Senderos que convergen
La estrategia de aproximación indirecta descripta alguna vez por Basil Liddell-Hart como la mejor forma de hacer la guerra tiene resonancias insospechadas cuando de vivir la paz se trata. Porque ¿quién podría imaginar que una de las grandes protagonista del Renacer 07, que terminó el viernes pasado en el hotel Hesperia Tower de Barcelona, sería la islandesa Björk?
No sé muy bien qué música hace Björk, y las pocas veces en que la escuché no me conmovió. Además, sé que últimamente se estaba dedicando bastante a la música electrónica que no es –a excepción de Kraftwerk– nada que tampoco me apasione. No tenía idea de que Björk ya había editado cinco discos hasta que decidió hace pocos meses nomás tramar Volta, que está presentando en estos días en España y que la devuelve a los escenarios después de tres años de ausencia en una onda extrovertida y en esteroides.
Mientras que Vespertine, su anterior obra, la llevó a actuar en teatros, con una orquesta de cuerdas, cantando sin micrófono y con microbeats escapando de las paredes, tanta intimidad no habría de durar.
En estos días en Bilbao, Segovia y Madrid, Björk sale de su burbuja virtual y apunta a los grandes espacios y a llenar festivales de renombre. En este caso la acompañan en el escenario diez chicas islandesas, las Icelandic Brass Girls, más algunos músicos, más (y aquí verán por qué Björk se acercó hoy a mi pluma) un experto que maneja una computadora.
Bueno, lo que maneja el experto no es precisamente una computadora sino un Reactable, es decir, una mesa transparente sobre la cual se mueven bloques de plástico, cada uno con un ritmo diferente y haciendo los sonidos más inverosímiles que se puedan imaginar.
El Reactable
Pues bien: aunque no vi a Björk la semana pasada en vivo y en directo –faltaba aún una semana para que llegara a España– sí la vi en un video. Uno que presentó Sergi Jorda, precisamente uno de los creadores del Reactable, una máquina de lujo creada en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, que fue el cacharro que se lució por antonomasia la semana pasada en el encuentro Renacer 07.
Porque en todo evento hay siempre alguien que se destaca, siempre hay alguien que moviliza cuerpos y almas, en este caso los tambores mágicos de Sewa Beats. Y el ingenio estuvo a cargo de un grupo de improvisación sin igual, como lo fue el Art Break de Teatro Impro.
Pero la máquina más llamativa, la teoría incorporada mejor lograda, el aparatejo que concitó más atención y el juguete que mantuvo en vilo a decenas de personas, cambiando horarios, invitando a la complicidad y a poner las manos en la masa, de lejos el chiche que más movilizó a los asistentes del Renacer 07 fue el Reactable.
Mucho más o distinto que una computadora
Los sonidos que permite emitir el Reactable se sueldan con facilidad al tipo de música que hace Björk. Así se entiende más que fácilmente porque la cantante no tuvo empacho, una vez que se enteró de su existencia vía YouTube, en solicitar una demo particular en París y en exigir que le construyeran uno en menos de una semana –pagando una cifra considerable pero desconocida–, que espera poder domesticar a la brevedad para tocarlo ella misma.
Según el hada cibernética de Islandia, el Reactable es muy diferente de una computadora, menos cerebral, más físico e impulsivo, como un instrumento musical, perfecto para los directos.
No tiene sentido aquí hacer la historia del aparato y remontarlo al sintetizador (de Robert Moog, tan difundido por Wendy Carlos) utilizado a fines de los 60. Tampoco recorreremos aquí la historia del Music Technology Group de Jorda y de los 1.3 millones de euros de la Comunidad Europea que mantienen vivo a este grupo de investigadores que ostenta uno de los tres laboratorios de música electrónica más importantes del mundo.
Cuando la máquina es una extensión de la persona y viceversa
Lo cierto es que de pronto entraron en sincro dos líneas de trabajo fabulosas: por un lado teoría concretizada en este aparato; por el otro una artista excepcional como Björk, un espíritu puro que aúna la tradición con la novedad y que algún crítico perspicaz saludó como a la Mozart de nuestros días.
Ha sido parte del Renacer 07 hacernos derivar hacia esta conjunción. Nada casualmente la sesión dedicada a las visiones del futuro englobó en un solo movimiento al turismo espacial y a un instrumento generador de emociones (¿frías?) como es el Reactable.
Pero Björk –como el Reactable– es dinamita pura en la conjunción más paradojal posible. En "Wanderlust", una de las canciones de Volta, Björk habla de abandonar la ciudad. Si Björk piensa en ese urbanicidio es porque aborrece la compartimentación horaria introducida por la vida urbana. Ir al gimnasio una hora, a yoga otra o al psicólogo la tercera y de ese modo ponernos en la burbuja virtual que le da al yo lo que es del yo y a la ciudad lo que es de la ciudad forzó esa emigración. La única forma de no sucumbir a esta parcelación temporal es para Björk recontactarse con el lado más primitivo, emborracharse sin piedad y al día siguiente no recordar nada en absoluto.
Estados alterados for ever
Contrariamente a lo que dicen las buenas costumbres, para Björk no se trata de entrar en estos estados alterados una vez cada tanto sino todo el tiempo posible. Para contrarrestar la energía taylorista de las ciudades Björk se tiene que tomar 50 capuccinos por día, bailar en un club, tomar como una cuba, bailar otra vez y así sucesivamente, recitales de por medio.
Para Björk la música tiene un valor chamanístico, que es para ella otra forma de lidiar con las emociones paganas que están dentro de nosotros. Según ella tenemos que volvernos más impulsivos. Curiosamente, esa impulsividad pueda ser ayudada por el Reactabale, el más racional de todos los instrumentos imaginables. A Björk seguimos sin conocerla presencialmente, al Reactable lo probamos la semana pasada. Será cuestión de que ambas experiencias se fusionen. Será cuestión de que en el Renacer 08 la alta teoría, la imaginación concretizada y una artista de estos quilates se den cita en ese espacio único.
Nota relacionada:
Renacer 07: Gente conectada a lo que se viene (10/07/2007)
Hola Alejandro: Simplemente quería comentarte que se te pasó por alto un trabajo de Björk entre "Vespertine" y "Volta". Es "Medullah", un exquisaito disco hecho a capella con un montón de gente.
En él, más que nunca, existe lo que decís respecto a que la música para esta islandesa divina "tiene un valor chamanístico".
..escuchate, el album Medulla, o Volta, simplemente geniales!!!!.despues contame-
los discos anteriores a volta son los mejores...
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