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Hugo Midón 1944-2011, creador de un estilo en el teatro para niños

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El 25 de marzo pasado falleció el actor, director y dramaturgo Hugo Midón. A fines de febrero había cumplido 67 años. Llevaba más de cuatro décadas produciendo espectáculos teatrales para niños. Desde agosto de 2009 se encontraba muy enfermo pero seguía silenciosamente las actividades de su escuela de teatro Río Plateado. Referente indiscutible de la comedia musical infantil en la Argentina, fue creador de un estilo propio dentro del género.

Hugo Midón había nacido en Valentín Alsina un 27 de febrero de 1944. Su papá dirigía teatro de manera amateur. Pero Midón recién descubrió su vocación a los 15 años, al finalizar una función de teatro callejero de una obra de Chéjov y un sainete del autor argentino Cayol, a la que había asistido con un grupo de amigos, en el barrio de San Isidro, donde por entonces él vivía. En 1966 egresó del Instituto de Teatro de la Universidad de Buenos Aires. Antes de volcarse tiempo completo a la actuación, trabajó como maestro, librero, y corredor de fundas para trajes. Su debut como actor profesional se produjo en 1967, en Los caprichos del invierno, una obra para chicos del reconocido dramaturgo y titiritero Ariel Bufano. También interpretó diversos papeles en el teatro, el cine y la TV en ficciones para adultos. Sin embargo, Midón desplegó su potencial creativo y artístico definitivamente en el género infantil. En 1970 estrenó La vuelta manzana, su primera obra para chicos, espectáculo que se mantuvo diez años consecutivos en cartel, convirtiéndose en un clásico dentro del repertorio de teatro destinado a la infancia. A partir de entonces Midón desarrolló una prolífica e ininterrumpida labor como autor y realizador de comedias musicales para niños.

Fragmento de Objetos maravillosos, por el Grupo Vocal 5.

Su larga trayectoria incluye los siguientes espectáculos teatrales: La vuelta manzana (1970); Pajaritos en la cabeza (1971); Juan de los caminos (1973); Sorpresas (1974); Cantando sobre la mesa (1978); El imaginario (1980); Las aventuras de Pinocho (1983); Narices (1984); la ópera Socorro, socorro, los Globolinks (1987); Popeye y Olivia (1992); El Gato con Botas (1993); Vivitos y coleando I (1990), Vivitos y coleando II (1992); Vivitos y coleando III (1994); Locos recuerdos (1995); El salpicón (1995); Stan y Oliver (1997); Hotel Oasis (1998) ; La Familia Fernándes (1999); Objetos maravillosos (2000); Huesito Caracú (2001); Hansel y Gretel (2003); Derechos torcidos (2005); Graves y agudos (2006); La trup sin fin (2008) y Playa bonita (2009).

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Hugo Midón junto al elenco de Playa Bonita, su último espectáculo.

Es a partir de los 80 que Midón reconoce un quiebre en su dramaturgia, según reflexionaba retrospectivamente. En ese momento él empezó a concebir sus obras más despojado de la influencia de la pedagogía y la psicología evolutiva, y comenzó a involucrarse más desde lo personal, desde sus propias preocupaciones e intereses, sobre todo enfocado en cuestiones inherentes a lo humano, aquellas que no tienen edad y que afectan a grandes y chicos por igual.

La crítica especializada lo distinguió con importantes galardones: Premio Argentores (1970, 1991, 1992, 1993 y 1994); Premio Molière (1980); Premio Konex (1990-2000); Premio Estrella de Mar (1993); Premio ACE (1993, 1994, 1999); Premio ”Podestá” (2002); Premio Clarín Espectáculos (2002, 2005, 2009).

En 1982 abrió el Centro de Formación Teatral Río Plateado del que era director y docente. Por ese instituto pasaron muchas generaciones de actores, entre ellos: Diego Reinhold, Martín Slipak, Fernando Dente, Mirta Wons, Griselda Siciliani, etc. Desde su escuela siempre alentó la conformación de grupos teatrales para llevar adelante sus propios proyectos de forma independiente.

Era un lector curioso y avezado. Había leído ensayos claves de la crítica y la historia del teatro como: Anatomía del actor: diccionario de antropología teatral, del dramaturgo italiano Eugenio Barba; los estudios de la obra de Shakespeare escritos por Jan Kott, famoso crítico e investigador teatral polaco; y Hacia un teatro pobre, del director y teórico teatral polaco Jerzy Grotowski. También se había nutrido con obras relacionadas con otros planos de su quehacer como por ejemplo: Psicoanálisis de los cuentos de hadas, del psicoanalisita Bruno Bettelheim; La morfología del cuento, de Vladimir Propp; La gramática de la fantasía, del maestro y escritor de literatura infantil Gianni Rodari.

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Escena del espectáculo Stan y Oliver, con Omar Calicchio y Diego Reinholt.

