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El cine y la Literatura infantil

PROYECTO: El cine y la Literatura infantil
Por:
Gallardo, Gabriela
Veliez , Silvia
Profesor: Lic. Marcelo Bianchi Bustos
Materia: Comunicación I
Carrera: BIE (Bibliotecario de instituciones escolares)
Curso: 2º G
Ciclo lectivo: 2007
Instituto Superior de Piero.

FUNDAMENTACIÓN

Actualmente y junto con la televisión, el Cine, es uno de los medios de esparcimiento e información más influyentes dentro del mundo contemporáneo.
Georges Mélies brindó al cine un nuevo rumbo, demostrando que no sólo servía para grabar la realidad, sino que también podía recrearla o falsearla. Con imaginativas premisas, hizo una serie de películas que exploraban el potencial narrativo del nuevo medio. Así filmó Cendrillas (Cenicienta, 1900) en 20 escenas, iniciando el primer contacto del Cine y la Literatura Infantil.

Desde entonces, el cine y la literatura han establecido complejas y recíprocas relaciones. Esta vinculación ha tenido y tiene distintas formas de expresarse.

En ocasiones, la literatura ha proporcionado una importante fuente de inspiración a los directores convirtiéndose en cine a partir de la adaptación fílmica de obras literarias, donde el argumento de éstas se ha transformado en un guión cinematográfico, con mayor o menor fortuna. Cada adaptación de una obra conocida renueva la eterna polémica ¿Qué es mejor? Texto o película. Literatura o Cine. Algunas veces, como resultado de las comparaciones se suele rechazar la película lamentando que la complejidad del texto literario haya sido despreciada por la superficialidad de las imágenes. Otras, en cambio, se consideran los aportes de la imagen como enriquecedores del texto.
Es un error hacer "competir" a un libro con una película, son dos obras de arte diferentes, dos lenguajes distintos, aunque puedan estar inspiradas una en la otra como pudieran estarlo en muchas otras cosas: la vida, los sentimientos, la historia, etc... y aunque por supuesto el valor artístico y la calidad de cada una pueda ser mejor o peor, dentro de sus propios parámetros.
Desde el punto de vista didáctico, las relaciones entre literatura y cine, nos permiten analizar una historia contada en distintos soportes, para reconocer las ventajas que proporcionan cada uno de ellos.


DESTINATARIOS DEL PROYECTO:
Alumnos de 6º año EPB (11,12 años)

OBJETIVOS:

Que los alumnos logren:

• Alfabetizarse en medios de comunicación.
• Acercarse a la literatura.
• Distinguir que a través del cine y la literatura se puede analizar la misma historia desde diferentes soportes

Para este proyecto seleccionamos como punto de partida, el texto “Charlie y la fábrica de chocolate" es una novela publicada en español por la editorial Alfaguara. Su autor; Dahl es un excelente escritor de Literatura juvenil. Su obra ha sido traducida a muchos idiomas e incluso algunos de sus libros han sido llevados al cine, siendo este el caso de “Charlie y la fábrica de chocolates”.
Por su ingenio, por su ternura, por su imaginación y por su clarividencia merece ser leída y disfrutada a fondo esta historia tan original y, a la vez, por su fondo, tan clásica. Una hermosa y entretenida manera de formar a los niños en valores como la familia y la esperanza, la generosidad y la inocencia. Tan apto para niños a partir de los diez años como para adolescentes imaginativos, y tan apropiado para padres como para abuelos. Un cuento que apuesta por las familias como deben ser y, sobre todo, por los niños como deben ser. Eso sí, todo con mucha imaginación y sutileza. Una historia dulce, rica, dura… y buena, muy buena: como el chocolate.

COMPARACIÓN ENTRE EL FILM Y EL LIBRO

La relación entre cine y literatura es compleja y tiene larga data, a veces es amena y satisfactoria, y, otras veces, la mayoría, es una lucha sin cuartel, de tironeo y rencillas eternas. La conclusión típica, salvo las contadas excepciones, es que el cine bastardea la literatura, frase trillada: “el libro es siempre mejor que la película”. Lo que ocurre habitualmente es un masacramiento por parte de la película con respecto al libro
Ahora bien, ¿qué ocurre con Charlie y la fábrica de chocolate? Pues algo muy digno de tener en cuenta. La adaptación de Tim Burton es extremadamente fiel (salvo los detalles que iremos marcando) cuasi calcada en la mayoría de sus partes a la obra literaria.

