Tecnología

Marzo 2007

Debates del mes




18-03-2007 |

Autor: Luis Doval

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Al fin. Un proyecto para desplazar las computadoras de la “escuela”… (Continuación)

PARTE 2: NO VAMOS HACIA EL FUTURO, EL FUTURO SE NOS VIENE ENCIMA

Cargado con las preocupaciones del post anterior, me fui a visitar a Los Sospechadores. Habían leído el anticipo y me estaban esperando como al sueldo a fin de mes. El saludo que me descerrajaron al llegar fue una recriminación: ¡Et tu, Brute!

Sería largo y tedioso comentarles la media hora que nos tomó ubicarnos sobre los dos centros de una elipse que contuviera EL FUTURO Y LA ESCUELA, términos complementarios que a veces parecen antagónicos. Pero la escuela es donde estamos y el futuro, como dijo alguien, es el lugar donde voy a pasar el resto de mi vida.

Un futuro que según lo veo, se viene encima de una escuela que parece estar detenida en el medio del camino. En el mejor de los casos, con intención de hacerse a un lado y dejarlo pasar. En el peor, mirando hacia atrás, viendo como se aleja el tiempo pasado y mejor. Siempre con escasas intenciones de plantársele enfrente y apechugarla con lo que se tiene, que no es poco.
Bajo la sombrilla del acuerdo provisorio desde el que nos escuchábamos, tímidamente mencioné un párrafo de Ítalo Svevo para avanzar en el tema:

“Me gustaría estar en condiciones de abolir la guerra sobre el pequeño hipocastáneo en mi patio, a la tarde, cuando los gorriones buscan el mejor lugar para la noche, porque sería una buena señal para el futuro de la humanidad”

Como las cabezas insinuaron un gesto de casi asentimiento, pregunté ¿Podríamos abolir por un rato las disociaciones y hacer un esfuerzo conjunto para pensar en la escuela del futuro? Pero no el de mañana o el de la semana que viene, el futuro futuro, lejos, más allá de lo inmediato, el largo plazo, después de fin de mes quiero decir. Recapitulemos los cambios sociales que impulsó el imperativo tecnológico de los últimos diez y después, sobre esa evolución proyectemos a los próximos veinticinco… Las respuestas que generó mi pregunta merecen otro trabajo más amplio, pero los invito a llevar adelante un ejercicio similar. Si lo hacen con sus alumnos, mejor aún.
Enfrascados en la prospectiva no me vieron dejar sobre la mesa otro párrafo de un libro, Las formas de saber que vamos perdiendo (obviamente porque son reemplazadas por otras nuevas) y puse a la par el concepto de futuro con el de la tecnología escuela.

“…a la gran provocación de la sociedad de los conocimientos, la escuela responde con una paradójica tranquilidad; se limita a transmitir algunos conocimientos bien definidos, manteniéndose ajena a dos mecanismos que en realidad son esenciales en la actualidad: a) El proceso de crecimiento del conocimiento (…) ante el cual la escuela es cognitivamente lenta. b) El proceso de difusión de metodologías de acceso al conocimiento (ante el cual la escuela es metodológicamente lenta…”

Cosa que no es de extrañar –me animé a decir– teniendo en cuenta que la escuela es un dispositivo para transmitir conocimiento que desde el siglo XVII, mucho no cambió, que lo que más y mejor evolucionaron fueron las tecnologías de control y casi siempre para justificar el sistema antes que para hacerlo eficiente. Que aunque el esfuerzo teórico y metodológico, las investigaciones, los libros y los congresos estén dedicados a mejorar el dispositivo pedagógico, el dispositivo de gestión, sin marco teórico visible y con un bajísimo perfil, se fagocita cualquier cambio. El más visible, en la ceremonia que lleva a la certificación, uniendo el saber y el poder en un sólo acto como decía Foucault.

A esta altura estaban silenciosos y expectantes, pero como sé con quien trato no me descuidé demasiado. Dejé pasar el comentario ácido “muchas citas pero pocas ideas propias” y me aferré a una afirmación que vino desde el grupo: “estos cambios son extremadamente rápidos y no te permiten pensar, tenemos la obligación de pararnos frente a los cambios y pensar cuales son convenientes y cuales no” ¡COINCIDO! Grite, pero para eso no hace falta parar el mundo. Esta es una obra que tenemos que protagonizar mientras la actuamos y discutimos el guión con el director, lo único que no podemos hacer es esperar hasta que todo esté escrito y ensayado, es el momento histórico que nos tocó y me parece apasionante. Silencio y otra vez el viejo truco…, como quien no quiere la cosa acerque otro párrafo, esta vez de José Ortega y Gasset:

”No podemos postergar la vida hasta estar preparados para ella. La principal característica de la vida es su coercitividad: Siempre es urgente, aquí y ahora sin postergación posible. Nos disparan la vida a quemarropa”.

