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Los desafíos del traductor argentino

Especialistas de distintos puntos del país se reunieron para exponer los problemas y dilemas actuales del traductor argentino. En la V Jornada de Actualización Profesional, ocuparon el centro del debate la especialización, la conciencia lingüística y cultural, y la participación en instituciones que promuevan la jerarquización de la tarea profesional.


(31/10/06 - Agencia CyTA-Instituto Leloir. Por Florencia Mangiapane) – Analizar con espíritu crítico el texto de partida, investigar el tema, pensar en el destinatario del trabajo. Interactuar con el autor, tomar decisiones que satisfagan al usuario sin traicionar la lengua local, ni promover la colonización cultural. Especializarse, pero estar abiertos a emprender nuevos caminos.

Éstos parecen ser algunos de los desafíos que enfrentan a diario los traductores argentinos, que siguen peleando por el reconocimiento social, según se desprendió de la V Jornada de Actualización Profesional en Traducción e Interpretación organizada por la Federación Argentina de Traductores (FAT), que se desarrolló en la ciudad de Bahía Blanca el sábado 28 de octubre pasado en dependencias de la Universidad Nacional del Sur, y en la que expusieron su punto de vista profesionales de Capital Federal y las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Río Negro.

Salir de la trinchera

“Tenemos que salir de la trinchera y modificar el contexto de trabajo para poder disfrutar lo que hacemos”, señaló la traductora y profesora Viviana Soler, investigadora del CONICET especializada en análisis del discurso científico, que se dedica a la traducción de artículos científicos originales al inglés para su publicación en revistas internacionales.

La especialista comentó que al sistema científico argentino todavía le es indiferente la presencia de un cuerpo de traductores idóneos y bien formados. En ese sentido, señaló que hasta el año 2004 el CONICET no tenía registrado el número de profesionales que prestaban servicios de traducción en ese ámbito.

“En la formación del traductor científico muchas veces se pone el énfasis en los aspectos lingüísticos. Es necesario contemplar también cuestiones no lingüísticas, como la interacción con el autor, el lugar y ritmo de trabajo y el régimen de evaluación”, destacó Soler, miembro fundador del Círculo de Traductores Públicos del Sur, con sede en Bahía Blanca.

La traducción científico-técnica involucra aspectos profesionales muy concretos, explicó además la profesora y traductora Yovanka Vukovic, vicepresidenta del Círculo de Traductores Públicos de La Plata, que realiza su tesis de doctorado sobre la traducción especializada.

“Es fundamental desarrollar una actitud crítica hacia las fuentes de documentación y el texto de partida, que pueden tener errores. Además, hay que comprender la lógica del texto y saber traducir los distintos géneros: educativos, publicitarios, industriales, técnico-jurídicos y de investigación científica”, manifestó Vukovic.

Con casco y overol

Las traductoras Laura Benedetti y Ana Vanoli compartieron con los asistentes sus 15 años de experiencia en la traducción industrial. “Nos dedicamos al área de ingeniería y tecnología, porque en Bahía Blanca existe un importante complejo petroquímico con fuerte presencia de empresas extranjeras”, explicó Vanoli.

“Tuvimos que familiarizarnos con el manejo de equipos, como válvulas, compresores y enfriadores. También trabajamos como intérpretes en las auditorías de Seguridad e Higiene. Conocemos de manera pasiva la temática específica, aprendimos a dominar la jerga y trabajamos en conjunto con los especialistas”, comentó Benedetti.

Benedetti y Vanoli mencionaron el caso de los “préstamos lingüísticos”, términos que se decide no traducir para facilitar la comunicación en ciertos contextos. Por ejemplo, explicaron que los ingenieros prefieren hablar de “commissioning” en vez de decir “preparación para la puesta en marcha”, porque les parece más directo. “Siempre tratamos de lograr el equilibrio entre la transmisión del sentido y nuestros principios profesionales”, expresó Benedetti. Por eso, cuando se introdujo una máquina llamada “combustor”, decidieron respetar las formas del español y la tradujeron como “sistema de combustión”.

Una cuestión de actitud

“Somos embajadores interculturales, pero también custodios de la lengua. En definitiva, lo que importa es nuestra actitud como profesionales. La ética implica responsabilidad, trabajo en equipo y participación en las instituciones que nos representan”, reflexionó la traductora Nilda Ayala, del Círculo de Zona Norte, al referirse a los roles del traductor.

En la misma línea, la traductora Ana María Paonessa, presidenta del Círculo de Zona Oeste, puso sobre la mesa los dilemas en los que está atrapado el traductor en el campo de la ética profesional: ¿Cuánto cobro? ¿Traduzco sólo lo que sé? ¿Rechazo una traducción si no tengo conocimiento del tema? ¿Me especializo en un área específica? A propósito, Paonessa recordó una frase del traductor español Manuel Talens: “Rechazar trabajo es ilusorio”, y agregó: “Más aún en la Argentina”.

