La voz de María Adelia tenía la misma presencia que su cuerpo. Honda, aguda y categórica en sus opiniones. Su laberíntica e inteligente retórica, siempre engalanada con su glamorosa y precisa pronunciación de expresiones en francés, vocablos, datos o pensamientos eruditos, fue clave para darle a la literatura infantil un status literario desconocido hasta entonces. Díaz Rönner falleció en la ciudad de Mar del Plata el 1º de marzo pasado.

Gentileza del diario La Capital, de Mar del Plata
Acostumbrados a reflexionar sobre el género con una mirada tutelar, dominados por la pedagogía, la psicología, la moral, parafraseando a Borges: "contaminados de puerilidad", Díaz Rönner nos sacudió del letargo y nos mostró que era posible pensar y leer la literatura infantil y juvenil en su especifidad discursiva, en diálogo con la teoría literaria, la estética, la filosofía, la historia del arte y la sociología de la cultura. Ella fue precursora en la jerarquización de la labor del crítico literatura infantil y juvenil, al abordar la materia del hecho literario en sí: el lenguaje y sus metáforas.
Vaya uno a saber por qué razón era menos frecuente de lo que uno hubiera querido escucharla y encontrarla en las jornadas y congresos más multitudinarios y visibles de la especialidad. El lugar para poner en circulación sus ideas, sus audaces e incisivas preguntas sobre la literatura fueron principalmente las aulas y los espacios culturales de diverso tipo; quizás porque para abrir intersticios y provocar cambios respecto a los modos de leer una literatura marginal y subvaluada como la destinada a los niños y jóvenes confiaba más en la eficacia de los microcosmos humanos, los rincones más cercanos a su pago chico u otros más periféricos. Consciente de ese efecto multiplicador íntimo y colectivo, alguna vez escribió : "El acto educativo tiende, en un tirón espontáneo y fecundante, a multiplicarse más allá de los límites de la clase misma".
Rigurosa investigadora, crítica literaria y profesora de Letras egresada de la Universidad Nacional de La Plata, especializada en literatura infantil y juvenil. Fue docente en la Universidad Nacional del Centro (Tandil), el Instituto Municipal de Estudios Superiores (Mar del Plata), la Belgrano Day School (Ciudad de Buenos Aires), las universidades Nacional de Mar del Plata y Nacional de La Plata, etcétera.
Desde 1981 colaboró asiduamente como crítica literaria en el diario La Capital de Mar del Plata. Varios de esos trabajos fueron recopilados en su libro Cara y cruz de la literatura infantil, primero editado por Libros del Quirquincho (1988), y luego reeditado por Lugar Editorial (2001), una obra considerada un clásico por sus enfoques renovadores a través de su acercamiento estético y cultural a la literatura infantil.
Recibió el Premio Alfonsina Storni en 1982, otorgado por la Municipalidad de General Pueyrredón en el rubro literatura por su notable labor cultural. En 1990 fue distinguida con el Primer Pregonero a Especialista, otorgado por la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires y la editorial Colihue. Fue miembro fundador de ALIJA (Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina). Dirigió la colección Apuntes, de la desaparecida editorial Libros del Quirquincho, conformada por obras que cruzaban de manera original reflexión teórica y práctica docente. En los 80 trabajó en la Dirección Nacional del Libro, dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación, en la época del recordado Plan de Lectura Nacional "Leer es crecer", desarrollado bajo la dirección de la profesora Hebe Clementi.
A finales de los 90 tuvo un destacado papel dentro del equipo de expertos que elaboraron los contenidos curriculares para el área de Lengua en el Ministerio de Educación de la Nación.
Díaz Rönner fue la encargada de darle visibilidad a la literatura infantil y juvenil en obras fundamentales para la historia de la crítica literaria, y en compendios temáticos e históricos de referencia para el campo específico de la literatura para niños, como la obra enciclopédica de Marc Soriano (Colihue, 1990), en la que se incluyó un anexo escrito y preparado por ella referido a la insoslayable obra de María Elena Walsh.
Coordinó y alentó talleres y clubes de lectura en diversas bibliotecas y centros culturales de la ciudad de Mar del Plata, como el Club de Abuelos Narradores, que ya lleva veintisiete años trabajando. Integró el Grupo Sur, organizador de las Jornadas de Narración Oral que se realizan en Mar del Plata desde el año 2006. Desde 1994 hasta la fecha se desempeñaba como profesora titular de la cátedra Taller de oralidad y escritura 1, de la Facultad de Humanidades de Mar del Plata, donde también dictaba el seminario “Mapas y territorios en la literatura argentina para niños”.
