Quiero compartir con ustedes algunos fragmentos de una conferencia presentada por Michèle Petit en el Congreso Mundial de IBBY (International Board on Books for Young People), celebrado en Cartagena de Indias, 18-22 de septiembre de 2000. Como es sabido, Petit es una antropóloga francesa, cuyas investigaciones han tenido una destacada importancia en los estudios sobre la lectura en el medio rural y sobre papel de las bibliotecas públicas en la lucha contra los procesos de exclusión. La conferencia completa se encuentra en el sitio www.feb.org.ar
Elogio del encuentro
Ni por gracia y hermosura
Yo nunca me perderé
Sino por un no sé qué
Que se halla por ventura
Juan de la Cruz
“Antes que nada, quisiera agradecer cumplidamente a las personas que organizaron este congreso, quienes me brindaron la oportunidad de estar hoy entre ustedes, y, de manera muy especial, a Sylvia Castrillón. Me brindaron también la oportunidad de volver a Colombia, donde pasé una parte de mi adolescencia, hace algunos siglos. Por eso me emocionó particularmente Katherine Paterson cuando habló anteayer de su retorno a China. No sé si habría podido evocarlo en la misma China, pero por parte mía, creo que tendré que esperar un congreso en China para poder hablar de mi retorno a Colombia.
Hasta aquí mis emociones. Cuando Sylvia me escribió que el presente congreso tendría como tema el encuentro entre dos mundos, le propuse que tratáramos de hacer… un elogio del encuentro, simple y sencillamente. Pero no de una manera general, llena de buenas intenciones, sino a partir de experiencias, de ejemplos que tomaré de las conversaciones con jóvenes que he recabado como parte de mis investigaciones , así como de algunos escritores que han evocado sus lecturas de infancia.
“Después de todo había algo más...”
Y para entrar en materia les propongo que escuchemos a una joven mujer, Zohra, a quien conocimos durante una investigación realizada en los barrios pobres situados en la periferia de las ciudades francesas, donde mis colegas y yo llevamos a cabo un centenar de entrevistas con adolescentes y adultos jóvenes que habían frecuentado una biblioteca municipal .
Cuando empezamos a hablar con Zohra, la primera frase que nos dijo fue ésta: “La biblioteca fue un encuentro extraordinario porque yo modifiqué el curso de mi vida”. Y nos contó su historia, una historia donde, a priori, su camino ya estaba trazado de antemano: sus padres provenían de Argelia y habían crecido en el seno de una cultura rural y oral totalmente alejada de los libros; no les interesaba que sus hijas estudiaran y después ejercieran su profesión ya que para ellos la "tradición" musulmana parecía dictar que las muchachas no deben salir del espacio doméstico, y también porque pensaban regresar a su país cuando hubieran podido ahorrar algo. A las presiones de los padres se añadía la programación social, que sólo le ofrecía a Zohra una trayectoria escolar recortada.
En esta historia, sin embargo, se producirán encuentros que cambiarán el curso de su destino. El primero, con una maestra, cuando Zohra era muy pequeña. Escuchémosla: “Adoraba a la maestra, le escribía tarjetas postales que nunca le enviaba. Quería mucho a los maestros porque transmitían cosas, estaban allí, eran personas sensatas, que razonaban, que comprendían, mientras que mis padres no comprendían. Eran adultos diferentes a los que me rodeaban. Me dieron una fuerza. Después de todo había algo más, había otras personas aparte de los padres, de la vida tradicional en familia. Me ayudaban a abrirme hacia el exterior, al igual que las bibliotecarias. Eran otros adultos que no me consideraban una bebé o una niñita que está para hacer el quehacer. Vivíamos en un capullo familiar muy fuerte. Mis padres nunca recibían visitas, amigos franceses o argelinos [...] Es muy difícil cuando ésa es la única referencia que se tiene de joven. Es como si estuvieras completamente aislada. El libro era la única forma de salirme de eso, de abrirme un poco. ”
“Después de todo había algo más…” Tal vez lo esencial está allí y se repite una y otra vez a lo largo de varias entrevistas: el descubrimiento de una alternativa, de un margen de maniobra, de una abertura, como dice Zohra, y también, a veces, de otra mirada sobre el niño o la niña que le da una “fuerza”. Ese “algo más”, lo forman los maestros, las bibliotecarias, la biblioteca como lugar, los usuarios con los que se topa, los libros mismos, y en su relato se mezclan unos con otros.
