Protagonistas

Dos millones de minutos

"Desde que un alumno termina octavo año, hasta que culmina sus estudios en la escuela media, dispone de aproximadamente dos millones de minutos en su vida.
¿Cómo están utilizando los alumnos esos minutos? Esa es la pregunta que todo padre debería hacerse”.

imagen%20jovenes.jpgLa afirmación corre por cuenta de Robert Compton, el autor de “2 million minutes: a documentary film on global education” (“2 millones de minutos: un film documental sobre la educación global”). Este documental, estrenado en 2007, fue realizado con la intención de incluir el tema educativo en la agenda de los candidatos de las internas partidarias que se están realizando por estos días en Estados Unidos, y forma parte de un proyecto nacional –sostenido por algunos pesos pesados, como por ejemplo la Rockefeller Philanthropy Advisors- denominado ED in ´08. Stronger Schools (Educación en 2008. Escuelas más fuertes), cuyo lema no puede ser más explícito: “Escuelas más fuertes para una América más fuerte”. Y Compton está alcanzando, al menos en parte, su objetivo: ya logró reunirse con el candidato republicano John MacCain y con el demócrata Barack Obama, y mostrarles a ambos su película.

El documental

Compton, un empresario e inversionista del mundo de la tecnología que es además socio del proyecto educativo de la Bill & Melinda Gates Foundation, encendió la mecha de la polémica acerca de la calidad y el tipo de actividades que se priorizan hoy en la educación media en Estados Unidos. De paso, puso en duda que los jóvenes norteamericanos estén utilizando de manera provechosa su tiempo libre.
La estrategia fue directa: mostrar en su película diferentes realidades -la de su país, la de India y la de China- y compararlas, partiendo de la siguiente premisa: la forma en que un adolescente utiliza su tiempo durante los cuatro años de su vida que van desde que ingresa a la escuela media hasta que egresa –estudiando, trabajando, durmiendo o saliendo- afectará de manera decisiva tanto sus posibilidades de desarrollo económico en el futuro como las de su país. El documental –del que se puede ver un trailer en la web- muestra dos alumnos de cada uno de estos países, un hombre y una mujer, quienes explican en qué ocupan su tiempo, cuáles son sus intereses, qué actividades deben realizar en la escuela y qué cosas son las que les generan presión, entre otros temas. Se trata de alumnos considerados como “destacados”: los mejores promedios de sus escuelas en materias como matemática o biología. A partir de este seguimiento, Compton –que viajó varias veces a cada uno de estos países y se hizo cargo del medio millón de dólares que costó hacer el documental- buscó mostrar las diferentes realidades de los jóvenes de los tres países –a los que define como “las superpotencias del siglo XXI”- y explicar de qué forma cada uno de estos países prepara a sus alumnos para el futuro. El seguimiento a los estudiantes se complementa con las opiniones –que suelen ser acordes con la del director- de diferentes personajes de la sociedad norteamericana, como Richard Freeman, un reconocido economista de Harvard, Robert Reich, ex secretario de trabajo de Estados Unidos durante el gobierno de Clinton, y Bart Gordon, presidente del Comité Norteamericano de Ciencia y Tecnología.

El marco del debate

La mirada del documental, por supuesto, no es ingenua. Nace del convencimiento de Compton acerca de que la calidad de la educación media en Estados Unidos está en caída libre desde hace al menos tres décadas. Y uno de los problemas que obsesiona a quienes, como Compton, están preocupados por este deterioro, es el de los bajos resultados que los alumnos estadounidenses obtienen en las pruebas internacionales en materias como matemática o física. Efectivamente, constituye un dato duro que en el último año los alumnos de high school obtuvieron el puesto 20 en matemática y el 21 en ciencias dentro del conjunto de los 30 países más industrializados del mundo.
En el documental se intenta mostrar que la formación educativa en países como India o China, rivales directos de Estados Unidos a nivel de la economía globalizada, es mucho más competitiva que la que reciben, por ejemplo, las hijas de Compton en su país. Y esto, en el largo plazo, hará que los norteamericanos pierdan la competencia: “Miré los ojos de los estudiantes de India y China de 13 años y vi la cara de los futuros competidores de mis hijas”, dice Compton, con un discurso mitad padre preocupado, mitad ciudadano alarmado por el futuro económico y social de su país. De hecho, el Washington Post publicó un artículo llamado “One dad´s campaign to save América” (“La campaña de un papá por salvar América”) en el que se sostiene que si bien el documental puede ser interesante en algunos aspectos, las ideas de Compton están erradas en relación con la comparación que propone –aunque, es cierto, acuerdan en que el nivel de las escuelas norteamericanas dista de ser el ideal-.

