Álex Grijelmo cita en un artículo la frase de Walter Porzig que da título a este post. Aunque parece obvio lo que dice, creo –ya que los chicos han naturalizado la innovación constante– que es un buen punto de partida para comenzar a reflexionar en clase sobre el impacto de las nuevas tecnologías sobre la lengua.
También lo es enfatizar sobre el hecho de que "si algo caracteriza al lenguaje científico y al lenguaje técnico es su léxico. El léxico general, el propio de todos los hablantes, puede ser utilizado para transmitir mensajes, y el grado de comprensión de esos mensajes dependerá del nivel de información que posea el receptor. Pero el léxico de un lenguaje especializado no puede ser dirigido a toda la gente y no admite grados de comprensión. El lenguaje especializado exige un significante propio para cada significado. Los tecnicismos han de ser monosémicos", como dice Alberto Gómez Font en otra nota. Eso no niega, sigue diciendo Gómez Font que "aunque en principio sean cosas tan separadas, los intercambios entre el vocabulario común y el vocabulario técnico o científico son constantes. Palabras comunes y de todos conocidas como la red pasan a ser utilizadas en terrenos tan especializados como el que aquí nos ocupa: la Internet. Y más frecuente aún es que las voces técnicas penetren en el habla común".
Estas cuestiones cobran actualidad ante la noticia -conocida la semana pasada- de que la Real Academia Española puso en marcha la Comisión Lingüística para la Terminología Española (COLTE), que se encargará de elaborar criterios lingüísticos relacionados con los lenguajes especializados de la ciencia y la tecnología.
Ante la visión casi unánimemente catastrofista que está adoptando la prensa respecto del futuro de la lengua por la "invasión" de términos extranjeros derivados del desarrollo tecnológico, creo que sería bueno promover la discusión en clase y buscar una mirada sobre el fenómeno que lo sitúe históricamente -en comparación con fenómenos similares (como la introducción de extranjerismos del lenguaje del fútbol, o de lenguajes abreviados para responder a las exigencias de la comunicación telegráfica), en suma: una mirada con más matices.
Los links que siguen pueden ser interesantes disparadores del debate:
La RAE crea la Comisión Lingüística para la terminología española
http://www.fundeu.es/Principal.aspx
El ciberlenguaje provisional , por Álex Grijelmo
http://www.cgcnet.org/nuestroidioma/hemeroteca/ciberlenguaje.html
Los hilos del idioma español en Internet (entrevista con Octavio Pinillos, Miguel Marañón y José Antonio Millán)
http://cuadernodelengua.com/cuaderno43.htm
Los términos informáticos en el diccionario de la Academia, por José Antonio Millán: un extenso estudio que recorre treinta años de vocabulario informático en el diccionario oficial del español. Con un análisis pormenorizado de las definiciones de decenas de términos en la 22ª edición, y propuesta de alternativas.
http://www.jamillan.com/infordra1.htm
Un nuevo lenguaje técnico, por Alberto Gómez Font
http://www.lainsignia.org/2000/noviembre/cul_024.htm>
Me parece una discución interesante y de actualidad. En nuestro país(Costa Rica) se está hablando de lo mismo desde hace algún tiempo entre docentes universitarios y nosotros los estudiantes de lengua y literatura. Existe una preocupación en común, aunque como tú dices y es algo que hemos venido hablando, es un proceso que ha ocurrido en otras ocasiones y aquí surge la pregunta ¿debe ser esta una preocupación primordial entre nosotros los involucrados en aspectos de la lengua?
me gustaría recibir información de lo expuesto gracias
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