El presente artículo es una síntesis de una ponencia presentada en el año 2003 en las Primeras Jornadas Interdisciplinarias de Reflexión sobre la Subjetividad, organizadas por la Universidad de Morón.
En él me propongo reflexionar sobre la relación entre la educación y el respeto por las otras culturas. Posteriormente realizo una propuesta para trabajar esta temática áulicamente mediante la utilización de un corpus de filmes que toman como temática la discriminación, la violencia, la intolerancia, etc.
Subjetividad. Educación y cultura. Estas tres palabras me provocan una serie de reflexiones (y no más que eso) sobre el tema en nuestras escuelas y me hacen pensar en cuál podría ser el camino a transitar para poder trabajar el tema institucional y áulicamente, logrando de esa forma el respeto por la cultura del otro.
La educación tiene en nuestro país un gran desafío – lo cual no constituye ningún descubrimiento - que precisamente consiste en lograr que los alumnos adquieran como principal competencia el aprecio de distintas culturas, entre ellas la latinoamericana en el contexto de la globalización. Este es un desafío muy complejo porque en un contexto como el de nuestras escuelas públicas, el desprecio hacia el otro, hacia el diferente, hacia el otro cultural es algo de todos los días. Cuando digo que es algo presente en nuestras escuelas, no olvido que estas no son islas, sino que tan sólo reproducen lo que pasa en el exterior de ellas y que por lo tanto las características del sujeto posmoderno y de la sociedad neoliberal, son las enunciadas anteriormente.
En un escenario tan complejo como el de nuestros escenarios educativos coexisten diferentes tipos de culturas. Algunas de ellas tiene su origen en el ámbito escolar y en el intento por organizar la tarea a los afectos de que la misma sea mucho más fructífera. Esta cultura está compuesta por los timbres, los horarios, las organizaciones internas, los premios y los castigos, etc. Ellas servirán para que el futuro hombre y mujer adquiera determinadas costumbres por medio de la socialización y el cumplimiento de normas, que aunque arbitrarias, son fundamentales para la vida. Por supuesto que esta cultura escolar es sumamente criticada y para muchos es una muestra más de una institución vacía, hecha de gestos y de formas, un intento para poder seguir diciendo “aquí estoy”. Sin embargo, y a pesar de sus críticas, está presente. Pero también se aprende otra cultura que es la que le servirá para poder comprender críticamente el momento histórico al que pertenece y que deberá tener una base regionalista (en el sentido de región como aquel espacio no sólo geográfico sino poblacional y cultural que tiene características comunes que le dan una esencia única y distintiva frente a otras culturas). Y esta es la cultura más importante que es posible aprender. Precisamente la escuela es un espacio intercultural en el cual conviven distintas culturas que deben ser valoradas y conocidas profundamente. Así deben entrar al aula el conocimiento de distintas culturas sin prejuicios ni etnoculturalismos. Esta otra cultura que se debe aprender en las escuelas es la cultura del compartir, del aceptar al diferente, la del intercambio, de la discusión bien entendida y la de la búsqueda del consenso. En ese sentido creo que está es la misión de hoy frente a la cultura. La primera de ellas – decía - es fundamental para la vida en la sociedad. Eso se dijo – y se dice- desde hace años, pero en nuestros días esa cultura escolar no logra solucionar los problemas de la escuela. El último aspecto de la cultura desarrollado es fundamental. Pensemos tan sólo por un momento que en un mismo espacio coexisten la cultura de la calle, del cartoneo, de la mendicidad, de la delincuencia, de la bailanta, la de las comunidades bolivianas y de otras nacionalidades y provincias que conviven con nosotros, la de las familias que pese a la crisis de valores generalizadas con la que nos encontramos intentan seguir hacia delante y apostando a una educación de calidad.
