20-08-2008 |
Autor: Luis Doval
Hace dos años en Tecnologías, computadoras y lenguajes hablaba de la indigencia conceptual que caracteriza a los medios, cuando de tratar cuestiones relativas a la educación o a la escuela se trata.
Como la situación que allí comentaba no se ha modificado en nada, parece ocioso volver sobre el tema pero, en los últimos días, me llamó la atención la forma en que los medios des información, en diversas notas periodísticas, vincularon la violencia escolar con las infotecnologías.
Como ésta es una cuestión central para ser estudiada en la legalmente diluida área de Educación Tecnológica, porque allí es donde se analiza la arista cultural de la tecnología, es una buena oportunidad para mostrar la forma en que, con intención o sin ella los medios des información, relacionan un hecho social complejo (el acoso escolar), con la Tecnología y con el animismo.

A pesar de haber declarado la intención de esta publicación, según mi costumbre, entraré al tema luego de un pequeño rodeo.
A principios del siglo pasado, cuando el mariscal Hindemburg pasaba revista a sus tropas, tildaba de incapaz a cualquier integrante de la formación al que le faltara un botón en su chaqueta. Suponía este buen señor que la pequeña falta, a la que se presta poca atención, es el origen de otras mayores que vendrán en el futuro. De modo que, contrariando lo explícito del dicho, si para muestra basta un botón, es el botón que no está. El que no se muestra.
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Recomendar06-07-2008 |
Autor: Luis Doval
Parte I Alucinaciones colectivas
Hace bastante tiempo que no escribo en el mismo espacio que modero, porque oscilo entre la duda, la decepción, el pesimismo y el entusiasmo.
Tres a uno, no cabe duda, es goleada, pero (en nuestro querido país siempre hay un pero), así como hay cuestiones que me desalientan, hay otras que me entusiasman. Entre las que me entusiasman están, por ejemplo, las sucedidas del 3 al 5 de este mes en la hermosa ciudad de Oberá, en Misiones, durante el II Simposio Nacional de Educación Tecnológica.
Este evento, realizado por primera vez en 2006 a partir de una serie de reflexiones formuladas en este espacio, tuvo algunas particularidades que es necesario remarcar:

Lo organizó la Facultad de Artes, se desarrolló en la Facultad de Ingeniería, asistieron docentes del lugar y de otras zonas del país, pero (en nuestro querido país siempre hay un pero) sucede que no sucedió.
Todo fue realidad virtual, mundos sintéticos, alucinaciones colectivas.
Un como sí, pero no.
¿Afirmaciones descabelladas?
Veamos
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Recomendar19-10-2006 |
Autor: Luis Doval
Parte VII Los autismos
Decía en el blog anterior y en otro anterior que versus es “ir hacia”. En un mensaje del 12 de agosto, Eduardo invita a un Simposio sobre "EDUCACIÓN, TECNOLOGÍA Y SOCIEDAD" diciendo: “queridos colegas embroncados: para convertir la bronca en propuestas…”
Y suena lindo. Pero no me convence. Me tomé siete días para pensarlo, el mismo tiempo en fue creado el universo y todos quienes lo habitamos según nuestra cosmología, lo que demuestra cuan lejos estoy de aquel hacedor. Yo, en siete días, sólo fui capaz de parir una idea con dos componentes, y no estoy seguro que sea gran cosa.

Para empezar y sólo como una pequeña muestra, hay detrás de esa convocatoria un esfuerzo descomunal de Eduardo y de muchas personas. Como lo hay cada vez que Argentina Mónico organiza en su salteño profesorado las reuniones de Educación Tecnológica, y como lo hay en el hecho de que mucha gente se traslade a su costo y riesgo desde distintos lugares del país para estar presente en esta convocatoria. No es pavada.
¿Pero qué es entonces lo que no me convence? Sólo un par de cuestiones: la inorganicidad y la bronca.
Primero, la bronca. Sabido es que por estos lares, la bronca no se convierte en propuestas sino en resentimiento. El resentimiento en rencor, éste nuevamente en bronca y esa bronca en división. Un círculo vicioso que se realimenta y produce combustible para la inacción o el enfrentamiento.
La inacción ya sabemos adonde conduce y el enfrentamiento nos lleva a una curiosidad matemática; sumando, resta. A esta altura del partido yo sólo quiero sumar. No nos confundamos, si “vamos hacia” con “bronca” vamos por un rumbo equivocado. Atemos la bronca y utilicemos ese músculo tan bien protegido por el cráneo que juega de gris para demostrar su brillo. Pensemos y pensémonos.
Me alegra sobremanera que este espacio y algunas de las reflexiones a que me conducen las dudas de Los Sospechadores hayan sido útiles para promover un encuentro entre quienes habitamos el confuso territorio de la Educación Tecnológica, a partir de aquí, un grupo de docentes convoca a un Simposio para hacerle notar a las autoridades educativas que se olvidaron algo. No es poco.
Los sospechadores satisfechos pero yo, como ya dije, todavía no me decido y esa indecisión me conduce al segundo punto, porque me pone frente a la faceta del voluntarismo, individualismo e inorganicidad que nos caracteriza. Y con los años que llevo ejerciendo de argentino con pleno derecho, me pone en un estado de prevención, porque sé que lo personal resta y para restar no me sumo. Estoy en otra cosa quiero dejarlo claro y por eso me fui a encontrar con Los Sospechadores para dejar constancia de mis diferencias y de mi apoyo irrestricto en medio de ellas. En reunión plenaria, en las profundidades del barrio, dije algo más o menos así.