Y lo dijo hace casi ochenta años, no estaba pensando precisamente en la informática…
Las miradas recíprocas y el silencio estaba dedicado a quien quisiera exponerse en primer término, antes que a la ausencia de ideas. Me pareció que no era momento de mirar para otro lado, busqué el refugio del hipocastáneo que un rato antes habíamos convenido invulnerable y me lancé.
Ideas en el campo educativo.jpg

Si algo no se puede negar a OLPC es originalidad y ahí está el primer problema del proyecto, el sistema inmunológico del campo educativo trata toda idea nueva como un virus amenazante que altera su anacrónico funcionamiento. Pensar que el proyecto OLPC reciba un tratamiento diferente sería una ingenuidad. Es un cuerpo extraño que debe ser aislado y sometido. Y si no es posible eliminarlo, se lo enquistará en algún depósito ¿Con que derecho intenta subvertir una tecnología de transmisión de conocimientos socialmente significativos que ha sobrevivido más de cuatrocientos años sin inmutarse?

“¿Me equivoco o estábamos hablando de una laptop?”, escuché decir a uno de los sospechadores, y le salí al cruce. En realidad, estamos hablando de los cambios que una laptop puede producir en la tecnología escuela, desde una perspectiva social antes que técnica. El aspecto técnico de estos chirimbolos no es algo que me quite el sueño, son tan buenos o tan falibles como cualquier otro aparatejo. El sistema operativo, la interfase, la metáfora, la interconexión, etc., no son cosas menores, pero para nuestra cultura educativa, son intrascendentes. El meollo de la cuestión es la oposición interna a cualquier cambio, inclusive al mismo que paredes afuera se acepta sin reservas ¿Por qué genera tanta inquietud cualquier adelanto tecnológico que intenta ingresar en el territorio de la escuela? Un ejemplo que sólo describo sin emitir juicio alguno: teléfonos móviles. Gran debate sobre el uso que de ellos hacen los alumnos. Cero debate sobre el uso que de los mismos aparatos hacen los docentes. Como me escuchaban, seguí con mi discurso.
OLPC tiene algunas ventajas y una de las principales es que el sistema de gestión –que tiene secuestrada a la escuela desde sus comienzos y la esconde en un agujero cada vez más profundo– en este caso no tiene anticuerpos para esta extraña mutación del virus del cambio. Y como para tirar cascotazos, siempre hay voluntarios, prefiero seguir enumerando, esperanzadamente, otras ventajas que sospecho se trae el proyecto.
Imaginemos el momento en que lleguen a las escuelas, los voluntariosos se abalancen sobre las cajas, las abran..., y se encuentren con que no tienen ni la más peregrina idea de cómo usarlos para hacer más eficiente y certero (para si mismos y no para la tarea educativa) el sistema de administración y control. Será difícil que las secuestren como han hecho con las computadoras que llegaron con otros proyectos, para matarlos antes de nacer. Personalmente he visto desguazar equipos informáticos adosados a un hardware, por ejemplo una máquina herramienta de control numérico, para llevarse la computadora a la administración y archivar la máquina herramienta en el depósito (sólo hasta que los docentes estén capacitados y lo hacemos por una urgencia, durante esta semana). Resultado: en un año ni una ni otra servían más para nada.

Imaginemos la forma de patrimoniarlas, cuando la chapita identificatoria deje de ser garantía de inmovilización de por vida en un armario bien cerrado con cuatro candados. Si son los alumnos quienes tienen los equipos, porque esa es la esencia del proyecto, y si cada uno de ellos tiene una, puede suceder que también las manejen según sus propias posibilidades de aprendizaje y se logre superar esa formidable contradicción, en la que sabido es que todos los alumnos aprenden de diferente forma, pero que a todos se les enseña de igual manera.

