Ideas de juventud
La primera vez que escuché hablar de Herbert Marcuse (1898-1979) fue en 1968, cuando estudiaba filosofía en la Universidad de Buenos Aires. Era mi primer cuatrimestre en la carrera, después de coquetear vanamente con la carrera de Letras, y mi comparecencia a una clase de Conrado Eggers Lan en Filosofía Antigua detectó una vocación desconocida, y me cambió de andarivel conceptual y epistemológico. Pues bien, fue precisamente Eggers uno de los primeros en hablar de Marcuse en esa facultad convulsionada en ese momento por las luchas entre marxistas, peronistas y las reacciones antiperonistas y escolásticas que se oponían a unos, a otros o a los dos.
Ya ni me acuerdo de si cursé o no el seminario que Eggers dictó sobre el tema -aunque supongo que sí- . Pero de lo que sí me acuerdo es de que me zambullí inmediatamente en el texto elegido por ese sagaz docente para entender a un pensador complejo y multifronte. Se trataba del clásico El hombre multidimensional. En esa Argentina convulsionada leer a Marcuse y a Althusser -nombres que confundí en un principio pero que mi posterior estancia en París al año siguiente disociaría para siempre- implicaba un compromiso con nuevas distinciones y una separación para siempre del espacio de la filosofía como contemplación al de la acción (aunque esta fuera estrictamente conceptual, la famosa práctica teórica de Althusser).
Marcuse nació en 1898 en Berlín. Sirvió en el ejército alemán en la Primera Guerra Mundial. Estudió en la Universidad de Friburgo, donde se doctoró en Literatura en 1922. Seis años más tarde volvió a la Universidad para estudiar Filosofía con Martin Heidegger, que dirigió su tesis sobre Hegel. En 1933 se trasladó a Francfort, para trabajar en el Institut Sozialforschung, identificándose con los proyectos interdisciplinares del instituto, con el desarrollo de la teoría crítica, cerca de figuras como Horkheimer y Adorno.
En 1934, su condición radical y el origen familiar judío lo llevaron a huir del nazismo y a exiliarse en los Estados Unidos, donde se reencontraron los pensadores del Institut, dando vida en la Universidad de Columbia a la Escuela de Frankfurt. Allí, durante una década, trabajó en la divulgación del pensamiento dialéctico en los Estados Unidos, con una significativa influencia en el espacio académico.
En 1941 se integró en los servicios secretos del Departamento de Estado norteamericano, guiado por su compromiso político contra los fascismos europeos. Después de la Segunda Guerra Mundial trabajó en el Instituto de Investigaciones sobre Rusia, de la Universidad de Harvard. Regresó a la producción intelectual con la edición de Eros y Civilización (1955) y Marxismo Soviético (1958).
Dejó la Universidad de Harvard, por discrepancias de la dirección con sus trabajos, y, en 1958, comenzó a impartir docencia en la Brandeis University, que también abandonó, en 1964, tras la publicación de El hombre unidimensional. Ingresó entonces en la californiana Universidad de Berkeley, que pasaba por ser la más liberal de los Estados Unidos. Allí se convirtió en el referente ideológico de los movimientos estudiantiles.
En los últimos tiempos de su vida regresó a Alemania, donde falleció en Stamberg en 1979.
Menos biografía y más acción... intelectual
Esta biografía canónica dice poco y nada de sus aportes y de su influencia, que alcanzó su pico a fines de los 60 y a principios de los 70, cuando se lo consideró uno de los padres de la Nueva Izquierda, para después ser sepultado en el olvido en las décadas tan poco pretenciosas de los 80 y los 90.
Si bien su obra se escande en 3 o 4 libros fundamentales (los tres mencionados anteriormente así como Razón y Revolución de 1941) extraídos del fragor histórico de la lucha estudiantil y de los tremendos avatares que agitaron a Europa desde la Primera Guerra Mundial hasta el fin de la guerra fría, uno de sus aportes mas valiosos fue su teoría de la sociedad unidimensional, su crítica del capitalismo contemporáneo y sus propuestas de liberación de la sociedad opulenta.
Pero si bien el Marcuse político es inescindible del ideológico, del sociológico y del político, hay algunas pepitas de oro encerradas en sus escritos y propuestas que han sobrevivido al paso corrosivo del tiempo y que le guardan un lugar indeleble entre los grandes teóricos del siglo XX.
