Parte II – Los mandatos.
Hablaba en posts anteriores sobre la confusión terminológica. Intentaré despejar un poco la neblina que rodea al término Tecnología comenzando con la noción de “imaginario social”, condicionante de base para la confusión terminológica.
Según los estudiosos del tema, el imaginario social constituye el conjunto de rituales, emblemas y mitos que configuran las creencias generalizadas de un grupo de personas acerca de la realidad y, para ese grupo, organiza la forma de sentir, pensar y actuar. Este imaginario, logra que los deseos colectivos se articulen con el conjunto de dispositivos sociales (familiares, institucionales, educativos, médicos, etcétera) que organizan la vida en común.
El imaginario social está organizado alrededor de construcciones psíquicas, de imágenes que crean la ilusión de que son verdaderas, únicas e indiscutibles. Son fuerzas que apelan a las emociones, a los sentimientos, a las voluntades. Suministran esquemas repetitivos y crean preceptos sobre los comportamientos, al establecer lo permitido y lo prohibido, lo bello y lo feo, lo lícito y lo ilícito al adecuar los deseos de la sociedad al poder vigente en un determinado momento histórico.
Por ejemplo, en la Edad Media las mujeres que tenían visiones o poderes curativos eran brujas, y quienes las defendían eran considerados sus cómplices. El castigo para esas desviaciones era la hoguera. Hoy, a esas mismas mujeres se las considera santas, sanadoras o iluminadas. Son convocadas para predecir el futuro através de los medios masivos de comunicación y no son pocos los gobernantes que tienen su “bruja” personal.
Sucede que "Toda sociedad es una construcción, creación de un mundo, de su propio mundo. Su propia identidad no es otra cosa que ese sistema de interpretación, ese mundo que ella crea. Y esa es la razón por la cual (como ocurre en cada individuo) la sociedad percibe como un peligro mortal todo ataque contra ese sistema de interpretación; lo percibe como un ataque contra su identidad, contra sí misma" (Castoriadis; 1993).

Hoy y aquí, el imaginario social identifica tecnología son computadoras.
Las "acciones tecnológicas" son las de las empresas vinculadas al campo de la informática. "Educar con tecnología" es usar computadoras como herramienta de manipulación de la información. "Educar en tecnología" es enseñar a usar las computadoras y el "analfabetismo tecnológico" es no saber usar las computadoras.
Con este escenario de fondo, la tecnología como contenido educativo y la educación tecnológica como área especializada del conocimiento dentro de la estructura escolar son conceptos confusos, en el mejor de los casos, y desacertados, en el más desfavorable.
La informática y sus dispositivos físicos, han pasado de herramienta educativa a estructurante básico de la educación, polo de atracción para la matrícula escolar y punto central para la acción. Para la visión general favorecer la educación tanto general como técnica, es dotar de computadoras a los establecimientos educativos.
Para el conjunto social, y lo que es más preocupante, para muchos de quienes toman decisiones en materia educativa, Tecnología ES informática, computadoras y afines, la posesión de un aparato permite acceder a la Tecnología y a la inclusión social, en tanto es el boleto de acceso a la “sociedad de la información”.
Alejarse personalmente de esa perspectiva, arraigada en el imaginario social, es una tarea compleja. Hacerlo en el ámbito de la escuela, una misión casi imposible.
Ya sabemos a qué nos enfrentamos cuando indagamos acerca de la representaciones sociales (en particular aquellos sectores integrados por padres y docentes) sobre la noción de “tecnologías” (en términos generales) versus la omnipresencia y espectacularidad de las NTIC, esto por un lado, en cuanto a los aspectos semánticos que imponen un manto de interpretaciones tan diversas como vagas. De hecho, creo que a pesar de todo hay más certeza en la concepción de tecnología que si preguntamos al imaginario social qué entiende por “enseñanza de la Filosofía”, por dar un ejemplo.
Pero, a pesar de ello, veo en esta problemática un mal menor si se quiere, en sentido que es el producto de una falta de información y sensibilización que puede originarse en cierta medida por la falta histórica de formación docente en ET, y superable con el sostenimiento de políticas de capacitación que difundan el significado y sentido del área. La aceptación de Educación Tecnológica en el sistema educativo requiere de una inversión considerable de tiempo para que se efectivice su valoración y parte de este derrotero está emprendido ¿cómo generar este sostenimiento frente a las idas y vueltas del sistema?, es la pregunta.
Ahora, no deja de sorprenderme otro ángulo de la problematización y que involucra otro sector social, particularmente al integrado por los funcionarios e ideólogos de las políticas y reformas educativas. Aquí se presenta como una falsa controversia el enfrentamiento entre Educación Tecnológica vs Ed. Técnica. Esto se muestra como una dicotomía ante la cual hay que optar por una cancelando la otra. De hecho que existe un vínculo conceptual y procedimental que hace que ambas enseñanzas se toquen algo más que tangencialmente, pero aún así la distancia en enorme. Me pregunto, siguiendo esta lógica, si entonces deberíamos suprimir de la enseñanza primaria las ciencias fácticas porque el alumno luego podría acercarse a ellas en la universidad o si deberíamos suprimir el arte como espacio curricular porque los alumnos bien podrían expresarse y desarrollarlo en ámbitos extraescolares.
Enfrentar a la Educación Tecnológica con la Técnica deja fuera del análisis un amplio margen centrado en la pertinencia en el nivel inicial, la escuela primaria y la educación secundaria no técnica.
