Reflexiones sobre las industrias culturales, los consumos masivos, la intertextualidad y el rol de la educación a partir de la reciente acusación de plagio a Jorge Bucay.
Cuando el plagio no es arte sino delito
Uno de los plagios más memorables de la historia de la literatura es el que realizó alguien con el seudónimo de Fernández de Avellaneda, nada menos que del Quijote de Cervantes. Este plagio –al que el mismo Cervantes respondió con la segunda parte de Don Quijote de la Mancha- ha sido ampliamente perdonado e incluso homenajeado por las generaciones de escritores y críticos subsiguientes. Se cree que este plagio fue una comprobación para Cervantes de la potencialidad literaria de su obra, y que Avellaneda fue en realidad no su plagiador sino su lector modelo, como señala Roberto Hernández Montoya en una excelente nota sobre plagios: “Fernández de Avellaneda leyó el Quijote ‘con tanta afición y gusto’ que enloqueció hasta el punto de creerse Cervantes, o Cide Hamete, tal como Don Quijote se creyó andante caballero, y por eso terminó la segunda parte que Cervantes se tardaba en escribir”.
Este plagio fue homenajeado por Jorge Luis Borges en su cuento “Pierre Menard, autor del Quijote”. Menard intenta ser el plagiador perfecto, pero no puede porque su obra –copiada letra por letra del Quijote- tiene un nuevo significado al ser leído en su contexto del siglo XIX. Asimismo, en el año de quinto centenario del Quijote muchas reediciones y homenajes incorporan el apócrifo como parte del corpus de la obra, como se puede observar en la siguiente nota: Avellaneda irrumpe en el año Quijote.
Pero no siempre un plagio es un aporte tan valioso y celebrado al arte. En muchos otros casos es simplemente un delito, una violación a la propiedad intelectual. De comprobarse judicialmente, este sería el caso de Jorge Bucay acusado de plagiar sesenta páginas a una escritora española, como se pudo leer en los últimos días. Nada más lejos que un significado artístico para este tipo de plagio, dado que los textos de Bucay se inscriben entre los llamados “libros de autoayuda”, un género muy marcado por el aspecto comercial. En esos casos pasaría a ser sencillamente un fraude, que estaría agravado en el caso de Bucay por el efecto de inversión: el que comente fraude es justamente el autor que pregonaba a decenas de miles de lectores -y cantidades más altas de espectadores- lecciones y consejos de vida.
Algunas notas sobre la literatura de Bucay
La literatura de autoayuda es un fenómeno típico de la industria editorial. Algunas de las características de este tipo de texto son las siguientes:
Autor-marca. Están centradas en el nombre de un autor, que funciona como marca. No son demasiados los nombres que circulan en el mercado. Son las industrias editoriales los que seleccionan algunos (hay miles de personas que podrían escribir lo que escribe Bucay), los lanzan y lo publicitan hasta el cansancio como cualquier producto de consumo. El autor es el narrador, el protagonista, el emisor de cuerpo superpresente: afiches, conferencias, apariciones públicas, fotografías, primeros planos, ejemplares autografiados, contacto cordial y directo con el lector. En el caso de Bucay un exitoso programa en televisión abierta llevó al extremo esta presencia.
Desde dónde hablan. El autor enunciador habla desde el lugar de la falsa molestia de la falsa humildad. Trata a sus lectores como amigos, se posiciona explícitamente en el lugar de “hombre común”, pero termina pontificando sobre la vida, indicando lo que hay que hacer.
Autores prolíficos. Los autores escriben muchos libros, con una frecuencia altísima, más cerca de la producción industrial que de la creación artística. En algunas de las notas y foros que se desencadenaron en internet sobre este tema se aludió a la posibilidad de que se hubiera utilizado un “negro” o ghost writer.
Descontextualización. Bucay dijo muchas veces que él no era un creador de las cosas que decía, sino un repetidor.
En un discurso filosófico, por ejemplo, todo enunciado es producto de una argumentación, de una exposición previa. Es en las premisas y en la relación de las premisas con la conclusión donde está el sentido de un texto, su ideología, su estructura, su sistema de pensamiento. Justamente la operación más frecuente de los textos de Bucay es tomar fragmentos de otros textos, quitarles el contexto para simplificarlos y juntarlos con otros que han pasado por el mismo procedimiento. Cabe aclarar además que muchos de los textos citados son de autores de las mismas características de Bucay, pero después de las operaciones arriba señaladas el contenido de Nietzsche y Osho es similar. Las citas de pensadores consagrados y la psicología funcionan como fondo de prestigio
El resultado son enunciados generales, vagos y previsibles.