No nos olvidemos de que Marcuse recibió un doctorado en literatura en 1922, que vivió de librero un tiempo y que en 1928 volvió a la mítica Friburgo para estudiar con Marton Heidegger, probablemente el pensador más profundo -y controversial- del siglo XX.
Ya en esa época tan temprana Marcuse intentó hacer una síntesis entre la fenomenología, el existencialismo y el marxismo, ganándole de mano por una o dos décadas a Jean-Paul Sartre y a Maurice Merleau-Ponty.
Marcuse fue siempre un crítico durísimo de la osificación del marxismo y abogó por una recuperación de la experiencia fenomenológica con vistas a revivificar la teoría crítica. Para Marcuse el marxismo conservador negaba la existencia del individuo y sobre todo su posibilidad de acceder a la felicidad
Mostrando su lucidez mientras aclamaba el rigor y la brillantez intelectual de su patrón, Marcuse estaba desconsolado por la afiliación política filonazista de Heidegger (décadas antes de que Victor Farias comercializara ese pasado horrible) y por ello en 1933, después de terminar su disertación de habilitación con el difícil texto -lo sabemos porque nos tragamos párrafo por párrafo en aquellas jornadas de los 60- de la Ontología de Hegel y la Teoría de la Historicidad se fue de Friburgo en 1933 para afiliarse al mítico Instituto de Frankfurt (del cual todavía muchos intelectuales argentinos son viudos convencidos).
Marcuse hizo para el mundo alemán lo que Alexander Kojeve y Jean Hyppolite harían para el francés una década más tarde. A saber, recuperar la importancia de la ontología de la vida y de la historia para el mundo teutón. Además, Marcuse fue el primero en hacer en 1933 un análisis crítico de los recientemente publicados Manuscritos Económico Filosóficos de Marx de 1844, abriendo un debate que duraría décadas acerca de cuál fue el verdadero Marx, si el ideológico de los años de juventud o el científico de después de la crítica de la economía política de 1859 -como quiso Althusser durante décadas.
Ya afincado en USA, en su primera obra importante Razón y Revolución hizo una detallada genealogía de las ideas de Hegel, Marx y de la teoría social moderna. Allí planteaba similaridades profundas entre el pensamiento de Hegel y el de Marx y abrió el mundo anglosajón al conocimiento de la tradición dialéctica hegeliano-marxista.
Al igual como lo hiciera Gregory Bateson, Herbert Marcuse trabajó para la inteligencia norteamericana durante bastante tiempo, motivado según él mismo por la necesidad de darle lucha sin cuartel al nazifascismo en todos los frentes.
Ni Marx ni Freud. Hacia una filosofia hedonista
A mediados de los años 50 cambiaría sutilmente de discurso y enfoque y en Eros y Civilización -(que el año que viene cumple 50 años pero que está tan fresco como cuando Marcuse lo publicó originalmente) planteó una fantástica y audaz síntesis entre Marx y Freud (en una vena bastante distinta de la de Wilhelm Reich) marcando los horizontes de lo que podría ser una sociedad no represiva.
A contrapelo de las tesis ortodoxas de Freud de que la civilización obliga a sublimar para crear, Marcuse insistió en la existencia de un atajo que posibilitaría hacer coincidir a las tendencias instintivas con la felicidad y la libertad, tal como se comprueba -según él- en las ensoñaciones diurnas, las obras de arte, la filosofía y otros productos culturales (seguro que nuestro amigo Rozitchner coincide con esta visión).
Marcuse propuso la construcción de una civilización no represiva donde sería posible desplegar trabajo libidinal y no alienado, juego, sexualidad libre y abierta y un tipo de cultura filo-jovial y emancipatoria de plena consumación de los deseos.
Las propuestas de Marcuse, que sonaban rápidamente a anarquismo y hedonismo, a libertarismo y al todo vale, recibieron cerradas críticas de la derecha y también del centro, como fue el caso de Erich Fromm, previamente zarandeado por Marcuse como hiperconformista.
En 1958, Marcuse se fue con tenure a la Universidad de Brandeis y se convirtió en uno de los profesores estrella de esa facultad de elite. Al poco tiempo publicó otro de sus clásicos El marxismo Soviético, donde, aunque criticaba la disociación entre el régimen y la teoría marxista, creía que éste se podría corregir desde adentro, y, aunque él no lo vería, aparentemente la glasnot de Gorbachov le daría (parte de) la razón -pero con resultados más que equívocos.
