Ayer, en su columna dominical en Clarín, Beatriz Sarlo tocó una cuestión sobre la que me parece interesante reflexionar.
"...la escuela -dice- no debe ser sólo una prolongación de la vida cotidiana, que fluye sin cortes entre la calle y el aula, sino un lugar donde la cultura cotidiana, de algún modo, se interrumpe para que puedan entrar otra cultura, otros saberes y otras actitudes. La escuela es lo otro del mundo del juego e idealmente debería ser lo otro del mundo de la necesidad y la carencia. Los chicos van a la escuela porque deben apropiarse de algo que es completamente diferente a ellos, a sus costumbres y, en general, a sus inclinaciones trabajadas por los diferentes medios que consumen tanto en Palermo Chico como en la villa. Si la escuela no ofrece los elementos para realizar ese corte y no le da a los chicos algo distinto de aquello que traen de otra parte, no está cumpliendo con su función.
Al elegir determinadas obras como lectura "la escuela deliberadamente funciona como una máquina que no replica la realidad de lo que recibe, sino que construye, que intenta construir, contra todas las dificultades, una experiencia diferente de las que se tienen en el mundo audiovisual, en el shopping o en la pobreza. Al elegir Un guapo del novecientos, la escuela le dice a esos chicos varias cosas: la primera es que allí, en la escuela, alguien toma por ellos decisiones que ellos no están en condiciones de tomar por sí mismos (armar un programa de lecturas no puede convertirse en un concurso de popularidad infanto-juvenil); en segundo lugar, que ellos están en la escuela para salir con una cabeza transformada por lo que aprenden, y no con un perfeccionamiento de lo que ya saben (¡hoy, chicos, analizamos una canción que todos ustedes conocen!)."
En un post anterior Cecilia Sagol y yo habíamos acercado opiniones en esa línea, que creo que no está de más sumar hoy al debate. Decían Lucas Rubinich y P. Piccolini: " Claro que la reivindicación de lo local y lo cotidiano cuando opera desplazando otros contenidos básicos universales y cuando se la carga de pura posibilidad y se la esencializa, termina por afectar la propuesta democratizadora, ya que se transforma en la pura reproducción de la desigualdad.”
Según estos autores, cualquier propuesta educativa “supone una intervención decidida sobre la desigualdad” y la visión abarcadora de un proyecto educativo “propone poner al alcance de las distintas regiones y sectores sociales un tipo de contenido cuya circulación las desigualdades sociales y regionales pueden restringir a ámbitos privilegiados social y culturalmente”.
Subrayo una frase de Sarlo: "La escuela es lo otro del mundo del juego e idealmente debería ser lo otro del mundo de la necesidad y la carencia". "Idealmente" es una palabra que no está allí por casualidad, pero a despecho de las distintas coyunturas sociales -que pueden ser, y son, a veces muy crueles- el "ideal" de la educación no debe olvidarse.
Siempre opiné que la escuela debe mostrar todos los mundos posibles a los niños, para que no vean solamente el de ellos ,en el que están inmersos. Fui profesora de música algunos años en la escuela primaria, y una de las críticas que recibía de mis compañeras era justamente la de no enseñar a los chicos las canciones que escuchaban o estaban de moda (ej. el cuarteto, cuando estaba en todo su furor). Siento un inmenso alivio cuando leo opiniones de gente que es especialista y tiene renombre y que dice lo que pienso.
Gracias
Les cuento que cuando leí el excelente ensayo de Sarlo publicado en Clarín me pasó lo mismo que a Rosa. Me vinieron a la memoria las críticas de muchas de mis compañeras que me criticaban por no enseñar los temas curriculares del tercer ciclo con letras de cumbia.
Como dice Sarlo, la escuela es - para muchos de nuestros alumnos - su única posibilidad de conocer otros mundos, otros textos, otras visiones de la realidad.
A PROPOSITO DE LO POPULAR Y LO SELECTO EN EL AULA
La escuela, ciertamente, es un espacio donde confluyen las ideas y las diversas maneras de entender e interpretar nuestro entorno. En el aula, donde se desarrolla el acto educativo, tiene lugar la aventura del conocimiento y este se obtiene tanto de lo que llamamos popular como de lo que puede denominarse especializado, selecto. Los alumnos llegan al salón de clases con una importante carga de cultura popular y cotidianidad, es difícil hacer un corte para que al estar en la escuela solo procedan de acuerdo a la misión educativa que es proporcionarles un conocimiento formal y objetivo. Es aquí donde de acuerdo al currículo y las habilidades del docente se pueden complementar entendimiento popular y especializado para construir un conocimiento globalizador que contribuya a enriquecer la percepción del mundo. Como dice Ciro Alegría “el mundo es ancho y ajeno” y la idea es que la escuela ayude a conocerlo y comprenderlo.
Por favor, no se puede hablar de educación con ese lenguaje tan complicado. Si basamos la educación en esas frases que se dan como "ejemplares" de Sarlo y Sagol nos estaremos alejando de la realidad que es mucho más sencilla.
coincido con lo que dice Rosa en su comentario(primero). creo que la escuela el el espacio en el cual los chicos deben tener la oportunidad de conocer lo que la vida cotidiana les esconde.En el aula, se ve la expectativa que tienen los chicos cuando empezamos a preguntar cosas sobre un tema; ellos quieren saber hacia dónde apuntamos los docentes, empiezan a indagarse ellos mismos y les encanta conocer cosas.
Por otro lado, no estoy de acuerdo con el comentario de tresreinos. Creo que el trabajo de Sarlo es sumamente importante y cercano a la realidad y siento tranquilidad al ver que personas de su talla se ocupan de estos temas tan seriamente.
LVB,6/05/2006
El artículo me pareció sumamente interesante, al igual que el post, al cual remite, de la autora y Sagol.
Creo que no debemos perder de vista que la escuela es una institución, cuya función es transmitir conocimientos. En la escuela, no se producen conocimientos, sino que éstos se producen en la sociedad, y es la escuela la encargada de ponerlos en circulación para que todos podamos apropiarnos de ellos y achicar las brechas. Por supuesto, para reducir las distancia sociales y lograr la desaparición de la exclusión social, no alcanza sólo con la escuela sino con una política económica-social que tienda realmente a la igualdad de oportunidades para todos.
La escuela no debe desconocer el entorno, la cotidianeidad y lo lúdico, pero tampoco debe perder de vista que es la única (sobre todo en sectores marginales) que puede poner al alcance de los niños el resto del conocimiento y contribuir a democratizarlo, brindando aquello que su entorno social y los medios de comunicación, no ponen a su alcance.
No creo que haya que enseñar sólo la "alta cultura" sino que debemos partir de las diversas realidades concretas de nuestros alumnos y ayudarlos a conocer y apropiarse de la cultura universal.Como ya dije , el conocimiento es social y por lo tanto de todos los seres humanos. Los docentes debemos ayudar a ponerlo en circulación y brindar las herramientas necesarias para que todos puedan acceder a él y apropiárselo
Una de las funciones de la escuela es mostrarle a los alumnos que existe otra realidad fuera de su barrio o ciudad, otra forma de ver las cosas, de expresarse, de hablar y por qué no de sentir,cuando trabajamos valores en el aula, nuestro deber es enseñarle otras realidades existentes para que despues ellos tengan todas las herramientas posibles para que puedan optar libremente y mejorar su vida
© educ.ar. Todos los derechos reservados
Educ.ar S.E. - Saavedra 789 - Ciudad de Buenos Aires - C1229ACE
Tel / Fax: 54-11-5129-6500 (rot.) - Argentina