De alguna manera toda su dramaturgia derivaba de su particular lectura de estas obras y de un cúmulo de diccionarios de frases y modismos, vocabularios de rimas, refraneros, obras de referencia permanente que Midón coleccionaba y atesoraba con gran fruición. Pero siempre combinó esas exploraciones teóricas y lingüísticas con un conocimiento muy vivo y directo de los chicos. Era muy frecuente encontrarse con él antes o después de cada función teatral. Midón se presentaba discretamente, manteniendo un perfil bajo a pesar de su considerable estatura, y escuchaba atento los comentarios de los pequeños y también los de los mayores que se le acercaban.

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Escena de Derechos torcidos, con Oski Guzmán y un elenco de niños actores.

Solía contar que casi siempre tenía a mano libretas o papelitos para tomar nota de las ocurrencias de los chicos, para luego incorporarlas en sus producciones. Respetaba y apreciaba la voz y la mirada de los niños como fuente principal de sus creaciones. Midón rompió con la premisa que, substimando a la platea menuda, sostenía que “con dos globos y un payaso entretenemos a los chicos”. Su teatro estaba influenciado por la commedia dell'arte, el grotesco, la comicidad del cine mudo, el circo moderno y la estética del clown.

Sin duda, con todas sus realizaciones Midón logró jerarquizar el teatro para niños, alcanzando un considerable nivel de popularidad. Él encontró una manera eficaz de dirigirse a un doble y múltiple destinatario, conjugando los intereses de los chicos y los grandes que asistían al teatro. Conseguía la empatía y simpatía de los adultos empleando infinidad de guiños humorísticos y referencias a los problemas sociales y a las preocupaciones de la vida contemporánea. Midón pretendía siempre decir algo más, tenía una clara intención de dejar un mensaje. A través de sus espectáculos vehiculizaba su forma ver el mundo y de concebir las relaciones humanas.

Extracto de Vivitos y Coleando: El espejo del alma + Y sé por qué

Sus espectáculos se valían sobre todo del humor paródico, la ironía y la alegoría. Su poética respondía a una postura humanista, con un marcado compromiso social y político, que procuraba transmitir valores como la solidaridad, la lucha contra la injusticia, la amistad, la defensa de la libertad expresiva, etc.

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Carlos Gianni y Hugo Midón, compañeros de ruta por más de cuarenta años.

La recreación de ritmos populares (la cumbia, el cuarteto, el tango, el bolero, el rock, la murga, etc.), a través de canciones con letras, rimas y música muy pegadizas era otra de sus marcas de estilo, responsabilidad compartida desde sus inicios con su inseparable colaborador, el músico y compositor Carlos Gianni.

Extracto de Vivitos y Coleando: Brocha gorda + No va más

Su dramaturgia giró en torno a tópicos como la curiosidad para explorar el mundo, la necesidad de hacerse preguntas, el deseo de aventura, la posibilidad de modificar la realidad mediante el juego, la convicción de que todo puede cambiar y mejorar. Sus espectáculos tematizaban de algún modo el proceso creativo porque la idea de la transformación lúdica de los objetos y de los sujetos era en muchos casos el principal núcleo narrativo. También sus obras teatrales apelaban a la maleabilidad y la multiplicidad de sentidos e intenciones que nos ofrecen las palabras y demás lenguajes puestos en escena. Midón partía del supuesto de que todo aquello que sucede en el escenario puede transformarse hasta el infinito mientras haya alguien capaz de jugar y crear. Se podría decir que justamente sus espectáculos se volvían más poéticos y polisémicos cada vez el juego, la imaginación y el absurdo le ganaban a la necesidad de enfatizar un mensaje, alguna certeza.

En el cine Hugo Midón se desempeñó como actor. En el año '68 integró el reparto de Tute cabrero, la ópera prima de Juan José Jusid, y en el año 1984 trabajó en las películas: Los tigres de la memoria, de Carlos Galettini, y Los insomnes, de Carlos Orgambide.

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En 1986 se llevó a la pantalla grande su particular adaptación de Pinocho, el célebre relato de Carlo Collodi. La película fue dirigida por Alejandro Malowicki y protagonizada por Soledad Silveyra, en el papel de Pinocho y Gianni Lunadei, como el viejo Gepetto.

En 1982 el tándem integrado por Hugo Midón y Carlos Gianni realizó adaptaciones para televisión pública de tres de sus obras teatrales: El Imaginario (estrenada en teatro en 1981), Cantando sobre la mesa (estrenada en teatro en 1978) y La vuelta a la Manzana (estrenada en teatro en 1970). Además, ese mismo año realizaron una versión para la televisión del cuento La Cenicienta, protagonizada por Soledad Silveyra.

Pero fue en 1989 con Vivitos y coleando, un programa diario, emitido también por ATC, que el aporte televisivo de Midón alcanzó mayor repercusión. Esas alrededor de cuarenta y cinco emisiones se convirtieron en un hito dentro de la oferta televisiva de calidad dirigida al público infantil. Pero tras la caída del gobierno de Raúl Alfonsín fue levantado, argumentando, entre otros motivos, que el programa tenía una mirada crítica de la realidad.