"El mensaje de todos mis libros es conócete, quiérete, date un hogar, respétate, valórate, acepta que los demás son diferentes a ti, deja salir tu necesidad de amar a los otros y aprende cada día para ser más sabio", señala el autor en una entrevista. ¿Qué quiere decir esto? Son términos vacíos que se pueden llenar hasta el infinito.
Por ejemplo, en una de sus notas comienza por el tango Uno, lo vincula con el budismo –filtrado por Hermann Hesse- y termina con un chiste popular. La conclusión de esta nota es que muchas veces uno ve mejor las cosas cuando se aleja de su entorno. Esto –expuesto como si fuera una verdad revelada- es un enunciado indiscutible: puede ser tan verdadero como su contrario.
Si todo texto es por definición intertextual –dialoga con otro u otros- los textos de Bucay lo ejercen como descontextualización y comparación.
Una concepción individual del sujeto. “Vale que no puedes dedicarte a recorrer el ancho mar como es tu vocación, vale que no puedes hacer lo que más quisieras hacer y te ves encadenado a un puesto de oficinista mal pagado, con un jefe sátrapa, e impedido de cambiar de vida por una hipoteca y unos hijos que mantener. Pero eso, lo has elegido tú. Alégrate, pues, de hacer lo que elegiste”.
En los textos de Bucay no existen los condicionamientos sociales, las ideologías, los contextos históricos. El individualismo es extremo, los sujetos son libres, eligen y pueden realizar potencialmente todo lo que quieren. Depende de ellos y queda bajo su responsabilidad.
El crítico Osvaldo Quiroga señala que: las ideas de Bucay son "ideas destinadas a hacerle creer a otro que puede con todo solo".
Alta aceptación del público. Cabe preguntarse y sólo aventurar respuestas sobre el porqué de la popularidad de textos como los de Bucay. Su popularidad surgió en la Argentina en el marco de la crisis de los últimos años de la década de 1990. Tal vez el público encontraba consuelo a sus preocupaciones y cierta confianza en sí mismo que la situación general (ausente en los textos) no podía garantizar. Por otro lado, tal vez estos textos -que muchas veces simulan un diálogo- sean el reemplazo de la charla del café que la vida diaria no permite, que vendría de esta manera lista para consumir. Tampoco hay que subestimar la acción de las industrias culturales y la capacidad para inducir consumos.
Asimismo, hay que mirar este problema en el marco del campo intelectual. Tal vez haya un vacío que ni la docencia ni la buena divulgación están ocupando. Es difícil para un lector no académico leer a Nietzsche porque no recibe una preparación adecuada. La enseñanza secundaria debería ser el nivel educativo para dar a las personas armas para las lecturas de su vida, y los medios de comunicación deberían reforzar este tipo de mecanismos sin simplificaciones, lecturas rápidas ni facilismos.
Para finalizar: sin duda, Bucay ha pagado el precio según las mismas reglas de juego que lo llevaron a la fama. Su éxito mediático fue proporcional a su caída con un escándalo que sólo los medios pueden gestar. Tal vez no vaya a la justicia -la autora plagiada se muestra abierta a un arreglo extrajudicial- pero va a ser juzgado por el mismo tribunal que lo consagró, que no es el mismo tribunal que absolvió a Fernández de Avellaneda. Es un tribunal cruel, que te ama o te odia, que cree que los sujetos son responsables de sus acciones, en el que las cosas son blanco o negro, sin matices ni grises, y que rápidamente encontrará otra marca que lo reemplace.
Links
Pierre Menard, autor del Quijote
http://ar.geocities.com/into_oblivionn/elotroborges_menard.html
Excelente cuento de Borges. Además de su valor literario es un material muy apropiado para trabajar temas de lingüística y literatura.
Elogio del Plagiohttp://www.analitica.com/bitblioteca/roberto/plagio.asp
Artículo sobre el plagio del Quijote.