Imaginemos a los detractores profesionales que usan el tradicional argumento: “esto ya fracasó en…, y ahora nos lo quieren vender a nosotros…” Resulta que este proyecto no fracasó antes. Seguido del también tradicional “lo quieren experimentar con nosotros…, nos usan de ratones de laboratorio…”. Yo preguntaría porqué no experimentar algo diferente en un sistema donde aún hoy, hay docentes que se sientan frente al escritorio y dictan el capítulo de un libro para que los chicos copien la lección. ¿No será hora de experimentar con algo diferente a ese resabio medieval de cuando los libros estaban encadenados a la biblioteca, más allá de quien lo proponga?

Imaginemos trastabillando (quizá hasta se caiga) al famoso axioma “Si es nuevo no está en la escuela” Esto es nuevo y estaría en la escuela. De implementarse presenta el axioma inverso y, si es verdad lo que me contaron mis profesores de matemáticas, que a partir de un axioma es posible construir toda una estructura formal, puede ser que estemos en los inicios de algo importante que, tal vez, ayude a superar metáforas como la del fluido eléctrico, o las de un circuito hidráulico para ejemplificar uno eléctrico, sin tener en cuenta que la energía no se desplaza como un fluido, ni un circuito eléctrico transporta materiales. Comparaciones que se asumen válidas, aunque conceptualmente tengan tanta certeza como la teoría del flogisto. Pareciera ser que como una y otra vienen junto con las tradiciones, son seguras y nos libran de incursionar en el futuro incierto, donde es necesario aventurarse en terreno desconocido acto que, en la escuela, es casi un crimen. Porque en la escuela no existe la incertidumbre, no existe la complejidad, es más, a esta altura sospecho sobre la existencia de vida real.

Tengo la sensación que este proyecto abre una ventana hacia el futuro en un edificio cerrado desde hace varios siglos, que no es poco. También es mucho lo que escribí en este blog, de modo que, tal vez, lo continuaré más adelante.

Los Sospechadores, no adhirieron a ninguna de mis manifestaciones más que con el silencio. Hubo un par de mociones para que se reconsiderara mi afiliación al grupo por “debilidad de sospecha”, pero luego me otorgaron el beneficio provisional de la duda. Me fui más que satisfecho del barrio. Viniendo de parte de ellos, es todo un halago.


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05-03-2007 |

Autor: Luis Doval

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Al fin. Un proyecto para desplazar las computadoras de la “escuela”…

Y LLEVARLAS A LAS AULAS.

Si, aunque usted no lo crea, como diría Ripley.

Pero antes de tratar el tema, necesito hacer un par de acotaciones.

a) Quienes conocen mis opiniones, saben que no soy un fanático de las computadoras en la escuela, sin que deje de reconocer por eso la necesidad insoslayable de utilizarlas como una herramienta para el aprendizaje y lograr que los docentes primero y los alumnos más tarde, estemos preparados para lidiar con la racionalidad que las teletecnologías imponen a su ritmo y antojo. En realidad lo que habitualmente me desespera es ver como se desperdicia toda esa potencia de procesamiento de datos para transmitir rutinas procedimentales que cualquier niño aprende por sus propios medios, mientras se dice que se les enseña computación.


b) Es obvio que en estos últimos meses mis opiniones han estado ausentes del blog. Luego del accidente de octubre del año pasado, cuando me atraganté con uno de “Estos vasitos de cumpleaños”, me propuse escribir casi nada y dejar de gastar tiempo propio en combatir contra los molinos de viento (tarea que un tal Cervantes ya había mostrado que era poco productiva, allá por los primeros años del siglo XVII). Aunque un mes más tarde hice un pequeño aporte, al documentar el esfuerzo de docentes de varias provincias para acercar sus opiniones sobre la Educación Tecnológica al Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, el resultado infructuoso fortaleció mis convicciones previas.

Bajo ese régimen autoexcluyente, me encontraba en mi huerto de tierra árida cultivando la paciencia, que según me explico el párroco, en términos cristianos es algo así como perseverar en la esperanza y, en términos de Bierce, es una forma menor de la desesperación, disfrazada de virtud. Como dije, estaba yo en esa situación, más cerca de la definición de Bierce que de la del párroco, cuando me llegó una invitación para participar en el encuentro OLPC: una discusión sobre aspectos educativos.