De la pertinencia de la informática, por otro lado, pone de manifiesto una concepción de tecnología enfrentando formación con instrucción operativa. La informática no es otra cosa que un instrumento al servicio de la educación (transversal e instrumental) pero no un objetivo formativo humanista y cognoscitivo.
Por su puesto que me queda la extraña y amarga sensación que estos comentarios debería canalizarlos a través de un medio que me permita dialogar y debatir directamente con los involucrados en la toma de decisiones, más que entre aquellos que leen este portal con los cuales hablamos más o menos los mismos códigos y compartimos las mismas preocupaciones; pero no veo que se faciliten las vías de comunicación a tal fin, vías que están enmascaradas detrás de una supuesta democratización del debate.
Me gustaría poder leer la parte I. Si me la puedes enviar te lo agradeceré.
Respecto al imaginario social me parece que oscilas entre el concepto desde lo social como convención de significados (mitos, rituales, emblemas) instituidos que dan cohesión identitaria al grupo, y el que plantea Castoriadis y que nos lleva a la reflexión puntual del imaginario social como ese acto creador de las significaciones sociales surgidas ex-nihilo y que inscriben lo nuevo de las identidades sociales. Qué sucede entonces con la tecnología y lo tecnológico? La tecnología nos lanza a la experiencia del desquebrajamiento de identidades previas desatando la agonía del tránsito por la incertidumbre y el duelo hasta la creación de identidad, esa que ya no puede ser y aún no es. Lo tecnológico: el recurso del anodino, del que imita ante su precario y aterrorizante vivencia de no ser en tanto no se asume siendo en el devenir, ser desde las muertes pequeñas que le dan sentido a su vida.
YA ENCONTRE LA PARTE I.
Hace 19 años que soy docente en una Escuela Técnica en Tucumán y por vocación me recibí de Profesor en Ed. Tecnológica hace solo unos meses. Comparto plenamente (y la padesco)la confución que se instaló alrededor de la puja entre E.T. y E. Técnica. Y con la actitud de ver el vaso medio lleno, es que pienso que se puede sacar provecho de esta situación, desde el punto de vista docente-alumno por un lado y docente-institución por el otro. Son dos frentes que pueden presentar un campo de acción enriquecedor, siempre y cuando no se pierda la objetividad de lo que se quiera y se entienda por Educación Tecnológica. Hay mucho camino aún por recorrer, pero gratamente observo que que somos cada vez mas caminates...y se hace camino al andar.
PADEZCO. (vamos Garcia Marquez todavía)
me parece muy bueno que los interesados e3n el aspecto tecnologico opinen por un medio por el cual podemos interactuar, la inertnet es una de las herramientas escencailes en el proceso de enseñanza de la tecnologia
Lo verdaderamente triste y problemático, es que quienes tienen el poder de decisión frente a los cambios educativos, tengan en su imaginario social esta confusión de conceptos (Tecnología=Informática), lo que no se si realmente no se preocupen de indagar las diferencias o se "aprovechen" de la circunstancias para sacar su propio partido.
Me alegra Luis, que hayas sido convocado como especialista para discutir esta propuesta de Nueva Ley, porque estoy segura de que vas a defender tu postura en pos a la Educación Tecnológica.
Falta capacitación para directivos y docentes de la asignatura y de otras asignaturas sobre el verdadero rol de la Educación Tecnológica en la escuela.-
Hay docentes que se encargan de la especialidad por haber leído algunos libros, y no tienen la mínima idea de que se trata y llevan al aula todo el imaginario popular que traen.-
Creo que un aspecto fundamental en la educación con tecnología es la preparación del docente en eeste campo de la tecnología instruccional. Hay que entender que la tecnología es un medio para mejorar los procesos educativos y lo importante es que el docente utilice la tecnología teniendo siempre una fundamentación pedagógica al momento de utilizarla dentro de un proceso de enseñanza aprendizaje.
Es importante utilizar la tecnología en funcion del proceso enseñanza - aprendizaje, creo que uno de los problemas que ocurre en la actualidad es que de esa tarea se encargan técnicos y no docentes especializados.
En muchas escuelas (tecnología- computación- informática) es el cartel que se utiliza para el aumento de matrícula, no importa quien este a cargo y como trabaje con los niños.
La responsabilidad de ese imaginario social es tambien de nosotros ,los docentes.
Totalmente de acuerdo. Como la escuela es parte de la sociedad obviamente el imaginario social está presente en ella también. Como docente de Ed. Tecnológica he observado como este espacio no es aceptado por mis pares de otras materias. Ed. Tecnológica fue criticado por otros colegas como una materia sin sentido y que "quita horas" a otras materias que mas lo necesitan, matemática o lengua por ejemplo. Pero ahora, desde que se dicta un curso de "operador de pc" en contraturno de Ed. Tecnológica la materia recibe reconocimiento y respeto. Es una lucha...
Totalmente de acuerdo.
Creo que un aspecto fundamental en la educación con tecnología es la preparación
Asi me abro a la complejidad... y pregunto ¿qué es entonces tecnología? ¿hablamos ya de una sociadad de la tecnología?
Hombre y tecnología, ¿de qué hablamos cuando hablamos de instituciones? ¿qué significaciones produce este imaginario social?
Creo que además estamos ocultando cada vez más esto que se esconde y a la vez está a la vista, el fenómeno de la exclusión, o diría inclusión?
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