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Rodolfo Walsh: narrar la voz del otro en un lenguaje propio

walsh1.jpgSiempre que la cultura letrada fue en busca de la cultura popular se encontró con algo que domesticar, civilizar o, en el mejor de los casos, educar. Lejos de relativizar su propio sistema de valores y su racionalidad, este encuentro derivó generalmente en una negación del otro, su lengua, sus saberes, sus prácticas. Hay innumerables ejemplos de esto en la literatura, el cine, y los estudios de distintas disciplinas.

La pregunta que subsiste es si es posible capturar la voz del otro sin quitarle su vivacidad y la multiplicidad de sentidos propios que tiene asociados. Esta búsqueda literaria, pero fundamentalmente política, está en la base de la obra de Rodolfo Walsh. A 50 años de la publicación de Operación Masacre, y 30 años de su desaparición en el contexto de la última dictadura militar, recorremos algunos fragmentos de su obra en los que tomó distancia de su propia palabra para incorporar la palabra del otro.

En un trabajo que se titula Voces, prácticas y apropiaciones de lo popular en la ficción de Walsh, Adriana Imperatore señala que en la obra de Walsh conviven dos tipos de lecturas sobre lo popular: una lectura heterónoma, que muestra los mecanismos de dominación simbólica que operan sobre lo popular, y una lectura autónoma, interesada por recrear los modos en que lo popular consigue abrir un espacio en un lugar que le es impropio.

Muestras del primer tipo se encuentran en cuentos como Fotos y Cartas, que narran la descalificación de las representaciones y las prácticas populares por parte de las clases altas, que imponen su sistema de valores como legítimo. En cambio, en Imaginaria y Nota al pie se invierte el foco del problema y se pregunta qué hacer desde ese lugar degradado e inferior asignado a los sectores populares, cómo instaurar la legitimidad de esta voz en el lugar del otro –como lo es el cuerpo del texto para el traductor, que está limitado a escribir al pie de página-.

Pero la apuesta literaria y política de Walsh en otros cuentos es mucho mayor, como puede verse en La máquina del bien y del mal y Corso, donde está ausente la escala de valoración que pesaba sobre los representantes de las clases populares en los dos primeros cuentos. Más aún: la transformación de los motores como máquina ficcional marca la inclusión de los saberes populares o técnicos -degradados por la cultura letrada- en el conjunto de las prácticas artísticas y simbólicas.

De esta manera, observa Imperatore, “al tiempo que los oficios se legitiman tramando valores estéticos, la escritura adquiere la eficiacia y operatividad de los saberes prácticos. La combinación de voces, formatos y géneros ubicana la escritura como un oficio terrestre más. El saber letrado se vuelve eficaz y el saber popular simbólico.


Rodolfo Walsh nació en 1927 en la localidad de Choele Choel, en la provincia de Río Negro. Su nombre integra, desde el 25 de marzo de 1977, la larga lista de desaparecidos durante la dictadura militar iniciada en 1976. La Carta abierta de un escritor a la Junta Militar, un ejemplo de periodismo de investigación y de denuncia, fue su última palabra pública.



Las siguientes son algunas de las actividades que se realizarán en su homenaje:


La Audiovideoteca de Escritores de Buenos Aires, dependiente del Gobierno de la Ciudad, publicó en su sitio web un dossier de audio y texto sobre las tres pasiones de Walsh: la literatura, el periodismo y la militancia política. En un audio se recupera la voz de Walsh leyendo un capítulo de Operación Masacre; en otro, contesta a una nota para la revista Panorama, de 1963; y en una tercera se incluye su Carta de un escritor a la Junta Militar.


"Rodolfo Walsh, 30 años después": una exposición de fotos y un ciclo de cine, organizado por el Museo del Cine "Pablo C. Ducrós Hicken", en el espacio literario del Centro Cultural Recoleta (Junín 1930). La muestra presentará material original del filme Operación Masacre, junto a 18 fotografías y la voz de Rodolfo Walsh leyendo sus textos. Podrá visitarse de martes a viernes, de 14 a 21; y los sábados, domingos y feriados, de 10 a 21.

El ciclo de películas, que se llevará a cabo entre el viernes 20 de abril y el 6 de mayo, a las 19, presentará Esa mujer, un unitario realizado por Canal 7 (entonces ATC) en 1984, con el protagónico de Ricardo Darín y Arturo Maly. Además, se proyectará el filme de Jorge Cedrón Operación Masacre, realizado en 1972 con guión de Rodolfo Walsh y Jorge Cedrón, en base al libro homónimo del primero.


Queremos a Walsh 1927-1957-1977-2007. Obras sobre la obra de Rodolfo J. Walsh: una muestra organizada por la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA http://www.fsoc.uba.ar/modules/Noticias/, en la que se expondrán trabajos realizados por alumnos de la carrera de Ciencias de la Comunicación. Tendrá lugar durante los días 21, 22 y 23 de marzo, de 15 a 22 hs., en la sede de Ramos Mejía 841. Más información en: http://portal.educ.ar/noticias/img/generales/viejas/008999.php



3 Comentarios

  1. luis aguero wagner. Junio 1, 2007 08:04

    EL “¡VIVA VIDELA!” GUARANÌ
    Por Luis Agüero Wagner

    “Los pies del hombre descansaron de noche, junto a los pies del àguila, en las altas guaridas carniceras y en la aurora/ pisaron los pies del trueno, la niebla enrarecida/ hasta reconocerlas en la noche o la muerte” (Pablo Neruda)