Con ese conjunto heterogéneo debemos trabajar, en líneas tales como el intentar que desaparezca la xenofobia, es decir ese miedo al extranjero, al otro, al desconocido. Pensemos que si nuestros alumnos apenas se conocen, o apenas conocen a sus padres a quienes ven unas pocas horas al día, qué interés pueden tener en conocer y valorar al otro, al diferente (por su origen, sus costumbres, o sus elecciones personales, tales como la religión, la sexualidad, etc.). “Diferentes, distintos, todos contra todo lo que sea igual a lo único que conozco, igual a mi” . Este pensamiento está presente, a veces en el nivel del discurso y otras, en el de las acciones. Hoy prevalece el miedo, el individualismo. Cada una de las personas que nos rodean son extraños (y lo son para nuestros alumnos) y la mejor manera de responder a ese hecho es por medio de la violencia y del rechazo. Desde las escuelas hay que decir que no a ese modelo que se fue gestando muy despacio y que está arraigado en nuestros alumnos – y sus familias. Es necesario comprender al otro cultural y saber que la persona que tengo al lado, aunque sea diferente, no significa un peligro para mi integridad. El único peligro es aislarse, encerrarse, negarse a la diversidad y perderse lo más importante que es el compartir con el otro para de esa forma aprender con y por el otro.
Hoy es necesario que nuestros alumnos aprendan básicamente a ser personas, a hacer, a pensar y a vivir en comunidad. Esto no es fácil ya que muchas veces hay que renunciar al egoísmo, a determinadas construcciones culturales heredadas desde antaño y fundamentalmente a la violencia y la apatía.
Pero si hablamos del ser personas y del vivir en comunidad, es importante destacar que sólo lo podremos hacer si desarrollamos distintas competencias básicas que tengan como finalidad comprender que en un contexto latinoamericano coexisten – y coexistieron – diferentes culturas y que no existe una más valiosa que otra, esto sólo es posible si desde las instituciones educativas tenemos como prioridad fundamental a la cultura de los otros, de nuestros hermanos latinoamericanos.
Sintetizando: La escuela tiene varios desafíos sobre la cultura, pero el más importante es el de enseñar a respetar y a valorar al otro, entendiéndolo como una parte integrante de mi cultura. Nuestros alumnos deben comprender que la manera de vivir no es por medio de los instintos, característica fundamental del racismo según Jean Paul Sartre, sino por medio de su espíritu, de su razón, gracias a la dignidad que tenemos como seres humanos capaces de aceptar al otro y de aprender con él y a partir de él.
Y ¿qué salida puede ofrecer la escuela? Tan sólo lo dicho: trabajar en y por la diversidad para lograr el respeto por el otro. Una experiencia realizada en una escuela consistió en abordar la temática desde los contenidos actitudinales y por ejemplo, a partir de la utilización del cine forum / modelo ORA realizar la proyección de distintos filmes que puedan permitirle al alumno ver las problemáticas con las que se enfrentan los “otros culturales”. Si bien el cine no fue creado para educar, tenemos que tener presente que es una excelente herramienta que permite que los alumnos comprendan mejor los hechos y sus consecuencias a través de los relatos cinematográficos . Trabajar con películas como Philadelphia , Rejas de cristal , Los chicos de la calle , Las cartas de Alou , Compañeros inseparables o Al sur de los Ángeles pueden significar excelentes punto de partida. E acuerdo con el tiempo del que se disponía se optó por pasar de alguno filmes algunas secuencias pero con otros se prefirió pasarlos en su totalidad para que los alumnos pudieran tener una visión completa de la problemática enunciada en la película. A partir de la proyección, la idea era comenzar a hablar sobre el filme. Una puerta de acceso al mismo era por medio del aspecto fruitivo. Que los alumnos digan con qué personajes se sintieron identificados, explicitar por qué. Aquí ya entramos en una etapa de trabajo importante ya que esa simple identificación nos permitía observar en qué lugar se encontraba el alumno. ¿Era un intolerante para con los otros culturales o era él, el despreciado por sus orígenes? ¿Coincidían en su persona las dos características? En todo este proceso lo importante es la correcta utilización del diálogo tendiente a la reflexión. Creo que es importante tener en cuenta que ese sujeto que es alumno y que los docentes tenemos sentados frente a nosotros es – en la mayoría de los casos – un ser que “ya ha construido teorías acerca de las mismas cosas sobre las cuales la escuela le da sus versiones”. Precisamente nuestra labor al trabajar con el presente cultural consiste en recuperar todos aquellos conceptos que el alumno ha formulado ya que de otra forma estaremos malgastando nuestro tiempo y no lograremos un verdadero aprendizaje. No tenemos que olvidarnos que quienes pretendemos educar somos, tal como lo afirma Hana Arendt, “responsables del mundo” y de las concepciones que sobre él y el conocimiento se formulen nuestros alumnos. Pero sin embargo, muchas veces caemos en el error de ubicarlo en el lugar de la ignorancia dándole nuestras versiones de los hechos y de esa forma terminamos obstaculizando la construcción de pensamientos dialécticos que son una garantía de verdadera y auténtica construcción cognitiva.
