Una antigua leyenda griega cuenta que Pigmalión, escultor magnífico, creó una estatua de una mujer tan bella que se enamoró perdidamente de su obra. Afrodita, la diosa del amor, se conmovió y le concedió vida a la escultura.
Esta historia ha sido muchas veces tomada como una metáfora de la educación o, al menos, de las fantasías asociadas a ella. Vale la pena analizarla, y recorrer además algunas recreaciones de esa historia en la literatura y el cine.
La leyenda de Pigmalión

Fundamentalmente, el relato se vincula al poder de moldear a los discípulos, como si fueran una materia prima adaptable a las expectativas del maestro.
El encanto de la leyenda clásica fue recreado por Bernard Shaw (1856-1950) en la obra de teatro llamada Pigmalión. La obra fue un éxito teatral enorme y, más tarde, dio origen a una de las comedias musicales más bellas de todos los tiempos, Mi bella dama, dirigida en el cine por Georges Cukor y protagonizada por Audrey Hepburn y Rex Harrison.
La obra cuenta la historia del profesor Higgins, un especialista en fonética que –para probar la fuerza de su saber– asume el desafío de metamorfosear a una bella florista, que se expresa en un leguaje vulgar, en una “bella dama”. El experimento, que somete a la pobre Eliza Doolitle a métodos más que rigurosos, es un éxito. Claro que, en el proceso, el profesor resulta tan transformado como su discípula. (Un interesante coloquio sobre el film entre José Luis Garci y José Luis Sacristán puede verse en YouTube; también se pueden ver algunas de las escenas más memorables de la película.
La obra recrea la historia clásica pero la actualiza al introducir una cantidad de cuestiones que tienen que ver con los problemas de la educación y la sociedad contemporáneas: los códigos lingüísticos y de comportamiento como indicios de la inserción social de los sujetos, el autoritarismo y la pedagogía, el acceso de las mujeres a la educación y la cultura, las barreras entre “cultura de élite” y “cultura popular”, entre otras.

Estos temas reaparecen, desde una perspectiva más actual, en la película Educando a Rita (1983), protagonizada por Michael Caine y Julie Walters (la imagen de la izquierda es de esa película). Un profesor de literatura, alcohólico y escéptico, reencontrará el sentido de su trabajo a través de Rita, una peluquera que busca superar –por medio de los cursos de la universidad abierta– los límites que le imponen su trabajo agobiante y un matrimonio en crisis.
Claro que nada más lejos de Rita que la pasividad del mármol ante el escultor Pigmalión, o la docilicidad con que Eliza obedece al severo profesor Higgins. En este caso, es la discípula la que azuza al indolente profesor, siempre predispuesto a refugiarse en sus prejuicios.
Educando a Rita suma nuevas problemáticas al planteo original. Por solo citar algunos de los planteos presentes en la obra, podemos referirnos a la educación de los adultos, las secuelas de la transformación de la protagonista en su estructura familiar, los vínculos del docente con la institución en la que trabaja, etcétera. Todos estos temas hacen de esos filmes un material interesante para el debate dentro y fuera del aula (aquí una guía para orientar la discusión).
Una pregunta recurrente
La prestigiosa tradición que estamos revisando replantea una pregunta inevitable desde la práctica educativa: ¿Hasta qué punto es adecuada esta idea del docente como aquel que “cincela” a sus estudiantes de acuerdo con un ideal? La pedagogía moderna ha contribuido a erradicar los modelos que pensaron al educando como un sujeto pasivo y meramente receptivo. Quienes enseñan saben que cada alumno trae consigo un bagaje de experiencias previas que es imprescindible considerar para que el proceso de enseñanza-aprendizaje resulte exitoso.
Al reflexionar sobre los riesgos de pasar por alto estas premisas, nos acercamos a otra tradición legendaria, la del Golem, que también narra la historia de la obra que cobra vida. Sin embargo, el relato se desarrolla de manera bastante más siniestra. En la tradición judía, el Golem es la obra de un rabino que, emulando a Dios, moldea una criatura de arcilla y, a través de procedimientos mágicos, le insufla vida (para más información sobre la leyenda del Golem y sus derivaciones en la cultura popular moderna puede consultarse esta entrada de la Wikipedia). El objetivo del rabino era crear un ser capaz de defender a su gente de la inminente persecución antisemita. Sin embargo, un error en el proceso hace del Golem un ser primitivo, a veces violento y siempre incapaz de acceder al lenguaje. El Golem es un ser despojado de la capacidad de simbolizar y comunicar, ya que carece de alma.
