, otros sectores sociales relacionados con el aparato productivo, proponiendo un cambio de actitud frente al conocimiento, tomando a este como una forma democrática de acceso al poder. De esta manera, un mismo conocimiento puede ser utilizado por distintas personas con diferente creatividad, provocando diferentes modos de circulación, mayor intercambio, permitiendo un funcionamiento democrático de la sociedad. Vale la pena hacer una breve alusión a que el concepto de “inteligente” al cual se aludió, se refiere tanto a capacidades cognitivas como no cognitivas (afectos, emociones, imaginación y creatividad).
Hoy en día la competitividad de una sociedad depende de la calidad de su fuerza de trabajo para lo cual la educación debe tender a formar ciudadanos con capacidades tales como “el dominio de la lengua, la comprensión de los fundamentos de las ciencias y de las nuevas tecnologías, el pensamiento crítico, la capacidad de analizar un problema, de distinguir hechos y consecuencias, la capacidad de adaptarse a situaciones nuevas, la capacidad de comunicarse y de comprender al menos una lengua extranjera, la capacidad de trabajar en equipo, el gusto por el riesgo, el sentido de la responsabilidad y la disciplina personal, el sentido de la decisión y el compromiso, la iniciativa, la curiosidad, la creatividad, el esfuerzo de profesionalidad, la búsqueda de la excelencia, el sentido de la competencia, el sentido del servicio a la comunidad y el civismo”
En este desarrollo cabría repensar la relación educación-trabajo, ya que las nuevas modalidades de producción deben ser analizadas en un marco más global del mercado de trabajo y de las relaciones sociales, y no sólo desde un punto de vista puramente técnico. En este contexto global, hay que superar la dicotomía entre capacidades y ámbitos de desempeño, lo que sin duda va a afectar el equilibrio entre contenidos y cobertura del aprendizaje. El desempeño productivo y el desempeño ciudadano reclaman las mismas capacidades y competencias, pero existe el problema que el desempeño productivo las reclama para el núcleo de trabajadores, mientras que el desempeño ciudadano las reclama para todos, ya que debe apuntar a su carácter democrático.
Así la demanda de calidad para todos, basada en el supuesto de que todos los seres humanos son capaces de aprender, constituye la alternativa socialmente más legítima. Ningún sistema que esté basado en la exclusión, la segmentación y el autoritarismo y que además sea desarticulado, puede sustentarse a largo plazo.
Las alternativas del desarrollo social siempre giran alrededor de las opciones clásicas entre democracia o autoritarismo, equidad o desigualdad, libertad o dominación. La expansión de las nuevas tecnologías, para algunos es promesa de todas las utopías democráticas, mientras que para otros constituye una amenaza destinada a reforzar las desigualdades y los controles sobre los ciudadanos. Seguramente no será ni lo uno ni lo otro sino una franja intermedia entre ambas en donde lo importante será reconocer que para nuestros alumnos son parte de su vida cotidiana y que nosotros como docentes debemos incluirlas en nuestras prácticas.
Para la elaboración de una propuesta educativa democrática, en el marco de las nuevas demandas de la sociedad a la escuela, hay un primer aspecto que debe ser discutido en forma urgente: ¿cuál es el sentido de la acción educativa?
Asumir la formación de la personalidad como tarea indelegable de la escuela, redefine todas las dimensiones de la institución escolar: definición del currículum, criterios de evaluación y el personal docente. La tendencia actual se propone dotar de mayor autonomía a los establecimientos escolares.
De acuerdo a esta propuesta, la autonomía de las escuelas permitiría adaptar los componentes básicos del trabajo pedagógico a las características y exigencias de la población a la cual brinda sus servicios.
La fundamentación teórica en favor de la autonomía, tiene dos fuentes principales: las teorías del aprendizaje y las teorías de las organizaciones.
“Con respecto a las teorías del aprendizaje, el constructivismo brindó los fundamentos para la propuesta de dejar a los establecimientos y a los propios docentes buena parte de las decisiones en términos curriculares, permitiendo de esta forma un proceso de aprendizaje basado en la experiencia acumulada tanto por los alumnos como por el equipo docente. Con respecto a la gestión y organización de las instituciones, en los últimos años ha aparecido con fuerza una tendencia orientada a transformar las grandes organizaciones burocráticas en redes planas de instituciones más pequeñas, responsables de decisiones destinadas a mejorar la eficacia de la producción y el ajuste a las necesidades de los clientes.”