Observemos por ejemplo la evocación de esta maestra a la que le escribía tarjetas postales que nunca le enviaba. Sin saberlo, esta mujer tal vez desempeñó precozmente el papel de destinaria en un proceso parecido a la transferencia psicoanalítica: es decir, alguien que acoge las palabras del otro, que es el testigo de su deseo, con el que mantiene un lazo próximo al amor. Tal vez Zohra sintió ganas de leer y escribir “por transferencia”, por amor a alguien a quien le gustaba leer y escribir, como sucedía con esta maestra; y con las bibliotecarias a las que admiraba, quienes le mostraban que había otra vida posible, fuera de la casa. Escuchémosla nuevamente: “[La biblioteca] me permitía salir de mi casa, conocer gente, ver cosas interesantes (...) Iba a la biblioteca para leer, por mis libros, a escogerlos, y por el contacto con las bibliotecarias (...) Hubo mujeres bibliotecarias que me marcaron mucho. Es un trabajo muy femenino ¡Las mujeres son también las mejores lectoras del mundo a pesar de que tienen menos tiempo que los hombres!”
Zohra tenía fascinación por las letras desde que era niña; por ello su sueño era ser impresora. Sin embargo, como les dije, estudió una carrera corta: “En francés sacaba buenas notas; el francés me gustaba mucho porque había lecturas. Pero luego me pidieron que aprobara una serie de materias que no eran de lectura, materias científicas, matemáticas, y yo era incapaz de hacerlo. La escuela no fue placentera, no me ayudó, pese a que la lectura era muy importante para mí. Nadie me sacó de apuros. Más bien me dejaron hundir, me orientaron hacia una carrera corta. Así pues, me convertí en secretaria, sin mucha pasión”. Pero un día, para su buena suerte, se encontró con una mujer que trabajaba en la biblioteca, y que le propuso sustituir por unos meses a una secretaria. En esa ocasión decidió que sería bibliotecaria: se formó de manera autodidacta, se sometió a concursos y finalmente obtuvo el puesto.
Pero no fue sólo su destino profesional el que se modificó, pues la biblioteca y los libros también la llevaron a otros encuentros esenciales: al encuentro consigo misma, con regiones de sí misma que no conocía bien, que la asustaban. Como las que tienen que ver con el cuerpo, con la sexualidad, sobre la que nunca le habían hablado. Escuchemos cómo fue su descubrimiento de Anaïs Nin: “A través de la biblioteca pude tener acceso a temas tabú. (...) Cuando hablo de Anaïs Nin, es verdad que descubrí a una mujer que escribe literatura erótica sumamente bien, reconocida en el mundo entero. Aprendí cosas sobre mi vida sexual, sobre mi intimidad, que nadie hasta entonces pudo enseñarme [...] Al mismo tiempo me permitió comprender las cosas, descubrir el mundo, a Mark Twain, pasando por grandes sagas históricas. Descubrí que había vidas apasionantes y también temas íntimos”.
Tanto en la casa como en la escuela todos guardaban silencio sobre otro tema: sobre algunos capítulos negros de la historia ocurridos poco antes de nacer ella, en los que su país de origen entonces colonizado: Argelia, se había enfrentado al país en el que ahora residía: Francia.”(¿Qué es lo que leía?) la literatura magrebí, de dónde venía, la historia de Argelia, mi historia. Porque mi padre peleó en la guerra de Argelia y nunca nos ha hablado de eso. Entiendo que él no pueda hablar, como entiendo que muchos franceses no pueden hablar de ella. Vivieron cosas dolorosas y también le hicieron vivir cosas muy dolorosas a la población argelina. Pero al mismo tiempo nosotros nos quedamos ahí, sin respuesta. Hay que encontrar respuestas. Es necesario que haya... gente con historias (...) Todos tenemos una historia y hay que buscarla. A veces toma tiempo buscarla, encontrar los puntos de referencia que nos permiten, en un momento dado, tener una historia y vivir con ella todo el tiempo”.
Las lecturas de Zohra no borraron las humillaciones o las heridas de la terrible guerra que vivieron sus padres, pero sirvieron para romper el silencio. Esas heridas adquirieron derecho de expresión, de memoria. Al recuperar su historia, Zohra pudo liberarse de ella, abrirse tanto a los novelistas contemporáneos argelinos como a los occidentales, y confirmar su adhesión a la laicidad y a los derechos de las mujeres. Y al asistir a la biblioteca, Zohra pudo también incorporarse a la historia de Francia, pues durante una exposición sobre la segunda Guerra Mundial conoció testimonios de ex miembros de la resistencia contra el nazismo, de ex deportados que recordaban sus combates, y se sintió cercana a ellos. De este modo pudo conjugar en su interior dos universos culturales que a lo largo de la historia habían estado reñidos.
(…)
A manera de conclusión, quisiera decir desde ahora que no debemos pecar de ingenuos. No vamos a arreglar los problemas del mundo facilitando el encuentro de los niños con los libros. Tampoco les garantizaremos necesariamente una trayectoria escolar más exitosa, ni es seguro que sean más virtuosos. Freud señalaba incluso que los pervertidos y los neuróticos eran grandes consumidores de libros. Y para echar por tierra otras ilusiones, añadiré que tampoco estoy convencida de que el lector sea una persona más respetuosa del otro, más democrática, aun cuando la lectura sea tal vez un factor necesario, propicio, pero insuficiente, para la democratización de una sociedad.