Pasaron más de diez años de la legalización de la Educación Tecnológica lamentablemente denominada (como ya lo dije en otras oportunidades) CAPÍTULO DE TECNOLOGÍA en los CBC. En ese lapso, ante una convocatoria del Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología para aportar a una nueva Ley Educativa, desde el punto de vista institucional, el espacio no logró traspasar la malla burocrática ¿Por qué? ¿Donde están los profesorados y las Universidades haciendo llegar su voz al Ministerio en forma institucional? ¿Dónde están las organizaciones que defienden a los docentes de los ataques de no se sabe bien que fuerza extraña que los acosa? ¿Por qué es que un grupo de docentes y algunos profesorados, con mucho entusiasmo y poca organicidad, son los que estructuran el reclamo?
Convengamos en algo, la Educación Tecnológica ha sido, desde sus inicios, un espacio para el remiendo donde son muchos a los que les interesa poco de que va la cosa, sigue haciendo lo mismo y suman unas horitas más. Un territorio ideal, que muchos han aprovechado para vender quimeras que, como su nombre lo indica, son mezclas y donde fue imposible instalar la cordura. En estos años se ha hecho poco y se ha adulterado mucho. Podemos decir que las autoridades educativas algo han tenido que ver en el asunto, pero también podemos decir que quienes debían alumbrar la senda, tenían poca pila en la linterna, se la guardaron en el bolsillo, o al llegar la noche hicieron “la Gran Casildo”…, y se borraron.
Me viene a la memoria la extinta Escuela de Capacitación de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, un espacio innovador donde tuve el privilegio de enseñar, pero sobre todo y antes que nada, de aprender. En una de las reuniones donde quienes coordinábamos los diferentes espacios nos habíamos enfrascado en una discusión inconducente, la DIRECTORA (con mayúsculas) dijo algo así como “aquí estamos para solucionar problemas educativos, no de huerta”. Todavía hoy recuerdo la vergüenza que sentí cuando me puso frente a frente con un pensamiento mezquino y pequeño.
Imitando a quien me dio esa lección, me atrevo a decir: Si alguien viene para un Simposio armado con tanto esfuerzo, recorre esforzadamente muchos kilómetros y quiere llevarse algo positivo, aporte a la educación antes que a la huerta, venga sin bronca, traiga propuestas.
Por mi parte presento una.
En el espacio de la mochila donde iban a traer la bronca, ubiquen los CBC para la formación docente en Tecnología, el plan de estudios de la carrera donde se desempeñan y el listado de asignaturas. Ya en el Simposio, dediquen un tiempo al análisis comparativo.
Cuando adviertan que la ensalada es un guiso de bodegón, no se alteren, consideren que las diferencias existen porque no se habla de lo mismo y si no se habla de lo mismo, pero nadie se detiene a escuchar, estamos desarrollando monólogos paralelos.
Luego practiquen algo de pasadología. Es posible que se encuentren con que las asignaturas fueron trajes a la medida del perfil de algunas de las personas con que contaba cada profesorado.
Más tarde, con las realidades desplegadas en la forma más amplia posible, conscientes de que el dispositivo tecnológico denominado escuela en su conjunto, sufre de autismo exteriorizado, tal vez sea posible revertir algunos síntomas e “ir hacia” sin bronca (que es sinónimo de riña, pelea, disputa, pleito, pendencia, altercado, contienda, lío, desmán) y con planteos superadores. Es probable que nos escuchen mejor si no gritamos.
Algunos sospechadores se quedaron dudando, otros estuvieron totalmente en desacuerdo conmigo, hubo quienes acordaron y aquéllos que se fueron a buscar más información antes de posicionarse. Yo me fui más tranquilo conmigo mismo.
Por las dudas…, la advertencia habitual, si este espacio desaparece ya saben, es porque no existe.
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Recomendar04-10-2006 |
Autor: Luis Doval
Parte VI Las Profecías.
Volviendo al post del 13 de junio, Decía allí que “versus” en su origen latino significa “ir hacia” concepto bastante diferente de “contra”. Y es lo que estoy haciendo desde tiempo atrás, ir hacia el Ministerio de Educación y sus autoridades, con algunas ideas que tengo la oportunidad de expresar, para sortear problemas que ya tuvimos y avisar de algunas piedras en el camino que siguen estando allí.
Los resultados no parecen ser muy satisfactorios, aunque las dotes de anticipación de algunos de nosotros no son del todo malas.
Les cuento. Hace ya bastante tiempo, en un post del 28 de marzo de 2005 transcribí la carta que enviamos y que publicó el Diario Los Andes de Mendoza a raíz de una inquietud que despertó Alejandro Toso entre quienes la suscribíamos.
Decíamos en un párrafo de ese escrito que “Eliminar o difuminar materias como Tecnología o Ética pone de relieve un desconocimiento sustancial de la naturaleza humana: el Hombre como ser moral y transformador del entorno. En palabras de Savater: “Es la técnica la actividad mas definitoriamente humana y su accionar conlleva una impronta moral”. La interacción del hombre con los productos tecnológicos desde muy temprana edad, y el modo en que éstos impregnan su entorno, son parte determinante de su vida y se constituyen en una condición suficiente para su inclusión en los currícula de todos los niveles.
No tuvimos demasiada suerte.
En un post del 11 de mayo de 2006 decía Argentina Mónico: “Siento incertidumbre por lo que pasará con este hermoso y desafiante espacio curricular llamado Educación Tecnológica. En vista de que próximamente se presentará a discusión la Nueva Ley de Educación, me gustaría que quienes están a cargo, nos informen sobre las modificaciones que se producirán, a fin de evitar sobresaltos y sinsabores”.