Formó parte del jurado de infinidad de pequeños y grandes concursos literarios, lo que habla de su gran generosidad, no la amilanaba ese arduo trabajo.
María Adelia prestigió con su tarea docente e intelectual a la literatura infantil y juvenil argentina, en todos los campos donde actuó. Fue una de las pensadoras más lúcidas de la literatura infantil y juvenil argentina. Con sus reflexiones, su provocadora y profunda mirada sobre los vínculos entre la literatura para niños y jóvenes, la cultura y la sociedad contribuyó y seguramente seguirá contribuyendo en la formación de muchos mediadores y profesionales de la educación.
Queremos recordarla a través de los afectuosos testimonios de algunas personas que la conocieron, la escucharon, la leyeron y aprendieron de y con ella.
Nos conocimos con María Adelia en los años 60. Participamos juntas en los Seminarios Taller que tuvieron lugar en Córdoba durante cuatro años distintos. Años de entusiasmos y descubrimientos. Establecimos un vínculo de esos que están siempre, aunque uno no se viera a menudo con esa persona querida. Sus aportes tienen que ver con los albores del crecimiento y desarrollo de la LIJ en la Argentina. Dejó un sello importantísimo sobre el tema incorporándolo a la Historia crítica de la literatura argentina, dirigida por Noé Jitrik y editada por Emecé. Una vida de enorme trabajo de hormiga. De hormiga que canta a la orilla del mar. Quien quiera seguir construyendo, que aborde la obra y el recuerdo de María Adelia Díaz Rönner. En su nombre seguiremos.
LAURA DEVETACH (escritora)
En los 80, las búsquedas nos llevaron a María Adelia Díaz Rönner, o tal vez salió ella a nuestro encuentro con su Cara y cruz…, para mostrarnos lo que no veíamos y proponernos la fundamentación para los cambios en nuestras prácticas todavía iniciales. Poniendo la energía en alejar el didactismo moralizante de la literatura infantil dábamos lugar a otras intrusiones (así las llamó ella) que perturbaban el campo. No era fácil despejarlas, aún es complejo, por lo que su trabajo tan vigente y su actitud de maestra, siguen siendo necesarios.
MARTA POLIMENI (bibliotecaria escolar, capacitadora docente del CEPA)
Trabajé quince años con María Adelia Díaz Rönner en el Taller de Oralidad y Escritura. Recién me iniciaba como docente universitaria. Es casi imposible decir todo lo que he aprendido con María Adelia; fundamentalmente, la alegría de enseñar. La energía que invadía la clase llenaba a todos los alumnos de una fascinación que nunca viví con otro docente. Cuando comenzaba la cursada María Adelia invitaba a los alumnos a una aventura, a un desafío que jamás concluía. He quedado nutrida por su ferviente militancia de la libertad, por su deseo de compartir sus lecturas, sus saberes; he quedado nutrida, para siempre, por su amor.
MARTA FERREYRA (docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata)
Se fue, se llevó su andar cansado, su voz potente que envolvía, su mirada divertida, de nena que invitaba a jugar, sus historias, sus ganas, siempre, de hacer y de generar cosas, pese a todo... Trabajar con ella nunca fue trabajo, sino aprender, compartir y disfrutar de su sabiduría nada solemne, su franqueza y su enorme generosidad. Nuestra imagen para siempre es María Adelia con el pelo atado, sus aros extravagantes y en sus brazos, un gato mimoso afortunado de estar ahí...
