"La frase, patentada hace una década por Charly García, le daba un giro irónico a la moda de atraer bailarines a las discotecas con el señuelo de no cobrarles entrada. Pero lo que entonces era un chiste se convirtió en una molesta realidad para miles de usuarios de distintos servicios comerciales que quieren renunciar a ellos y se ven enfrentados a diversos obstáculos para lograrlo. La letra chica de los contratos, el desconocimiento de los derechos como consumidor y ciertas prácticas comerciales poco transparentes dejan a los consumidores como rehenes de empresas con las que ya no quieren tener relación. Pero hay salida."
Este artículo de Clarín me brindó las herramientas necesarias para defender mis derechos de consumidor en una situación privada que lamentablemente me tocó vivir.
Lo recupero entonces para producir una miniquest que pueden visitar en:
http://www.phpwebquest.org/wq25/miniquest/soporte_tablon_m.php?id_actividad=12603&id_pagina=1
Espero que sea de la misma utilidad para colegas y alumnos.
Usted tiene razón. Pareciera ser que muchas veces nos tienen que pasar las cosas para recién actuar.
Como docente del espacio Formación Éica y ciudadana , el que usted haya publicado su vivencia, me servirá para trabajar el tema "Los derechos humanos"
Sí, es verdad, realmente muchas empresas actúan de una manera desleal con sus clientes. Eso es realmente preocupante si tenemos en cuenta que a menudo ellas constituyen monopolios o pseudomonopolios de 2 o 3 que se repaten el mercado. Sin dudas este tipo de escenario altera los derechos de los consumidores que se ven sujetados sin posililidad de elección a los tratos indignos profesados por sus proveedores.
Debemos procurar en los jóvenes la cultura de la queja fundada y puntual y enseñarles a hacer valer sus derechos, así como a cumplir sus deberes.
Muchas gracias por el espacio.
Luciano.-
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