Extracto de Vivitos y Coleando: El cepillo dental

Siempre tenía proyectos en carpeta para volver a la TV y hacer, como a él le gustaba, un programa elaborado, con argumento, con canciones y una propuesta estética a la altura de los chicos, pero finalmente no se concretaron. Posiblemente la TV tenga una gran deuda con Midón y su público.

Locos recuerdos: Especial Hugo Midón. Merecido y extenso homenaje a su vida y su obra, realizado y emitido por la TV pública. Conducido por María Eugenia Molinari, y con testimoniosos de sus más cercanos colaboradores, alumnos, actores, y de su hijo Julián Midón, actor y músico, integrante del elenco de Vivitos y colenado por TV como niño actor: Carlos Gianni, Ricky Pashkus, Silvina Renaudi, Roberto Catarineu, Carlos March, Ana María Cores, Daniela Fernández, Fabio Posca, Mirta Wons, Diego Reinholt, Oski Guzmán, etc. Incluye materiales exclusivos con imágenes de versiones televisivas de sus obras teatrales, entre ellas el recordado Vivitos y coleando.

Dentro de un panorama editorial en el que la publicación de la dramaturgia dedicada al público infantil tiene un espacio reducido, marginal o casi nulo existen, algunas ediciones de las obras de Midón. Teatro 1 (Ediciones de La Flor, 2004) reúne el texto dramático de tres de sus comedias musicales : Huesito Caracú, La Familia Fernándes y Stan y Oliver. Además integran este compendio las letras de las canciones -con los arreglos musicales de Carlos Gianni-, los vestuarios de Renata Schusseim y Mónica Toschi, y los bocetos de escenografía de Alberto Negrín. Esta edición se complementa con un CD que incluye cuatro canciones de cada obra y las correspondientes versiones instrumentales y partituras. En la colección Otro cantar, de Cántaro Ediciones, Hugo Midón y Carlos Gianni publicaron: Abriendo ventanitas, Al agua, pato, Botellas por el mar, Construyo puentes, El tole tole, Me miro en el espejo. Acompaña a todos estos libros un CD musical.

Hugo%20Mid%F3n%202.jpgLas redes sociales fueron las primeras en hacerse eco de la noticia de su muerte. En Facebook tiene un grupo creado por uno de sus fans, que agrupa a quienes siempre vieron las obras de Hugo Midón. Allí se pueden leer diversas condolencias por su fallecimiento, expresadas por gente de todas las edades, que dan cuenta del cariño que sentían por él y su obra. También los twitteros y seguidores de Midón manifestaron su tristeza y congoja por la pérdida a través de ese canal ni bien se informó de la lamentable pérdida.

Durante todos estos años Midón desarrolló fuertes lazos y complicidades con la comunidad educativa, en especial con los maestros que iniciaron a sus alumnos en el lenguaje y la experiencia teatral con muchas de sus obras, así como también las recrearon y representaron junto con padres y chicos en muchos salones de actos escolares, cantando y tarareando sus inolvidables canciones.

Hugo Midón sostenía que quienes conservan el punto de vista infantil se mantienen vivos toda la vida.

Hace unos años atrás lo entrevistamos en las oficinas del Canal encuentro. Daba la sensación de ser un hombre serio, reservado, observador y reflexivo. Sin embargo, tal como testimonian quienes mejor lo conocieron, además era un tipo sencillo, auténtico, sensible, de una gran generosidad, dispuesto al diálogo y a la construcción de vínculos profundos y duraderos. Junto con esa entrevista realizada en el 2006, aquí les ofrecemos una selección de recursos disponibles en la Web sobre la labor de Hugo Midón y en los que da cuenta de sus ideas sobre la experiencia teatral, evoca distintos momentos de su trayectoria y comparte la trastienda del proceso creativo de muchas de sus creaciones.


RECURSOS SELECCIONADOS

* Hugo Midón: Teatro infantil, apto para todo público, entrevista realizada por Carolina Gruffat y Mónika Klibanski, agosto de 2006, publicada en educ.ar.

* Video producido por Canal encuentro y Canal Pakapaka para despedir al artista que amó con sabiduría la niñez de los argentinos. La voz en off pertenece al actor Oski Guzmán, integrante del elenco de Derechos torcidos y la canción que interpretan los chicos es El lugarcito (letra de Hugo Midón-música de Carlos Gianni), que pertenece a la banda sonora de esa obra teatral, estrenada en la sala Pablo Picasso del Teatro Paseo La Plaza, en el año 2005.

* Entrevista realizada por Ana Durán, en el living de la casa de Hugo Midón, en el barrio porteño de Palermo, en febrero de 2007. Emitida por TV, en el Programa Obra en Construcción, producido por la Audiovideoteca de Buenos Aires y dirigido por Alejandra Correa y Karina Wroblewski.




* Entrevista a Hugo Midón, por Alfredo Zait en el programa televisivo Espejados (2005).