Durante su último viaje a la Argentina, Nicholas Negroponte –actualmente presidente de la ONG OLPC– fue acribillado a preguntas que oscilaron entre lo perogrullesco y lo sublime. Hubo desde quienes –en una mezcla de "cholulismo" y religiosidad– le preguntaron si podía soportar su fama hollywoodense o de si era capaz de sobrellevar su sayo de gurú, hasta quienes, cual caballos de Troya de ciertos segmentos de la industria, cuestionaran características técnicas del cacharro o juguete, pusieron en tela de juicio las intenciones últimas de Negroponte y en general trataron de desestimar socarronamente sus posturas o pretensiones.
Cada cual es dueño de preguntar lo que mejor le venga en gana. Sin querer sospechar de alianzas encubiertas entre preguntas e intereses, y siendo que todos los involucrados en esta movida somos connacionales, dudar no está mal, (auto) cuestionarnos es una pasión conocida y apostar al fracaso de un proyecto ajeno, no importa si inventado en Calamuchita o en el mar del Norte, es una constante del carácter nacional.
Hay empero un dato que ningún periodista por más taimado que sea puede ignorar. Y lo mismo sucede para los enemigos contumaces o para quienquiera que viva de la vocación de denuncia, profesión que en la Argentina tiene una significativa prosapia.
Negroponte ya no está vendiendo "vaporware". En su tercera visita a la Argentina representando a OLPC, si bien no vino con un pan bajo el brazo tampoco trajo una maqueta, un juguete o un prototipo que por h o por b no encarnaba las propiedades y atributos de la laptop "real" de 100 dólares.
Efectivamente, con dos de las primeras unidades X0 acunadas en un par de sachets de plástico, salidas apenas hace unos días de Shanghai –donde Quanta, el principal fabricante de laptops del mundo, tiene una de sus fábricas– el juego ha cambiado radicalmente de formato y las objeciones acerca del carácter utópico o fantasioso de Negroponte tomarán de ahora en más un nuevo rumbo, mellado su destino inicial.
Es cierto que estas máquinas aún no son las definitivas, y que su carcasa de plástico es sumamente vistosa pero frágil y rompible. Es cierto que conectarlas a internet no es algo transparente y obvio, que el sistema operativo tiene errores, que cada tanto se vuelven inestables y se desconfiguran.
Pero ¿qué máquina recién salida de fábrica no comparte estos defectos? Con la diferencia de que en las comerciales las unidades para testeo iniciales son infinitamente más numerosas y que rara vez esos modelos tienen la publicidad y suscitan la expectativa que estas han provocado en la prensa mundial.
Si bien podemos considerar casi un prodigio que en el escaso lapso de año y medio una idea tan pretenciosa como la de una computadora de 100 dólares haya pasado de la etapa de metáfora para convertirse en un artefacto –es decir, que en teoría está concretizada–, no lo es menos que con las máquinas en la mano las preguntas y las dudas que teníamos previamente se agigantan y explotan en vez de desvanecerse y calmarnos.
No es para menos. Porque como el mismo Negroponte no se cansa de decir, lo radicalmente revolucionario no es la máquina en sí (aunque la X0 tiene numerosas prestaciones inconseguibles con ninguna de las máquinas que cuestan 10 o 30 veces más que ella, empezando por el display de alta resolución legible bajo la luz directa, la mesh network que convierte a toda máquina en un router, y el bajísimo consumo que permite usarla doce horas seguidas y requerir una minina energía humana para recargarla) sino el modelo pedagógico que lo sostiene.
No es fácil explicitar este modelo, y para abrir la discusión podemos decir dos palabras que aclaran mil malentendidos. No es cierto –como dicen los críticos aviesos– que el proyecto OLPC no tiene modelo pedagógico, que está concebido en contra de los docentes y que apuesta a su deslegitimación o prescindibilidad.
Por el contrario. Detrás de la máquina en sí hay más de 40 años de experiencias –basadas fundamentalmente en las ideas de Seymour Papert, Jean Piaget, Paulo Freire y varios otros teóricos de la educación– que ponen al docente en el centro de la escena, pero claro: en un lugar muy distinto al megalomaníaco, unilateral y casi divino que mucha mala tradición pedagógica ha concebido para el docente tradicional. Rol que la mayoría de nosotros hemos padecido en nuestras décadas de aprendizaje y que a veces, para peor, reproducimos en nuestras propias prácticas docentes.