En los espacios curriculares se hace necesario una presentación de los objetivos que se proponen y (con respecto al modelo de escuela tradicional) un mayor nivel de libertad de elección. En este contexto es necesario repensar los métodos de enseñanza, tomando como base propuestas de trabajo colectivo que favorezcan un abordaje interdisciplinario del conocimiento.
En el modelo tradicional, basado en brindar informaciones y conocimientos, las metodologías eran frontales. No había ni trabajo pedagógico personalizado ni trabajo grupal o de equipo. La cohesión social se lograba más bien como producto de la acción global del “sistema”, y no a través de las prácticas pedagógicas escolares.
Promover la integración y la cohesión social sobre la base de compromisos y acuerdos libremente discutidos asume un carácter claramente progresista.
La función de integración social de la educación, deberá ser redefinida a partir de la preparación para el trabajo en equipo, para el ejercicio de la solidaridad, para el reconocimiento y el respeto a las diferencias. Esta formación exige articulación entre el grupo y el individuo: ser miembro activo de un equipo implica disponer de algo propio para aportar.
Lo importante no es introducir nuevas tecnologías por sí mismas, sino nuevas metodologías que permitan al maestro librarse de brindar información, o realizar tareas administrativas, para permitirle reforzar la enseñanza personalizada y el trabajo en equipo.
El cambio ofrece a la escuela un nuevo desafío pedagógico, que consiste en promover conductas donde el equipo y no el individuo aislado sea el factor de éxito y donde el triunfo no signifique eliminar a los otros.
Como síntesis de lo desarrollado en estos últimos párrafos, podríamos decir, que la propuesta de una acción educativa ligada al respeto a la diversidad, tanto personal como colectiva, implica una organización institucional que refuerce la posibilidad de funcionamiento autónomo de los establecimientos educativos. Esto supone, pasar de una lógica basada en las pautas de funcionamiento de un sistema a una lógica basada en las pautas de funcionamiento de una institución. Lo que debe quedar muy claro, es que no se trata de abandonar toda idea de sistema, sino, al contrario, de permitir que lo que ha legitimado su aparición, esto es, el fortalecimiento de la cohesión y de la integración, pueda lograrse en forma activa.
Podría suceder que el modelo inverso, basado en un conjunto desarticulado de instituciones libradas a su propia lógica de funcionamiento, conduzca a la atomización, al refuerzo de la segmentación y a la fragmentación social por la vía de la fragmentación educativa.
La articulación y construcción de un sentido cívico de responsabilidad y justicia colectiva deberá ser puesta en marcha, sin dejar de ser discutida y negociada de forma permanente. El diseño institucional de la acción educativa (y las dimensiones que lo conforman), debe afrontar este desafío, y no permitir que la adecuación a las diferencias se convierta en adecuación a la desigualdad y se rompa la cohesión social mínima indispensable para la existencia de una vida en común.
“...La compensación de diferencias está en el centro de una estrategia educativa basada en el principio de justicia. Pero esa compensación de diferencias entraña un papel activo de la política, del estado y, en consecuencia, de los mecanismos de consenso”.
Pero ¿Cuál es el momento oportuno y cuáles son los pre-requisitos que deben existir para que la decisión de otorgar mayor autonomía no sea un salto al vacío?
El punto central de toda autonomía pedagógica es el que se refiere al docente, ya que la autonomía institucional implica autonomía profesional.
¿No deberíamos conformar un nuevo perfil docente, que no se limite a poner en práctica un diseño elaborado por otros, sino más bien que lo recree y enriquezca con aportes propios?
Para la elaboración del Proyecto Educativo Institucional, es preciso que se produzca cierta “convivencia” entre los miembros, cierta capacidad de entenderse en torno a un proyecto común. En este contexto, el proyecto puede ser movilizado en función de las iniciativas de cada uno de los participantes y usuarios, y no solo de la cúpula, el equipo de conducción.
Se convierte así en una alternativa de propuesta educativa con una lógica democrática. Esta democratización se refiere al funcionamiento interno, a los mecanismos de comunicación y de intercambio. Las reformas en el estilo de gestión tendientes a estimular la definición de perfiles institucionales y proyectos por establecimiento constituyen la base administrativa para promover el trabajo en equipo de los docentes.