Pero no nos informaron y los sobresaltos llegaron.
Decía yo entre otras cosas, en un post del 15 de junio de 2006 que “La informática y sus dispositivos físicos, han pasado de herramienta educativa a estructurante básico de la educación, polo de atracción para la matrícula escolar y punto central para la acción. Para la visión general favorecer la educación tanto general como técnica, es dotar de computadoras a los establecimientos educativos. Para el conjunto social, y lo que es más preocupante, para muchos de quienes toman decisiones en materia educativa, Tecnología ES informática, computadoras y afines, la posesión de un aparato permite acceder a la Tecnología y a la inclusión social, en tanto es el boleto de acceso a la “sociedad de la información”.
Y hoy podemos decir que, lamentablemente, estábamos en lo cierto. El borrador de la Ley desconoce el hijo gestado por el Ministerio en un matrimonio anterior, aunque tenga documentos y en su oportunidad haya sido reconocido por los diseños curriculares de todo el país.
Hace veinte años, unos pocos “fuimos hacia” el Ministerio de Educación, logramos ser escuchados y en medio de enormes dificultades, abrimos una puerta pequeña. Las computadoras recién asomaban en el horizonte e Internet era un sueño. Diez años después con las computadoras instaladas e Internet en las escuelas, gestamos un espacio que hoy alberga a muchos miles de docentes.
Entre las anticipaciones realizadas en aquella época es necesario destacar que los contenidos para la formación docente ya advertían, entre otros, el peligro de convertir el espacio de tecnología en informática. Pero como ya vimos, las advertencias son vanas.
Hoy con los antecedentes del camino recorrido y los mojones instalados, nuevamente, “vamos hacia” el ministerio de Educación Ciencia y TECNOLOGÍA, para decir aquí estamos, Tecnología existe, somos el problema y este es nuestro aporte.
Adjunto entonces la última revisión del borrador de la Ley incluyendo a la Educación Tecnológica que fue omitida, en la esperanza de que sea leído, considerado y promueva las adecuaciones y reconocimientos necesarios.
De todos modos y más allá de lo que suceda con nuestra solicitud, tengo la íntima convicción de que la ley puede regular la realidad, pero no la crea.
Por las dudas…, la advertencia habitual, si este espacio desaparece ya saben, es porque no existe.
PROPUESTA DE ENMIENDAS AL ANTEPROYECTO DE LA NUEVA LEY DE EDUCACIÓN
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Recomendar19-09-2006 |
Autor: Luis Doval
PRIMERA PARTE. La Realidad Real
La secundaria no sirve más.Lo dijo Bill Gates desde el edificio de Microsoft, lo dijo Guillermina Tiramonti desde las oficinas de FLACSO y también lo dijeron los Sospechadores desde la penumbra del barrio. Yo digo algo parecido desde la intemperie que me proporcionan mis ideas, y procuro ser un poco más preciso. Por más parches, remiendos y leyes que se le pongan a la cuestión, la tecnología escolar es incompatible con la realidad real. O cambia la tecnología o cambia la realidad.
Pero como las cosas no deben ser dichas “en el aire”, inicié una investigación bajo el siguiente interrogante: ¿EXISTE VIDA EN LAS AULAS?
Para comprobar si lo que sucede en las aulas y talleres escolares tiene algún parecido con lo que pasa afuera de la institución.

Por ese camino, me encontré en medio de una expedición al imperio de las dualidades, divisiones, esquizofrenias, y sinsentidos.
Advertencia inicial
A diferencia de cualquier “ologo”, que sobre la base de datos busca en lugares prefijados, yo voy sin rumbo fijo husmeando aquí y allá por las aulas del sistema educativo argentino. Por paisajes tan diversos como la geografía del país, busco señales de vida, pero no tomo en cuenta las evidencias biológicas. Voy detrás de esa coherencia inestable, lábil y autorregulada que hace que un sistema crezca, se desarrolle y perdure a través del tiempo (la homeostasis de la dinámica social) y, específicamente, observo el sistema de comunicación social que está en la base de la Tecnología Educativa.
Aunque mis esperanzas están menguadas, todavía conservo en parte la expectativa de encontrar un idioma común, ciertas pautas culturales compartidas, un conjunto de valores entendidos y apreciados por la gran mayoría y algunos grandes objetivos que casi todos los que habitan un espacio geográfico –cada vez más permeable aunque sus límites físicos permanezcan más o menos fijos– desean lograr. Cuento:
Los preparativos
No podría precisar una fecha en la cual se inició esta expedición pero marco algunos hitos significativos que podrían estar en sus orígenes: los trayectos casi diarios rumbo a la dirección en mis primeros años de escolaridad, penalizado por desarrollar actividades extracurriculares contra el aburrimiento. Contemporáneamente, los viajes hacia la escuela junto a mi madre, quien gracias a mis gestiones lograba audiencia con el director con una frecuencia casi semanal. Más tarde, las retiradas estratégicas del limitado recinto educativo hacia el extenso territorio de aprendizaje de la calle (en horario escolar claro está). Ya bien crecido, al utilizar el espacio de papel destinado a las ideas fundamentales, para representar con absurdos garabatos el soporífero discurso del ocasional catedrático ¿Nunca le pasó? Mientras alguien habla usted dibuja cualquier cosa mientras hace que escribe.