Charlie, la película, es puramente cinematográfica, cien por cien audiovisual.
El director norteamericano pasa de ser un cineasta profesional, para ser un imaginador profesional.

La lectura de Charlie, el libro, despierta nuestras papilas gustativas, y dispara nuestra imaginación: ¿cómo será la fantástica fabrica Wonka?, ¿cómo?, ¿qué son ríos de chocolate?, ¿cómo que el pasto se puede comer?, ¿qué gusto tendrá?, ¿cómo que un Oompa Loompa canta canciones increíblemente improvisadas?, y así interminables preguntas que despiertan sensaciones y buscan respuestas, allí, donde sólo el lector tiene acceso.

Charlie, el libro, es un desborde de imaginación que difícilmente quepa en un lector común, nos cuesta imaginar todo lo que Roald Dahl nos dice, tanta maravilla. La curiosidad nos invade. Y ahí es cuando entra la profesión de Tim Burton, excelso licenciado en imaginación visual. Logra traducir la riqueza de Roald Dahl, en imágenes tan fantásticas, su mente tiene un ensanchamiento tal, que él sí puede captar la magnífica fábrica Wonka con lujo de detalles, y ofrecérsela al espectador. Si volvemos al libro luego de ver la película, se produce el sumun de la felicidad.
Tim Burton nos da una mano a los lectores actuales, una ayudita para que el libro sea captado en su totalidad tal cual Roald Dahl lo imaginó y lo quiso.

Ahora bien, realizando un análisis más profundo e intentando dejar de lado el aroma a chocolate, hay detalles que la película aporta o quita de la versión original que es necesario destacar.

La obra del autor galés nos introduce en su mundo particular a través de la presentación de los personajes, como si fuera el reparto de una obra de teatro, o por qué no, de una película. En el film, en cambio, es la ostentosa y maravillosa fábrica lo que llega a nuestros ojos, con una voz en off que relata casi de manera textual, lo que está escrito en el libro, pero evitando la presentación cuasi cinematográfica que hace el libro, es decir, Tim Burton evita lo visual que sí presenta Roald Dahl en el libro. Sería caer en un lugar común decir que el libro es muy visual, lo que le restaría importancia literaria. Tim Burton, quizás consciente de esta falacia decide hacer justicia, ir para el lado opuesto: obviar las partes visuales del libro.
Por supuesto, y es un análisis que evitaremos, hay elementos inherentes al lenguaje cinematográfico que apuran la acción. En los siete primeros minutos ya sabemos todo lo necesario sobre el protagonista de la novela, de su familia y de su contexto social y espacial. Del mismo modo que en el magnífico libro. Tim Burton da cátedra sobre presentación e introducción visual a una historia.

Una diferencia aparece al comienzo de la película: el abuelo de Charlie no trabajó en la fábrica Wonka; sin embargo, así lo relata en el film. Quizás este elemento sirva para que los relatos sobre las proezas de Willy Wonka cobren veracidad. La fidelidad con respecto a la obra literaria es asombrosa, pero Tim Burton actualiza permanentemente esta historia, matizándola con elementos de crítica social. Hay una imagen que no puede despegarse de mi recuerdo: la inauguración de la fábrica. Y ante este asombroso hecho, los abuelos besándose. ¡Cuánta gente se alegraría hoy ante la apertura de una fuente de trabajo, sobre todo en nuestro país, y de esta manera, con tal gesto amoroso!

En la página 24 del libro ya está presentado el núcleo del relato: el misterio de los obreros y la noticia de los billetes dorados. Aquí comienza la búsqueda frenética del pasaporte hacia la fábrica más famosa del mundo: la fábrica de Willy Wonka, el chocolatero. Claro está, tanto en el libro como en la película, en esta carrera tienen más posibilidades aquellos que poseen más recursos. El fenómeno del mercado y el niño como consumidor es actualizado por Tim Burton, quien le agrega nacionalidad a los niños que obtienen los billetes dorados; el chocolate Wonka llega a las más recónditas partes del planeta. El director, también, aporta elementos de la modernidad caracterizando a los niños desde el hoy: Mike Teve, por ejemplo, juega a los jueguitos electrónicos y está empapado de violencia. Sin embargo, el mensaje en ambos (director y escritor) es el mismo.