BLOG Graduados Letras Mar del Plata
Uno puede amar u odiar a los profesores. Por mi relación turbulenta con la carrera (...) nunca tuve un trato demasiado fluido, pero creo que cada uno deja una huella en los estudiantes. Y si hay una profesora que se une indisolublemente al bloque espacio temporal de fascinación por Letras es María Adelia Díaz Rönner, quien acaba de fallecer (me enteré por Facebook). Presiento que esto le debe suceder a muchos porque cuando ingresé a la carrera (en el 2004) ella estaba a cargo de la comisión de Taller de Oralidad y Escritura (aquel año sobre ciencia ficción), que junto a Gramática I e Introducción a la Literatura son las primeras materias que hacemos. De esas tres, Taller era la que más me gustaba y creo que es la mejor materia que uno puede hacer cuando ingresa a Letras. (...) Taller era diferente. Justamente es eso: un taller en el que escribís, leés y debatís junto a tus compañeros, más o menos por lo que uno entra a Letras. Y ahí estaba Díaz Rönner. Nunca tuve un trato personal, para mí siempre fue “Díaz Rönner”. Si la memoria no me falla: jueves de 10 a 12 hs., aula 66. (...) No sé cómo explicar a esta mujer. Creo que ya no suele haber muchas personas así, pertenecen a otro tiempo y, como dice la canción, son especies que desaparecen. Enigmática. Pelo canoso y largo. Humor ácido. Edad indiscernible. Sensación de sabiduría milenaria, una mujer chamán caminando por los pasillos de Humanidades. Y no estoy exagerando. Lo mejor (y más peligroso) de todo: siempre decía lo que se suponía no había que decir. Díaz Rönner incomodaba, su presencia nos mantenía inquietos, no te la hacía fácil ni ahí y podía ser lapidaria: “¿con qué saldrá hoy?”. Ese tipo de personas que te preparan para la vida, que te dicen que te despiertes. Después uno se acostumbra, bosteza, pero recién salidos de la secundaria, ¿encontrarte con Díaz Rönner hablándote de ciencia ficción un jueves lluvioso de mayo?: too much. Los únicos que pueden entender esto, lo sé, son los estudiantes de Letras. Me hubiese gustado morir ahí. (...) una característica especial de Díaz Rönner eran sus correcciones, había que desentrañarlas casi. A medida que avanzaba el texto iba corrigiendo (...) y al final te escribía una nota bastante larga y compleja indicándote la forma en que podías subsanar tus defectos. Esto es algo que hacen todos los profesores, pero lo de ella era bastante peculiar. Yo aprendí muchísimo en ese Taller.
MARTÍN ZARIELLO (Alumno de la carrera de Letras, Universidad Nacional de Mar del Plata). Se puede leer este texto completo con el título "Especies en extinción" en su blog Il Corvino
Si uno pudiese pensar a los docentes a partir de movimientos estéticos y filosóficos, diría que María Adelia Díaz Rönner era barroca y materialista a la vez. Su relación con el lenguaje fue la de quien sabe que el diccionario es infinito. Su discurso era encantatorio y apasionado (siempre revulsivo, en contra de los lugares comunes); sin embargo, conocía y respetaba los largos procesos de la escritura, del pensamiento y era defensora de la voz propia, de la singularidad que, paradójicamente, partía de una instancia colectiva. Su largo trayecto en la Facultad de Humanidades (UNMdP) en el Taller de lectura y crítica (luego Taller de oralidad y escritura) fue el de quien borra, aplasta la banalidad de las instituciones para proponer una política de la pasión y del trabajo. Eso me enseñó en los 15 años que trabajamos juntas.
ANA PORRÚA, (docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata)
"Oponer el arte al conocimiento es una manera muy eficaz de desprestigiar a ambos. Separar el arte del conocimiento vuelve trivial al arte y estéril al conocimiento. Aunque cada uno tenga su territorio y sus reglas, arte y conocimiento se ayudan, y se necesitan, en la tarea de construcción del espacio. Que no es, por cierto, una tarea más, una tarea que comience y concluya, sino que es la tarea humana por excelencia, una tarea de por vida.
A propósito de esto me gustaría regalarles la anécdota referida a Sócrates que mi amiga María Adelia Díaz Rönner -citando a Italo Calvino, quien a su vez cita a Cioran- me regaló a su vez hace un par de meses, en ocasión de las Jornadas Docentes de la Feria del Libro Infantil en Buenos Aires. Como ustedes sabrán, Sócrates fue obligado a suicidarse. Dice Cioran que, mientras le preparaban la cicuta, Sócrates aprendía una melodía en la flauta, y que, cuando le preguntaron de qué le podía servir aprenderse una melodía dada su fatal circunstancia, él respondió: "Me sirve para saberla antes de morir". De algo así trata esta tarea de por vida de construcción del espacio propio".
GRACIELA MONTES (escritora). Este fragmento pertenece a su texto “De la consigna al enigma (o cómo ganar espacio)”. En: Congreso de Lectura del I.B.B.Y. Uruguay, Montevideo, Junio de 1999.