    En los primeros días de marzo de 1977, las fuentes oficiales divulgaron en Asunción que en pocas semanas el Paraguay recibiría a quien algunos consideraban por entonces un ilustre visitante: el presidente de facto argentino, el General Jorge Rafael Videla. Como medida profiláctica, los grupos de tareas de Pastor Coronel habían iniciado con anticipación una cacería de militantes contestatarios que fueron apiñados en dependencias policiales sin orden de detención ni justificación alguna. Se encontraba entre ellos el conocido activista por los derechos humanos y militante febrerista Julián Cubas, considerado por la policía política paraguaya como una amenaza para el Operativo Cóndor y los comandos radioeléctricos de la Policía Federal Argentina, a pesar de su pacifismo y carencia de peligrosidad, dado que quienes tenemos el placer de conocerlo sabemos de su incapacidad para matar una mosca.
    Por las mismas fechas, el escritor Rodolfo Walsh hacía conocer su famosa carta abierta a la Junta Militar de Videla y sus compañeros de ruta, después de cuya publicación desaparecería devorado por la vorágine del terror. “Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas” recriminaba Walsh el 24 de marzo de 1977 a quienes en pocas horas serían sus verdugos. Al día siguiente, un pelotón especializado lo emboscó en las calles de Buenos Aires y no volvió a saberse de él.
    Casi simultáneamente, eran aprehendidos en Asunción Alejandro Josè Logoluso y Marta Landi(Archivos del Terror, libro W48, 29 de marzo de 1977), quienes luego sufrirían en Argentina un destino similar al de la bioquímica paraguaya y militante febrerista Ester Ballestrino, madre de la plaza de Mayo, arrojada al mar a fines de ese mismo año en los célebres vuelos de la muerte con que se pretendía eliminar “ a todos los que hagan falta”.
    Mientras estas iniquidades se sucedían en la semipenumbra, el luchador por la libertad de expresión Aldo Zucolillo publicaba un editorial titulado “Es Fácil pontificar lejos del problema”(ABC, 4/III/77). El paladín de la democracia citado, justificaba en esas memorables líneas todos los asesinatos y desapariciones del Proceso argentino y pedía a los críticos –entre ellos el presidente norteamericano James Carter- que hagan “un sincero esfuerzo por ubicarse en las circunstancias y pensar, con justicia y sin pasión, qué haría uno mismo en su lugar”. Se deduce, pues, que este gran defensor de la libre expresión hubiese actuado exactamente igual que Videla de encontrarse en su lugar.
    No seríamos inoportunos si recordáramos al respetable público que Zucolillo contó con el padrinazgo de Stroessner para prosperar en múltiples emprendimientos, así como del general Andrès Rodríguez que alimentó inusitadamente sus finanzas en épocas en que la prensa de más de cien países se hacía eco de sus vinculaciones con el tráfico de heroína marsellesa a Estados Unidos. Y que prodigó tantos elogios al dictador en editoriales y notas de su diario, que se podría empapelar con una copia de cada uno de ellos todo el Palacio de López y el horroroso edificio del Parlamento.
    Conociendo a su pueblo “ignorante y supersticioso”, fácil resultó después mencionar en su diario que “la sola presencia de las caperucitas (camionetas de la policía) en los barrios resultaba traumàtica para cualquier ciudadano”(ABC, 29/VII/97). Olvidò mencionar que era precisamente èl, Aldo Zucolillo, quien vendìa a travès de sus concesionarias de automotores esas camionetas Chevrolette a la policía de Stroessner.
    El 12 de Diciembre de 1996 el mismo empresario de la prensa declarò a radio Ñandutì que “Yo querrìa que alguien me niegue que los primeros 20 años de gobierno de Stroessner fueron muy constructivos. De que fueron constructivos lo fueron y nuestros editoriales descifraban eso, 20 años de construcciones”.
    La pregunta que se impone es: ¿Cuándo empezó la dictadura de Stroessner para Aldo Zucolillo? ¿Vivía bajo una dictadura cuando el 15 de junio de 1974 participó de los festejos del casamiento entre Hugo Fernando Zucolillo con María Oliva Stroessner Mora, o cuando se enorgullecía de la vista de Stroessner “en nuestra casa”(ABC, 9/VII/77)?
    Lo más probable es que la dictadura haya empezado cuando se perdieron ciertos privilegios y cuestiones impositivas, sumadas a otras nimiedades. Entonces hizo falta un buen equipo de asesores en materia de “Fè de erratas”, pues como decía Jacobo Timerman, se necesitan a los mejores periodistas de la izquierda para hacer un buen periódico de derecha.
    Quienes no creían en el retorno de los brujos, ya ven hoy al nieto de Stroessner creciendo en la política paraguaya y poniendo el pié firme en cada escalón, sin mayores sobresaltos, favorecido sobre todo por la hipocresía de sus detractores, los verdaderos culpables de que ello suceda. Valga este discernimiento, parafraseando a Zucolillo, para que la memoria colectiva no se deje confundir por la inversión de culpas y responsabilidades difundidas por quienes confían en que, de tanto falsear el pasado, la memoria del pueblo flaquee, se desoriente y acabe por absolver a los verdaderos culpables de nuestros males presentes. LUIS AGÜERO WAGNER.


  2. Horacio. Octubre 2, 2007 18:09

    Recuerdo la primera vez que leí "Quién mató a Rosendo"... fue muy impactante y me deslumbró la capacidad de Rodolfo para relatar historias de trabajadores, para que sean leídas por trabajadores... y pienso que marcó un punto de inflexión entre la articulación de la literatura, el periodismo y la militancia
    Horacio

  3. Teresa Nidia Díaz. Octubre 11, 2007 17:06

    me gustó este artículo sobre Rodolfo Walsh,ya que con mis alumnos de 6º año y con la profe de literatura vimos la película Operación Masacre, analizamos y debatimos,también se discutió lo ocurrido con el golpe de estado de 1976