Algunas diferencias temporales también están presentes en el film: el padre de Charlie ya no se queda sin trabajo porque la fábrica ha cerrado sino que es la consecuencia de las ventas y el impacto de la modernidad lo que ocasiona su desempleo. Así mismo, vemos algunas actitudes distintas en Charlie, quien quiere vender su boleto para ayudar a su familia, aunque de ningún modo esto interfiere en la empatía y el afecto inmediato que le produce este niño tanto al lector como al espectador. Digámoslo, se redobla la apuesta sobre la industrialización excesiva, los recursos humanos; la crítica económica presente fuertemente en el libro, en el film se aggiorna y se intensifica, tal vez dirigiendo mejor los cañones contra el capitalismo feroz de mercado. Brillante el chiste visual que Tim Burton propone sobre las compuertas frías y grises como toda fabrica que encubren un mundo de colores y que se cierran frente al paso de los concursantes.

En la obra de Roald Dahl, el personaje Willy Wonka es unidimensional; en cambio, en la película no sólo adquiere más protagonismo sino que le sirve al director para introducir los cambios más importantes con respecto a la obra literaria: la infancia de éste, la relación conflictiva con su padre (eje transversal; incluso la mirada crítica hacia los padres es más dura en el libro que en el film) y la dimensión psicológica compleja de este personaje no han sido siquiera contempladas por el autor pero perfectamente éste podría haberlo hecho: el padre de Willy Wonka es doblemente la encarnación del mal: Es dentista y encima su papel está interpretado por Christopher Lee. El colmo del terror.
Los diálogos en el libro están tan bien construidos que casi no es necesaria una adaptación. Siempre lo que primero se modifica en el traspaso fílmico es la supresión de los diálogos por unos nuevos inventados por algún guionista estrella de Hollywood. Dejar los diálogos casi sin modificar es un gesto de inteligencia puro. Aquí sólo se acentúan los caracteres de los niños como así también la competencia feroz entre algunos de ellos. Las letras de las canciones interpretadas por los Oompa-Loompa son textuales y aparecen en los títulos del film como escritas por el autor galés. En el film la vestimenta de estos pequeños trabajadores está realizada en base a cuero vinílico que le aporta un carácter casi fetichista. Los números musicales están trabajados por Tim Burton, con la inestimable colaboración de su habitual y genial ladero Danni Elfman, como verdaderas coreografías propias de un musical de Broadway lo que acentúa lo antes dicho, el puro placer visual propio de un musical en cine se justifica sólo en eso, en el puro placer visual y no en su sentido practico, no es real que la gente se ponga a cantar y bailar así nomás, sin embargo, los Oompa Loompa sí lo hacen en el libro y en la película.

Por razones más que justificadas, en la película sólo entran acompañando a cada niño, un adulto y no dos como en libro. Tanta gente no cabría en el cuadro cinematográfico. El retrato arrojado es un guiño al lector del texto escrito.
Y si de guiños hablamos, Tim Burton no sólo hace referencia al libro sino también a fragmentos concretos de la historia del cine y de películas representativas. Esto lo hace con una intención cómica, por una parte, por ejemplo, en el momento en que Mike Teve entra a la bañera y se copian fielmente los planos de Psicosis y la célebre escena del baño, y, de reescritura, por otra parte, con respecto a 2001: Odisea del espacio de Kubrick . Aquí el monolito misterioso de la versión original se transforma en una deliciosa barra de chocolate a la que solo Charlie se atreve a acceder, quitándole toda la implicancia intelectual y filosófica que representaba en el film de Kubrick. Esto, lejos de ser una aversión, es un planteamiento de banderas sobre lo que Tim Burton entiende que tiene que ser el cine realizado a partir de textos literarios, un disfrute permanente y no una pose intelectual ridícula. No es casualidad la referencia a Hitchcock, uno de los más visuales y menos intelectuales de los directores existentes en el séptimo arte.

Ya sobre el final encontramos acentuadas las diferencias entre el lenguaje visual y el escrito. Por una parte, en el film se le plantea a Charlie una elección que no aparece en el libro: Willy Wonka le otorga su fábrica sólo si él es capaz abandonar a su familia. Obviamente, Charlie ni por todo el oro o dulce del mundo renunciaría al espacio reparador y contenedor por excelencia. En el texto escrito, en cambio, el mejor chocolatero del mundo le entrega a Charlie su fábrica y lleva a toda su familia a vivir allí, terminando de este modo con mucho más que el hambre que éstos sienten.
Como a modo de cierre reparador sobre una línea traumática en torno a Willy Wonka que el guión cinematográfico ha echado a rodar, al final, se agrega la reconciliación –mediada por Charlie- entre Willy y su padre, el dentista.
A su vez, en el film, se elige concluir con la misma voz en off del comienzo; sin embargo, esa voz proviene de un pequeño Oompa Loompa, y la cámara en retroceso nos devela los mecanismos de representación cinematográficos: una máquina de hacer nieve por encima del paupérrimo pero feliz hogar de Charlie. Tim Burton desnuda el relato cinematográfico como tal, con el fin de acercarnos al relato textual. Nos dice: “esto que acabamos de ver es un libro, un buen libro, representado visualmente”.