Además del trabajo individual aislado, la cultura profesional del docente se caracteriza por un fuerte escepticismo frente a las innovaciones, particularmente las innovaciones que suponen compartir autoridad y responsabilidad. Pero en toda innovación educativa, una de las condiciones del éxito es el compromiso y la participación activa de los docentes.
A lo largo de su formación, es él el que se va apropiando de saberes, es decir, de un conjunto de informaciones provenientes del campo científico y pedagógico y de estrategias que le permiten comprender e interpretar los problemas de la práctica educativa y el diseño, desarrollo y evaluación de modos de intervención adecuados a las condiciones del contexto.
Toda innovación educativa real, debe reconocer estos saberes, generar espacios institucionales para abordarlos y problematizarlos. Brindar diferentes alternativas de formación en servicio que permita abordar los esquemas prácticos de acción y los esquemas teóricos que constituyen los saberes del docente. En palabras de Jimeno Sacristán:
“El profesor posee muchas teorías inconexas, desarticuladas, inestables, compuestas por elementos incoherentes y hasta contradictorios entre sí, acrisoladas en el curso de su experiencia como alumno, como aprendiz de profesor, como profesor y como miembro de una cultura. Ese bagaje de teorías implícitas o creencias pedagógicas es el componente real de la racionalidad pedagógica, de lo que el docente dispone en su práctica”
Podemos diferenciar tres tipos de saberes:
“El saber sustantivo se refiere al conocimiento de las disciplinas o áreas curriculares, de la estructura epistemológica, tanto en lo sustantivo como en lo sintáctico, de su significación educativa y de su dimensión social e histórica.
El saber pedagógico es el que posibilita que el docente intervenga para facilitar la reconstrucción del conocimiento científico en el alumno, incluye el conocimiento sobre el currículum, los alumnos y sus características, los problemas de la actividad profesional, etc.
El saber contextual es el saber acerca de la institución educativa, el sistema educativo, sus leyes y normas que enmarcan la tarea docente, las dimensiones filosóficas, sociales e históricas de la educación, etc.”
El eje del saber pedagógico está constituido por la transposición didáctica, es un proceso de transformación adaptativa por el cual el conocimiento erudito se constituye en conocimiento a enseñar y éste, en conocimiento enseñado (Chevallard, 1.980).
La transposición didáctica supone, ineludiblemente una selección de contenidos a enseñar. Por contenido se entiende “todos los aprendizajes de los alumnos en la escuela”. Incluye informaciones, pero también los procesos de pensamientos u operaciones mentales para el manejo y uso de la información, las actitudes y los valores, comprende los contenidos explícitos y también los implícitos, frutos del curriculum oculto.
Finalmente todo el sistema educativo funciona o debería funcionar para la formación de un sujeto, es decir el alumno. El modo como se lo conceptualice tiene íntima relación con la calidad de la educación que pueda recibir, en tanto definirlo implica a su vez otro aspecto del curriculo como es el concepto de aprendizaje, y por consiguiente el de enseñanza.
En general, el alumno (niño) es conceptualizado desde el adulto, lo que significa que se tiene al alumno como parámetro y se ve al niño como sujeto en vías de ser...adulto. Desde esta mirada el niño carece de pensamiento propio, se lo ve como una página en blanco en la cual la escuela escribe sus enseñanzas. Parecería que el niño como sujeto debe recorrer un camino progresivo de menos a más. No tendría opiniones válidas ni conciencia moral. Así la función de la escuela seria socializar a partir de encauzar el comportamiento moral del niño.
La lectura que se hace del alumno desde la carencia, no es evidentemente en el reconocimiento de lo que es sino en su distancia al deber ser. El deber ser como lo socialmente aceptable, ubica las metas educacionales en el adulto como ciudadano integrado y cooperativo. La distancia que existe entre el alumno y la norma deseable, es una necesidad que define el espacio de lo que hay que hacer. En este espacio es donde se sitúa la tarea educativa, buscando conducir al alumno a conductas socialmente aceptables. Desde esta perspectiva el alumno queda negado en la medida en que se le observa como dato educativo en relación con la norma deseable. Es decir, es leído desde la norma y no desde lo que él es. Atender al interés del alumno seria reconocer lo significativo para el sujeto con el fin de canalizarlo en el ejercicio de una actividad que ofrecida y orientada por la escuela, cambie la conducta hacia la dirección deseable. No se debate la posición y relación del sujeto con el mundo. En conclusión el alumno es negado en pos de los objetivos y métodos educacionales.