La leyenda puede ser leída como una metáfora de la soberbia –encarnada en el mago que quiere emular a Dios– y su drama ha inspirado numerosas obras de arte. Borges, por ejemplo, se ha inspirado en este tema y señala que la historia es también una metáfora de la relación entre el poeta y el poema, y de la imposibilidad de alcanzar el ideal de la obra perfecta. En el poema que le dedicó al Golem, el célebre escritor pone en escena los inútiles esfuerzos del rabino por educar al muñeco: “El rabí le explicaba el universo/ ‘esto es mi pie; esto el tuyo, esto la soga’/ y logró, al cabo de años, que el perverso/ barriera bien o mal la sinagoga.” (El poema se puede escuchar aquí, leído por el autor.)
También el cine se ha ocupado de esta leyenda: en 1920, Paul Wegener estrenó una versión de El Golem, que es considerada una joya del expresionismo alemán.
Las historias de autómatas han recreado una y otra vez esta idea en las formas más variadas. Desde el Frankenstein de Mary Shelley o el temible Cesare, de El gabinete del Dr. Calligari (ver abajo el video) (1920), o el simpático Pinocho e incluso figuras desopilantes como el robot Jaime en el Superagente 86… Los personajes emparentados con la tradición del Golem han poblado la fantasía de los creadores en la literatura, el cine y la TV.
Como decíamos al principio, Pigmalión y el Golem se pueden ver como dos versiones contrapuestas de una idea semejante: la ilusión del poder absoluto en la formación del otro. Ambas abrevan en una figura del maestro como un ser omnipotente y, en ciertas versiones, como la del profesor Higgins, decididamente manipulador.
Sin embargo, también en la pedagogía contemporánea el nombre de Pigmalión aparece ligado a la enseñanza en términos más positivos. Un experimento realizado por Rosenthal demostró que cuando los docentes tienen mayores expectativas respecto del rendimiento de sus alumnos, estos efectivamente logran desempeñarse mejor, ya que se sienten más estimulados.
En definitiva, este diagnóstico vuelve a ponernos ante el desafío que todo docente encara día a día: el de encontrar el camino –siempre misterioso– que nos permita estimular en los chicos el deseo de aprender, de desarrollarse intelectualmente y de internarse con nosotros en la aventura del conocimiento.
Ma.Elena: muy buenas reflexiones y vínculos del rol docente real en el aula con los planteos del arte , en este caso losfilmes citados, y la literatura. Comparto la conclusión con el desafío del "encuentro educativo". Leticia.
soy estudiante del ultimo año de profesorado de matemática. Me interesó el artículo y creo que Así como el escultor creó una hermosa escultura de lo que el creía un ideal de mujer, algunos docentes creen tener muy en claro el ideal de alumno y de contenidos que debe brindarle y enseñarle a ellos, siempre teniendo en cuenta las competencias que cada uno de ellos puede desarrollar. A veces acertado otras no, pero siempre tratando de hacer todo lo mejor posible. Pero siempre debemos tener en cuenta que le presentemos a los alumnos una matemática con sentido y bellamente moldeada de acuerdo a sus competencias y habilidades.
Francamente el efecto pigmalion es doble vertiente... a veces el prejuicio del pasado utilizado por el docente puede ser desalentador vs nuestras cosechas positivas como las privadas y publicas (pese a sus prejuicios). Copiar o acordeon vs la memoria del saber.... es similiar cuando se aplica el enfoque golem o pinocho(pigmalion, Higgins ) vs gorlem. Cierto que la tendencia del maestro a la hora de aplicar un cincel con finalidad de moldear a quien se juzgue el merecimiento segun el profe no es un todo... el internet ha sido el motor principal del aprendizaje actual... llevando al profesor solo a supervisar los avances... este temor del profe que el discipulo lo supere... tal caso es el problema cuando se invento el engrane. Lo unico que sugiero es buscar las referencias de personajes o citas o casos o modelos con tal de ver una luz. "el gobierno pasado y actual referente a la difusion del saber" ha puesto un proteccionismo entre el pueblo y el gobierno (federal o estatal... hay dudas ... en si todas llevan al mismo temor protector y manipulador...). Bajo el efecto pagmilion..., solo que pedir una mejor educacion para quien realmente desea compartir sin importar nacionalidad o concepto social.
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