Estos son algunos de sus TRABAJOS PUBLICADOS, un libro que ya es un clásico, capítulos de libros, artículos y ponencias dispersas en ediciones más o menos accesibles. Todos ellos de imprescindible lectura y relectura. Ojalá que algún osado editor se anime a recopilar, ordenar y publicar para que el valiosísimo aporte de María Adelia – como dice Matías Zariello– nos siga manteniendo inquietos.
algo de lo que hemos perdido: los ojos, el pelo blanco, los oyuelos; todo un lenguaje y la inefable pronunciación de la rrrrrr; la feliz y antididáctica imagen de la literatura para niños; el mayo francés... Con María Adelia, un mundo desaparece y tanto tanto de ella que nos queda acá. Hoy releí el artículo suyo publicado en la "Historia" de Jitrik y ¡la encontré! (arrojándose en picada sobre la literatura, como me escribió una vez).
Gracias, Monika, por la excelente semblanza/reseña sobre María Adelia, por refrescarnos a todos su importancia fundamental en el campo. Te agradezco mucho que hayas convertido lo que pudo ser una necrológica, en un texto lleno de informacion necesaria, indispensable,para todos.
MTeresa
Mónika, me reconfortó este trabajo hecho con generosidad y reconocimiento por alguien que, como María Adelia, abrió tantos caminos en la LIJ. Es un aporte inmenso para refrescar la memoria..
Gracias, un abrazo
Lilia
gracias por ésto, monika. vamos a extrañar muchísimo la hermosa presencia de maría adelia.
abrazo
m
Gracias por este comentario y los testimonios.Me vinculé a María Adelia hace mucho tiempo en el común espacio de la literatura infantil: ella era la mujer oceánica; yo, la litoraleña. Compartimos encuentros y muchos, muchos mails que conservo porque en su escritura estaba ella, su humor a veces corrosivo, las preguntas que sus alumnos definieron tan, tan bien y ese impulso por crear, por unir la palabra a la imagen. Mails con colores, con envíos de obras nuevas. Generosa y oceánica María Adelia.
Gracias otra vez.
Lila R. Daviña
Fui su alumna en el 1er año el Profesorado de Jardín de Infantes del Belgrano Day School. Era una fiesta escucharla, sobre todo cuando hacía referencias de lo difícil que era llevarse con una suegra como la de Aurora (la protagonista de "La Bella Durmiente) internándonos en el "después" del beso del príncipe, en su traducción del cuento del francés. Mi emocionado recuerdo...
Seguiré siendo su alumno, porque de ella siempre conservo conceptos, sobre la literatura y sobre la VIDA. Fuí su compañero, su colega y su amigo. Que descanse en paz. Hasta cualquier momento, querida Profesora.
no volveré a cruzarte en el patio de "la Malharro", pero seguiré escuchando tu voz diciendo ¿como estás? y me darás tu aliento y esperanza para enfrentar el dia.
entrar a "la malharro" y ver tu singular sonrisa con un encantador y ajustado comentario para el momento era comenzar la tarea diaria con un sabor muy especial en el alma y en las entrañas. Cubriste y comprendiste situaciones dolorosas con tu inteligencia y bonomía, si en tu enfermedad te extrañaba, ahora que sé que a tus animalitos les estarás haciendo falta, cuando abrace a los míos no podré evitar enviar mis ondas de amor hacia donde tu esencia esté.
A María la conocí en La Malharro de Funes un día en que ambos concursábamos el cargo de Jefe de Área, ganamos los dos; uno en cada área. Desde ese día comenzamos a tejer numerosas acciones que me permitieron conocerla aún más. Con ella y Adriana Taglione nos hicimos cargo de la escuela cuando por diferente razones "los directivos mayores" rajaron.
María era una compañera leal, solidaria; siempre dispuesta a trabajar. Acida pero correcta. Lamento mucho que ya no esté fisicamente. Cada vez que miro ciertos lugares de la escuela me doy cuenta que ha partido una de esas personitas que dejan huella.
Un beso María y un Ron Cubano.
Inmensa
Generosa
Inabarcable
Vive en mi
(mis hijos siempre serás tus cuasi)
Ya lo sabía, pero recién ahora te escribo. Aun así, nunca será tarde para decirte, querida Adelia -la mujer que hablaba escribiendo... y viceversa- que el día del que nunca será "el último vïaje", en tenida "a tre" con mi compadre, tu hermano, Matías Rodríguez, nos demos una vuelta más que fantasmal por tu escritorio en el primer piso de Córdoba y Alberti y gocemos uno más (y van...) de esos baños de etilenos y palabras. (El orden de los factores... ya sabemos. A ton sante.)
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