Las críticas de Larry Cuban al proyecto OLPC y de cómo contrarrestarlas. (Segunda Parte de Dos)
Los procesos innovadores suelen desatar críticas de todo tipo. En una nota anterior ya revisamos aquellas que, o por estar fundadas en preconceptos prejuiciosos o por mezclar el tema con cuestiones no pertinentes, no aportan elementos positivos ni al debate ni a la educación de la Argentina.
Sin embargo, otras líneas críticas, como las ideas de Larry Cuban, pedagogo norteamericano, merecen ser analizadas porque tienen buenos fundamentos y están planteadas sobre interesantes cuestiones como la relación entre educación, tecnología y mercado. Concretamente, Cuban identifica el uso de la informática en la escuela con la "mercantilización de la educación".
Una tesis básica de Cuban -que repiten muchos críticos de la alfabetización digital e incluso descubren con 20 años de atraso algunos periodistas devenidos políticos educativos- es que la reiterada introducción de tecnología en el aula durante las últimas décadas no ha cambiado prácticamente para nada la manera de enseñar de los docentes.
Como Cuban "cree" saber de lo que habla, y además es un antideterminista tecnológico -qué razón tenía Heidegger cuando decía que la inversa de una frase metafísica es otra frase metafísica de sentido contrario- Cuban insiste en que la tecnología tampoco cambiará NUNCA la forma de enseñar de los docentes. Investigando en detalle el uso de tecnología en el Silicon Valley recorrió una y otra escuela, y para él la repuesta es inequívoca. No pasa nada.
Como era de esperar, cuando Cuban se anotició del proyecto de Negroponte retomó sus críticas clásicas y se ha puesto al ataque. En una nota publicada a mediados del mes pasado en Edweek, con el previsible título La revolución de OLPC está desnuda, Cuban vuelve con sus conocidos argumentos.
¿Por qué "vuelve"? Su campaña antitecnología en el aula había cesado gracias a los recortes impositivos de una administración como la de Bush. Interesantísimo esto de que un gobierno conservador y antieducación terminara siendo un aliado de los críticos de la tecnología. Cuban se alegró del recorte porque según él esto obligaba a los tecnófilos ingenuos (¿nosotros?) a hacerse preguntas tales como: ¿Por qué los docentes no integran las nuevas herramientas en el aula de clase? ¿Cuánta plata del presupuesto tecnológico se usa para capacitar a los docentes? ¿Por qué es tan difícil mostrar que el uso de herramientas tecnológicas en el aula mejora el rendimiento académico?
Esta tranquilidad de Cuban se ha visto sobresaltada en los últimos meses con los anuncios de la maquinita de Negroponte. Cuban resume así el proyecto OLPC: "Dado que todo alumno tiene un libro de texto, una lapicera y un papel, todo chico debería tener una laptop".
Las computadoras son gajes del oficio. Así como ningún empleado de un hospital o una repartición pública compartiría su máquina con los demás, los chicos deberían poder hacer lo mismo con sus instrumentos escolares digitales. Si se trata de generar empleados más productivos para el futuro, ¿qué mejor que darle una máquina a cada uno en el colegio?
Las clases Apple del futuro y los puntos de vista irreconciliables
Mientras tanto, hay ya varios ejemplos de uso de máquinas 1:1 en las escuelas, como el de Maine, que alguna vez visitamos, así como casos similares -generalmente bajo el paraguas de Apple- en Henrico County, Va.; Fullerton, Calif, y algunos más.
Los informes de estos casos en general hablan de un aumento de la motivación, el rendimiento y el aprendizaje. Los tecnofílicos, como Negroponte, aceptan y valoran este tipo de informes. Pero Cuban sostiene que se trata de registros demasiado impresionistas, que se necesitaría una observación directa en clases por parte de investigadores capacitados, y que el poco trabajo hecho en esta dirección, como el realizado por Judith Sandholtz y sus colegas en el proyecto Apple Classrooms of Tomorrow ( ACOT), desplegado entre 1985 y 1998, no ratifica las presunciones triunfalistas.
