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Lenguaje y comunicación en el mundo global. Las nuevas tecnologías

Los constantes cambios en nuestro mundo global provocan la necesidad de adaptaciones sistemáticas y contundentes en cuanto a las prácticas de lectura, escritura y comunicación para no “quedar afuera de la lista”.

Sin embargo, estos avances tecnológicos generan desigualdades y distancias que difícilmente puedan subsanarse y acortarse. El siglo XXI se inicia con iletrados y analfabetos, dejando una promesa sin cumplir.

La brecha entre alfabetizados y no alfabetizados e iletrados ha aumentado de manera directamente proporcional al vertiginoso avance de las nuevas tecnologías, tal como Emilia Ferreiro lo describe implacablemente en la ponencia “Pasado y futuro del verbo leer” […] “algunos ni siquiera llegaron a los periódicos, a los libros y las bibliotecas, mientras otros corren detrás de hipertextos, correo electrónico y páginas virtuales de libros inexistentes”.

Esta desigualdad de lectores y de accesos a las lecturas y escrituras es constante motivo de preocupación para todos los docentes.

Será cuestión de acercarse a las nuevas tecnologías para acercar a nuestros niños y jóvenes a la lectura de una manera nueva, práctica y útil, vinculando saberes e intereses, pero por sobre todo desmitificando cuestiones que giran en torno a ellas.

Ferrer sostiene que es importante “diferenciar técnica de tecnologías. Las tecnologías proliferan en nuestro entorno diario: grabadores, hornos a microondas, automóviles, computadoras. Otras nos son inaparentes pero son cruciales: los satélites internacionales de comunicación, los archivos informáticos en poder del Estado, las cámaras de vigilancia que no percibimos.[…] La técnica es un modo de relación con las cosas que determina formas de la sensibilidad, modos de pensar y de ver, y modos de habitar el mundo”.

Sería como diferenciar artefactos y artificios. Los artefactos como productos artificiales, tangibles, hechos por el hombre; en cambio los artificios son las estrategias y el modo particular de relacionarse, de combinar determinados elementos para el logro de los objetivos.
En el estudio de la tecnología, la aparición de nuevos artificios o nuevos artefactos guarda relación con los cambios producidos en el contexto social, los que, a su vez, generarán cíclicamente nuevos cambios sociales y laborales con la incorporación de nuevas técnicas o nuevos dispositivos.

La escuela no está ajena a estos cambios, y en ella se ponen en juego las nuevas tecnologías. Se diferencian las tecnologías de la educación –aquellas diseñadas para ser aplicadas en la escuela– de las tecnologías en la educación, que son aplicadas en el aula pero que no fueron específicamente producidas para el aula.

Esta marcación es importante porque a los saberes que se imparten sobre las TIC en la escuela se suman los que los niños tienen y aplican en sus momentos de ocio fuera del contexto áulico. La escuela deberá amalgamar ambos saberes, ya que es necesario que se aggiorne con lo que los niños traen del afuera. Si el contexto social en el que la escuela está inmersa cambia, ella también tendrá que ajustarse a esos cambios, ya que por más enfoques teóricos, recursos, medios utilizados y tecnologías de última generación se trate de poner en juego, esto no se verá reflejado en la enseñanza si las prácticas permanecen inmutables.

Las nuevas tecnologías no debieran tomarse ni como la panacea que revierte todos los males de la educación ni como el monstruo que con su aparición generó la debacle en la lectura y escritura de nuestros alumnos.

En el primer caso, podríamos convertirnos en tecnócratas, adictos a las tecnologías, produciéndose una relación de dependencia difícil de superar. En palabras de Heidegger “[…] sin embargo, nos encontramos tan atados a los objetos técnicos, que caemos en relación de servidumbre con ellos. Pero también podemos hacer otra cosa. Podemos usar los objetos técnicos, servirnos de ellos de forma apropiada, pero manteniéndonos a la vez tan libres de ellos que en todo momento podamos desembarazarnos (loslassen) de ellos”.

En el segundo, se ahondaría la fractura producida por el propio desconocimiento de los recursos que las nuevas tecnologías ofrecen (y que no producirían en modo alguno el declive en la lectura y en la escritura). Así como es necesario un docente lector para fomentar lectores, es imprescindible un docente que se haya acercado a las tecnologías apreciando objetivamente sus virtudes y sus carencias, para utilizarlas positivamente en su práctica.
Igualmente el (buen o mal) uso de estos recursos dependerá del criterio seguido en su selección y aplicación.