Cuando el dialogo permitía el intercambio de impresiones, comprobaba que mis apreciaciones solían ser piadosas frente a los comentarios de mis compañeros pero, aparentemente, quienes realmente sufrían esa disociación cognitiva, esa lucha despiadada contra la curiosidad y el conocimiento, ese frío mortuorio que emanaba de los saberes congelados, éramos unos pocos. El resto se adaptaba, se recibía y seguía por la senda ya trazada. Los otros íbamos a trazar senda, con los riesgos que implica. No lo aconsejo. No digan que no avisé.
La salida
Siempre se parte desde algún sitio y, de un modo u otro, uno siempre lo hace desde el domicilio propio.
Llegan algunas compañeras de estudio de mi hija: Flor, Sol, Nu, Lau, Pau, Caro, Mar, Lu y Pato. Seudónimos que usan para ocultar el nombre que los padres, ilusionados, le hemos impuesto: Florencia, Soledad, Nuria, Laura, Paula, Carolina, Mariela, Luciana y Patricia.
Me pregunto ¿Cómo se hace en este grupo para hablar del calor del Sol, la contaminación del Mar y la migración de los Patos?
Se reunieron en camino hacia la universidad donde asistirán a clases de anato, micro y pato (que no se da por aludida). Materias que la currícula identifica como Anatomopatología, Microbiología y Patología Clínica. Otro interrogante ¿Se habrá deslizado algún error en el diseño de la carrera?
El telemarketing
El teléfono, imperiosamente, demanda atención. Una señorita que no sabe quien soy y a quien nunca en mi vida conocí, pero que me trata con tono y términos de extrema confianza, me dice que su nombre es Mariela y que tiene para mí una oferta que cambiará mi vida: una conexión a Internet de dos megas.
– ¿Megas? Pregunto.
– Ahhh no, disculpá, Mega…, es Mega, leí mal. (Soy enemigo del tuteo indiscriminado, la niña, sin enterarse, entra en terreno pantanoso).
– Ahh…, bien ¿Mega qué…? repregunto.
– ¿Cómo mega qué? 2 mega. Dice con tono de verdad absoluta.
– Si pero…, ¿mega qué? megametros, megakilos, megawatts… – El silencio del otro lado de la línea se interrumpe con un click. Sumo otro pregunta a la lista.
La selva publicitaria y comercial
Dejo mi casa rumbo a mis tareas, camino unas cuadras y en un locutorio veo un gran cartel que repite la escena telefónica, pero en forma menos intrusiva: “lo más rápido de la zona – 1 MEGA”. Sigo mi camino, pasmado por el travestismo del que conocí prefijo y ahora es sustantivo adjetivado ¿Cómo se producen estos cambios repentinos? ¿Quién los promueve?
Más adelante me encuentro la oferta del día; en un comercio ofrecen una promo especial que incluye varios combo. Deduzco que se hace referencia a promociones, que permiten acceder a un descuento por comprar varios artículos combinados. Borro un interrogante de la lista.
Llego al paroxismo cuando me enfrento a una sucesión de carteles publicitarios que invitan: “cntact al sabor dl mdo _dnd kras”, pero además anuncian que: “Ya c disfruta en + de 75 paics _sts dnd sts”. Si mi traducción del idioma mnsje tlfno mvil al español no falla, allí dice: “Conectate al sabor del mundo donde quieras” y “ya se disfruta en más de setenta y cinco países estés donde estés” ¿O será una regresión a los tiempos donde las vocales recién estaban haciendo su aparición en el lenguaje escrito?
El paraje del encuentro
En un Congreso de Formación docente, quien diserta anuncia que dejará las Diapo en manos de los organizadores para aquéllos que las requieran y aclara: tendrán el power completo. Olvido la discordancia de número, sé que ninguna de las dos cosas será lo que obtengan quienes se acerquen a los organizadores. Supongo que ha querido decir diapositivas y powerpoint. Pero no pregunto para no sumar.
Una señal de advertencia
No soy profesor de idioma español, no soy un fundamentalista de la pureza de la lengua, se que el lenguaje evoluciona según las necesidades de la sociedad y que un lenguaje vive cuando cambia, pero sumo otra pregunta a mi cuestionario: si las expresiones de la vida cotidiana están tan alejadas de los conceptos que las palabras expresan y de la estructura con que se elabora el discurso educativo ¿Cuál es el nexo que une significantes con significados? ¿No será esta esquizofrenia discursiva un obstáculo para enseñar y aprender?
En la próxima (si es que hay una) les sigo contando.
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Recomendar01-08-2006 |
Autor: Luis Doval
Los dispositivos tradicionales para difundir el saber socialmente acumulado en todo el cuerpo social, la escuela por ejemplo, parecen poco eficaces frente al crecimiento constante del conocimiento. Aunque los recursos tecnológicos disponibles permiten llegar a casi todos los rincones donde se ubica la información, convertirla en conocimiento es una tarea ardua y sustancialmente diferente que, además, está tensionada por dos racionalidades:
a) La de la difusión tecnológica; veloz, inmediata, amigable, genérica, autorreferencial, libre, seductora y que conduce, supuestamente, a posibilidades infinitas.
b) La de la difusión del conocimiento a través de los procesos tradicionales de enseñanza y de aprendizaje; largos, laboriosos, específicos, orientados, encerrados y, aparentemente, con escasas salidas.
Esta disociación actual plantea algunos enigmas respecto del uso y las funciones que se asigna a los recursos teletecnológicos, utilizados como instrumentos al servicio de la educación general.
