Hace unos días me contaron sobre una nueva palabra: mobisode. ¿Cuál es el proceso que se sigue para que nuevos vocablos surjan? ¿Cómo y por qué se agregan nuevos términos a nuestro vocabulario? ¿Qué campos tienden a movilizar su terminología con mayor asiduidad?
En esta lista infinita y de nunca acabar de nuevos términos, encontramos mobisode. Su creador es Daniel Tibbets, quien la integró para nominar a los episodios de una serie especialmente producidos para ser vistos en un celular (mobile en inglés), es decir de una duración de no más de dos o tres minutos. De ahí la utilización de dos “medios términos” que hacen uno nuevo: mobi y sode (de la palabra episode en inglés).
Los primeros mobisodes fueron lanzados en el 2004 y, aun cuando fue Fox quien lo hizo, hoy ya hacen referencia a episodios de otras empresas que también han adquirido la nueva terminología. De mobisode nace tradisode que ya no es sólo un episodio de una serie de televisión que se transmite por celular, sino un episodio de una serie de televisión que se transmite por celular de un programa específico: Doctor Who.
El hiperónimo (palabra cuyo significado incluye al de otra u otras) ya ha desarrollado su hipónimo (palabra cuyo significado está incluido en el de otra). El concepto más general ya ha desarrollado sus derivados. Una nueva familia de palabras comienza a generarse.
¿Qué es un neologismo? Según la Real Academia Española, un neologismo es un: “Vocablo, acepción o giro nuevo en una lengua”. Pero ¿por qué se decide que la combinación de ciertas letras o semipalabras conformen una nueva palabra? No es alguien sino más bien una necesidad quien lo decide. Una nueva circunstancia, un nuevo grupo de contenidos “exige” ser nominado.
No es cuestión de dar una clase de filosofía o lingüística, así que no encontrará en este artículo disquisiciones teóricas sobre significado y significante, pero se intentará describir el contexto o panorama en el que un neologismo se desarrolla. Cuando ciertas áreas empiezan a “ponerse de moda”, significa que nuevos conceptos y palabras van a surgir. En el caso específico de las nuevas tecnologías (internet, televisión, celulares, etc.), nos encontramos con dos hechos que hacen de los neologismos un capítulo aparte.
Hay varias áreas que están, como decíamos, en boga. La ecología es una de ellas. Sin embargo, en el caso de las nuevas tecnologías, éstas “vuelan”. Se actualizan a una velocidad que no se dan tanto en otros ámbitos, así que no sólo necesitamos palabras nuevas sino que las necesitamos ya. La velocidad en el desarrollo de la tecnología necesita la rápida simultaneidad en el lenguaje. Hoy, encontramos en la Web, cientos y miles de diccionarios con nuevos términos que dan muestra de esta necesidad en de nombrar cosas. Los sucesos llaman a las nominaciones.
El hombre ha siempre sentido la necesidad de nominar. Porque ponerle nombre a las cosas implica limitar los significados, otorgarles características específicas, describir. Nombrar es definir y definir es explicar lo que algo quiere decir o sugerir. Sólo cuando hemos logrado describir y explicar, comprendemos, y comprendiendo se integra física y mentalmente una circunstancia. Lo que tiene nombre deviene algo conocido, familiar y las nuevas tecnologías tienen eso: hay que conocerlas, comprenderlas e integrarlas.
Nombrar es asir, es poder determinar límites y, en general, entender. Nombrar es una manera de “bautizar” al objeto o contenido que se integra en el nuevo mundo. Lo que no se conoce, no tiene nombre. “Llamemos las cosas por su nombre…” es la frase que denota la literalidad de este suceso. Integrar vocablos nuevos a la lengua significa darle vida a nuevos mundos. Y utilizarlas es formar parte de ellos.
Nombrar es asimismo, la posibilidad de "tener la Palabra". Y en éste caso tenerla y soltarla. Quiero decir, que la aceptación de nuevos términos, conlleva implícito un acto de socialización, asi sea mediado, por lo que alquien alguna vez denominó como "N.T.I.C".
Así las Nuevas Tecnologías cumplirían una función símil al de nuestras cuerdas vocales, como vehículos del "Nombrar".
Y hablar de "lo Nuevo" (nuevas tecnologías, nuevas palabras), es también hablar de "un espacio que es dinámico": el de la creación. De continua regeneración.
Algo que entiendo, no puede estar ajeno, al ámbito de la educación.
La emergencia de lenguajes diversos al estándar, tal vez sea una demanda (volviendo al inicio del comentario), a "tener la palabra". Quizás deberíamos buscr espacios donde todos las formas de nombrar "se sienten a conversar".
jajaajaja
quiero saber si la palabra manises esta aceptada
deseo registrar una palabra en el dicionario de la Real Academia de la lengua la palabra es . LUTIADUNDOS, que significa personas apesaradas y tristes por la perdida de un familiar . y totalmente trasnochadas y desencajadas moralmente
deseo saber si mi palabra LUTIADUNDOS fue aceptada para ser incluida en el diccionario de la real academia de la lengua española. si es asi favor responder a mi coreo electronico y mandarme el registro ante la real academia de la lengua, grasias
señores paginas del interned les solicito fijar mi nombre en cualquier comentario que se haga en la red de mi palabra LUTIADUNDOS .respetando asi los derechos de autor.Hasta que la real academia de la lengua española se pronuncie
LUTIADUNDOS , no es una palabra de odio, sinplemente le solicito a la red de interned y aquien la utilice pronunciar mi nombre como creador y autor de la misma. guardando asi respeto por mis derechos de autor. grasias
Hola, me gustaría que aceptaran una nueva palabra: "bermejada: cosa de mal aspecto o que ha salido mal
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