El Hombre Unidimensional
Quizás su obra mas trascendental -aunque no necesariamente más profunda- haya sido El Hombre Unidimensional, donde Marcuse hacía un diagnóstico lapidario del capitalismo que se convertiría en la vulgata y el punto de partida obligado para el rechazo que toda la izquierda universal haría del capitalismo en los años 60: alienación, productivismo, consumismo, medios masivos alienadores, publicidad estudipizante, todo esto y mucho más es lo que convertiría -según Marcuse- al hombre potencialmente libre en un hombre unidimensional incapaz de pensamiento crítico y de actitudes contestatarias.
A diferencia del marxismo clásico, para Marcuse el proletariado no era una clase revolucionaria en sí ni mucho menos, y él personalmente era más escéptico aún ante la supuesta inevitabilidad de la crisis capitalista sostenida una y otra vez por la astucia de la razón capitalista.
Para Marcuse, los medios de comunicación y las industrias culturales, así como las expresiones de la publicidad comercial, reproducen y socializan en los valores el sistema dominante y amenazan con eliminar el pensamiento y la crítica. Los efectos de esta orientación mediática crean un escenario cultural cerrado, unidimensional, que propicia una especie de pensamiento único y determina la conducta del individuo en la sociedad. Los medios crean una estructura de dominación, bajo la apariencia de una conciencia feliz que inhibe la posibilidad de cambio hacia la liberación. Los medios de comunicación, a través de un lenguaje informal, no dan explicaciones ni ofrecen conceptos, sino que aportan imágenes. Descontextualizan, niega la referencia histórica. Lejos de moverse entre la verdad o la mentira, se limitan a imponer un modelo.
Aunque la tesis central de El hombre unidimensional era tremendamente pesimista, y a pesar a de que la obra fue criticada tanto por la derecha como por la izquierda, Marcuse era subterráneamente propositivo, utópico, y tenía una esperanza profunda en la transformación social.
La estética de la libertad y la crítica de la tecnología
Las obras finales de Marcuse fueron más cortas y panfletarias que sus clásicos, y glorificaban la resistencia y a los movimientos contestarios, y lo convirtieron en el gurú definitivo de la nueva izquierda. Nada casualmente Brandeis no le quiso renovar el contrato, y terminó recalando en la bellísima Universidad de California, en La Jolla, hasta retirarse a mediados de los 70 ganando un impacto y un apego estudiantiles inimaginables.
Mostrando su polimorfismo, la última obra de Marcuse, escrita el mismo año de su muerte, fue La Dimensión estética, donde el filósofo reinvindicaba el potencial de la alta cultura burguesa para subvertir su raíz y convertirse en el guión de la revolución cultural que sería la propedéutica a la política revolucionaria.
A pesar de la ambición de su pensamiento, la influencia de Marcuse chocaría contra el muro de las décadas lamentables de los años 80 y 90, y actualmente su estudio, conocimiento y propuestas pasan totalmente inadvertidos. Lo que se explica por el desconocimiento de miles de páginas manuscritas que recién se están publicando en los últimos años, convertidas en 5 gruesísimos volúmenes, por el hecho de que los movimientos revolucionarios que Marcuse aplaudía fracasaron casi todos, y porque su dialéctica no era negativa sino propositiva, grandiosa y profundamente iluminista.
Sin embargo, es probable que pronto veamos un retorno a Marcuse de la mano de la publicación de los inéditos, así como de un redespertar de las excelentes lecturas que Marcuse hizo de la represión y la liberación.
Un aspecto particularmente punzante y relevante de su pensamiento está ligado al rol que le otorgaba a la tecnología como organizadora de las sociedades contemporáneas, así como a la solidaridad que establecía entre tecnología, cultura de la economía y vida cotidiana. Y lo mismo puede decirse de la proliferación de nuevas tecnologías de la comunicación, que ganarían mucho de una análisis marcusiano hasta hoy prácticamente inexistente.
Sin olvidar que la solidaridad de las perspectivas de Marcuse, donde lo social, lo cultural, lo económico y lo mediático siempre están entrelazados con lo político, es más que útil para hacer un análisis del presente justo en el momento en que las fuerzas más reaccionarias y más convencionales tratan de anular todo cambio y toda propuesta de repolitización bajo el sambenito de que éstas llevan al mesianismo, el irracionalismo, lo aporético, y son fundamentalmente amenazadoras de la seguridad jurídica y de la paz postpolítica de los negocios.