La película apunta a concientizar a la sociedad norteamericana, al intentar demostrar que buena parte de la explicación de estos malos resultados pasa por la forma en que se administra el uso del tiempo: como era de prever, Compton intenta mostrar que los alumnos asiáticos están focalizados casi por completo en sus estudios, mientras que las escuelas de Estados Unidos muestran un alarmante interés por favorecer las actividades deportivas y de recreación.
Además, Compton describe las elecciones vocacionales de cada grupo: mientras que los estudiantes norteamericanos prefieren estudiar medicina y programación, los estudiantes indios eligen en gran medida estudiar ingeniería y los chinos matemática y finanzas.
Pero eso no es todo. El problema para el director del documental está también en las preferencias extracurriculares de cada quién: mientras los jóvenes norteamericanos eligen jugar al fútbol, mirar televisión, trabajar en restaurantes o en el periódico escolar, los asiáticos eligen mayormente tomar tutorías en matemática, jugar ajedrez y tocar violín. Y Compton se esfuerza por mostrar que eso no convierte a los adolescentes asiáticos en “tontos” o “nerds”, justamente porque para ellos estudiar es una experiencia excitante, apasionada, algo que, en definitiva, tratan con tanta emoción como los norteamericanos a los deportes…

Una nación en riesgo, otra vez

El documental recupera el espíritu de un informe que, en 1983, alertaba a la sociedad norteamericana sobre el bajo nivel educativo y los dramáticos efectos negativos que esto traería en materia económica y social: el ya célebre "A Nation at risk. The imperatives for educational reform". (“Una Nación en riesgo. Los imperativos para una reforma educativa”). Este informe, realizado por la administración Reagan cuando la cortina de hierro estaba aún en pie, tenía también como uno de sus fundamentos el mal desempeño de los alumnos norteamericanos en las evaluaciones internacionales, y ponía el acento en el bajo nivel de las prácticas de enseñanza, tanto en el ámbito público como en el privado. Las propuestas que allí se presentaban para mejorar la educación generaron grandes controversias, cuyos ecos llegaron a la Argentina más de 10 años después.

Por su parte, los críticos actuales del sistema educativo norteamericano sostienen que Estados Unidos es una nación que sigue en riesgo, veinticinco años después del informe A Nation at risk, y pese a la puesta en marcha del plan No child left behind (Ningún niño debe quedar atrás) por parte de la administración de G.W.Bush a partir de 2002. Este plan compromete a las escuelas a elevar a los estudiantes al nivel de su grado o a superar dicho nivel en materia de lectura y matemática para el año 2014 a más tardar. Pero los números son terminantes: en 1983 la tasa de egreso de la educación media era del 75%, mientras que en 2007 fue de un 5% menos.
Muchas son las voces que critican la actualidad educativa norteamericana. La mayoría critica el bajo nivel académico de la escuela media y el poco énfasis en la formación en ciencias duras. En definitiva, lo que más preocupa es la formación de cara a las habilidades necesarias para el mundo del trabajo y la producción en el siglo XXI.El documento "A Stagnant Nation: american students are still in risk" (Una Nación Inestable: los estudiantes americanos siguen en riesgo), realizado por la asociación Strong American Schools, es una síntesis de las posiciones más críticas (se puede leer un resumen del documento).

Desde quienes llevan adelante la política educativa, como la actual secretaria de educación Margaret Spelling, la defensa frente a estos ataques se sostiene en argumentos bastante simples: finalmente, casi ninguno de los fatídicos pronósticos de A Nation at Risk se ha cumplido, y Estados Unidos sigue siendo la primer potencia del mundo pese a sus supuestos horrores en materia educativa. Por lo tanto, y si lo miramos de este modo, tan grave no sería el asunto ni tan malas las decisiones que se han tomado.

Algunas conclusiones

Para Compton, sin embargo, las conclusiones son drásticas: la educación norteamericana está quedando rezagada respecto de la que se imparte tanto en India como en China, los países donde puso el ojo, y esta situación será a la larga dramática para la economía norteamericana.
Lo que parece alarmar a todos los que libran esta campaña en pos de mejorar la educación, además de los problemas estructurales, es la apatía de los alumnos norteamericanos a la hora del estudio, que se contrapone con el entusiasmo que los asiáticos parecen ponen en su esfuerzo por alcanzar la excelencia académica. Este punto es especialmente crítico, ya que lo que se está discutiendo tiene que ver con la cultura del do it yourself, de los emprendedores. Compton está asustado porque cree que los adultos tienen que tomar el toro por las astas, ya que los jóvenes americanos están demasiado interesados en practicar deportes y mirar televisión. En ese contexto, es necesario modificar el modo que tienen los jóvenes de relacionarse con el estudio y el conocimiento. El propio Compton, para dar el ejemplo, retiró a sus hijas del equipo de natación de la escuela para que se dediquen integramente al estudio, a la vez que exigió a las autoridades de la escuela a la que asisten la presencia de tutores (encontrando la negativa de las autoridades, por otra parte).
Se trata en definitiva de una cruzada por salvar a la juventud de sus defectos y errores y, de paso, proteger a América de sus enemigos –los comerciales, por supuesto-.

