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EL PROCESO DE ADQUISICIÓN DEL CONOCIMIENTO

Un adecuado dominio y conocimiento del mecanismo por el cual el hombre adquiere los conocimientos, sería un gran adelanto en todos los órdenes de la actividad humana, desde la educación infantil hasta la formación y perfeccionamiento de profesionales. Ello nos lleva a exponer los aportes de la Logosofía al respecto.

Las preguntas básicas son:
1) ¿Qué es un conocimiento?
2) ¿Cómo adquiere el hombre los conocimientos?

1) Los conocimientos son “aptitudes adquiridas conscientemente” (1)
Una aptitud es, según el diccionario, “suficiencia, idoneidad para obtener y ejercer un empleo o cargo; capacidad, disposición natural para algún arte o ciencia”.
Podríamos en consecuencia simplificar el concepto diciendo que un conocimiento es la capacidad adquirida de hacer algo.
Encontramos aquí con una diferencia fundamental con respecto al concepto común: estar informado, haber leído o estudiado un tema no sería poseer conocimientos con respeto a ese tema.
Además, la Logosofía indica: “el conocimiento es el principio y fin de todas las cosas y único objeto de la vida del hombre” (2) otorgándole importancia trascendente al proceso cognoscitivo y proponiendo con ello una respuesta concreta a uno de los interrogantes básicos de la filosofía.

2) En cuanto a la segunda pregunta: un conocimiento se adquiere a través de un proceso que tiene tres etapas sucesivas perfectamente definidas; ellas son:
a) Recibir una información y entenderla.
b) Experimentar los conceptos recibidos, verificando, en la aplicación, su exactitud. Esta etapa concluye cuando “el acierto en la aplicación convierte la enseñanza en conocimiento” .(3)
c) La tercera etapa “configura el dominio del conocimiento y la creación de nuevas aptitudes” ... “El ejercicio habitual de las aptitudes conscientemente adquiridas las va perfeccionando” (1)

APLICACIÓN
Recurriremos a un ejemplo simple para facilitar la comprensión de lo expuesto: supongamos que una persona desea adquirir un conocimiento que no tiene, por ejemplo, quiere aprender a nadar.
En la realización de la primera etapa lee y estudia un libro sobre natación y entiende lo que allí se explica. Al terminar de hacerlo queda capacitado para hablar con fundamento sobre la natación, emitir opiniones al respecto y distinguir los distintos estilos en que se puede practicar ese ejercicio.
En este estado, si su locuacidad lo permite, podrá dar clases teóricas sobre natación; pero no sabe nadar.
Pasando a la segunda etapa, comenzará a tratar de poner en práctica aquello que estudió.
Concurriendo a un natatorio y con la ayuda de un docente idóneo irá experimentando lo entendido. De cada error o de cada pequeño éxito en la aplicación, extraerá una fracción de conocimiento que llamaremos “comprensión”.

Es importante destacar la diferencia existente entre “entender” y “comprender”. Por ejemplo: al estudiar el libro el futuro nadador habrá entendido la forma en que hay que respirar cuando se nada, tomando el aire por la boca cuando esta se encuentra fuera del agua y exhalándolo por la nariz bajo el agua.
Es probable que esa indicación le haya resultado clara cuando la leyó y que en esa oportunidad haya entendido las causas por las cuales se debe respirar de esa manera; pero al intentar poner en práctica esa forma de respiración seguramente tropezará con inconvenientes, dado que no es la forma natural de respirar y el intento primero probablemente no será exitoso: entrará agua por su nariz, tenderá a ahogarse, etc. Durante la práctica irá “comprendiendo” como se realiza esa forma de respirar, es decir irá uniendo lo que “entendió” con el resultado de la experimentación, lo que constituye una “comprensión”. “La comprensión no es el conocimiento, pero sí un medio para llegar a él”. (4)

Culminará la segunda etapa con la acumulación progresiva de comprensiones logradas a lo largo de la práctica -es decir de la experimentación- llegando finalmente al momento en que en forma automática y natural efectuará todas las maniobras que le permitirán desplazarse libremente en el agua. En ese momento habrá adquirido el conocimiento buscado, es decir la capacidad de nadar, y ya no cometerá más errores.

La tercera etapa: por el resto de su vida, cada vez que practique la natación, esa persona agregará algo al conocimiento logrado, perfeccionándolo, porque el proceso de adquisición del conocimiento no termina nunca, es infinito.
Además, un conocimiento adquirido por medio de este proceso nunca se pierde; podrán pasar años y años sin que el individuo practique la natación, pero en el momento en que deba recurrir a ese conocimiento lo encontrará allí, en su conciencia, incorporado definitivamente a su vida.