Si Marcuse (como Henri Lefevbre, como Joel de Rosnay, como Dominique Wolton y tantos otros críticos) resulta sumamente útil para repensar la sociedad de la información es porque en general los teóricos panegiristas de esta última están demasiados ensimismados y deslumbrados por la tecnología -o por la simple inversión de sus valores y polos como para darse cuenta de que lo que importa es la política. Y como analista político Marcuse lo fue en grado supremo.
Por último, aunque en principio no se vea demasiado fácilmente cuál es la utilidad pedagógica o escolar de pensadores como Marcuse, Foucault, Bataille, la escuela de Frankfurt, Norbert Elias y tantos otros, se trata precisamente de lo contrario. Es imposible entender la dialéctica entre lo abstracto y lo concreto, entre lo real y lo imaginado, entre el deseo y la factibilidad sin recurrir a estos pensadores. Es reduccionista y falto de espesor historiográfico pretender entender la segunda parte del siglo XX y nuestro presente ignorando aportes de esas rocas del pensamiento y de estos faros para la acción.
La sociedad de la información para todos se construirá sobre lo que queda vivo de estos balizamientos del siglo XX, no frente a su ignorancia o incomprensión.
Referencias en la web
Tu aticulo me fascino, solo agregaria una de sus ultimas frases.....
"El hombre es una absurda maquina que produce para consumir y consume para producir".......
la merma, marcuse es el mejor de todos mas aun el profe de la universidad central de venezuela que lo da (gonzalo leon)
Apoyemos a Gonzalo León, lo más bello y preparado de la escuela de filosofía, es la Biblia del departamento de praxis!!! UCV. ¿Cómo es posible que lo quieran sacar por cuestiones políticas, acaso no es una universidad autónoma?¿Qué tiene que ver que tenga una visión marxista con su desempeño académico? ¿Acaso no es válido el pensamiento libre y el desempeño de la libre cátedra? ¿será que no es bueno respetar las opiniones ajenas así no estemos de acuerdo con ellas? ¿Mientras no se impone un tipo de pensamiento sino que se exponen diferentes tipos de vista, eso está mal hecho?
Lamento mucho que la Escuela de Filosofía de la UCV no haya participado en el evento mundial de Filosofía que se ralizó en toda Venezuela, somos seres políticos pero eso no quiere decir que seamos animales políticos, somos seres racionales, o en la escuela se ponen a trabajar en pro de ella o nos quedamos con una escuela positivista.
La escuela de Filosofía de la ucv está en caos un centro de estudiante positivista lógico y una cuerda de locos como profesores todos positivistas adecos neofascistas cierren esa cosa...
Marcuse fue un visionario digno de seguir en sus planteamientos . siempre se sostuvo como un neomarxista pero no le importo contrariar en su momento posturas marxistas que no creia beneficas para la sociedad.
Excelente artículo, ino de los saberews fundamentales de los mayores pensadores de la cultura occidental es el que el Saber no puede seguri recluido entre oscuroas paredes y cerebros rigidizados por la cstumbre y la desespearnza, creo que el análisis puede ser pesimista mas no el pronóstico; no deberíamos volver a las estupidceces de la fe y contra ello nos previene los pensadores implacables y rigurosos; pero en cuanto a la esperanza, es lo único, una vez más que nos puede alimentar. ¿Qué será de la Humanidad cuando se pierda toda esperanza, cuando ya no veamos más allá de nuestras tristes narices?
Marcuse y su visión de futuro, por ejemplo leer El hombre unidimensional, que es el trabajo más comprometedor a mi criterio, el cual Marcuse denuncia la sociedad de consumo, la sociedad corrompida por el toque del capitalismo salvaje, fue en resumen un gran filósofo contemporaneo que supo explicar la realidad tal y como se nos presenta a los hombres... en clara alusión al país más peligroso del planeta USA...
el pensamiento de marcuse tiene que ver con la realidad actual,con lo que está ocuriendo hoy en nuestro país.donde los medios informativos direccionan la información con sentido dominante y pervertido.bajo un discurso amenazante y cerrado pertendiendo dogmatizar al hombre.