El solo hecho de que el docente pueda preguntarse ¿quién es el alumno?, puede contribuir al mejoramiento de la calidad de la educación mediante una mirada que tenga como intención recuperar un saber acerca del sujeto. La escuela debe cambiar su apreciación de niño. El alumno es una fuente de conocimientos válidos en sí mismos y no sólo un medio para programar una acción educativa eficiente, pues sino desconocen al sujeto con el cual pretenden trabajar.
Tal vez el desafío sea repensar la educación desde una perspectiva de enseñanza que tenga en cuenta al alumno, y analizar qué tipos de conocimientos y competencias puede desarrollar la escuela, formulando una propuesta pedagógica tendiente a “... lograr una formación personal y social que garantice el ejercicio de la ciudadanía junto a una formación que prepare para la integración al mundo del trabajo y la continuación de los estudios “.
La formación del alumno debe aspirar a la reflexividad, autonomía, juicio crítico, compromiso social, capacidad para la resolución de problemas de la vida diaria, indagar sobre la realidad, tomar decisiones, optar, crear, operar sobre su realidad y transformarla, moverse por sí mismo, trabajar en equipo, acciones que aún no logran penetrar al interior de la tarea aúlica.
Hablar de estas competencias es indispensable para establecer vínculos entre los requerimientos y demandas al sistema educativo en relación a la transformación productiva, tendientes siempre a la igualdad de oportunidades, incorporando a las minorías, sin perder de vista la necesidad de hacerlo desde asumir la democracia como forma de vida.
CONCLUSIÓN:
La calidad educativa es un propósito esencial de la política educativa, por el cual debe lograrse la igualdad real de oportunidades y el derecho de todos a aprender, como lo enuncia nuestra Constitución. Esa igualdad de oportunidades no significa que todos accedan a la escuela, sino que accedan a la escuela que necesitan, teniendo en cuenta su realidad social y cultural y no, simplemente desde el punto de vista de las clases altas.
De esta manera se estará teniendo en cuenta al alumno como sujeto en proceso de aprendizaje, y dicho proceso se realizará basándose en contenidos significativos que partan y se apliquen en la realidad personal, laboral y social del sujeto que aprende. Para esto, el docente es quien debe proveer y facilitar las herramientas, a través de los contenidos, para que el proceso de enseñanza y aprendizaje sea exitoso en relación con los propósitos educativos que se tengan.
Partiendo de la base que el aprendizaje es el proceso esencial de la función educativa, mediante el cual el sujeto asimila conocimientos significativos culturalmente, a la vez que construye su identidad.
Entendiendo la enseñanza como el proceso donde el docente es el eje posibilitador de herramientas a partir de las cuales el alumno podrá apropiarse y transformar la cultura. Con herramientas quiero significar, todos aquellos contenidos, tanto conceptuales, como procedimentales y actitudinales que revistan significatividad. Sin perder de vista que la educación es una producción colectiva de conocimientos en oposición a un saber absoluto, y pensando a la institución escolar como un espacio de producción cultural. Un lugar de transmisión de saberes en términos de intercambio. Promoviendo el vínculo y la discusión entre diferentes, teniendo claro que el diálogo y el intercambio son el límite a toda tentativa de imposición de un solo modelo de personalidad.
Para que esto se produzca, quienes interactúan en este espacio, deben considerarse y considerar a los demás como protagonistas históricos de un proyecto común, sin desconocer que los encuentros y desencuentros siempre producen algún tipo de efecto, y que en este espacio se articulan relaciones de poder. “Cada persona, como cada pueblo, pueden algunas cosas y otras no, por eso, hay intercambio cultural, una producción”.
En este escenario, se hace necesario revisar el vínculo entre calidad y cantidad del servicio educativo. Qué se enseña y quiénes deben aprender son dos cuestiones que forman parte de un solo problema, ya que se convirtió en un factor central en la distribución del poder y de la riqueza. Definir mecanismos de acceso al conocimiento está en el centro de los debates sociales. Hoy en día el conocimiento adquiere un status de valor, otorgando mayores retribuciones a aquellos que lo posean. Los individuos autónomos, capaces de adaptarse a los cambios permanentes y de enfrentar sin cesar nuevos desafíos, son aquellos que estarán en condiciones de abrirse caminos alternativos en el mercado laboral. Porque si los mejores puestos están destinados a las clases altas, es justo que las clases populares tengan herramientas para conseguirse un mejor lugar. Un ejemplo de esto pueden ser las fábricas recuperadas.
