Las redes alternativas existen desde que existe internet, pero nunca habían alcanzado la fuerza suficiente como para despertar temores por una disminución de la conectividad global. Sin embargo, ciertos desarrollos recientes los han azuzado: uno de ellos es la creación de nombres de dominios en caracteres chinos o árabes, que restringen el acceso de los usuarios a los sitios web y direcciones de e-mail que se encuentran bajo ese sistema.
Estos proyectos se piensan como resistencias al control de internet, ejercido mediante Icann –Internet Corporation for Assigned Names and Numbers-, la organización dependiente del departamento de Comercio de EE.UU. encargada de coordinar el sistema de los nombres de dominio, que consta de 264 sufijos –como .com, .net, .org, y códigos de países-. No obstante, dado que la riqueza de las redes está en la conexión, y en su naturaleza descentralizada, cabe repensar el sentido de estas iniciativas.
Este fue uno de los principales temas que concitó la atención de los medios en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, celebrada en Túnez, en noviembre de 2005. El debate entonces giraba en torno a si había que sustituir a Icann por una organización intergubernamental o por la misma UIT –Unión Internacional de Telecomunicaciones-. Pero estudiosos del tema como Amadeu Abril i Abril se encargaron de complejizar la cuestión.
La demanda de democratizar el control técnico: un escamoteo ideológico
En un artículo publicado en El País de España, bajo el título de Internet, escurridizo objeto de deseo político, el profesor de la Facultad de Derecho de ESADE-Universitat Ramon Llull y ex-miembro del Consejo de Administración de Icann- ponía de manifiesto que, detrás de la demanda de mayor control técnico por parte de los gobiernos, se ocultaba la intención de reforzar el control de los contenidos y los accesos.
Abril i Abril recordaba, en primer lugar, las funciones de Icann -la única realidad tangible del gobierno de internet-: crear nuevos nombres de dominio, designar a sus gestores, aprobar nuevos servicios, coordinar el funcionamiento técnico de todos ellos, y establecer políticas de resolución de conflictos entre los titulares de nombre de dominios. La coordinación técnica por parte de Icann asegura la universalidad de los protocolos que posibilitan la comunicación entre máquinas y usuarios.
Luego, el autor ponía al descubierto que la propuesta de resolver diferentes problemas desde el gobierno de internet partía de cuatro premisas falsas:
La primera es que la Icann es el gobierno de la red. Cuando no es más que un coordinador global para un número pequeño de funciones técnicas–las que mencionamos arriba-, y es incapaz de imponer sus políticas independientemente de otros operadores de la red.
La siguiente afirmación falsa es que un equivalente a Icann es posible en otros ámbitos de la red. El autor sostiene que, dada la naturaleza descentralizada de la red, no es posible que exista una instancia de coordinación y control de los contenidos semejante a Icann.
Otra idea igualmente falsa es que necesitamos algo parecido al gobierno de internet para solucionar determinados problemas. El punto en cuestión acá es que distintos problemas tienen ámbitos de solución distintos. Por ejemplo, el problema de spam no es sólo un problema técnico –cuya solución requiere la implementación de filtros ati-spam, nuevos protocolos que permitan la autentificación del origen del correo, etc.- sino también jurídico y policial, lo que involucra otros actores y políticas.
Una última falacia, relacionada con la anterior, es que una misma solución institucional sirva para todos los problemas. Cuando la realidad es que cada problema –y cada estrato de internet- requiere una instancia de gobierno distinta.
La alternativa de la desconexión
Los desarrollos de redes alternativas que apuntan a una mayor descentralización de la red, llevados al límite de su potencial, revierten en una fragmentación y en restricciones al acceso que parecen insuperables. Los casos chino y árabe no son los únicos; como señala Christopher Rhoads en The Wall Street Journal, Minc.org es una organización sin fines de lucro, que pretende hacer multilingue a internet.
En esta línea se encaminan otros proyectos innovadores, como el desarrollo de Quaero, el buscador europeo, que se piensa como la alternativa a Google y a otros grandes buscadores, y comenzará a funcionar con 4000 millones de páginas indexadas en otros idiomas.
¿Es éste el comienzo de la balcanización de internet? ¿El desarrollo de redes alternativas termina aislando a esas zonas de la circulación global de la información, y erosionando la principal fuente de riqueza de la red que es su universalidad? ¿Es realmente el carácter descentralizado de la red lo que preocupa a determinados gobiernos, como sostiene Amadeu Abril i Abril? Habrá que repensar muchas de estas cuestiones antes de evaluar las nuevas iniciativas de democratización de la red.
Surgen Webs rivales para frenar el dominio de EE.UU., la traducción de la nota publicada por Christopher Rhoads en The Wall Street Journal
Fuentes: The Wall Street Journal / El País
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jajajajajajaajajajaajajajajajajajaja cicilia :O :D
hey franco te crees tan listo?? por que te reis semjante tonto "sabelo todo" tonto
Muy interesante el artículo.
Gracias!