MUCHAS GRACIAS POR ESTE ARÍCULO, ME PARECIÓ MUY INTERESANTE, ADEMÁS DE QUE ES DIRECTO Y CONCISO.
Tené cuidado hay muchas palabras de gran importancia, que hacen al vocabulario especifico, mal escritas. Es solo una sugerencia para mejorara la calidad de la información.
"La catástrofe verdadera es la perspectiva de idiotización , deshumanización y manipulación total del hombre"
H. Marcuse
frase que a pesar del tiempo sigue teniendo lamentable y terrible vigencia, ya que se ha cumplido : idiotización , deshumanización y manipulación total del hombre
Creo que el legado que nos dejo la decvada del sesenta con Marcuse a la cabeza es una terrible desepcion. Para mi modesta vicion, creo que la sociedad tiene muy poca esperanza de orientarse hacia su finalidad y razon que seria el humanismo porque el universo docente ha procedido de manera renunciante... Si hubiese un resurguir del acierto ella sria una PEDAGOCRACIA
Tal como la luna guia con su luz y las estrellas marcan el camino, fue solo tu palabra la que abrio mi destino.
Resumo todo en este pequeño poema de mi autoria.
Liliana Franco.
Gracias por acordarte de este monumento a la reivindicación del alma. No se olviden de Sábato, hay mucho Marcuse en Ernesto, otro grito contra la alienación y la deshumanización.
Marcuse como otros de su palo, fueron grandes pensadores y para quien le interesa, resulta muy atrayente su lectura.
Pero no soy partidario de tomarlos muy en serio, fuera del rato para filosofar.
Se equivocaron en casi todo y basicamente en la esencia humana. La actualidad habla por sí sola y precisamente sus propuestas se tornaban en una contradicción en sí mismas, al igual que la de Marx.
El mundo, tal y como el lo imaginaba o soñaba, sería aquel donde mayor necesidad del empleo de la fuerza haría falta.
En mi opinión, en general la izquierda sigue padeciendo un enorme déficits de realidad y viabilidad en todas sus utopías y no parecen estar cerca de conseguir un éxito que se sustente en un modelo práctico y de ejecución sustentable.
.
creo q tu articulo es muy bueno,yo tengo 17 y este año tenemos filosofia y nos estan enseñando todo sobre el hombre unidimensional. esta bueno y no le agregaria nada porq esta escrito lo justo con las palabras justas. continuen asi
Por casualidad llegó a mi una enciclopeida temática Salvat acerca de "La Protesta Juvenil", donde el entrevistado era nada más y nada menos que Marcuse...
Investigando sobre él - porque lo repasado en la universidad fue insuficiente para quedar grabado en mi memoria de forma certera - me encontré con tu texto que me pareció notable.
Muchas gracias por compartirlo con todos nosotros.
En un mundo de elucubraciones teoricas acerca de la condicion humana es lamentable que no se conozca el trabajo de un investigador . El del Dr. Bleuler,(AUTOR DEL VOCABLO ESQUIZOFRENIA) QUE EN 1905 DETERMINO QUE EL COCIENTE INTELECTUAL DEL 65% DE LA POBLACION MUNDIAL, era del 80 al 100 del C.I.
Que significan estos datos? Un hombre con esos datos es un insuficente mental, es un estupido,calificacion no peyorativa , sino una categoria y diagnostico psiquiatra. Ese 65% es el que democraticamente elige a los agudos politicos que enaltecen al genero humano.
Pregunto:las consideraciones politicas sobre la liberacion del hombre como esclavo de esta sociedad, esta en las manos de ese 65% ?. Ello lleva sin lugar a dudas una refutacion de la democracia representativa. Recuerdese que los poderosos griegos, sostenia que la democracia llevaba finalmente a la tirania.Eso es lo que horrorizaba a Marcuse. Y si Freud hubiera conocido este fenomeno biologico, otro gallo hubiera cantado.
Dr. Estanislao. creo que su vonfianza en el "dato duro" y "científico" le nubla la razón. No porque lo "determine" un tipo como Bleuler, médico, investigador y científico (ja,ja, estatuto del médico y saber-poder finalmente)sus resultados serán más o menos ciertos. La ciencia es finalmente ideología y por cierto, apelar a una eminencia como "argumento", tiene un calificativo en lógica: falacia de autoridad.