LA RACIONALIDAD TÉCNICA (que la Educación Tecnológica pretende enseñar en la escuela)
Todas las sociedades humanas desarrollan productos tecnológicos en sus diferentes formas (artefactos, artificios, procesos, etc.); pero la cultura occidental de los últimos doscientos años se ha caracterizado por un proceso de acumulación tecnológica en progresión siempre creciente. Una elaboración masiva de productos tecnológicos que portan significados (económicos, simbólicos, etc.), que determinan conductas y que establecen relaciones de poder en el conjunto del cuerpo social.
La racionalidad tecnológica, –finalista y basada en el criterio de eficacia operativa– hace una parte sustancial de la realidad, en tanto concreta su cometido específico. Construye y determina aspectos importantes de la vida en sociedad, genera nuevos problemas y busca nuevas soluciones, pero creando siempre más tecnología. En consecuencia, las actividades y las capacidades que deben desarrollar las personas para desempeñarse en los actuales contextos sociales, se modifican radicalmente en lapsos cada vez más breves y requieren una base de conocimiento cada vez mayor, que debiera difundirse en el conjunto de la sociedad a la par de la tecnología que la promueve.
LA RACIONALIDAD EDUCATIVA (Que pretende enseñar tecnología en la escuela)
Todas las sociedades humanas utilizan también formas de distribución del conocimiento necesario para desempeñarse en el contexto que le es propio. Entre nosotros, para distribuir los conocimientos necesarios para la interacción social se utiliza un dispositivo desarrollado en el siglo XVII, todavía eficaz para proporcionar las bases de la lectoescritura y las operaciones fundamentales de la aritmética pero que, frente al territorio de artificialidad que genera la realidad tecnológica del siglo XXI y los problemas que presenta, proporciona poco más que una descripción topográfica basada en mapas antiguos.
Las incompatibilidades entre los problemas y las herramientas para enfrentarlos son manifiestas. Frente a desempeños sociales cada vez más distantes de la racionalidad escolar, las prácticas educativas enfrentan la hostilidad del entorno desde un rincón y con actitudes defensivas. Cuando la racionalidad de los procesos tecnológicos y educativos se enfrenta, no parece aventurado predecir cual de ellos será derrotado con todo éxito.
Muchas de las expectativas para que la educación recupere parte del terreno perdido, están depositadas hoy en la utilización masiva de los recursos informáticos. Pero la disociación permanece; mientras el sistema educativo realiza un esfuerzo descomunal para incorporar las teletecnologías con racionalidad escolar, fuera de sus muros la racionalidad tecnológica y el imperativo del consumo globalizado, las tiene como un elemento de uso cotidiano y finalidades diferentes.
Una encuesta realizada sobre finales de 2005 (*) muestra que “(…) en la ciudad de Buenos Aires el 86% de los alumnos tiene un teléfono móvil y el 82% de ellos tiene computadora, En casi todos los casos sólo utilizan estos equipos para comunicarse con pares y bajar música o películas de la Internet. Paradójicamente, sólo el 2,88% de esos jóvenes muestra algún interés por la materia Informática”.
Estos datos, que intuitivamente podemos homologar para el conjunto de los centros urbanos del país, muestran una utilización de las infotecnologías alejada y contrapuesta a la que promueve el sistema educativo, donde además, no son pocos los docentes que reconocen abiertamente que ellos (los jóvenes) de eso (informática), saben más y que, además, aprenden solos ¿De qué manera y qué tipo de conocimiento se construye en esas situaciones profundamente asimétricas, en interacción con elementos que separan cada vez más a las personas de la realidad concreta en que conviven?
LOS ENIGMAS
Los muros y los fosos de los castillos dejaron de ser un obstáculo y el orden social se conmovió cuando, entre otros factores, aumentó la eficacia de los cañones. Los muros infranqueables de los dispositivos educativos “de encierro” están siendo permeados, lenta pero implacablemente, por las ondas sutiles de la realidad virtual y las teletecnologías ¿De que manera influirá esa irrupción en nuestro entramado educativo, donde este tipo de recursos materiales son objeto de adoración y la estructura simbólica para que las personas se relacionen con ellos es de una pobreza alarmante?
Los escenarios son complejos, las realidades dinámicas, los interrogantes múltiples y los problemas se muestran refractarios a “La Ley”. En este contexto, cabe preguntarse si el dispositivo escolar actual es adecuado para enfrentar el desafío de reorientar hacia finalidades de trabajo y aprendizaje, el uso de una herramienta que, por sus propios medios, se incorporó a la cotidianeidad con finalidad de esparcimiento.
Publicado también en: http://www.baseuno.com/ldoval/
(*) Alarcón Cristian La generación de los enchufados, electrónicos e hiperconectados Diario Pagina 12 Buenos Aires. Edición del lunes 09 de enero de 2006.
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Recomendar15-07-2006 |
Autor: Luis Doval
Tecnología Educativa un poco a contramano de lo que en general se supone, está lejos de ser computadoras u otros aparatos utilizados con fines de educativos, de formación o de entrenamiento. Considerándola en un sentido más amplio, es el Conjunto de tecnologías de gestión y técnicas de actuación, que utilizan las sociedades en determinados momentos históricos para difundir el conocimiento acumulado y socialmente significativo, desde la perspectiva de los grupos responsables de legislar, organizar y conducir.
Al considerar el concepto de Tecnología Educativa en sentido amplio, se hace referencia a los dispositivos sociales que se utilizan para transmitir conocimientos y valores a las nuevas generaciones.