Por esto se hace necesaria una educación tendiente a producir hombres completos, es decir una educación polivalente. La misión de la educación estaría en ayudar a cada individuo a desarrollar todo su potencial para devenir un ser humano completo y no simplemente un instrumento de la economía. La adquisición de conocimientos, debe acompañarse de la educación del carácter de una apertura cultural y del despertar de la responsabilidad social.
Formar para el trabajo y formar para la ciudadanía reclaman las mismas actividades. Pero el conflicto, la tensión, la crisis, vuelven a denotarse en lo cuantitativo: definir cuántos y quiénes tendrán acceso a esta formación.
El vínculo entre calidad y cantidad, hace agua cuando se genera una política educativa en la que la capacitación para el trabajo y la formación del ciudadano exigen las mismas actividades; con lo que desaparecería el problema de la calidad. Pero bajo el supuesto de calidad para todos, surge la pregunta ¿Para cuántos...?. El problema comienza a girar alrededor de cuántos y quiénes tendrán acceso al conocimiento.
Esto nos llevaría a una mayor fragmentación tanto en el campo laboral como en el campo social.
No existe sistema educativo que basado en la exclusión y el autoritarismo pueda sustentarse a largo plazo. Por eso, la demanda de calidad tiene que orientarse hacia la calidad para todos lo seres humanos con capacidad de aprender sin importar el origen socio económico.
Una sociedad educada sin duda queremos todos. El problema es... ¿Educada para qué? ¿Para que sigan existiendo la desigualdad y la miseria? Me parece que esa educación carece de calidad aunque pueda ser eficiente.
La desigualdad social existió siempre. Pero creo que a donde hay que apuntar es a lograr que las clases sociales, y que las desfavorecidas especialmente, tomen conciencia del conflicto en el que están inmersas, y a partir de allí comprendan su realidad y encuentren alguna vía para el cambio. Apuntar a construir sujetos críticos, que puedan dar cuenta de lo que son y así elegir. Dentro de este marco, no sólo los alumnos sino también los docentes deben ser críticos. Para ello la política educativa deberá tener en cuenta las perspectivas sociales, pedagógicas, culturales y económicas, mediante una asignación de recursos coherente con las necesidades y equitativa en los distintos niveles. Asegurando un seguimiento del proceso que permita rediseñarlo y retroalimentarlo.
Autora:
Alejandra Paula Gómez
Año 2006
BIBLIOGRAFÍA:
“Gestión educativa en América Latina. Construcción y reconstrucción del conocimiento”. Benno Sander. Edit Troquel.
“Gerencia de la calidad total”. Hernando Mariño Navarrete. Tercer mundo editores.
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“Invertir en el futuro. Definir las prioridades educacionales en el mundo en desarrollo”. Jacques Hallak. Edit Tecnos.
“Propuesta para el debate en torno a un propósito formativo organizador de nuevos diseños curriculares, desde la educación inicial hasta la polimodal: la formación de competencias”. Cecilia Braslavsky.
“Algunos lineamientos e interrogantes para enmarcar la reflexión y el debate”. Bibliografía de la cátedra de Política Educativa, UNLZ.
“Los contenidos en la reforma. Enseñanza y aprendizaje de conceptos, procedimientos y actitudes.” Cesar Coll y otros. Edit. Santillana.
“El concepto de calidad de la educación”. Verónica Edwards. Instituto Fronesis. Libresa.
“El nuevo pacto educativo. Educación, competitividad y ciudadanía en la sociedad moderna. ”Juan C. Tedesco. Alauda Anaya.
“Respuesta a la crisis educativa. Primer año del colegio secundario”. Artículo de Daniel Filmus
“La otra reforma. Desde la educación menemista al fin de siglo.” Adriana Puiggros. Edit. Galerna.
“La Obra. Revista de educación” N° 920. Artículo: Calidad de la educación. Vilma Frattari.
“El sistema educativo argentino. Características y problemas”. Artículo de Silva Jauregui, María L. Lemos y Norma Paviglianiti.