Sin embargo, creo que el dato se queda corto: yo creo que al menos el 90% es insuficiente mental. Y respecto a los poderosos griegos: me gusta la idea de República de Platón, pero es más utópica que el marxismo utópico. Mejor leer Nietzsche y salvarse solo, ja,ja. Renuncio.
Este material permite, a quienes tenemos la responsabilidad de orientar a los jóvenes, recontextualizar la interpretación de la segunda mitad del siglo XX y del cómo la hemos vivido en países como Colombia después de la revolución cubana. Los fracasos de los modelos impulsados por seguidores del Ché y la asfixia mundial del leninismo nos dan la oportunidad de una segunda mirada, con otra perspectiva, a las propuestas, como las de Marcuse, que desdeñamos cuando fuimos activistas de movimientos donde el empirismo era la voz imperante.
EL JATUN ÑAWI (gran visión en Inca) DEL DESPERTAR DE SUDAMERICA
Latinoamérica abrirá el exigente puerto de la historia cuando consolide un apto gobierno propio:la pedagocracia, o sea, la educación establecida como un cuarto poder del estado. Tal transcedental y desafiante obra sólo prosperará cuando sus académicos-docentes se consangren honrradamente a responder la crucial pregunta que sus políticos siempre han eludido : ¿Por qué se da la incongruencia de países como Chile, quienes, a pesar de poseer un cuarenta por ciento más de recuersos naturales que Francia, se mantienen en lentos avances? Si efectivamente se quieré escudriñar las reales causas del atrofamiento latinoamericano se deberá también enhebrar como perlas de un mismo collar otras cuatro investigaciones : 1.- ¿Por qué España se empobrece si fue la economía más potente de Europa al apropiarse del oro Maya, Inca y Azteca ? 2.- ¿A que se debe que América Protestante siempre marque la pauta por contar con personajes, tales como: Abraham Lincoln, precursor de la democracia moderna, Tomas Edison, vigor de la primera era industrial o Bill Gate, masificador de la era computacional ? 3.- ¿Por que Latinoamérica se comporta sumamente ingrata con el legado del radicalismo cívico, desconociendo con ello a su auténtica luz, al dotarla de una obra democratizadora de la educación y promover a la industrialización, base de una estable clase media ? 4.- ¿Por qué le cuesta tanto a Latinoamérica asimilar el fenómeno de los paises de Extremo Oriente, quienes superaron a sus economías y ahora van camino a sobrepasar a las europeas ?.
LA EDUCACION: PUERTA A TODO HUMANISMO
El tremendo peso que exigen las preguntas expuestas demandan también ir más más allá de una mera seducción social, sino, alcanzar aciertos filosoficos contundentes, encontrando lo más indicado evolucionar
hacia un neoestoicismo supracoherencial, cuyo eje estructural sea lograr la capacidad para enfrentar al monstruo calculado como el provocador de la mayoría de los males de la humanidad: !la incoherencia !, es decir, la traición, tanto de la realidad como de la racionalidad, ello se hace palpable con de la incalificable contradicción, que tristemente, nos ofrece la admirable civilización tecnológica, la cual, por un lado genera extraordinaría ingenería y computación, mientras por otro, sus profesionales actúan imperceptivos de reconocer que la misma civilización contemporánea cuenta con los recursos científicos, intelectuales y económicos como para abolir la miseria.
Aplicando la rigurocidad de la nueva filosofía en cuestión al continente de Bolivar y San Martín, ella, nos lleva a definir un nuevo concepto : mediocrésfera y a través de él comprendemos a una insalvable mediocridad, rasgos intrínsecos de la cultura hispanoamericana, adquirida y amamantada, desde sus inicios históricos por una moral justificante y sumamente pasiva, la cual emana desde un complejo inhabilitador al apreciarse a sí misma como un irreversible « ser de confin del mundo". El gran desafío del neoestoicismo supracoherencial sera atinar con la metodología que superé las ataduras del atrofiamiento endógeno del continente de Mayas, Incas y Mapuches, para tal, crea el término de templekípura (temple unido a kipu, el nuevo concepto no sólo es un homenaje a los kipus, instrumentos memorizadores o anotadores artesanales, claves de la civilización Inca, sino, también es metáfora que encumbra desde el vernáculo al asomo de la inteligencia hemisférica). La templekípura encierra el significado de ejercitación casi soldadesca de coherencia pedagógica y afirma que la fuerza civilizadora, surge y se desarrolla mediante el autodominio personal, lo cual implica una vigilancia intelectual constante, con el fin de resistir a las inconsistencias y absurdidades suscitadas ya sea por: miedo, dolor, mentira o prejuicio; resentimiento, soledad, pereza o toda clase de excesos.