Entre estos dispositivos, está incluida la Tecnología Escolar, un conjunto de estructuras organizativas a las que genéricamente se alude como escuela, universidad, colegio, etc., y que tiene, en todos los casos, componentes similares: alguien que sabe y es el punto de refencia de un grupo mayor que no sabe, habitualmente congregados en un edificio destinado a tal fin, donde unos y otros se encuentran. Unos para transmitir los otros para recibir conocimientos. 
Están separados por grupos (de edad, de interés, etc,) e insertos en una estructura organizativa gradual, por la que se asciende a través de pruebas o exámenes, donde quienes dieron la sabiduría certifican que los otros saben.
También mencioné anteriormente al Imaginario Social, como un conjunto de construcciones psíquicas. Imágenes que crean la ilusión de que son verdaderas, únicas e indiscutibles.
El imaginario está mejor asentado en torno a instituciones a las cuales vemos como algo natural, que siempre existieron y siempre existirán.
Una de las instituciones paradigmáticas en el imaginario social es la escuela, que hace poco tiempo es como es y que, paulatinamente, está dejando de ser tal como se conoce en la actualidad. Es una institución discutida (o tal vez polemizada) desde todos las perpectivas, pero poco desde sus tecnologías de organización, que permanecen casi inmutables desde hace doscientos años a pesar de los parches y los remiendosque proliferan por toda la estructura.
Esa discusión,que algunos suponen que podrán ganar a fuerza de siglas, de neologismos y de discursos vacíos de contenido, las teletecnologías, sin palabras, la están ubicando en otros terrenos donde construyen otro tipo de estructuras y de relaciones.
¿Se imagina una escuela sin edificios?
¿Sin horarios?
¿Sin docentes al frente de alumnos?
¿Cuales serían sus ventajas e inconvenientes?
¿Como se certificarían los aprendizajes?
¿Quién ocuparía el papel del que sabe?
Según el parecer generalizado parece ser que internet ocupará ese lugar y se ocupará de esas cosas y según los propios docentes, allí está todo, sólo es cuestión de bajarlo y de eso, sin dudas, los jóvenes saben algo, sin que nadie les haya enseñado. ¿Será así...?
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Recomendar27-06-2006 |
Autor: Luis Doval
Parte IV. Las miradas productivas.
Y de regreso a mirar el terreno, a medida que la lente toma un campo más pequeño –pero no menos complejo– se llega a la zona de las acciones concretas. Las vinculadas a la producción de bienes y servicios que, en el imaginario social, todavía es una visión fabril. En este punto, si la Tecnología es algo más que computadoras; es una fábrica, aunque la estructura y la lógica productiva de aquélla se hayan modificado sustancialmente hace ya muchos años.
Desde la perspectiva que estoy utilizando para acercarme a la terminología, en este contexto (el productivo), el concepto trasciende la informática, pero queda limitado a una pequeña parte del esquema que publiqué en el post anterior.
La Tecnología en este concepto restringido pasa a ser:
1. Conjunto de diferentes técnicas aplicables en una actividad productiva.
2. Ciencia industrial o científica.
3. Un proceso evolutivo de creación de herramientas para controlar el medio ambiente, que requiere creación y es una continuación de la evolución natural.
4. Aplicación del conocimiento científico a las tareas prácticas por medio de sistemas ordenados que incluyen las personas, las organizaciones, los recursos naturales y las máquinas.
5. Conjunto de procesos, instrumentos y procedimientos aplicados al desarrollo de una actividad productiva de bienes o servicios:
6. Procesos y desarrollo de equipos, nuevos productos y alternativas para satisfacer las necesidades de las personas.

Tomado de Mundt. J.C. (2004) Complejidad y Sistemas. Apuntes de Cátedra. Universidad del Salvador. Buenos Aires
De todos modos, el concepto restringido de Tecnología está muy lejos de ser simple o reduccionista. Asume la complejidad y la integra, sin internarse en un planteo epistemológico que de cuenta de los modos intrínsecos de su accionar. El esquema es ilustrativo al respecto y muestra la complejidad del análisis, aún en términos limitados.
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Recomendar19-06-2006 |
Autor: Luis Doval
Parte III – El sesgo de las visiones
En el post anterior hablaba del Imaginario social, un conjunto de fuerzas en tensión que ayudan a elaborar las “visiones” o los “prejuicios” sobre que los integrantes de una sociedad se forman una “imagen” de la realidad.
Para el caso de esta película, dividiré esa “imagen” en tres secciones superpuestas en varios puntos –Una social, una productiva y una educativa– y sobre cada una de ellas ajustaré el foco en dos puntos; un concepto amplio y un concepto restringido, para observar como, según los campos de actuación y desempeño social, las concepciones y los significados que se adjudican a la palabra Tecnología varían sustancialmente.
Puede ser un objeto, una forma de hacer o una forma de pensar, pero en casi todos los casos la definición del término se ajusta poco a "estudio o tratado de..."
Empezaré con el Campo social y un concepto amplio de Tecnología
Concepto que se alcanza a percibir en un esquema como el que sigue cuando, a través de un emergente –el objeto tecnológico– se procura mostrar la complejidad social que lo contiene.
Tomado de Gay, Aquiles (2002)¿Qué entendemos por Objeto Tecnológico?Funag. Córdoba. Argentina
Pero el concepto adquiere una dimensión diferente cuando se vincula el modo de pensar tecnológico a la complejidad del pensamiento humano y a las incidencias que la racionalidad tecnológica tendría en el tejido del cuerpo social. Al menos, en sociedades que tienen o aspiran a tener una estructuración marcada por la impronta de la tecnología.
