Una pedagogía comprometida:
Ética, afecto y respeto en beneficio del ser humano
“Lograr que las generaciones futuras sean más felices que la nuestra será el premio más grande a que pueda aspirarse. No habrá valor comparable al cumplimiento de esa gran misión, que consiste en preparar para la humanidad futura un mundo mejor.”
Carlos Bernardo González Pecotche
La pedagogía logosófica se encuentra en aplicación en el sistema educativo argentino desde al año 1971. Se trata de una experiencia que se ha desarrollado en espacios acotados a dos instituciones, una de nivel inicial y EGB en Paraná, la otra de nivel inicial, EGB – primaria y Secundaria en Buenos Aires.
La pedagogía logosófica se propone lograr seres humanos con la flexibilidad mental necesaria para admitir el vivir en la incertidumbre parcial respecto a los fragmentos de saber que aún no se han adquirido, con la esperanza y la disposición a comprobar (aún en las áreas más intangibles de la propia psicología), y con la necesaria postura científica que impulse a la comprobación y a la confrontación.
Aspira a la conformación de una especie humana armoniosa, equilibrada, capaz de pensar, de auxiliarse con solidaridad y en paz, para la construcción de una humanidad más plena de realizaciones y de energías.
Para avanzar en esa realización propone un método de trabajo en el que se combina el estudio individual con la confrontación entre los investigadores, la educación como actitud permanente y el dominio de todas las áreas de la vida para que el sistema que es cada ser humano, se integre con eficacia y buenos resultados al gran sistema que conforma toda la humanidad y el mundo circundante.
El creador de la Logosofía, Carlos Bernardo González Pecotche nació en el año 1901 en Buenos Aires.
Por ser la suya una ciencia original, no sólo respecto a sus contenidos, sino también en relación con su campo de aplicación, consideró que no bastaba con ofrecer sus principios al mundo, sino que evaluó como imprescindible la creación de un espacio que a modo de campo experimental, ofreciera ambiente y estímulos para los primeros ensayos. Dio así origen a la Fundación Logosófica el 11 de Agosto de 1930. Esta entidad de bien público (N° 6017) destinada al estudio, práctica y difusión de la Logosofía, recibió su personería jurídica en el año 1958 con el Número 10150/58.
El movimiento se generó en Córdoba (1930), ciudad en la que el autor residía en esa época. Comienza a explicar los alcances de estos conocimientos entre sus relaciones, de modo que los primeros investigadores fueron adultos. Comenzó así la tarea de generar en ellos posturas y actitudes de observación y ensayo sobre la propia vida interior. Los resultados alcanzados hicieron que estos grupos fueran creciendo, sumándose otras personas, de diferentes edades. Se fue comprobando que cuanto más joven fuera el investigador, más sencilla resultaba la capacitación en su función de observarse y operar sobre la propia psicología.
Los estudiantes comenzaron a descubrir que muchas de las observaciones que realizaban en sí mismos eran luego corroboradas por otros investigadores y que coincidían con las descripciones que el autor hacía de los hechos psicológicos. Esto facilitó la aceptación del método que ofrece la Logosofía y que se sustancia en el Proceso de Evolución Consciente. Cada aprendizaje podía ser luego transferido a otros seres que realizaban el mismo proceso con mayor celeridad. Las técnicas de aplicación se iban perfeccionando en esa práctica docente.
Fueron surgiendo de este modo los primeros docentes, capaces de aprender y de enseñar lo aprendido con la convicción de quien lo ha comprobado. El estudiante de Logosofía sabe que de esa forma se convierte en un eslabón activo en una cadena del bien. Realiza la caridad brindando la esencia que ha extraído de su vida.
Cuando ya este movimiento se había diseminado por Argentina, Uruguay y Brasil, al realizarse el Primer Congreso Internacional de Logosofía, en Montevideo, en el año 1960, se propicia la creación de jardines de infantes y escuelas primarias.
A lo largo de su vida González Pecotche dio gran cantidad de conferencias en distintos países de América Latina, publicó 32 libros, tres revistas mensuales y atendió personalmente el desarrollo de esta obra humanística.
Fue constante en su esfuerzo por estimular la aplicación de la pedagogía logosófica a la vida del estudiante, pues tenía la certeza de que el auto perfeccionamiento lo habilitaría para llegar a ser un verdadero “servidor de la humanidad”, considerada la misión que al adicionarse a la de saber más constituyen la verdadera función del ser humano.
El 4 de abril de 1963 falleció en Buenos Aires. Su obra persiste hoy, con el vigor que él supo imprimirle y como ensayo de una sociedad más humana.
Como hemos dicho, las escuelas surgen luego del Congreso Internacional de Logosofía del año 1960. Es sabido que esa ha sido la década signada por el surgimiento de una fructífera serie de intentos de una educación más humana.
La Logosofía es una ciencia que se propone estimular en el ser humano una postura activa frente a la evolución. En sus planteos invita a cada individuo a observar su propia realidad psicológica. Debe reconocer sus modalidades, sus hábitos de aprendizaje, sus características deficientes, sus conductas virtuosas y las consecuencias que cada uno de esos elementos produce en la conducta.
Por esta razón la pedagogía logosófica pone su esfuerzo en los adultos. Cuando ellos se disponen a modificar los propios comportamientos, a lograr la convicción de que el cambio es posible pueden operar sobre las causas que limitan a cada uno y podemos tener alguna confianza de que esa realización trascienda la realidad individual, para incorporarse a la sociedad en conquistas verdaderas.
En Buenos Aires, el primer Jardín de Infantes se inició en 1968, y fue creciendo para satisfacer las necesidades de escolaridad de sus primeros alumnos. En 1971 el Instituto González Pecotche es incorporado a la enseñanza oficial con la característica A-697.
La experiencia de escuela primaria tiene ya casi 40 años. Es una corriente humanística que combina lo teórico con lo práctico; lo cotidiano con lo trascendente, el ensayo y la experiencia con la certeza del conocimiento comprobado por muchos y con claras evidencias en las vidas: algunos de sus primeros ex alumnos son hoy padres de alumnos de la institución y docentes en ella.
La aspiración de la pedagogía logosófica es contribuir a mantener vigorosa la esperanza, en base a la comprobación de la capacidad de cambio superador en la psicología humana y al esfuerzo individual que transforme en ideal lo que el escepticismo convirtió en utopía: la construcción de un mundo mejor a partir del mejoramiento de todos sus integrantes.
Me interesó mucho el artículo, considero que hoy en día es muy importante motivar en los alumnos sus capacidades para que puedan tener mejores posibilidades de inserción en la sociedad, esta ciencia es para muchos desconocida como docentes debemos tratar de explorar toda estrategia que sea beneficiosa para los ciudadanos del mañana.
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