La pedagocracía sudamericana, conciente de tanto fracazo político hemisferico, reafirma su cautela para dar con la realización y funcionalidad requerida, vislumbrando como formidable soporte a una nueva ciencia que denomina como civilizogía, cuya estructura academica penderá del averiguamiento de por qué la humanidad despues de ocho mil años de variadas civilizaciones, es poco lo que ha avanzado a una auténtica civilización humanista.
La pedagocracia-civilizógica puede convertirse en el rayo intenso que estimule a sudamérica a su digno desafio de consolidar su propia capital intelectual: INCAPOLIS, es decir, en avanzar en grados hacia una gravitación o cabeza cultural similar a lo que fue Atenas o Florencia. Mientras que su apropiada filosofía : el neoestocismo supracoherental efectivamente le limpirá sus ojos, proporcionandole una doctrina de suspicacia, tanto para los sistemas idealistas como materialistas y en cuanto a sus máximas expectativas, presiente que sus argumentos cosmovisuales de integridad espiritual basados en cinco ejes maestros, le dan fuerzas como para un insospechado resultado que muy bien podría competir en potencia historizadora con los de la fe.
CAPITALES HISTORICAS:
Y ¿CUAN ILUSO ES SOSPECHAR
UNA CONSTANTINOPLA ANDINA?
…Y el hombre
creó a la gran historia
del hombre
cuando Atenas vence la eternidad de la noche
¡Sí!,
Atenas da la gran luz
al dar la madre ciencia
y la divina mariposa
de belleza transposicional.
…De otro curso…,
Jerusalén abrazó como serpiente acuarelina
a todos los nimbos de atardeceres fugaces
que atravesaron
por los despiadados y egoístas desiertos sin reloj.
más tarde,
Roma
imitó a las estatuas avasallando al dolor,
y quiso ser niño loco
conduciendo interminables cuadrigas
de encabritadas estrellas de creación.
…Europa nos trajo otro gran sol
cuando Constantinopla avanza
en suma consideración
logrando por conversión
innecesaria a las cadenas de la humillación.
Definitivamente
Florencia reinventó al auténtico hombre
mientras que su hijo predilecto,
Galileo, le extrajo al mismísimo cosmos
a su celoso corazón.
…Ya nada fue igual,
el siglo XX abrió las puertas
a la dimensión ilimitada
y Nueva York,
desplazó a todos los ejes,
creando un continente de industrial involucración
como si el mundo
ahora cupiera en nuestras mismísimas manos.
Sudamérica:
¿Dónde buscaremos tu Atenas?,
¿Dónde hallaremos tu Jerusalén?,
¿Dónde palparemos tu Florencia?.
¿Acaso permanecerás por siempre inmóvil?,
¿Acaso nunca tendrás la “ilusa hora
de cruzar los limites?
-Desde tu cuna sabes ya
que la historia es el erizo de acero
que borra tu poca sonrisa
con el duro lenguaje
de absoluta concreción-.
…¿Será acaso que el peso agotador del todo
ya definió a tu raza
y tu frágil alma
nunca se vaciará como un pozo
hacia los mágicos brotes
de las maravillosas posibilidades?.
…¿Será acaso que el peso agotador del todo
no permitirá nunca manifestarse
a la vastedad del tu continente?
Y el viento deberá olvidar
su misión transportadora
porque nunca rugirá
el verdor del Amazona
y nunca bailará
el sol del Atacama
y nunca se hará fértil
el frío Patagónico
y las imperecederas montañas de los Andes
nunca frenéticas agitaran
a sus blancos sombreros
porque nunca,
cual pestañar guitarrero,
se abrirán las puertas
de la culmine realización.
Y tus brazos
quedaran por siempre vacíos
al no henchirse,
aun más que por un hijo,
por la concepción
de tu Capital eje:
Incápolis:
incrustación profunda
de tu señera meta
que porfiadamente
respira cual eco
en tu espíritu inconcluso,
sin lograr el fino mosaico civilizador.
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