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UN APORTE MOTIVADOR COMO DOCENTE…

Como docente me gustaría poder hacer llegar a todos lo que ejercen la misma profesión, de todas las nacionalidades – maestros y profesores de todos los niveles la información referente a un gran cambio que ha de producirse en la sociedad humana y que nos tendrá como protagonistas.

La historia muestra elocuentemente las grandes transformaciones que origina la adquisición de un nuevo conocimiento básico; veamos algunos ejemplos: la aritmética decimal eliminó los ábacos y la ingente tarea de los escribas.
En el siglo XVIII el ingeniero escocés Jacobo Watt, aplicando conocimientos logrados en siglos anteriores, creó un motor a vapor eficiente, brindando con ello la fuerza motriz abundante que originó lo que llamamos “Revolución Industrial”. Con ello el hombre pasó de cabalgar, a viajar en ferrocarril, luego en automóvil y finalmente en avión.
Luis Pasteur descubrió la existencia de las bacterias causantes de enfermedades. Gracias a eso las grandes pestes que asolaban periódicamente a la humanidad pudieron ser eliminadas y se desmintió la creencia de que se debían a “la ira de Dios”.
En el siglo XVIII se calculaba que la vida media del hombre era de veinticinco años; dos siglos después, gracias al incremento en los conocimientos de medicina y microbiología, la perspectiva de vida es de más de setenta años.
Francis Bacón estableció las bases de la ciencia moderna al aceptar como verdad científica solamente aquello que puede comprobarse experimentalmente.
Estos cambios, junto a otros no menos importantes, originaron el gran progreso que hoy vivimos, incrementando enormemente el poder material de los hombres y las comodidades de las que disponemos.
No obstante todo ello, hoy es evidente la decadencia de la cultura, la pérdida de valores esenciales y la creciente
infelicidad de los seres humanos. Además los desequilibrios provocados por ese progreso están poniendo en peligro la existencia de vida en el planeta. Es que esos grandes cambios crearon mayores comodidades y poder, pero sólo
en lo material, en lo externo; no significaron una mayor evolución, es decir avances hacia el perfeccionamiento del ser humano.
Es un lugar común afirmar que el futuro de la humanidad depende de la educación, pero no se ha ido más allá de ese enunciado y a pesar de los clarividentes conceptos expuestos desde siglos atrás por educadores como Pestalozzi, Condorcet y tantos otros. Nada indica que se esté logrando una mejora en la educación, paralela a la mayor ilustración, que si se ha incrementado.
Ello sucede a pesar de contarse con docentes que reúnen condiciones esenciales para lograrlo, ya que la bondad, el altruismo y la vocación humanista son elementos implícitos en la profesión docente. Pero a esas virtudes deberá agregarse la comprensión profunda del problema, para verificar y aceptar que la pedagogía continúa confundiendo
información con conocimiento, recargando la memoria de los educandos con conceptos que no pueden comprender ni realizar; inculcando ideas y creencias en lugar de enseñar verdades.
Se suma a esta lamentable situación la dificultad de enseñar a pensar, objetivo este que debería ser prioritario en todos los niveles de la educación; pero nadie puede dar lo que no tiene y mucho menos enseñar lo que no ha aprendido.
Nos encontramos aquí con una evidente realidad: no se han logrado, en lo que a la Pedagogía se refiere, descubrimientos comparables a los que citamos antes como causas de grandes adelantos y progreso.
Y es precisamente eso lo que queremos informar a nuestros colegas de todo el mundo: se ha realizado un gran descubrimiento; estamos ante un nuevo conocimiento llamado a transformar la actual forma de educar y con ello a modificar positivamente la sociedad humana.
La cultura actual, aún sin haber podido definir con precisión qué es la inteligencia, la reconoce como el factor esencial de la vida personal y colectiva; así, aceptamos que todo está determinado por la inteligencia: el progreso material, las formas de la sociedad, el arte, la utilización de los elementos naturales, la cultura, la convivencia, la guerra y la paz inclusive.