“Estamos ante el problema de la capacidad de la racionalidad tecnológica para afrontar los nuevos problemas del pensamiento. Estamos abogando por la idea de que la racionalidad tecnológica influenciará especialmente a la racionalidad heredera de la Modernidad, y hemos llegado también a la conclusión de que la comprensión de la complejidad constituye uno de los asuntos más comprometidos, a nivel general, de la razón moderna al final de su camino histórico. (…) Indudablemente, cualquiera puede constatar que la organización de la sociedad contemporánea se apoya necesariamente sobre la tecnología, siendo la informatización una llave esencial para hacer funcionar el conjunto del sistema social. Además, nadie podrá negar que la complejidad de las redes sociales en todas sus dimensiones ha aumentado de manera increíble durante los últimos decenios, es más, se ensancha continuamente de modo que sería ingenuo pensar en la posibilidad de desacelerar el proceso. Ahora bien, éste es un hecho característico de la sociedad gracias a la virtualidad operativa contenida en el sistema tecnológico, y vale decir que sin desarrollo tecnológico este fenómeno no se habría producido. Por eso parece, al menos en primera aproximación, que la racionalidad inmersa en la técnica no sólo puede tener éxito frente a la complejidad, sino que también se ha convertido en el instrumento que garantiza la supervivencia y el crecimiento continuo del conjunto del sistema social. En esta dirección, la virtualidad epistemológica general de la racionalidad tecnológica parecería la solución más a la mano del problema global de la complejidad. Pero las cosas no están tan claras si se pregunta seguidamente acerca de la forma en que la racionalidad tecnológica trataría realmente de resolver dicho problema. Si el instrumento esencial que garantiza el funcionamiento del sistema sociotécnico es el subsistema informático, entonces el modo de encarar el tema de la complejidad será el de la controlabilidad, o sea, se buscará el control de las actividades del sistema según los límites establecidos por sus fines. Lo que significa que, a este nivel, la racionalidad tecnológica se transformaría en racionalidad cibernética prima facie, es decir, en una racionalidad cuyo objetivo principal sería el control de las operaciones del sistema e incluso de sus elementos humanos. Así, lo que garantizaría la racionalidad tecnológica sería el equilibrio social en su funcionamiento. La complejidad vendría, por así decir, dominada en forma de controlabilidad, y lo que interesaría sería de nuevo la eficacia general del conjunto de la red humana y social. En otros términos: se trataría de la racionalización de la complejidad mirando a su vertiente operativa, útil y funcionalista. Todo ello, por supuesto, no es despreciable, dado que, en verdad, resolvería muchos problemas básicos de la vida humana actual. Pero no se debe olvidar que los fines del conocimiento humano, como se ha expuesto antes, son pragmáticos y teóricos, y la controlabilidad se refiere obviamente a los primeros, es decir, a los fines relativos al dominio de lo real y a la adaptación del conocimiento a la necesidad de señorear el mundo. Por tanto, se puede afirmar que la racionalidad tecnológica, en principio, lograría éxito respecto al problema de la complejidad desde el punto de vista de los fines pragmáticos del conocimiento humano. Pero ¿qué ocurriría con los fines teóricos?” (Adaptado de QUERALTÓ, Ramón. (2003). Ética, Tecnología y valores en la sociedad global. Tecnos. Madrid).
La pregunta que formula Queraltó la dejo en manos de los “informáticos”, pero quiero recordar aquí que, si bien se habla de formas del conocimiento, todavía estamos muy lejos del Campo Educativo sobre el cual queremos aplicar la Tecnología.
Nos vemos en el próximo episodio
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Recomendar15-06-2006 |
Autor: Luis Doval
Parte II – Los mandatos.
Hablaba en posts anteriores sobre la confusión terminológica. Intentaré despejar un poco la neblina que rodea al término Tecnología comenzando con la noción de “imaginario social”, condicionante de base para la confusión terminológica.
Según los estudiosos del tema, el imaginario social constituye el conjunto de rituales, emblemas y mitos que configuran las creencias generalizadas de un grupo de personas acerca de la realidad y, para ese grupo, organiza la forma de sentir, pensar y actuar. Este imaginario, logra que los deseos colectivos se articulen con el conjunto de dispositivos sociales (familiares, institucionales, educativos, médicos, etcétera) que organizan la vida en común.
El imaginario social está organizado alrededor de construcciones psíquicas, de imágenes que crean la ilusión de que son verdaderas, únicas e indiscutibles. Son fuerzas que apelan a las emociones, a los sentimientos, a las voluntades. Suministran esquemas repetitivos y crean preceptos sobre los comportamientos, al establecer lo permitido y lo prohibido, lo bello y lo feo, lo lícito y lo ilícito al adecuar los deseos de la sociedad al poder vigente en un determinado momento histórico.
Por ejemplo, en la Edad Media las mujeres que tenían visiones o poderes curativos eran brujas, y quienes las defendían eran considerados sus cómplices. El castigo para esas desviaciones era la hoguera. Hoy, a esas mismas mujeres se las considera santas, sanadoras o iluminadas. Son convocadas para predecir el futuro através de los medios masivos de comunicación y no son pocos los gobernantes que tienen su “bruja” personal.
Sucede que "Toda sociedad es una construcción, creación de un mundo, de su propio mundo. Su propia identidad no es otra cosa que ese sistema de interpretación, ese mundo que ella crea. Y esa es la razón por la cual (como ocurre en cada individuo) la sociedad percibe como un peligro mortal todo ataque contra ese sistema de interpretación; lo percibe como un ataque contra su identidad, contra sí misma" (Castoriadis; 1993).