Nota periodística sobre el caso Bucay en Clarín. http://www.clarin.com/diario/2005/10/12/sociedad/s-04415.htm
Muy bien!!! el unico problema ceci que noto mi estimada comentarista es que, por lo general siempre se opina o se dan a conocer estas cosas, luego de un escandalo. Me gustaria haber leido estas cosas, mucho antes. Por ejemplo, si los medios hubieran criticado a bucay antes, entonces, diria muy bien. Hacerlo ahora... es como decirlo... comercial... aunque otras palabras me vienen en mente... No obstante quiero aclarar, que no soy fan de bucay ni mucho menos. Pero es una constante en nuestra sociedad. Otro ejemplo. Ahora tenemos al gobierno, los medios son en su mayoria oficialistas... luego... el dia menos pensado se dan vuelta, y salen con "nosotros siempre dijimos que estaba pasando... siempre fuimos independientes..." saben como se llama eso... "basura oportunista". Si apoyan a alguien haganlo siempre. Hasta el final. Si critican, critiquen desde el principio y no cuando hay un escandalo. Sino no sirve. bye. y que la fuerza los acompañe... (huy esta frase no es mia... ja ja ja)
En primer lugar creo que hay que diferenciar la literatura de otros géneros como el ensayo. En el primer caso, existe el recurso de la parodia, del homenaje, del pastiche, etc. En el caso de Bucay, según lo leído y escuchado en los medios, se trata de una copia exacta de 60 páginas que no cita la fuente. Esto encuadra en el plagio normado por la 11723 y por leyes internacionales de derecho de autor.
Por otro lado, el caso de El Quijote de Avellaneda fue compuesto en una fecha en que no estaba legislado el Derecho de autor sino que los mecanismos de publicación se daban por vías de privilegios reales.
No debe crucificarse a Bucay por tomar ideas prestadas de otros y reescribirlas; el hecho central es el del plagio, es decir, un delito sancionado por nuestra legislación.
Como tal, deberá resolverse en sede judicial. Por otro lado, el hecho de tratarse de "autoayuda" no disculpa el plagio ya que existe en cualquier tipo textual, se trate de novela, ensayo, autoayuda o recetas de cocina.
pensaría que estoy haciendo leña del árbol caído... claro que bucay siempre fue una ramita verde de olivo, posible de ilusión sólo para aquellos ilusos inocentes que creen en la mágica posibilidad de la felicidad en un sgundo ladino de palabras vacías. Tres o cuatro conocidos saben que diré: se los dije. pero eso sería colocarme en un lugar de gurú de la nada... De todos modos, a quien negarle la mirada ciega de la vaca enamorada, vizca ante el alambrado que la niega de libertad...quizás deberíamos leer a otros, más sabios, que ya indicaron que las palabras de uno siempre son las palabras de Otro
Pienso que el delito del cual se habla, más allá de sus implicancias judiciales, debería enfocarse en la pérdida de valores éticos y morales que se evidencian en la sociedad de la información.
Para Thomas Moro, autor del primer comentario.
En primer lugar, te quiero preguntar si nos conocemos dado la confianza con la que me tratás. No lo recuerdo.
En segundo lugar, lo que yo expongo en la nota es:
un análisis de las características del género bucay
un análisis justamente de cómo lo toman los medios pero con la salvedad de que es justamente el ámbito que consagró e hizo posible a Bucay. Estoy de acuerdo con tu descripción de los medios pero son las reglas de juego que el autor acusado aceptó para llegar a consagrarse.
No es mi intención sumarme a la orquesta de condena a Bucay sino analizar desde fuera toda la situación.
Bucay es lo mejor que nos paso en mucho tiempo,nos acerco la opinion de muchos autores,a los que nosotros individualmente no hubieramos podido leer en gral., nos señalo los parrafos mas nutritivos y nos leyo cuentos hermosos para reflexionar.Yo nunca crei que el era el autor de todo lo que decia,siempre supe que era un transmitente o transmisor de una sabiduria si se quiere Universal,una persona que primero deglutia para despues alimentarnos.
Adriana
La verdad prefiero alimentarme sola sin intermediarios.
BUCAY ES PATETICO.