¿Pero porqué ese gran poder la inteligencia no ha podido evitar males milenarios como la guerra, las desavenencias familiares, el uso perjudicial de las conquistas tecnológicas, la desigual distribución de los bienes creados por el hombre y, en la esfera de lo moral, la corrupción que se expande por todo el orbe?. ¿Porqué el hombre, usando su inteligencia, no ha podido eliminar estos males?
¿Porqué seres humanos muy inteligentes incurren en conductas negativas, que ellos mismos condenan abiertamente cuando las perciben en otras personas? En lo personal, en la experiencia de cada uno, muchas veces nos encontramos haciendo o diciendo cosas que nuestra inteligencia no aprueba; por ejemplo cuando decimos algo que habíamos decido callar o cuando surge en nosotros el arrepentimiento por haber tratado mal a un ser querido.
Esta incógnita ha sido revelada al descubrirse la causa de esa falencia: en nuestra mente existen entes que interfieren el accionar de la inteligencia, haciendo ineficiente su funcionamiento.
Esos “ microbios mentales” son los pensamientos. Este descubrimiento fue realizado por el pensador argentino Carlos Bernardo González Pecotche, quién creó una nueva ciencia, la “Logosofía”, cuyo objetivo es el perfeccionamiento del ser humano a través de una tarea que denominó “Proceso de Evolución Consciente.”.
Paralelamente a la nueva ciencia creó también una nueva Pedagogía: la Pedagogía logosófica.
No estamos ante una nueva teoría; lo expresado ha sido científicamente comprobado por miles de seres humanos y su verificación está al alcance de quienes se dispongan a hacer el esfuerzo que ello requiere. No hacen falta costosos instrumentos ni complejos laboratorios: el medio a utilizar es la propia inteligencia y el laboratorio es la vida
del propio investigador. La ciencia logosófica provee los conocimientos, y el método consiguiente, eminentemente experimental, sirve de guía para la investigación.
Los resultados de esa labor son sorprendentes: se logra en primer lugar iniciarse en uno de los objetivos más antiguos de la humanidad, objetivo hasta ahora inalcanzable: el conocimiento de sí mismo. Ello incluye la verificación del funcionamiento de las facultades mentales que conforman la inteligencia y su interconexión con la sensibilidad y con el sistema instintivo, origen este último de muchos de los pensamientos que conforman la parte
negativa de la personalidad.
Se verifica también la diferencia existente entre el alma la parte psíquica que anima al ser físico y el espíritu, verdadera esencia imperecedera de la individualidad.
La incorporación de estos conocimientos significa un cambio profundo en la vida individual, permitiendo al ser alcanzar realizaciones antes inimaginadas.
Recientemente algunos eminentes médicos, en sus investigaciones sobre el cerebro humano, han coincidido con los postulados logosóficos, de acuerdo a las publicaciones que reproducen las afirmaciones de personalidades como el doctor Jon KabatZin,
de la Universidad de Massachussets y el doctor Richard Davidson, director del Laboratorio de
Neurociencia de la Universidad de Wiscosin, USA. La importancia de este descubrimiento es tal que ha sido mencionado como el mayor avance realizado por la humanidad en toda su historia.
Es imperativo que estos conocimientos lleguen a toda la sociedad y muy especialmente a los docentes, ya que ellos serán el factor fundamental para realizar el gran cambio en la educación, cambio que partiendo de la formación correcta de los niños ha de crear una nueva cultura, exenta de los males que hoy nos preocupan.
Esta es la información que quiero hacer llegar a todos mis colegas: está a disposición una nueva herramienta capaz de originar grandes y positivos cambios en la educación y en la sociedad toda.
No pretendemos que lo que hemos expuesto sea creído o aceptado, por el contrario, estimamos imprescindible que cada docente verifique por sí mismo qué hay de cierto en este informe, para ello se dispone de una completa bibliografía, las entidades logosóficas ya se expanden por el mundo y en ellas –todas instituciones de bien público
sin fines de lucro – cada uno podrá encontrar respuesta a sus dudas o interrogantes.
Es esta, esencialmente, una invitación a investigar.
Si desean buscar más información: www.logosofía.org


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