El sencillo ejemplo que hemos dado explica la forma en que se desarrolla el proceso de adquisición de cualquier conocimiento, por elevado o complejo que fuere.
Pueden existir alternativas; por ejemplo un concepto nuevo que se reciba permitirá “comprender” algo que se vivió en el pasado y que no había sido comprendido por falta de esa información, por ausencia de ese concepto. El proceso es el mismo, aunque esté invertido el orden en que suceden los hechos.

Destacamos aquí algo importante: durante la primera etapa del proceso -la de recibir información- el individuo no dispone de los elementos necesarios para distinguir la verdad del error; ello le resultará factible recién en el desarrollo de la etapa experimental. Por ejemplo: durante ka primera etapa podría recibir informaciones contradictorias sobre un mismo tema y, sin la verificación experimental, estaría casi totalmente impedido de discernir cuál es la información correcta y cuál la errónea.
En los programas de estudios secundarios y universitarios esto origina la acumulación memórica de información no verificada, recargando la memoria con grave detrimento de la actividad mental. “Lo que se aprende de memoria sin que el discernimiento haya seleccionado la parte de verdad que pudiera comprender lo aprendido, forma el sarro de las mentes.” (5) “La memoria física es ficticia y falla continuamente. La conciencia de los hechos fija las imágenes y el recuerdo es perenne”. (6)
Esto en la práctica se traduce en la acumulación de información no verificada, lo que lleva a la confusión, al desestímulo y, muchas veces, al abandono del aprendizaje.
EL PROCESO DE ADQUISICIÓN DEL CONOCIMIENTO EN LA INFANCIA
Hemos utilizado el ejemplo de un adulto realizando un aprendizaje; en ese caso la base para el proceso son los conceptos, comprensiones y conocimientos anteriores: el nadador tenia conocimiento de que otras personas nadaban, o habían aprendido antes que él.
No sucede así cuando se trata de impartir enseñanzas a un niño; la mente infantil es terreno virgen donde no existen conocimientos o conceptos previos que sirvan de base.
“Todo el período comprendido dentro de lo que se llama infancia se desarrolla de muy diferente modo que en el transcurso de otras edades. Durante ese período el mecanismo mental del niño permanece poco menos que estático, con exclusión de la imaginación, que juega en él un papel principalísimo”. (7).... “en el niño existe una razón al igual que en el adulto, pero aquel no puede utilizarla ni servirse de ella” .... “La razón es y no es una facultad; existe y no existe y solo acciona en base a los conocimientos. Es el conocimiento lo que le da la vida; sin él no podría ejercer su función directriz como la facultad central de la mente, pues el conocimiento constituye su razón de existir”.. (8)

Nos encontramos aquí con un problema básico: el desconocimiento generalizado de la constitución del sistema mental y su funcionamiento. Generalmente en la consideración de estos problemas se confunden funciones distintas entre sí, como razonar, pensar, recordar, imaginar, etc.
Además se desconoce la génesis, naturaleza y actividad de los pensamientos, factores fundamentales de la conducta humana. Ese desconocimiento impide al individuo comprender sus propias experiencias, llevándole a la confusión, al escepticismo y a concepciones erróneas con respecto a sí mismo, a su vida y al sentido mismo de su existencia. .
Ello ha originado gran parte de los errores pedagógicos que se han cometido y que se continúan cometiendo. Obligadamente debemos remitir en ese sentido a la bibliografía logosófica, donde esos aspectos son tratados en profundidad, dado que su consideración escapa totalmente al objetivo de este trabajo. Por lo tanto nos limitaremos a señalar los mecanismos mentales que intervienen en el proceso que nos ocupa.