El modelo pedagógico subyacente a OLPC –que iremos explicitando día a día a través de experiencias, usos de las máquinas, convocatorias a entrenadores, construcción conjunta de conocimientos aplicados, etc., etc.– pone al maestro en el centro de la enseñanza, pero lo sitúa en un pie de igualdad y muy cercano al alumno, como rara vez hemos visto hasta ahora.
Esto no significa imaginarnos un aula autoorganizada, caótica, anárquica y en plena ebullición promoviendo un autodescubrimiento que puede rayar en las tonterías más triviales. Para nada. Sólo que este modelo abreva en nociones como las de nativos e inmigrantes digitales, en las de aplicaciones par a par, privilegia la inferencia del alumno por encima del didactismo del docente, aprovecha al máximo su capacidad de conversación con las máquinas y genera una serie de aplicaciones absolutamente novedosas (como Squeak), que alejan para siempre al proyecto de cualquier formato tradicional de enseñanza de herramientas de ofimática, o de simple traslado lineal y reduccionista del universo analógico al digital.
En entregas sucesivas comentaremos más acerca de este modelo e iremos aclarando las dudas acerca de los modos de testeo e implementación del proyecto OLPC en la Argentina.
Para más información sobre el estado actual del proyecto visite La opción de una PC por alumno
Me alegra muchísimo ver como se está moviendo, el proyecto OLPC, en Argentina.
Hace tiempo intentamos (el grupo www.small-land.org) entrar en contacto contigo para ofrecer nuestra colaboración... Será posible, esta vez, establecer alguna colaboración con el proyecto?
-- Diego Gomez Deck
Actualmente estoy desarrollando una experiencia con chicos en riesgo en la ciudad de Mar del Plata, para esto estoy utilizando un lenguaje creado por mi, me encantaria encontrar gente que le sirva lo que estoy haciendo y a la vez que me ayude a hacer crecer el proyecto, que podria mejorar el uso de estas computadoras.
Alguien esta organizando los contenidos concretos de la enseñanza de computacion ?
"Detrás de la máquina en sí hay más de 40 años de experiencias –basadas fundamentalmente en las ideas de Seymour Papert, Jean Piaget, Paulo Freire y varios otros teóricos de la educación– ..."
Me pregunto si empezar por las máquinas no es poner el carro delante del caballo. Esta no es una discusión menor, ni apunta a desacreditar los logros tecnológicos que, en mi criterio y a juzgar por el historial del MIT nunca estuvieron en duda. Pero con tecnología o sin ella, la educación es un proceso de mediación entre personas. Alguien aprende de otro porque hay lenguaje involucrado. Lenguaje humano, no informático. ¿Por qué no se ha empezado por preparar personas mientras se desarrollaba el dispositivo tecnológico? Los pibes de la Argentina profunda no son como nuestros hijos o nuestros sobrinos. Son chicos estragados por años de políticas neoliberales, sin esperanza en el futuro, sin permisos para soñar en grande...¿alguien ha pensado que el sentido que nosotros le damos al desarrollo tecnológico no es el que ellos le dan? ¿Y qué haremos con ese "detalle"? ¿Entregarles una máquina y contarles que estamos empeñados en que la saturación tecnológica haga el trabajo que los docentes no podemos hacer? ¿Explicarles que les estamos regalando una máquina que ellos no se pueden comprar para hacharles un poco más la dignidad y después pedirles que aprendan lo que les queremos enseñar? Ni Freire, ni Piaget ni Papert sabían o saben de eso, porque la tensión que vivimos hoy entre capitalismo y desarrollo social no sucedió nunca en el mundo. "Hoy" sufrimos las consecuencias de la globalización económica y la superconcentración del capital. Freire o Piaget ni siquiera lo hubieran podido imaginar.
Tengo sentimientos encontrados con este proyecto y no están referidos a lo tecnológico, tema en el que trabajo desde hace muchísimos años. Quizás sea, como publiqué ayer en el blog, porque no alcanzo a ver cuánto de alimento y cuánto de veneno hay en este bocado que se está por poner sobre la mesa de "los que no pueden acceder a la tecnología". Ojalá podamos arrancar un debate en serio sobre esta problemática.
Saludos desde Traslasierra, en la Córdoba argentina
Daniel I. Krichman
Simmplemente decirle por las lineas que dejo en esta pagina FELICITACIONES !!
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