Los traductores por los no traductores

En la Jornada de la FAT, especialistas de otros campos aportaron su mirada sobre la traducción. El abogado Eduardo Giorlandini, miembro de la Academia Argentina del Lunfardo, investigador, docente y comentarista, se refirió al habla popular y la traducción. Para Giorlandini, el lunfardo es una “sublengua” con aspiración de lengua nacional que se nutre de indigenismos, del lenguaje gaucho y del inmigratorio. Contiene “muchos mundos”, incluido el afro-argentino, del que se hizo una “ocultación histórica”, cuando palabras como “tango” y “milonga” vienen de la comunidad negra.

Giorlandini, que aboga por la expresión en libertad, sin autoritarismos académicos ni gramaticales, se pronunció a favor de la traducción literaria libre. “Libre no quiere decir sin condicionamientos científicos. El traductor tiene que investigar una multiplicidad de fuentes para llegar a un conocimiento pleno de la realidad social. También debe tener muy presente al destinatario, entendiendo que el español no es equivalente al idioma nacional argentino.”

La correctora profesional María Cristina Esteban también se sumó al debate, alertando sobre la influencia de los medios de comunicación en la difusión de errores lingüísticos. “Admiro a los traductores, porque deben manejar la normativa y la lexicología de dos idiomas distintos”, expresó.

En relación con la proliferación de errores en los medios gráficos, Esteban llamó a crear conciencia lingüística entre quienes difunden mensajes periodísticos. “No debemos olvidar que la repetición del error contribuye a su fijación, que aprendemos por imitación y que hoy la enseñanza de la lengua está en manos de los medios y no de los docentes”, disparó citando numerosos ejemplos risueños para los asistentes, como el de las búsquedas laborales que apuntan a jóvenes “de ambos sexos”, y no “de uno y otro sexo”, como se debería escribir.

El sueño del Colegio

La Jornada de la FAT concluyó con una mesa redonda sobre la colegiación de los traductores públicos en la provincia de Buenos Aires, en la que participaron representantes de los colegios profesionales de la Capital, Córdoba y Santa Fe, e integrantes de los distintos círculos de traductores de la provincia de Buenos Aires, junto con autoridades de la Mesa Coordinadora de Colegios y Consejos Profesionales del Sur Bonaerense.

En la provincia de Buenos Aires, los traductores no están colegiados, porque se encuentra en suspenso la ley 12.048, promulgada sobre tablas en la década de 1990 sin convocatoria previa a los profesionales interesados.

“Deseo toda la suerte a los profesionales bonaerenses en esta lucha por crear su propio Colegio. Los Consejos Profesionales nacen por ley e implican un código de ética. Eso significa la posibilidad de hacer reclamos. Pensemos que hoy en día estamos asistiendo a una normalización internacional de los servicios de traducción, con aplicación de las Normas ISO”, apuntó la traductora Perla Klein, vicepresidenta del Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires.

En tanto, María Adelaida Waldesbühl, presidenta del Colegio de Traductores de Santa Fe (segunda circunscripción), comentó a los bonaerenses las ventajas de contar con colegios provinciales que contemplen la autonomía de las distintas zonas de la provincia, y destacó además que el Colegio de Santa Fe no distingue entre traductores públicos, científicos y literarios a la hora de nuclear a los profesionales. “En Santa Fe, todos los que hayan terminado un Traductorado se pueden colegiar”, aclaró Waldesbühl.


2 Comentarios

  1. Eduardo Skobala Costa . Noviembre 17, 2006 11:19

    "somos embajadores interculturales y custodios de la lengua". Comparto este criterio que nos define en la ética profesional del traductor. Quisiera agregar al concepto de la Traductora Nilda Ayala que también podríamos decir que somos intérpretes del saber y la idiosincracia del lector (a quien va dirigida nuestra traducción), en el caso que se trate de un tema específico (científico, técnico, etc.). O en el caso genérico de una traducción de cultura general debemos siempre conocer cómo se expresa linguísticamente el lector.

  2. Eduardo Skobala Costa. Noviembre 17, 2006 11:21

    "somos embajadores interculturales y custodios de la lengua". Comparto este criterio que nos define en la ética profesional del traductor. Quisiera agregar al concepto de la Traductora Nilda Ayala que también podríamos decir que somos intérpretes del saber y la idiosincracia del lector (a quien va dirigida nuestra traducción), en el caso que se trate de un tema específico (científico, técnico, etc.). O en el caso genérico de una traducción de cultura general debemos siempre conocer cómo se expresa linguísticamente el lector.

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