Hoy y aquí, el imaginario social identifica tecnología son computadoras.
Las "acciones tecnológicas" son las de las empresas vinculadas al campo de la informática. "Educar con tecnología" es usar computadoras como herramienta de manipulación de la información. "Educar en tecnología" es enseñar a usar las computadoras y el "analfabetismo tecnológico" es no saber usar las computadoras.
Con este escenario de fondo, la tecnología como contenido educativo y la educación tecnológica como área especializada del conocimiento dentro de la estructura escolar son conceptos confusos, en el mejor de los casos, y desacertados, en el más desfavorable.
La informática y sus dispositivos físicos, han pasado de herramienta educativa a estructurante básico de la educación, polo de atracción para la matrícula escolar y punto central para la acción. Para la visión general favorecer la educación tanto general como técnica, es dotar de computadoras a los establecimientos educativos.
Para el conjunto social, y lo que es más preocupante, para muchos de quienes toman decisiones en materia educativa, Tecnología ES informática, computadoras y afines, la posesión de un aparato permite acceder a la Tecnología y a la inclusión social, en tanto es el boleto de acceso a la “sociedad de la información”.
Alejarse personalmente de esa perspectiva, arraigada en el imaginario social, es una tarea compleja. Hacerlo en el ámbito de la escuela, una misión casi imposible.
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Recomendar02-02-2006 |
Autor: Luis Doval
En los ámbitos educativos es habitual hablar de proyectos. Tan habitual y generalizado que cualquier centro educativo está colmado de ellos. Si se analizan esos proyectos con un poco más de detalle, son escasos los que califican más allá de las intenciones. Se ha instalado la “Proyectitis”, como la denomina Rosa María Torres, y cada quien hace su aporte… Son proyectos, los planes de trabajo, la secuencia de tareas, los cursos de acción, los programas, los trabajos prácticos, las monografías…, Aunque sea una ensalada total, un establecimiento educativo que se precie, trabaja por proyectos.
En ese terreno, pero haciendo un significativo aporte conceptual, Laura Braconi y María del carmen Porras, DI y docentes del profesorado en Educación tecnológica de la Provincia de Mendoza, se ocuparon de un tema que es vital para desarrollar un proyecto y del que mucho se cuenta pero que en la actividad escolar concreta…, poco se tiene en cuenta: la creatividad. Exploraron ese concepto un tanto difuso, y elaboraron un trabajo que lo vincula con el proyecto tecnológico y la actividad educativa. Con el permiso de las autoras lo hemos incluído en este espacio.
EL SENTIDO DE LA CREATIVIDAD EN LA EDUCACIÓN TECNOLÓGICA
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Recomendar23-11-2005 |
Autor: Jose María Cracco
Hace unos días participé, esta vez como oyente, en el "II Forum Provincial de Desarrollo Profesional para Docentes: “LA TECNOLOGIA DE LAS IMÁGENES SATELITALES EN EL DESARROLLO EDUCATIVO Y SU VINCULACIÒN CON EL SECTOR PRODUCTIVO”, realizado en la Escuela Provincial Nº 748 (Ex-ENET Nº 1) de Trelew...
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Recomendar09-05-2005 |
Autor: Luis Doval
GUTEMBERG INVENTÓ QUÉ
En los últimos post, expuse las características que distinguen a los habitantes de las zonas de frontera. Los últimos días tuve oportunidad de comprobar que esa descripción precaria y referida al suburbio urbano donde transcurrió mi niñez, también es válida para las zonas de frontera internacional. En la Provincia de Jujuy, zona limítrofe en serio, habitan compatriotas que entre la Puna y el Monte, en medio de la belleza, la inmensidad y el colorido de los cerros, pasean su tranquilidad norteña y llevan consigo algo similar al “escepticismo filosófico” que adjudiqué casi en exclusividad a los Sospechadores del barrio.
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Recomendar24-04-2005 |
Autor: Luis Doval
Si bien la niñez (la mía) se sienta de a ratos a tomarse un descanso (ya se sabe como son los chicos) y se distancia de mi realidad actual, nunca la pierdo de vista. Cada vez que se acerca y andamos juntos, me recuerda las actitudes que se generaron cuando vivíamos el mismo tiempo. No es una exclusividad, muchos de mis vecinos contemporáneos llevan el mismo sello indeleble del origen.
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Recomendar08-03-2005 |
Autor: Luis Doval
Hablar de Tecnología en el ámbito educativo no es, en este momento, un tema novedoso. Es más, debe ser una de las palabras más utilizadas hoy en día. A qué se alude con ella cuando se la emplea, esa es toda otra cuestión.
Si en ambientes educativos, independientemente del nivel de que se trate, se lanza la pregunta ¿Qué es la Tecnología?, superado el tiempo de las evasivas y repreguntas que se suele utilizar para acomodar los esquemas mentales, la abrumadora mayoría de las respuestas aluden al campo de la informática y las comunicaciones, le siguen luego las referidas a diversos tipos de especialidades de la técnica y, sólo ocasionalmente, se logra alguna respuesta que identifique el término con el área de conocimiento que hace unos diez años, con la insinuación nominativa de “Capitulo de Tecnología”, introdujo la Reforma Educativa en los Contenidos Básicos Comunes de todos los niveles de enseñanza escolar y en los de la Formación Docente de Grado. Mucho más lejos todavía está la concepción de Tecnología como un elemento integrante de la cultura en grupos sociales específicos.
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