Es real que se correrán riesgos de declive en la lectura y escritura de nuestros alumnos, pero esto no será producido por la entrada de las TIC en el aula (y en el mundo). Daniel Link lo sintetiza de esta manera: “[…]conviene detenerse en la transformación cultural que se avecina con el advenimiento de las tecnologías digitales de reproducción, almacenamiento y comunicación, porque, con Internet, las políticas de alfabetización vuelven a ocupar el centro de la escena. Con Internet, vuelve la escritura. Y vuelven, naturalmente, las políticas de la lectura. […] La cultura electrónica, para sobrevivir como algo distinto de un mero entretenimiento de una "élite resplandeciente" (elite racy), necesita de la escuela como nunca necesitó de ella la cultura audiovisual”.

Todo desconocimiento genera la aparición de prejuicios creados para aliviar la tensión que “lo diferente” provoca. Uno de esos prejuicios es el creer que el libro perderá su hegemonía con la utilización del texto electrónico, cuando en realidad se trataría de una hegemonía compartida entre libros impresos y e-books. Barbero menciona el tema de los temores y las excusas de esta forma: “[…] el libro. Un proceso que no había tenido casi cambios desde la invención de la imprenta sufre hoy una mutación de fondo, especialmente con la aparición del texto electrónico. Que no viene a remplazar al libro sino a descentrar la cultura occidental de su eje letrado, a relevar al libro de su centralidad ordenadora de los saberes.[….] Que es lo que verdaderamente está en la base de que los adolescentes no lean en el sentido en que los profesores siguen entendiendo el leer, o sea únicamente libros”.

Los docentes vivimos en la queja permanente: si no leen o no escriben nos asustamos, pero también lo hacemos cuando por medio de un procesador de textos, del correo electrónico, de Internet, del chat, etc., los alumnos leen y escriben… pero no como nos gustaría que lo hicieran.

La aparición de lo nuevo genera inseguridades, pero habrá que tener en cuenta que esto nuevo que ha estado apareciendo (hacemos referencia a las nuevas tecnologías) vino para quedarse; entonces habrá que buscar la manera de complementarnos con ellas, sin estar permanentemente en una situación de añoranza de tiempos pasados en los que pareciera que “se aprendía más y mejor”. Ferrer no solamente descree de los tiempos pasados como mejores, sino que considera "peligrosa" esta actitud retrospectiva (para anclarse en ella). "[…] no hay épocas felices atrás nuestro, nunca las hubo. A veces conviene ir para atrás para saber cómo se fue constituyendo este presente. A veces conviene recurrir a una época pasada para que sirva de claroscuro, de contraluz a fin de hacer visible algo poco aprehensible. Cada época ha tenido sus propios problemas. Nosotros tenemos los nuestros y seguramente el futuro encontrará los suyos. La nostalgia es una operación sentimental conservadora y reaccionaria.”

Cada aparición de lo nuevo generó controversias, y como lo simplifica Emilia Ferreiro, “pasó con el achicamiento de la letra en los papiros para ahorrar espacio, o con la probable deformación de la letra cuando Bic lanzó las biromes al mercado y se fue abandonando la pluma y el tintero”.

Profecías sobre la aplicación de las TIC

- La desaparición de la escuela como institución. En realidad lo que desaparece es la idea de que la escuela es la que cumple –por excelencia– la finalidad de distribución de la información. En la actualidad esta función se descentralizó al ser compartida con otros medios.

-La vuelta a la agrafía en la sociedad, tal como lo menciona Gloria Pampillo lo menciona: “[…] también es cierto que las profecías apocalípticas que anunciaron desde 1962-3 –años clave en la toma de conciencia de cambio– el advenimiento de una sociedad que iría poco menos que volviéndose ágrafa, han sido contradichas por la permanencia misma del discurso e incluso, en algunos casos, por su afianzamiento gracias a la tecnología. El procesador de palabras facilita a los escritores inexpertos operaciones tan propias del escrito como el recorte y nuevo copiado, e internet brinda acceso a la información necesaria para la redacción de escritos, al mismo tiempo que induce a los jóvenes a intensificar las lecturas de recorrido, o a realizar operaciones como la de selección y relación entre diversos textos”.

-El desinterés por la información. Moulthrop sentencia que el libro no es el modo definitivo de acceder a los datos. Los trabajos de investigación y búsqueda se han intensificado con la aparición del hipertexto, diferenciándose del texto impreso. Para Pajares Tosca “[…] el hipertexto es una estructura de base informática para organizar información que hace posible la conexión electrónica de unidades textuales a través de enlaces dentro de un mismo documento o con documento externos. Requiere de la manipulación activa del lector para poder ser leído/utilizado, además de la actividad cognitiva común a cualquier proceso de lectura”.