Cuando los diagnósticos se convierten en pronósticos
A partir de 1984 -y hasta 1998- Apple distribuyó dos computadoras de escritorio (una para el colegio y la otra para la casa) a todos los estudiantes y profesores de cinco clases primarias y secundarias en diferentes regiones del país. La respuesta de los docentes fue enormemente positiva acerca del enganche de los estudiantes, la colaboración y el trabajo independiente. Pero para los docentes esa tasa 1:1 era innecesaria, ya que sostuvieron que con unas 6 computadoras por aula (una relación de entre 1 a 4 y 1 a 8) se podría haber logrado lo mismo y al mismo tiempo mantener todas las otras tareas que tradicionalmente se hacen en la clase.
Según Cuban, el proyecto OLPC desconoce la experiencia ACOT y prefiere que los chicos se la pasen tipeando en el aula, usando dineros públicos para favorecer los intereses de la industria y al mismo tiempo dejando de lado otras tareas no cognitivas que provee la escuela, tales como la alfabetización tradicional, el comportamiento moral, el compromiso ciudadano y la construcción de una sociedad mejor.
El salto mortal que hace esta crítica de Cuban es increíble: pasa del diagnóstico al pronóstico sin solución de continuidad. A partir de un recorte que hace de la experiencia ACOT -que nada tenía que ver con las laptops, y menos con las inventadas por Negroponte, cuando no había internet y en una utilización que nada se asemeja a la que le queremos dar nosotros- llega a la misma conclusión que los críticos más convencionales, insistiendo en que encima el acceso 1:1 no ha mejorado los tests de evaluación estándar (¿no sería hora de desembarazarnos de esos tests?).
Cuban remata diciendo que 80 años de uso de tecnología en el aula desde los proyectores originales (epidiascopios) hasta las máquina de Apple a mediados del los 90 no han tenido un impacto duradero, mensurable, pero sobre todo útil en el aula. Sus conclusiones son, por lo tanto: ¿para qué seguir intentándolo?
La tecnología: ¿máquinas o conversaciones?
Según Cuban, el mal diagnóstico preside todo estos intentos de introducir masivamente computadoras en el aula. Porque los abogados de las NT estaríamos cometiendo la terrible miopía de confundir al medio de instrucción (trivial, según los críticos) con lo único verdaderamente relevante, que es entender cómo enseñan los que enseñan. Para esto acude a teóricos como el psicólogo cognitivo Richard E. Clark, de la afamada Rossier School of Education, de The University of Southern California, para quien los medios como la televisión, las películas, y las computadoras "transportan instrucción pero no influencian el logro de los estudiantes más que lo que el camión que transporta nuestras compras de alimentos en el supermercado afecta nuestra nutrición".
Nosotros discordamos completamente. Entendemos que las tecnologías son conversaciones en las que se inventan nuevas prácticas para mejorar la vida humana (Fernando Flores).
De esta manera, Cuban cree haber dado por cerrado el debate cuando este en realidad no hace más que dispararse en múltiples y afortunadas direcciones.
¿Por qué es tan fácil rebatir las críticas facilistas de Cuban y sus adláteres menores? De pronto el rey está desnudo, pero quien ha quedado al descubierto no es tanto el intento de OLPC por subvertir malos usos y prácticas de la computación en la escuela sino la táctica de los críticos de OLPC, que tiran alegremente al chico con el agua sucia de la bañadera.
Un principio de respuesta a Cuban que se continuará
Cuban, junto a David Tyack (en particular en su libro En busca de la utopía. Un siglo de reformas de las escuelas públicas), viene defendiendo desde hace décadas la necesidad de brindar a los jóvenes marginales entornos de educación de calidad. Cuban y Tyack fueron los primeros en detectar el poder omnímodo de las gramáticas escolares, es decir de cómo las gramáticas de la escuela reforman a las reformas antes de que las reformas puedan reformar a las escuelas.
Pero Cuban ha caído preso él mismo de estas gramáticas al comprar la reducción de las computadoras a meros mecanismos de transmisión, lo que niega el único uso posible (especialmente en escala masiva) de las máquinas, que es el de ser mecanismos generadores de expresión, construcción, diseño, imaginación, creación y colaboración. Mutilar a la computadora de su rol transformador es negarse a ver cómo la cultura computacional está generando nuevos descubrimientos, codiseñando teorías, multiplicando puntos de vista, etc., etc.
Si OLPC insiste en que los chicos deben usar computadoras no es porque tendrán que usarlas sí o sí cuando sean adultos como herramienta para ganarse el pan. Los chicos tienen que usar las computadoras ahora del mismo modo en que los profesionales las usan hoy, para aprender y para crear y para aprender a crear. Porque el "negocio" de los chicos es aprender y la computadora es la herramienta más poderosa para aprender que jamás se haya inventado.