“Anteproyecto de la Ley Nacional de Educación”, año 2006.
Concuerdo con tu inquietud, empero la desigualdad social es histórica y no siempre existió. Efectivamente nuestro rol es dotar de herramientas al niño para obtener información, analizarla, procesarla, aplicarla, etc., transformando la realidad, afín de enfrentarse competitivamente a este mundo globalizado.
Muy bueno el aporte de la autora. Quisiera agregar que hoy todas las miradas apuntan solamente a aquellos que dicen ser"Pobres",que tal vez lo sean.Pero en este país si no sos acreedor de un "plan. . .pro miseria" no contas para nada, por más que se sea laburante, a veces no te alcanza por que con los sueldos de morondanga no llegas, pero como sos laburador y tenes una entrada que te coman las cucarachas, total están los que no hacen nada para salir de su miseria y a esos si hay que darles,y sus hijos ya forman esa mentalidad, "esperar a que le den".
repensar al alumno como sujeto pensante, participe y credor de su propio saber es tarea del docente.
En mi ciudad, hace poco se vivió el I congreso distrital "Educación, desafíos y alternativa" y fue muy grato participar de un foro en el que alumnos y docentes reflexionaban sobre la escuela y lo que pretendemos de ella.Por parte de los alumnos se pidió asignaturas que tuvieran que ver con la salida laboral como computación e idiomas (vivo en la provincia de buenos aires y es real que casi ninguna escuela del estado posee sala de computación para trabajar como se debe). A esto se agregó que sólo esta puesta la mirada en aquellos alumnos problemáticos y aquel que cumple con todo no es reconocido o valorado porque, claro está cumple con la norma. También se sumo la falta de ganas de algunos docentes en actualizarse, aprender, flexibilizar, apuntando a los mayores.
Se pidieron pasantías laborales para escuelas de bachiller común, como lo hacen aquí las escuelas técnicas.
Se pidió pongan atención a quién otorgan becas de estudio porque muchos de esos alumnos sólo buscan cobrarlas y se dedican a molestar en clases impidiendo el trabajo.etc. etc. etc.
Si por un momento pudieramos escucharlos sentarnos a reflexionar en serio, coincidiríamos seguro en algo. Creo que no se ven pensados ni escuchados ni valorados y es ahí donde concluyen "la escuela no sirve para nada".
Señores, lamento comunicarles, es tarea nuestra poder cambiar esta realidad. Miremos al otro como ese otro que es, pongámonos en su piel en su lugar y miremos al mundo también desde allí. No juzguemos desde nuestra mirada sino desde la del otro. Quizás allí sea cuando entendamos y podamos cambiar.
Saludos a todos, Cecilia.
Me parecio excelente y concuerdo en muchos puntos con la autora, a esto tambien se tendria que agregar el pensamiento critico, pero tambien se formula el manejo de la capacitacion docente en una herramienta fundamental la Investigacion, donde los docentes somos participes dentro de la institucion, aportando datos para llegar a la tan anciada calidad educativa.
Saludos Victor
hola soy estudiante de ciencias de la educacion de la UNNE y estoy en cuarto año, realizando un trabajo para la catedra de economia de la educacion sobre cual seria la mejor propuesta educativa..y esto me ayudo bastante para relacionar calidad con equidad la verdad son dos conceptos que deberian ir de la mano pero nuestro sistema cada dia mas los separa..
gracias..si pudieran aportar algunas ideas me gustaria recibirlas a mi correo, gracias.
Me intereso mucho la perpectiva de tu artículo ya que la educación actual tiene prisa por dirigirse a competencias y deja de lado muchas de las ideas que planteaste. Soy estudiante de doctorado y me gustaría estasr en contacto contigo para establecer temas en común. Soy mexicana.
guau...hay mucha informacion de ley de escuela pero no la que yo nesecito y exijo un derecho
hola muy inteeresnate lo q escribes ymuy scierto estaba buscando infomacion sobre los derechocs de educacionq uno debe saber para q no haiga abusos de parte de la intiucion en laq uno esta en este caso yo toy en la univery bueno han metido mas de 60 alumno y no es posible q esto suceda yaq no aprendo bien y encima e llevado dos ve ees porq esto sucede quisiera q me ayudaras cuales pueden ser mejor mi queja porfavor
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