Lo que no queda muy claro es que en el libro de Bucay si aparece listado en la bibliografía la obra de Mónica Cavallé, el problema al parecer es que hay citas que no han sido correctamente acreditadas: “Si esto hubiera sido con intención de plagio, mal haría yo en señalar el nombre de esta persona, el nombre del libro, de la editorial, en la bibliografía como en verdad aparece”(Bucay a Radio Mitre).
antes que nada quisiera analizar esta instancia desde una perspectiva objetiva los cambios sociales han generado influencias en todas las dimensiones de la gente entre ellas la mas afectada es la personal la pobreza no solo afecta lo social como economico afecto hoy las capacidades de las personas entonces porque huir a situaciones de analisis que permitan poder reconstruir estructuras internas de autoestima me parece que el ser humano cuando empieza a sentir se asusta eh ahi que debemos agregarle cuotas de racionalidad a todo entonces hasta cuando una sociedad fria? pero bueno es una opinion en mi caso veo muchas cosas en las familias que les afecta y les duele y solo podremos entender que hace falta cuando seamos abiertos de mente
(A Nina)
Evidentemente tus hábitos lectores nunca fueron muy buenos. Te recomiendo que uses alguna vez algún signo de puntuación o entonación, porque no se entiende NADA lo que escribís. (Es muy monótono leer así y una tiene que andar adivinando las ideas. ¿Tal vez leíste mucho a Bucay?)
quien fue tomas moro que fue lo que hizo cual fue su aporte a la humanidad porque aqui no dice nada de nada de eso por favor expliquen mas
"El fraude de Freud", H. Freeland Judson
"Anatomía del fraude científico"; Horace Freeland Judson; Crítica.
El fraude impregna todo tipo de instituciones y, hoy en día, el mundo de la ciencia, el último bastión de la confianza y el respeto, no constituye una excepción. Se han descubierto docenas de casos fraudulentos en el pasado cuarto de siglo y los titulares continúan informando de otros nuevos casos. Horace Freeland Judson argumenta que no podemos quejarnos del fraude en la ciencia como si sólo se tratara del trabajo individual de algún científico particular. Por el contrario, debemos buscar sus causas y sus remedios en las mismas estructuras y cultura de las instituciones científicas. Judson detalla con cuidado todos los tipos de fraude científico y el modo en que estos ocurren, considera la autonomía de las ciencias, incluyendo las revisiones y el arbitraje de los papers y expone el fracaso de las respuestas académicas, gubernamentales y legales.
Un estudio sobre el fraude científico que ataca duramente al creador del psicoanálisis.
Martí Domínguez, lavanguardia/culturas, 24-V-06.
El doctor Freud declaraba en una entrevista: "No soy realmente un hombre de ciencia, ni un observador, ni un experimentador, ni un pensador. Por temperamento, no soy otra cosa que un conquistador (...), con la curiosidad, la osadía y la tenacidad propias de ese tipo de personas". La confesión freudiana no puede ser más actual en estos días en los que se celebran los ciento cincuenta años de su nacimiento. Freud no fue un científico (su ciencia carece de toda metodología y rigor empírico), ni tan sólo un observador y experimentador paciente. Freud fue, como él mismo indica, un conquistador, que logró -con osadía y tenacidad- construir una de las escuelas filosóficas más influyentes del siglo XX.
A menudo, cuando se aborda la figura freudiana, se producen roces entre sus fervorosos partidarios (psicólogos, sociólogos y filósofos) y sus críticos detractores (neurólogos y biólogos evolutivos). El reciente editorial de El País (Freud nos mira, 7/V/2006), en el que se defiende la figura de Freud, entre otros motivos, por todo lo que ha dado al arte y la literatura del siglo XX, claramente ha sido escrito por uno de sus incondicionales, que no duda en conducir su entusiasmo hasta la siguiente comparación: "De igual manera que todo el pensamiento culto del siglo XX está impregnado de marxismo, casi cualquier diagnóstico actual sobre los desequilibrios de un vecino incorpora el lenguaje de Freud".
Horace Freeland Judson, en su atractivo trabajo sobre el fraude científico, dedica unas páginas realmente jugosas al padre del psicoanálisis. En un extenso volumen, demuestra que son muchos los científicos que en el momento de presentar sus resultados los arreglan para que parezcan más verosímiles. Figuras como Newton, Darwin, Haeckel o Pasteur en algún momento falsearon los datos, o al menos los amañaron para que resultasen más vistosos y creíbles. Pero en el caso de Freud el asunto es mucho más grave: "El padre del psicoanálisis", escribe Judson, "insistió siempre en que sus teorías y métodos se fundaban en las investigaciones que había llevado a cabo con casos reales (...). Freud desarrolló la hipótesis de que las mujeres aquejadas de histerismo habían sido víctimas, durante su infancia, de seducción sexual real por parte de un adulto. Durante una conferencia, aseveró que su teoría había quedado confirmada en ´unos dieciocho casos´. Lo verdaderamente nuevo es el descubrimiento de que los casos expuestos por Freud son falsos desde el principio hasta el final".