Primero dije, ¿Porque a mí, que en este contexto, estoy más cerca de los procesos educativos en entornos virtuales de aprendizaje que de la informática? Luego de la reunión, comprendí que era precisamente por eso.
En ese encuentro, más que nada, se habló de una herramienta dedicada al aprendizaje, mientras se explicaban los objetivos y alcances del proyecto OLPC. Y cuando digo proyecto me disperso en un discurso que me obliga a dividir este blog en dos partes

PARTE 1. ESTOY HARTO…

Como ya conté más arriba fracasé al cultivar la paciencia (esto lo demuestra), tengo secos casi todos los plantines y los que quedan han sido atacados por la plaga “¿PSSTG?”.
Mientras me tomaba el tiempo necesario para pensar sobre lo ocurrido en la reunión de OLPC, recurrí en varias ocasiones al espacio institucional que dispuso Educ.ar para someter a discusión el tema y me encontré con varios gestos de feroz argentinidad, unidos bajo el constructivo lema:

No se de qué se trata, pero me opongo.

Stop.jpg

Donde el problema no es la oposición. Que alguien exprese una idea opuesta, diferente, que ofrezca una perspectiva distinta o contradictoria, es una actitud sana y constructiva, mientras se haga en términos adecuados y respetuosos de los demás, no necesariamente de sus ideas.

El problema es que bajo el manto de la discrepancia se abriga la estigmatización, el agravio y la estulticia. Para colmo, desinformada, porque los que la practican ni siquiera se han detenido a indagar de que se trata aquello sobre lo que disienten. Escucharon que parece, que tal vez, que sería mejor, que quizás..., y allá van.

Este asunto ya lo traté hace un tiempo atrás, cuando decía que “Nuestros nietos serán nuestros antepasados” y hoy lo encaro nuevamente porque es una cuestión que me inquieta sobremanera

Volviendo al espacio de que hablaba, si lo visitan, encontrarán un par de intervenciones tímidamente asertivas, seguidas de un conjunto de ellas desaprensivamente destructoras:

“…quizas sea un gran proyecto pero de esta manera no vamos a ningún lado…”,
“…cual es el proyecto…”,
“Estos equipos han sido desarrollados por una seudo empresa yankee…”
“…parar este proyecto que no tiene ningún sentido en la argentina 2007…”
“vayamos en contra del imperialismo antiyanqui” (¿?),
“…un proyecto que puede ser muy bueno, pero para la Argentina del 2030…”
“¿Para que las traen? si dsp los "chicos"(por no decir otra cosa) las van a tirar por ahi, las van a rayar, romper, jugaran al fulbo con la maquinas, pero como balon, las canjearan por drogas, o simplemente diran: che bolu, como le pongo el gta? uuu...no tiene gta. Esto es falta de esmero, estos chicos son el futuro.... el futuro muerto del pais…” (…) “... deberían colgar a todos los de arriba, parecen que traicionan a la patria con su curros y proyectos educativos......las ONG son horribles, no tendria que existir!”

Quise responder cada una de esas afirmaciones pero, no sé por qué cada vez que lo intenté me invadió la náusea.

Además que esto de colgar gente es poco novedoso, si uno es capaz de mantener la atención en la lectura hasta el final de cada intervención, verá que los argumentos son pertinentes, informados, certeros, apropiados, comprometidos, precisos, centrados en el tema que se discute, bien redactados y…, proferidos a escondidas bajo un seudónimo o un nombre de pila que no permite identificar al autor.
Si estos encapuchados quieren asignarse la representación de los docentes que se desloman en las aulas, es lógico que ellos se callen.

Estas “opiniones”, son las que nos tienen atrapados hace medio siglo en el mismo sitio, con un país que se desangra todos los días y con muchos talentos individuales que, gracias a “genios” como los opinantes, prefieren irse a trabajar a un lugar donde las ideas diferentes no sean una afrenta y el progreso no sea un pecado.

Eso sí, esos mismos que fueron obligados a partir, después son publicitados por sus logros. Un argentino hizo esto o aquello, descubrió tal cosa, diseño tal otra… Pero a esa exaltación jamás la he visto seguida de la pregunta ¿Por qué no lo habrá hecho acá?

Yo quería hablar de OLPC, pero como siempre, hay que perder tiempo y desviarse con otra cosa, por ejemplo con estos lúcidos que aceitan y le dan energía a la máquina de impedir de la que ellos, después, son los primeros en quejarse.

Retomando la idea inicial en el próximo blog, entonces, expondré mi opinión sobre OLPC.

PARTE 2: NO VAMOS HACIA EL FUTURO, EL FUTURO SE NOS VIENE ENCIMA.


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