Entonces, ¿para qué incitar a los niños a que lean? De acuerdo con lo que me han dicho los lectores de diferentes medios, la lectura es tal vez una experiencia más vital que social aun cuando su práctica desigual se deba en gran medida a determinismos sociales, y de ella puedan obtenerse beneficios sociales en diferentes niveles. Pero estos beneficios vienen por añadidura. Si desde un principio se privilegia su búsqueda, si se reduce la lectura a sus beneficios sociales, me temo que no se estará muy lejos del control, de la voluntad de dominio, del “patronazgo”. La lectura es tal vez un acto más interindividual, o transindividual, que social. Marca la conquista de un tiempo y un espacio íntimos que escapan al dominio de lo colectivo. Y si la soledad del lector frente al texto ha inquietado siempre, es precisamente porque abre las puertas a desplazamientos, a cuestionamientos, a formas de lazos sociales diferentes a aquellas en las que cerramos filas como soldados en torno a un patriarca.
Para mí es importante que los niños, y también los adultos, tengan acceso a los libros pues la lectura me parece una vía por excelencia para tener acceso al saber, pero también a la ensoñación, a lo lejano y, por tanto, al pensamiento. Matisse, cuyos viajes fertilizaron tanto la pintura, decía que “la ensoñación de un hombre que ha viajado tiene una riqueza diferente a la del que nunca ha viajado” . Yo creo que la ensoñación de un hombre, de una mujer o de un niño que han leído posee también una riqueza diferente a la de aquel o aquella que nunca lo han hecho; la ensoñación, y en consecuencia la actividad psíquica, el pensamiento, la creatividad. Las palabras adquieren otras resonancias, despiertan otras asociaciones, otras emociones, otros pensamientos.
Muchas gracias”.
(Traducción de Diana Luz Sánchez)
Extraído de la página www.feb.org.ar
Soy maestra del área de comunicación y me interesa mucho que mis alumnos lean y sepan pensar. El presente fragmento está tan lleno de riquezas que motivan a la lectura.
Hay que saber escoger buenos libros para que edifiquen nuestro espíritu y nuestro conocimiento.
Ya habia leido hace unos años un libro de esta autora ("Nuevos acercamientos a los jóvenes y la lectura"), por lo que nuevamente me hizo: 1. recordar las estrategias aplicadas durante 4 años en un taller de lectura semanal en algunos casos y mensual en otros realizado con alumnos de EGB 1 y 2 en un colegio religioso de la ciudad de Rosario; y 2. renovar las energias para continuar.Me quedan frases como "No vamos a arreglar los problemas del mundo facilitando el encuentro de los niños con los libros. Tampoco les garantizaremos necesariamente una trayectoria escolar más exitosa, ni es seguro que sean más virtuosos... Entonces, ¿para qué incitar a los niños a que lean?... La lectura es tal vez un acto más interindividual, o transindividual, que social. Marca la conquista de un tiempo y un espacio íntimos que escapan al dominio de lo colectivo". El trabajo llevado a cabo por más de 10 años en colegios secundarios y de EGB 1, 2 y 3 como bibliotecaria, me ha dejando como mayor satisfacción esa, "la conquista de un tiempo y un espacio íntimos que escapan al dominio de lo colectivo", de lo evaluado o a evaluar diria yo (dentro del contexto den la escuela). Lo seguiré haciendo.
Cada vez que leo palabras de Michèle Petit vuelvo a confiar, a tener ganas de seguir -sin claudicar- con mis clases-taller de Lengua y Literatura. Sus investigaciones van más allá de la lectura como un fenómeno social, nos hacen pensar a los docentes, a los bibliotecarios, a los animadores de lectura, de qué manera podemos abrir puertas a experiencias vitales que de una u otra forma provocarán al lector joven. No es solo leer para poder estar informado, trabajar, etc., etc., etc., en síntesis,para estar en el mundo globalizado e hiperconectado del siglo XXI; es leer para pensarse, para soñar, para crear, para ser...
Gracias por traer a M. Petit.
esa son respuestas?
esas no son frases son simples comentario quiero que publiquen las frases de personajes muy importantes no esos comentarios.
Me gustó mucho el fragmento y quisiera poder acceder al texto completo. Estuve navegando por la página de FEB pero no lo puedo encontrar.
¿Será mucho pedir que me lo envíen (si lo tienen completo) a mi casilla de correo?
Muchas muchas gracias!
Estoy a punto de rendir mi ultimo final de lengua y literatura, de la carrera profesorado para la enseñanza primaria, el tema que prepare se refiere a esta conferencia de Pettit... me encanto la conferencia...tambien tuve un encuentro...que me cambio la vida...gracias Nelly...
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