  • Autor: Andrés Gomel |
  • 27-05-2008 |
  • 5 comentarios

5 Comentarios

  1. Mora. Mayo 28, 2008 11:28

    Me parece impecable el informe sobre el documental. Creo que puede ser interesante pensar nuestro sistema educativo a partir de lo que la sociedad estadounidense considera "alarmante", para decidir qué tipo de educación queremos para nosotros y qué modelo de país estamos imaginando para el futuro de la argentina. Me parece un error suponer que hay áreas de contenido menos importantes que otras en relación con las posiblidades de desarrollo económico de un país. Lo que creo, por el contrario, es que el crecimiento de un Estado depende de la calidad humana de sus ciudadanos: menos deporte o arte y más matemática o biología no es garantía de crecimiento. Por el contrario, tal vez sea hora de plantearnos qué modelo de pensamiento y resolución de problemas estamos "entrenando" en los alumnos, cómo ayudarlos a enfrentar desafíos y darles las herramientas para su desarrollo personal, en cualesquiera de las áreas que elijan.

  2. Sebas. Mayo 30, 2008 13:55

    Me pregunto si el hacer que el Estado o la escuela a instancias del primero obliguen a estudiar ciencias "duras" o carreras técnicas es el camino a seguir. Una cosa es plantearse como meta estratégica el diversificar la elección de estudios a través de la concientización y otra es a partir de la obligación, los cupos y los incentivos económicos. Desde mi punto de vista todo aquel que estudia una carrera de grado tiene que ser incentivado en correlato con su desempeño académico.

  3. Adrian. Mayo 30, 2008 22:30

    Quiero, en principio, hacer destacar el titulo muy acertado; y por otro lado me hace recordar otra frace que no recuerdo el autor que dice que la mayoria de los jovenes invierten los primeros años de su vida en hacer desdichados los ultimos!!! cuanta verdad hay en esa frace y mas alla de los titulos y las fraces, la realidad es que los jovenes vivimos presiones de todo tipo y necesitamos verdadera contencion para poder tomar desiciones acertadas que en definitiva nos beneficiaran a nosotros y como individuos de la sociedad.. Contencion! que es lo que no hay !! ni siquiera dentro del vinculo Familiar.. Es MUY DIFICIL TOMAR DESICIONES ACERTADAS COMO LAS QUE TIENEN QUE VER CON NUESTRO FUTURO CUANDO FALLA LA PRIMERA INSTITUCION QUE NOS DESARROLLA COMO SERES INDUSTRIOSOS Y DE BIEN: LA FAMILIA. Asi que si hoy por hoy las saociedades se lamentan de los jovenes que tienen, la realidad es que la misma sociedad no HA GENERADO UN SISTEMA MORAL EN EL QUE LOS VINCULOS FAMILIARES TENGAN PRIORIDAD! Este circulo vicioso lamentablemente va a seguir empeorando y fraces como la de "2 millon minutes" van a ser reemplazadas con visitas guiadas a los museos de historia antigua con actores en escena y carteles que digas "Asi debio de ser una Familia (Fines de siglo XX)"

  4. Adriana Filiberti. Mayo 31, 2008 20:14

    Me parecio muy interesante el argumento del documental y dejando un poco de lado la parte economica que tanto les interesa a los estadounidenses, estoy de acuerdo con que la administracion de tiempo en la vida de los adolescentes es importante. Y realmente creo que nuestro sistema responde totalmente al norte y es por ello que estamos donde estamos.
    Confirmo lo que en cierta medida expresa el autor, no entretenerse con tanto factor de distraccion y sentarse a estudiar mas. Creo que falta habito de estudio en los jovenes, todo es muy ligh y superficial. Pero ojo ellos no tienen la culpa. La culpa es del modelo elegido y de la confusion que genera este en la familia y cada ciudadano argentino

  5. Analia. Junio 2, 2008 16:49

    Me parece muy interesante el tema del documental. Sería bueno disponer de él para poder reflexionar sobre esto con los alumnos. Yo he notado, desde mi experiencia, que por ejemplo los chicos que van a la escuela a la mañana administran mejor sus tiempos para el estudio y tienen en general mejor rendimiento escolar que los qye cursan a la tarde o noche.
    Tambien es cierto que las familias tienen un rol fundamental en este tema. Los jóvenes necesitan contención, atención de calidad, consejos, seguimiento, que los oriente y los ayude a separar lo importante de lo menos importante o "saber darle a cada cosa su lugar" como dice el saber popular.

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