-El hipertexto produce que los niños lean “desordenadamente”. La lectura en el texto impreso es lineal, contraria a la lectura no secuencial del hipertexto. Este ofrece la oportunidad de que cada lector pueda armar su recorrido de lectura, de interactuar con el texto, de convertirse en coautor del mismo por medio de la selección de los diferentes links.
Los hipertextos nos dan la sensación de no tener principio ni final, apreciación irreal si se quiere, ya que el inicio se da en una determinada pantalla y la finalización, en otra. Alejandro Piscitelli los describe diciendo que “[…] Los libros se terminan físicamente (aunque pueden continuar en otros volúmenes, que también se terminan físicamente). En cambio los hipertextos están eternamente abiertos”. El activar un nexo transporta e invita a conocer otros escritos e incluso abre las puertas a añadir los propios escritos al sistema.

Interrogantes en torno a las nuevas tecnologías

¿Cómo se modifica el rol docente en esta sociedad de la información? ¿Qué papel desempeñaría la escuela? ¿Qué habilidades o destrezas tendrá que adquirir el docente? ¿Qué impacto ocasionará en su práctica?

De por sí lo que cambiará es la propuesta pedagógica. Las nuevas tecnologías no surgen para conseguir que viejos procesos se mejoren, ya que, en realidad, se trata de romper con los viejos paradigmas para dar paso a otros nuevos. Las nuevas tecnologías abrirían la posibilidad de hacer las cosas que aún no podemos hacer, y no solamente la de mejorar las cosas que ya hacemos.

La descentralización de la escuela como distribuidora de información permite la aparición de nuevos escenarios educativos, como las aulas virtuales, por ejemplo. El saber será socializado, democratizado, para que todos puedan acceder a él, y tal vez se logre cumplir con la utopía de igualdad de oportunidades tanto para los alumnos como para los docentes quienes tendrán que ser ayudados y capacitados de acuerdo con sus necesidades, sin presiones para que no puedan anclarse prejuicios que impidan la utilización de estas nuevas herramientas de conocimiento.

En Primaria, por ejemplo, mi campo de trabajo, será como enseñar a leer, como estar nuevamente siendo alfabetizados, la diferencia estará en que nosotros seremos alfabetizados digitalmente, mientras que los niños tendrán una doble alfabetización: la del libro y la de los recursos electrónicos.

Saber leer y escribir es poseer un bien social. Manejar las nuevas tecnologías también lo es, ya que garantizará la posibilidad de inclusión en este mundo globalizado.

Pude comprobar el ejercicio de la investigación, de la curiosidad, de la creatividad y el placer por aprender en el armado y resoluciones de cacerías con mis alumnos. Leyeron, escribieron, investigaron, pero por sobre todas las cosas lo hicieron en equipo, trabajando solidariamente. Ninguno/a quedó afuera.

El rol del docente también sufrirá modificaciones ya que también se descentrará para dar lugar a la interdependencia, para poner en práctica nuevos proyectos educativos que habiliten la aplicación de las nuevas tecnologías en el aula.

El mundo cambia. Los vínculos también. Pretender enseñar algo de la misma manera en que se hacía varias décadas antes no sólo sería una necedad: sería un acto de irresponsabilidad ya que no debemos negar a ninguno de nuestros alumnos –ni a nosotros mismos– la posibilidad de aprender nuevos lenguajes.

Para comprender –como para criticar– a las nuevas tecnologías se tiene que contar con escuelas equipadas y docentes capacitados.

Será función también de las políticas de Estado posibilitar el acceso a la tecnología para acortar las distancias y las desigualdades existentes, apuntando a desarrollar las habilidades y competencias necesarias para tal fin.

Bibliografía consultada

FERREIRO, Emilia (2001), “Pasado y futuro del verbo leer”, en Pasado y presente de los verbos leer y escribir, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica.
FERRER, Christian (s/f), Conferencia: "Técnica y sociedad".
HEIDEGGER, Martin (1994), Serenidad, trad. Yves Zimmermann, Barcelona, Ediciones del Serbal.
LINK, Daniel (2003), Cómo se lee y otras intervenciones críticas, Buenos Aires, Norma.
MOULTHROP, Stuart (1989), "El hipertexto y la política de la interpretación", en VEGA, José
María (ed.) (2003), Literatura hipertextual y teoría literaria, Madrid, Marenostrum, pp. 23-31.
PAMPILLO, Gloria, Narración e Identidad,(1999, 2001), Eudeba
PAMPILLO, Gloria y otros (2004), Una araña en el zapato. La narración. Teoría, lecturas, investigación y propuestas de escritura PISCITELLI, Alejandro, Internet, imprenta del siglo XXI, Buenos Aires (2005)