MATERIALES
Texto : "Charlie y la fábrica de chocolate" de Roal Dahal
FILME: "Charlie y la fábrica de chocolate" de Tim Burton

FICHA TÉCNICA DEL FILME
Titulo original: Charlie and the Chocolate Factory
Dirección: Tim Burton
Producción: Brad Grey y Richard D. Zanuck.
Año de producción: 2005
Duración: 113 min.
Guión: John August; basado en el libro de Roald Dahl
Fotografía: Philippe Rousseot
Música: Danny Elfman
Intérpretes: Jhonny Depp Freddie Highmore, David Kelly, Helena Bonham Carter, Noah Taylor, Missi Pyle, James Fox, Deep Roy.

ACTIVIDADES GENERALES
Lectura de la novela Charlie y la fábrica de chocolates.
Comentarios sobre lo leído.
Indagación de conocimientos previos: ¿Conocen el filme?, ¿Conocen algunos de los actores?, etc.
Proyección del filme:
-Observación total del filme y análisis con comentarios orales espontáneos de valores y comportamientos humanos.
-Observación parcial del filme: se analizarán algunas escenas importantes para ser “comparadas” con las que ellos imaginaron mientras leían la novela.
Reflexión grupal del argumento a través de la conversación resaltando valores y comportamientos sociales e individuales.
Jugar con las coreografias de los oompa loompas.
Debate en el aula sobre las diferentes sensaciones que se pueden percibir a partir de los distintos soportes.
Buscar la intertextualidad entre el filme y el texto literario.

EVALUACIÓN

Se evaluará la participación, compromiso e interés que manifiesten cada uno de los alumnos en las actividades orales y escritas.

BIBLIOGRAFÍA
Aguaded, Ignacio y Contín, Silvia (2002) Jóvenes, aulas y medios de comunicación.
Propuestas y prácticas mediáticas para el aula, Buenos Aires, Ciccus- La Crujía.
Capítulo I.
Aparici, Roberto y García Matilla, Agustín (1997) Lectura de imágenes.Pág.9-14.
De la Torre, Saturnino (1998) Cine para la vida.Formación y cambio en el cine,
Barcelona, Octaedro. Páginas 9-33
Dahal Roald (1998) Charlie y la fábrica de chocolates, Madrid, Alfaguara. 5ª.ed.
UBA XXI, El cine, Acercarte, Buenos Aires.Páginas.35-44.


4 Comentarios

  1. Javier. Agosto 1, 2008 16:03

    Quiero saber si Silvia Veliez estudió en el Normal de Quilmes entre 1976 y 1980. En ese caso fuimos compañeros. Saludos.

  2. sandra aguero. Noviembre 21, 2008 20:19

    muy interesante el proyecto soy estudiante del profesorado de lengua y literatura en san martín , mendoza .Me gustó un montón y me permitió tomarlo como guía para realizar mi propio proyecto

  3. Carolina Rossi. Abril 22, 2009 11:39

    Soy la autora del artículo que aparece bajo el título "Comparación entre el film y el libro", que realicé para un trabajo solicitado en la Maestría de Libros y Literatura y LIbros de la Universidad Autónoma de Barcelona.
    Me parece una falta total de respeto que no se me haya consultado acerca de la publicación, o, en el peor de los casos, citar la fuente. Me resulta difícil creer que alguien se anime a presentar a los lectores un texto como si fuera propio y los profesores no consultar fuentes para constatar la fidelidad de lo escrito.
    En el cine se llama "remake", pero en la literatura se denomina plagio.

  4. Mariano Medina. Abril 22, 2009 14:57

    Efectivamente, conozco el articulo de Carolina Rossi. Salió publicado en 2006 en el Cuadernillo del Proyecto "Animarse a Ver" desarrollado en Córdoba desde CEDILIJ.
    Realmente, una vergüenza, porque no es que Gallardo y Veleiez se olviden de poner comillas en una cita. Directamente lo han tomado, textual.

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