En efecto, los "unos dieciocho casos" fueron totalmente inventados. Como indica Horace Freeland Judson, no hay, entre las historias clínicas referidas por Freud, ninguna que no haya perdido su validez a causa de intolerables invenciones y falsificaciones. En este sentido, Freud es el mayor fraude intelectual del siglo XX. Sus teorías psicoanalíticas han constituido un lastre muy importante para el estudio científico de la naturaleza humana, y muy especialmente para la investigación del cerebro. Sí, sin duda Freud nos mira. Y se ríe: ¡cómo nos conquistó!
Hola:
El motivo de este mail es el de consultarles si nos podrían facilitar el contacto de alguna persona que nos brinde información sobre plagio periodístico y en la literatura. Esta información la estamos precisando para un trabajo de la Universidad de Buenos Aires (Cs. de la comunicación) que realizaremos durante el verano.
Desde ya muchas gracias!
Saludos!
lei casi todos los libros de bucay xq me eran de gran ayuda, no me interesa si los escribio el u otra persona. no voy a dejar de leerlos
Con relación al tema del probable plagio del Dr. Bucay
Hace ya tiempo, circula en distintos portales y blog de Internet un escrito titulado: “Hay que buscar un amante” o “Hay que tener un amante”. El texto se le atribuye al Dr. Jorge Bucay.
Digamos que se trata de un error, ya que de otro modo habría que pensar en la intencionalidad de adjudicarle por alguna razón al Dr. Bucay, una autoría que no le corresponde, y esto desde luego, ya es más serio.
El referido escrito está copiado, casi textualmente de otro qué, con el título de "El amante" se puede leer en la página 73 del libro: "La pareja, un delicado equilibrio" 2ª parte. Su autor es el Dr. Carlos J. Bianchi, médico psiquiatra y psicoterapeuta, y el libro de referencia fue editado por Editorial Corregidor en Buenos Aires en 1999. La editorial ha hecho el depósito que marca la ley 11.723 y cualquier reproducción sin el permiso previo por escrito de la editorial viola los derechos reservados, es ilegal y constituye un delito.
El escrito "El amante" también puede leerse en la página de internet del Dr. Bianchi: http://www.carlosjuanbianchi.com.ar/htm/amante.htm
Queda aclarado que preferimos hablar de un error, y no de cuestionar, quizá injustamente al Dr. Bucay.
Sobre todo tratándose de un escritor que ya fuera cuestionado (octubre/2005, diario “El País, Madrid, periodistas: Alejandro Castañeda y Gabriel Bañez) de apropiarse indebidamente de letras ajenas, referido al hecho de haber plagiado 60 páginas de un libro de la escritora Mónica Cavallé, Dra. En filosofía de la Universidad Cumplutense de Madrid, para copiarlas sin más trámite e incluirlas en su libro “Shimriti". Ha habido por parte del Dr. Bucay, abrumado por las evidencias, una tibia y tardía disculpa y el libro Shimriti" no fue reimpreso por Sudamericana, (luego de la venta de cientos de miles de ejemplares).
En una entrevista con “El País” el Dr. Bucay afirmó: Yo aggiorno y modifico", quizá como justificación a su tendencia de retocar y hacer suyas, páginas ajenas.
Personalmente he leído muchos años al dr Bucay, tambien fui fanática de su programa por TV y me hizo siempre muy bien. No me interesa si era suyo todo lo que escribió o copiado, me importa la forma en que me lo trasmitió a mí y, estoy segura que a otras miles de personas, y de la manera que me llegó.Sigo siendo y seguiré por siempre, FANATICA DE BUCAY
© educ.ar. Todos los derechos reservados
Educ.ar S.E. - Saavedra 789 - Ciudad de Buenos Aires - C1229ACE
Tel / Fax: 54-11-5129-6500 (rot.) - Argentina