EL APRENDIZAJE EN LA INFANCIA
En el niño, como se ha expresado más arriba, la facultad de razonar no funciona por falta de conocimientos. Esa falencia debe ser suplida por la razón del adulto -padre o docente- inculcando en él los conceptos que habrán de ir poniendo en funcionamiento su inteligencia.
Inculcar significa grabar en la mente infantil aquello que se transmite. Con ello se cumple la primera etapa del proceso de adquisición del conocimiento: el niño recibe información, la entiende y la acepta.
La acción del docente debe continuar enriqueciendo la inteligencia infantil, induciendo en ella la realización de la segunda etapa -la experimental- para que las comprensiones vayan conformando los conocimientos. Esto implica llevar al niño a la comprobación de todo cuanto se le ha inculcado, de manera que llegando a la juventud su inteligencia funcione libremente, convirtiendo los conceptos inculcados en conocimientos propios.
Cuando esto no ocurre, cuando se interrumpe ese proceso sin llegar a completarse, los conceptos inculcados se convierten en creencias; el niño cree lo que se le ha enseñado, pero no realiza el imprescindible trabajo de asimilación de lo recibido, completando el proceso ya señalado y haciendo que sus facultades de pensar y razonar -en especial- efectúen la tarea de incorporar el nuevo conocimiento a la conciencia.
La información recibida ingresa entonces solamente en la memoria -facultad de recordar- y este funcionamiento anómalo recarga esa función, obligando a un esfuerzo antinatural que resulta penoso e ineficiente.
Esta es la causa básica del habitual rechazo del educando al esfuerzo de estudiar: se convierte el aprendizaje -tarea naturalmente atractiva y agradable- en una penuria cotidiana.
Todo esto paraliza la función de pensar del niño, baldando su inteligencia y produciendo la psiqueálisis. Lo recibido queda en la memoria y la imaginación admite lo inculcado sin el imprescindible discernimiento; la inteligencia está impedida de actuar correctamente y se va configurando un mecanismo mental de deficiente contacto con la realidad de la propia vida. La gestación de las características del hombre masa tiene este origen.

LA PSIQUEÁLISIS
La psiqueálisis fue descubierta por Carlos Bernardo González Pecotche, quien la describió en su libro “Curso de Iniciación Logosófica” editado en el año 1963.
La importancia de este descubrimiento sólo ha podido ser apreciada por un limitado número de estudiosos, a pesar de que, como él alertaba en la obra citada, es esa la “causa real de que una enorme cantidad de seres se entreguen indefensos y queden absorbidos por la “masa”, esa masa que los aglutina en exóticas ideologías o en la dialéctica fascinante de la demagogia .... estado de cosas que afecta profundamente el alma humana, por ser este el origen de muchos de los males que padece”. (1)
La psiqueálisis afecta la realización natural del proceso de adquisición de conocimientos, por ser “la paralización de una zona mental que altera la facultad de entender, que es, justamente, la que debe usar el hombre para discernir”. (1)
Esta afección mental propicia creencias y prejuicios, conformando el sedimento mental que deja un proceso cognoscitivo incompleto o mal realizado. Cuando ese proceso erróneo e incompleto se reitera, la mente va habituándose a esa forma de funcionamiento, produciéndose la psiqueálisis.
Hasta donde puede llegar este daño lo demuestra hoy la proliferación de casos en que niños y jóvenes suicidas actúan realizando atentados con explosivos, creyendo que con ello tienen asegurada su entrada al “paraíso”, como les ha inculcado la religión musulmana.

CONCLUSIONES
Los conceptos expuestos forman parte importante de la ciencia logosófica. En una amplísima bibliografía están expuestos los conocimientos que dan respuesta a añejos interrogantes filosóficos, epistemológicos y psicológicos.
Esos conocimientos no son simples teorías que puedan agregarse al bagaje personal de la manera en que un coleccionista ordena sus piezas para que los demás las admiren, es decir, no pueden quedar en la primera etapa -información- del proceso cognoscitivo. Por el contrario, la experiencia de miles de investigadores confirma la importancia substancial que ellos tienen, tanto para el mejoramiento de la vida privada de cada uno como para incrementar la eficiencia de la propia inteligencia y la idoneidad profesional y empresarial.
Cabría agregar, aplicando lo expuesto, que el método de estudio e investigación de estos temas debe corresponder a los conceptos descriptos en este trabajo, promoviendo un verdadero proceso de adquisición de nuevos y vitales conocimientos, que han de enriquecer la vida de cada uno. Quien así lo haga verá ampliarse sorprendentemente sus horizontes, capacitándose no sólo para ejercer más eficientemente la docencia, sino para manejar su mecanismo mental y psicológico con mucho mayor acierto, lo que le permitirá cambiar profundamente su vida.
“ Jamás se arrepentirá el hombre de haber proporcionado a su espíritu cuanto elemento de juicio requieren el desarrollo pleno de sus aptitudes y el ejercicio sin limitaciones de su inteligencia”. (1)

1) Curso de Iniciación Logosófica - González Pecotche.
2) 3), 4), 5) y 6) : Axiomas y Principios de Logosofía, del mismo autor.
7) Revista Logosofía Nº 63 - Año 1946.
8) Revista Logosofía Nº 39- Año 1938.