Así, el cine se constituye en un excelente instrumento para poder analizar los comportamientos sociales, las distintas problemáticas del hombre y nos posibilita el pensar en que podemos aprender a cambiar.
Alguien podrá preguntar por qué seleccioné películas que se desarrollan en otros contextos socio -culturales. La respuesta es muy sencilla. Creo que es una forma más de abordar una problemática que nos desborda y de lograr que los alumnos comprendan que los problemas frente a la cultura no son cuestiones de ellos sino de todos, que se trata de un desafío generalizado y que a lo largo de la historia los hombres han padecido, y padecen, de las mismas injusticias por el simple hecho de no ser igual al resto.
Cuando Jacques Delors habla de los cuatro pilares que tendría que tener la educación , se encuentra uno fundamental que tiene que ver con el tema que hoy nos preocupa: Aprender a vivir juntos. Sigamos trabajando por ello.
Muy interante el artículo. Trabajo en formación docente y es un tema que tocamos en clase .-
Comparto plenamente los conceptos vertidos en el artículo y me gustaría comentar que desde el año 1999, en la zona 5310 de escuelas Primarias de la pcia de Cba, llevo adelante una experiencia piloto denominada "Escuelas y patrimonio" que se aborda desde un enfoque interdisciplinario y desde la pluriculturalidad...¡¡¡Felicitaciones al autor!!!!
El artículo me parece interesantísimo, más rescato este párrafo: "nuestra labor al trabajar con el presente cultural consiste en recuperar todos aquellos conceptos que el alumno ha formulado ya que de otra forma estaremos malgastando nuestro tiempo y no lograremos un verdadero aprendizaje." Tener presente los saberes del alumno es la única manera de guiar la construcción de aprendizajes verdaderamente significativos.
Respetuosamente, me parece que cualquier artículo por bueno que sea, si no considera la carga semámtica de las palabras que usa, da la impresión de escribirse desde el desconocimiento o con argumentos de otros. No conozco más artículos suyos, pero le sigiero que el término peyorativo de alumno (a=sin y lumno=luminare= entendimiento, luz, sabiduría, conocimiento, entendimiento, osea, alumno=sin entendimiento...) se retirado de ellos, máxime que quienes escribimos para públicos especializados tenemos la posibilidad de ir ajustando términos adecuados para referirnos a los demás. Deberá ser estudiante, discípulo o dicente.
Considero la propuesta reflexiva, como positiva hacia la acción integrada de alumnos y adultos en una sociedad en permanente cambio. la propuesta metodológica de análisis de filmaciones es adecuada a la transmisión de experiencias: socioculturales. interesante.
******holas******
***LES DEJO MI COMENTARIO***
El presente artículo es una síntesis de una ponencia presentada en el año 2003 en las Primeras Jornadas Interdisciplinarias de Reflexión sobre la Subjetividad, organizadas por la Universidad de Morón.
En él me propongo reflexionar sobre la relación entre la educación y el respeto por las otras culturas. Posteriormente realizo una propuesta para trabajar esta temática áulicamente mediante la utilización de un corpus de filmes que toman como temática la discriminación, la violencia, la intolerancia, etc.
***SALUDOS***
Buen trabajo, realmente me gustó. Y pienso que en la medida que sigamos aprendiendo de los valores mas esenciales de la vida, como el respeto y la tolerancia entonces seguiremos en el camino a un mejor ser humano: mas Humano.
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