Quizás lo mas débil de toda la crítica de Cuban –y en lo mismo caen los críticos ingenuos– es que gasta toda la energía hablando de los maestros y de la enseñanza sin reconocer que hace rato que el divorcio entre enseñanza y aprendizaje se ha convertido en infinito. Por enloquecernos en tratar de enseñar ya nos habíamos olvidado de que el aprendizaje era otra cosa muy distinta de la enseñanza simplemente dada vuelta.
En todo el mundo hace ya al menos una década o dos que los chicos aprenden casi todo lo que saben fuera de la escuela y fuera del aprendizaje formal. Tomar en serio este aviso antes de que las aulas colapsen por falta de uso o se vuelvan desiertos por falta de atención es lo que nos lleva a alentar los logros potenciales y la forma de asegurarlos de los modelos de computación uno a uno, y en particular de OLPC.
Pero sobre estos modelos de aprendizaje y la computación 1:1 hay mucho aún por decir y hacer. Así que en pocos días publicaremos la respuesta detallada que OLPC ha hecho a las críticas de Cuban
Libros generados por la experiencia ACOT
Para más críticas
Todd Oppenheimer The Flickering Mind: Saving Education from the False Promise of Technology
Para más críticas de las críticas
John F. LeBaron Technology in Its Place: Successful Technology Infusion in Schools (Jossey-Bass Education Series)
The George Lucas Educational Foundation Edutopia: Success Stories for Learning in the Digital Age
Para más información sobre el estado actual del proyecto visite La opción de una PC por alumno
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Piscitelli/educ.ar todo este tema "" laptop...nos sacude del letargo, de ese sopor en el que estábamos cómodos/adocenados...me gusta...estoy por la discusión , pero profunda / por favor...así como me metió en el pasado y el recuerdo de Malitzin....lo oigo a Jauretche, con su manual del ZONZO !!! está aquí observándonos ... quizás riendo...siento el agujero que nos dejó el proyecto Mutantia (+ de 20 años) ,reemplazado por los traseros bamboleantes/danzantes del reggaton... mucho porno muuuuuuucho verbo "por un sueño"...y pasó lo mismo que ahora /los gritos de vociferantes .."" que ni siquiera sabían de qué se trataba...PERO HABIA QUE OPONERSE.¿no?
...lograron que esa revista/abre-mentes y conciencias no existiera...le temían hasta que la destruyeron... nada llenó ese vacío....hoy pienso si no estuviera educ.ar, como portal en educación ¿qué hubiera pasado?...
me dan información increíble en todos los campos y yo después abro mi camino...me inspiro aquí para la búsqueda constante...y puedo discentir o aprobar en los blogs...de nosotros depende este portal, de nuestros aportes se nutren.
Necesitamos tener estos espacios, para discutir, debatir, dónde estamos, con qué contamos, hacia dónde vamos y por lo que se ve Piscitelli, mal o bien firma con nombre/ apellido, y se puede saber todo lo que hace, si se tiene tiempo se analizan cómo se administran....lo que creo que no podemos ni debemos es escondernos en el anonimato...tenemos elementos de sobra "para desconfiar de todo y todos" pero en esta ocasión hay que exigirse ser asertivos, no fue por atrás, entre gallos y medianoche, no nos sorprendió. la laptop ..sabemos sus propósitos...el debate tiene que ser contundente... apoyarse en los documentos y sobre todo en la realidad que se vive en las aulas argentinas, nuestros chicos se merecen lo mejor de lo mejor, el mejor trato eso también debemos discutir,¿ se los cuida se les dá todo lo que se merecen en todo sentido? alguno de nosotros los adultos , los tenemos en cuenta ? les preguntamos que sienten que desean...¿LOS OIMOS????
¿los responsables se "hacen cargo" de todo el proceso o tiran sus propuestas y después no controlan gestiones (sobre todo de recursos humanos/que son en los que fallamos como sociedad)
...la M| Teresa dice...que hay que
"dar hasta que duela!!!!!".
servicio...amor...
no sólo palos, y golpes...
Gracias por dejarnos espacio para el enriquecedor discenso,piscitelli/educ.ar
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